“Alivio para el Estado, reparación urgente para los jubilados”
El reciente fallo que alivió a la Argentina de una carga de 18.000 millones de dólares, vinculada al caso YPF, ha sido celebrado como una gran noticia para el país. Y lo es. Representa un respiro económico en un contexto siempre exigente. Sin embargo, este alivio también abre una puerta a una reflexión necesaria y, sobre todo, a una acción concreta.Durante años, miles de jubilados que cumplieron con más de 30 años de aportes han visto deteriorarse el valor real de sus haberes. No sólo por los cambios en las fórmulas de actualización, que en distintos períodos resultaron perjudiciales, sino porque en varios momentos los ajustes quedaron por debajo de la inflación. A ello se suma que muchos jubilados han renunciado al PAMI y continúan sufriendo el descuento del 5,54% sobre sus haberes,Estos ciudadanos no pidieron privilegios. Cumplieron con la ley, aportaron durante décadas y confiaron en el sistema. Hoy, resulta legítimo exigir una reparación como un acto de justicia hacia quienes sostuvieron, con esfuerzo y dignidad, los cimientos de nuestro país.Eduardo D. Olivera / eduardodanielolivera@gmail.comVoces, reclamos y esperas de jubiladosLos genios de la economía la dividieron en dos: macro y micro. La macro se ocupa de los grandes rasgos (¿o capitales?) y la micro de los pequeños (aportantes ¿importantes?).La primera favorece a los más pudientes. Les permite manejar la economía mediante el “mercado”. Nuestro problema, el de los jubilados, es que cuando vamos al mercado la jubilación no satisface nuestras necesidades de compra.Porque el “mercado” mediante coimas, o acunados por el gobierno en la macro, pone precios caprichosamente y no en base a costos.Muchos lo han reconocido (los arrepentidos y uno que dijo que marcaban precios con un 70% de ganancia).Ahora bien, nosotros no tenemos la posibilidad de aumentarnos la jubilación caprichosamente, ni levantando la mano en el Congreso subrepticiamente.Entonces estamos condenados al “macrotismo”, o sea, a ser más crotos diría “Minguito”. Total, “se igual”.Adolfo R. Ortiz / dolfoortiz27@yahoo.com.arLa democracia es participación y preocupación por la gente. La situación de la gran mayoría de los jubilados es terminal.PAMI cubre cada vez menos estudios y medicamentos y el ingreso de los abuelos es una carga, sin embargo, ahora festejamos un fallo de la Justicia norteamericana, cuando en realidad es una estafa pergeñada por el inútil de Kicillof, la falsa abogada y el “banquero” Eskenazi.En cualquier país serio serían juzgados por traición a la Patria. Sin embargo hubo una sola denuncia, la de Lilita Carrió, que como no podía ser de otra manera fue cajoneada por el cajoneador profesional, el juez Lijo.Los países que han crecido realmente como Suecia, Noruega, Irlanda o Corea del Sur, lo hicieron con un Poder Judicial serio. Las leyes aprobadas por el Congreso, no se aplican ni se respetan.El caso más emblemático es la del abandono de persona al dejar de sostener a las instituciones que se ocupan de los discapacitados.Los actuales funcionarios, no discrepan mayormente, con la forma operativa de los ladrones “K”.¿ Y el negocio narco? ¿Qué pasó Bullrich? ¿Todo termina en Rosario?Pero La Argentina y sus colegios están saturados de drogas. Sólo cambia el discurso.Esteban Tortarolo / etortarolo@gmail.comMe dirijo a esta sección Cartas al País para que esta carta llegue al presidente Javier Milei y a quienes hoy gobiernan la Argentina.La situación ya no admite diagnósticos ni excusas: la sociedad está cansada de esperar. Jubilados que no llegan a fin de mes, universidades desfinanciadas, trabajadores y jóvenes sin horizonte.Mientras tanto, voces oficiales como Manuel Adorni minimizan el impacto real de las medidas, como si no se tratara de la vida cotidiana de millones.No se puede ajustar siempre a los mismos ni pedir paciencia infinita. Gobernar es dar respuestas concretas, y hoy no están llegando. También debe quedar claro: no hay margen para errores. Un regreso del kirchnerismo sería un grave fracaso colectivo. Ya conocemos ese camino y sus consecuencias.A esto se suma la necesidad urgente de dejar la violencia. La agresión constante y la confrontación no resuelven problemas: los agravan. El país necesita firmeza, pero también respeto y responsabilidad.Los jubilados no pueden esperar. La educación no puede esperar. La sociedad no puede seguir esperando. Señor Presidente: la realidad es ahora. Y las soluciones también deben serlo.María Inés Blomberg / inesblomberg@gmail.com
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