Despidos en Granja Tres Arroyos: crece la incertidumbre entre los trabajadores y el gremio duda de que se paguen las indemnizaciones

Despidos en Granja Tres Arroyos: crece la incertidumbre entre los trabajadores y el gremio duda de que se paguen las indemnizaciones


Las notificaciones ya superarían las 300, según el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación. La planta de Concepción del Uruguay lleva tres meses paralizada y los empleados acumulan salarios adeudados desde abril.

La crisis de Granja Tres Arroyos sumó un nuevo capítulo con el avance de los despidos en la planta de Concepción del Uruguay. Si bien la empresa había informado inicialmente la desvinculación de 250 trabajadores, desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) señalaron que ya son más de 300 los empleados que recibieron los telegramas y estimaron que la cifra podría ubicarse entre 300 y 400.

El secretario general del gremio, Julio Chamorro, expresó su preocupación por el alcance de la medida y, especialmente, por las dificultades que podrían presentarse para el cobro de las indemnizaciones.

La empresa fundamentó los despidos en una disminución del trabajo que atribuye, entre otros factores, a los efectos de la gripe aviar, las restricciones a las exportaciones, la caída de los mercados internacionales, la sobreoferta en el mercado interno y el incremento de los costos.

En los telegramas enviados a los trabajadores se invocó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla una reducción de la indemnización en determinadas situaciones de falta o disminución de trabajo o fuerza mayor no imputable al empleador.

El gremio cuestiona la causal
Desde el sindicato rechazan que la situación pueda encuadrarse como fuerza mayor y sostienen que el problema responde particularmente a la situación financiera y productiva de Granja Tres Arroyos.

“Esto no es fuerza mayor. El sector avícola no está en crisis, está en crisis Tres Arroyos”, sostuvo Chamorro.

El dirigente también cuestionó que los despidos se produzcan mientras se mantenían conversaciones entre el sindicato, autoridades municipales y provinciales para intentar encontrar una alternativa que permitiera reactivar la planta y preservar los puestos de trabajo.

Tres meses sin producir y salarios pendientes
La planta de Concepción del Uruguay permanece paralizada desde hace aproximadamente tres meses. A esto se suma una situación salarial que se fue agravando con el paso del tiempo: los trabajadores mantienen salarios adeudados desde abril y también está pendiente el pago del aguinaldo.

Según explicó Chamorro, antes de la paralización los trabajadores ya venían cobrando sus haberes de manera irregular y en cuotas. Con el cierre de la planta, la situación se transformó en una emergencia económica para numerosas familias.

“Endeudarse era para sobrevivir. Después cerraron las plantas y dejaron de pagar; entonces, ese problema laboral y económico se transformó en un problema humanitario”, describió el dirigente sindical.

La situación también tiene impacto sobre la economía local. Desde el gremio estimaron que alrededor de 1.400 millones de pesos mensuales dejaron de ingresar a la ciudad como consecuencia de la falta de pago de los salarios, sin contabilizar el efecto sobre proveedores, comercios y empleos indirectos vinculados con la actividad.

Reclamos y posibles medidas
El STIA anticipó que llevará el cuestionamiento de la causal de los despidos ante la autoridad laboral provincial y analizará acciones judiciales para reclamar tanto los salarios adeudados como las indemnizaciones que correspondan.

La preocupación central, según Chamorro, pasa por la situación financiera de la empresa y la posibilidad de que los trabajadores tengan que afrontar largos procesos judiciales para intentar cobrar.

“Tenemos muy poca esperanza de que esas indemnizaciones se paguen”, afirmó.

Mientras tanto, el gremio analiza nuevas medidas de protesta y no descarta una manifestación sobre la Ruta Nacional 14 entre el domingo y el lunes.

La incertidumbre continúa instalada entre los trabajadores: a la pérdida de cientos de puestos de trabajo se suma una planta que permanece inactiva, salarios que todavía no fueron abonados y un futuro incierto para una empresa cuya crisis ya dejó de ser exclusivamente laboral para convertirse en un problema que impacta directamente sobre la economía de Concepción del Uruguay.

Fuente: Elonce / declaraciones de Julio Chamorro, STIA.
 
 
 
 





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