En Suecia, Thomas Runsten (61) fue condenado a 4 años y 5 meses por obligar a su esposa a prostituirse mediante manipulación psicológica, alcohol y drogas.
Según la víctima, la emborrachaba y la amenazaba con violencia para forzar los encuentros con hombres que pagaban. Además, el acusado instaló 11 cámaras en su hogar para grabar los abusos; el tribunal también lo halló culpable de proxenetismo, amenazas e intento de violación.
