Martín Castillo, abogado penalista de capos narcos rosarinos, fue detenido en Palermo acusado de actuar como nexo entre presos de alta peligrosidad y redes de tráfico de cocaína.
La Justicia investiga cómo, aprovechando su rol y la comunicación irrestricta con sus clientes, facilitaba órdenes hacia sicarios y vendedores mediante llamadas trianguladas.
Entre sus clientes figuran Fran Riquelme y Javier “El Morocho” Mansilla, vinculados a amenazas y posibles hechos de violencia, con intervención de fuerzas federales y organismos de inteligencia.