La Marina Mercante reacciona contra el plan desregulador de Federico Sturzenegger, que impulsa una apertura del sector marítimo y fluvial y cambios en el practicaje.
La propuesta incluye permitir que navieras locales registren buques en otros países (perdiendo jurisdicción laboral, impositiva y jurídica) y abrir el cabotaje a empresas extranjeras, lo que preocupa a marinos y prácticos.
Temen que la “extranjerización” beneficie a grandes actores externos —incluso empresas chinas— y advierten riesgos para la seguridad nacional y la protección ambiental.
