Tras un sismo, la supervivencia de personas atrapadas depende del clima, el acceso a agua y aire, y de si las lesiones son graves o no.
Los expertos señalan que, si las condiciones no son extremas, podrían sobrevivir una semana o más, mientras los rescates se concentran principalmente en las primeras 24 horas porque las probabilidades bajan rápidamente con cada día.
El agua es vital: se puede resistir más sin comida, pero mucho menos sin hidratación. También influyen la existencia de un “espacio vacío habitable” y la ausencia de humo, fuego o sustancias químicas.