El Niño ya comenzó a modificar la circulación atmosférica en el sudeste de Sudamérica y eleva la probabilidad de lluvias por encima de lo normal, especialmente entre noviembre y marzo.
En el Litoral (Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa) se incrementan los episodios de precipitaciones abundantes que podrían favorecer anegamientos y respuestas hidrológicas en la cuenca del Plata.
La vigilancia se enfoca en el Paraná (crecidas más lentas y extensas) y el Uruguay (crecidas más rápidas).
Aun así, El Niño no garantiza inundaciones: solo cambia las probabilidades, no permite prever con precisión cuánto lloverá ni el nivel exacto de los ríos en cada localidad.
