Etiqueta: adicciones

  • Draco Rosa, autor de Livin’ la vida loca: el hombre que pasó por las adicciones, el cáncer, un divorcio y que encontró la luz en un nuevo amor

    Draco Rosa, autor de Livin’ la vida loca: el hombre que pasó por las adicciones, el cáncer, un divorcio y que encontró la luz en un nuevo amor

    Draco Rosa, autor de Livin’ la vida loca: el hombre que pasó por las adicciones, el cáncer, un divorcio y que encontró la luz en un nuevo amor

    Robi Draco Rosa, de 56 años, disfruta de un café en el salón amoblado de su casa en Puerto Rico. Conversador y detallista, se esfuerza por explicar cada aspecto de su vida con sencillez, para que sus interlocutores comprendan con claridad sus experiencias.

    La poesía ha sido una constante en su vida. Desde joven leyó a los llamados poetas “malditos”, cuya influencia se refleja en su obra musical, que no solo destaca por su autenticidad sonora, sino también por los conceptos y emociones que ha vivido y plasmado en sus álbumes.
    Este enfoque se evidencia en su nuevo disco, Olas de luz, un trabajo introspectivo de 12 canciones que reflejan un proceso de búsqueda de sanación. Las vivencias que lo inspiraron ocurrieron en su Puerto Rico natal, así como durante viajes por España y República Dominicana.
    Draco ha atravesado momentos difíciles a lo largo de su vida, desde el éxito temprano como integrante de Menudo junto a Ricky Martin, hasta enfrentar problemas de adicciones y la lucha contra un linfoma no Hodgkin. Este cáncer, detectado y tratado en 2011, reapareció en 2013, pero logró superar la enfermedad con una firme voluntad de buscar la felicidad y no dejarse vencer por la tristeza. Aunque las secuelas permanecen en su mente, ahora las confronta a través de su arte.
    En esta entrevista con Clarín, se conecta a través de la cámara de su notebook, mirando desde un ángulo elevado, mientras reflexiona sobre su presente. Antes de comenzar, sostiene orgulloso el vinilo de su nuevo álbum y comenta: “Qué bueno un vinilo en estos tiempos, ¿no? Es lo mejor. Ahora también están de vuelta los casetes. La nueva generación los compra porque son más baratos y fáciles de coleccionar. Mi hijo tiene una buena colección”.
    Luego, detalla el proceso que dio origen a Olas de luz. “Después de Monte Sagrado, me mudé a Puerto Rico y enfrenté muchas situaciones. Viajé con mi pareja una semana a República Dominicana, donde ocurrieron encuentros mágicos con personas desconocidas. Desde ahí fuimos a Costa Brava, Barcelona, Francia y Girona, como si viviéramos una película”, relata con entusiasmo.
    Continúa: “Visitamos la casa de Salvador Dalí y después el monasterio de Montserrat, con su basílica donde escuchamos una misa en catalán —aunque no entendí el idioma, la energía fue increíble—. También fuimos a un museo cercano y montamos a caballo. Este viaje nos unió mucho más con mi pareja”.
    Con ella experimentó nuevas vivencias, como disfrutar del arte “de manera sobria”. “Antes iba a ese museo borracho o acompañado de amigos, a veces sin siquiera prestar atención al arte. Esta vez fui adulto, con un cuaderno que ella me regaló para explicarle sobre el Bosco, su tríptico El carro de heno. Me sentí distinto”, señala.
    Draco habla con una profunda contemplación, reflejando una espiritualidad presente en su vida. “Lo espiritual puede surgir incluso en una salida juntos, más allá de esta entrevista, en un intercambio que me acompañe hasta el último suspiro. En casa les digo a mis hijos que, si hay un varón, debe leer a Marco Aurelio para meditar sobre la Ley de Vida. También es bueno tener la Biblia y la poesía de Rumi”.
    Estas lecturas forman parte de la amplia biblioteca en su hogar, ubicado sobre las montañas de Puerto Rico, donde transforma en canciones lo vivido en sus intensos viajes. “Estoy en Monte Sagrado ahora. Después de un retiro en Costa Rica, comprendí el espacio que quería para vivir. Vivo junto a un parque indígena, en una propiedad grande con río y quebrada. Es un lugar muy místico”, describe.
    Consultado sobre si este es el sitio elegido para recuperarse del cáncer y su lucha contra las adicciones, responde: “Estar aquí fue un antes y un después. Muchos tiran la toalla ante las adversidades, pero yo aposté a la fe: primero amarse y perdonarse a uno mismo, con todo lo que implica, incluso el sufrimiento diario. Si logras esa relación interna y gestionas tu vida, poco a poco vivirás con alegría. A veces dudamos y nos cansamos, es parte del ser humano. Además, el universo me mandó una pareja maravillosa, que me ha mostrado un lado nuevo que desconocía. Vivir en Puerto Rico me ha sentado muy bien”.
    En esta nueva etapa, Draco también afrontó cambios personales importantes. Antes de conocer a Marilinda Rivera, su actual pareja y a quien llama “el amor de mi vida”, tuvo que atravesar su divorcio con Ángela Alvarado, con quien estuvo casado casi 30 años y tuvo dos hijos.
    Sobre su separación matrimonial, es claro: “Solo me he divorciado una vez. Hoy estoy feliz, en un buen momento, en pareja, viviendo lo más simple posible”. En cuanto a la relación con sus hijos, de 31 y 25 años, agrega: “Los amo. El menor conoce mucho de música y tiene una colección de vinilos. El mayor es profesor de arte. Son hombres maduros, y la relación es acorde a eso”.
    En su día a día, Draco apuesta por la naturaleza, tal como hizo su padre, a quien considera su faro. “Me fascina. Tenemos una finca y este año me dedico mucho a la siembra, más aún con lo que sucede en el mundo. Cultivamos café, papaya y limón. Me encanta la agricultura. Mi padre es un sabio, con un don y una conexión increíble con la naturaleza, algo que nunca llegaré a entender”, dice

  • Marilyn Monroe, ascenso y caída de un mito irresistible de Hollywood: bodas, romances secretos, adicciones y muerte joven

    Marilyn Monroe, ascenso y caída de un mito irresistible de Hollywood: bodas, romances secretos, adicciones y muerte joven

    Marilyn Monroe, ascenso y caída de un mito irresistible de Hollywood: bodas, romances secretos, adicciones y muerte joven

    La frase “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” es ampliamente conocida, aunque frecuentemente atribuida de manera errónea a James Dean. En realidad, quien la pronunció fue el actor John Derek, exesposo de la sex symbol Bo Derek, en la película El crimen no paga (1949), dirigida por Nicholas Ray, responsable también del clásico de Dean Rebelde sin causa (1955). De allí probablemente proviene la confusión. Esta expresión invita a comparar los cien años que Norma Jean Baker, más conocida como Marilyn Monroe, habría cumplido el próximo 1º de junio, con su prematura muerte a los 36 años, el 4 de agosto de 1962.

    Marilyn Monroe encarnó plenamente la filosofía expresada por Derek, viviendo a un ritmo acelerado hasta su fallecimiento precoz. Contrasta con otros personajes, como Rosa María Juana Martínez, más conocida como Mirtha Legrand, quien el 23 de febrero próximo celebrará diez décadas de vida y mantiene, con interrupciones, el ritual de entrevistar en televisión desde 1968.
    Es difícil imaginar a Marilyn cumpliendo cien años activa y con proyectos, dado su turbulento pasado. Creció en una familia disfuncional en la costa oeste estadounidense durante los años 30, sin un padre presente y con una madre negligente. Fue víctima de al menos dos abusos sexuales, no destacó académicamente y padeció un tartamudeo nervioso.
    Para enfrentar esas dificultades, Norma se casó a los 16 años con James Dougherty, hijo de un vecino. Aunque breve, este matrimonio marcó un capítulo secundario en su biografía, dado que Marilyn evitó hablar sobre esta relación hasta publicar, años después, algunos libros al respecto.
    Tras el divorcio, comenzó a incursionar como modelo para revistas, adoptando el pseudónimo “Jean Norman” para sus sesiones fotográficas. Se convirtió en una reconocida pin-up girl, incluso posó desnuda para Playboy, un hecho que no afectó su carrera una vez que alcanzó la fama. Un cambio estratégico en el color de su cabello, de castaño a rubio platinado al estilo de Rita Hayworth, la marcó para siempre. Adoptó el nombre artístico Marilyn Monroe, mientras realizaba sus primeros trabajos cinematográficos como una joven tímida pero ambiciosa.
    Estos inicios, hoy vistos como desordenados, fueron clave en su trayectoria profesional pero también en sus dificultades personales. Marilyn no inició su camino con la ambición explícita de alcanzar la cima, aunque su popularidad fue creciendo imparablemente. Sin embargo, no era ingenua: cultivaba su imagen de mito sexual inalcanzable a través de su vestuario, sus declaraciones y escenas emblemáticas como la de La comezón del séptimo año, donde su vestido blanco se eleva por el viento de una rejilla subterránea. Sus primeros romances incluyeron a figuras como el director Nicholas Ray y los actores Yul Brynner y Peter Lawford.
    Su deslumbrante belleza y carisma contrastaban con el estereotipo de “chica tonta”, contradicho incluso por imágenes suyas leyendo atentamente el Ulises de James Joyce, ya fuera realidad o pose. Motivada a mejorar como actriz, estudió la técnica de “El Método” con Lee y Paula Strasberg en el Actor’s Studio. Aunque tuvo problemas en los rodajes, trabajó bajo la dirección de grandes cineastas de la época dorada de Hollywood, como Billy Wilder, John Huston, Sir Lawrence Olivier y Howard Hawks. Su filmografía incluye clásicos como Niágara, Los caballeros las prefieren rubias, La comezón del séptimo año, El príncipe y la corista, Una Eva y dos Adanes, y Los inadaptados, que demuestran su versatilidad para distintos géneros cinematográficos.
    Más allá de su primer matrimonio fracasado, Marilyn se casó dos veces más. Primero con el legendario jugador de béisbol de los New York Yankees Joe DiMaggio, unión que duró apenas nueve meses debido a los constantes celos del deportista, rumores de abuso físico y el creciente consumo de barbitúricos y alcohol por parte de la actriz. Luego, tras un breve romance con Marlon Brando, se casó con el dramaturgo Arthur Miller en 1956, quien apoyó decididamente su carrera pese a las críticas surgidas por sus supuestos vínculos con el comunismo durante la Guerra Fría.
    Durante este matrimonio, la inestabilidad emocional de Marilyn se agravó: aumentaron sus dependencias a medicamentos y alcohol para combatir un insomnio severo, sufrió internaciones por desintoxicación, exhibió conductas erráticas, infidelidades, un embarazo ectópico y un aborto espontáneo. Miller escribió la película Los inadaptados, dirigida por John Huston, para darle un papel dramático, pero la película y la relación se fracturaron. Aunque inicialmente despreciada por la crítica, la película fue reevaluada con el tiempo como una actuación memorable de Marilyn.
    No puede entenderse la historia de Marilyn sin mencionar su vínculo con el presidente John F. Kennedy y su hermano Robert. En la gala de cumpleaños número 45 de JFK, el 19 de mayo de 1962 en el Madison Square Garden, Marilyn acaparó la atención con un vestido tan ajustado que tuvo que ser cosido mientras lo llevaba puesto, para luego interpretarle un inolvidable “Happy Birthday, Mr. President”, cargado de una sexualidad implícita que conmueve hasta hoy. Aunque nunca se confirmó con certeza un romance entre ambos, la ausencia de Jackie Kennedy en la velada alimentó teorías conspirativas, al igual que los rumores sobre un vínculo con Robert