Mientras el mundo debate sobre IA capaz de escribir o programar, China impulsa una apuesta distinta: robot humanoides que aprendan a actuar en entornos reales con entrenamiento físico constante.
En centros de prueba, los robots repiten tareas como agarrar objetos, caminar o manipular elementos, para superar el reto de pasar del aprendizaje “digital” al movimiento y la adaptación en el mundo físico.
