FBI y Google colaboraron para frenar una estafa de phishing a gran escala, impulsada por inteligencia artificial y miles de sitios web fraudulentos.
El grupo Outsider Enterprise, operando desde China, ofrecía kits de ataque mediante un modelo “Phishing-as-a-Service”, suplantando marcas como Verizon, AT&T y T-Mobile. La operación afectó a miles de usuarios y habría robado 3.8 millones de registros bancarios, con pérdidas estimadas en 1.900 millones de dólares.
