El Gobierno provincial avanza con inspecciones y vigilancia en palmeras nativas para evitar la propagación del picudo rojo, tras la detección de la plaga.
Equipos de Senasa junto a guardaparques realizan rastrillajes fluviales en zonas estratégicas, georreferenciación y monitoreo con drones. Los controles buscan detectar temprano signos de afectación y delimitar con precisión la presencia de la plaga.
Se pidió a vecinos y productores mantener vigilancia permanente y, ante síntomas sospechosos, informar al Senasa por sus canales oficiales.
