La Justicia dispuso el remate de bienes remanentes tras la quiebra de Garbarino, incluyendo activos de su agencia de viajes, Garbarino Viajes.
Tras cuatro años de concurso sin renegociación exitosa ni comprador en los intentos de salvataje, la empresa liquidó locales y stock y ahora se venderá el último inventario, con poco más de 1.500 unidades con mercadería obsoleta y de bajo valor.
El proceso también alcanza equipamiento de ex sucursales y oficinas del sector turismo del conglomerado adquirido por Carlos Rosales.
