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  • Marta Fort, la hija del millonario Ricardo Fort, se enfurece cuando le hablan de plata y asegura: «A la gente le gusto por no tener filtro»

    Marta Fort, la hija del millonario Ricardo Fort, se enfurece cuando le hablan de plata y asegura: «A la gente le gusto por no tener filtro»

    Cuando se apagan las luces del estudio, lejos de la cámara y frente a quien la entrevista, Marta Fort permanece auténtica. No edita la vida que desea mostrar y es en ese aspecto —más que en su estilo para hablar o su histrionismo— donde se parece más a su padre, el recordado millonario Ricardo Fort.

    A sus 22 años, Marta podría optar por caminos más fáciles y descansar en el lujo heredado, pero prefiere trabajar con esfuerzo en su propia construcción. El miércoles 26, a las 21:30, debutará como conductora de *Fort Night Show* en el canal de streaming Blender. Ella sabe que “es por ahí”.
    Cuenta que, durante su infancia, muchos la llamaban “Martita” porque Marta era el nombre de su abuela, esposa de Felipe Fort, fundador de la histórica fábrica de chocolates Felfort. “Hoy prefiero que me digan Marta, aunque es un nombre pesado por lo que representó mi abuela en la familia”, afirma. Y agrega: “Estoy trabajando todos los días para desligarme de eso, para que la gente vea que me estoy ganando un lugar, que ya no me registren como una niña. Si me quieren decir Martita, que me lo digan, pero que también me tengan como alguien que trabaja en los medios y es una mujer”.
    Tras finalizar la grabación de su nuevo programa, Marta conversó con Clarín. Recientemente protagonizó una divertida entrevista con Mario Pergolini en *Otro día perdido* (El Trece), donde incluso calificó de “pelotuda” una pregunta del conductor. También pasó por *PH Podemos Hablar* (Telefe), donde confesó, refiriéndose a sus gustos estéticos y a la influencia de su padre: “Soy el resultado de lo que juré destruir. A mi viejo le gustaban las mujeres así y yo decía ‘ni en pedo’, pero poco a poco me fui moldeando a lo que soy ahora… Soy rubia, me hice las tetas y algunos retoques en la cara”.
    Durante la filmación de su programa, Marta sostiene una copa de champán y charla distendidamente con uno de sus invitados, mostrando un look propio de una top model. El ciclo, que lleva el nombre *Fort Night Show* —como el que Ricardo Fort realizó en 2012 por América TV— se emitirá los miércoles a las 21:30 por Blender.
    “Siempre me gustó la idea de tener un programa propio”, explica. “Lo hice pensando en un diván donde a veces estoy sola y otras invito a personas especiales. La estética está inspirada en la serie *Miami Vice*, en el Miami de los años ’90, tanto en los outfits como en la ambientación, con palmeras de colores y sillones específicos”.
    Marta reconoce que no tiene referentes en la conducción, ya que comenzó ese rol siendo enviada especial de Blender para la cobertura del Mundial de fútbol en Estados Unidos. “Nunca había sido notera y lo hice durante más de un mes. La gente me recibió muy bien y se divirtió conmigo. Por eso seguimos por ese camino: continúo haciendo blogs, como los que realicé desde allá, pero ahora en Argentina, como uno con Coto”.
    En esa experiencia, cumplió un sueño de infancia: convertirse por un día en cajera y repositora de supermercado, jugando con la máquina registradora mientras acompañaba a la familia a hacer las compras. “Por alguna razón siempre tuve esa atracción y se cumplió. Fue una anécdota y, por suerte, Coto se copó. Una chica me ayudó y explicó todo: fui cajera, tuve clientes… ¡Hasta agarré a una mujer que quería robarse un aceite! Ahí aprendí que el aceite de oliva es caro” (risas).
    Sobre su nuevo rol como conductora, Marta confiesa que le permitirá mostrarse más. “En el primer programa estaba nerviosa; hice una sección llamada ‘Tomando un champán con Marta’, que quedó súper divertida y me ayudó a relajarme un poco”. También destacó la buena relación con el equipo de Blender y señaló que se trata de un proyecto que realmente la representa y disfruta.
    Los invitados serán muy variados. Entre ellos estuvo el streamer, youtuber e influencer fitness Tomás Mazza, aunque a Marta le gustaría entrevistar a figuras como Moria Casán, así como a personas que aporten al programa. Sobre la posible participación de su hermano Felipe, comentó: “Él me jode diciéndome ‘¡Cuánto laburás!’, pero es con buena onda. A él no le gusta la exposición, pero mi idea es invitarlo en algún momento”.
    Tras atravesar etapas difíciles —la muerte de su padre cuando tenía nueve años y el suicidio de su padrino Gustavo Martínez—, asegura que hoy está en su mejor momento gracias a la terapia y al trabajo personal.
    La influencer ha manifestado en otras entrevistas su deseo de crear una marca de ropa. También está conociendo a un uruguayo de 28 años llamado Juan Manuel, aunque prefiere no definirlo como un noviazgo formal por ahora.
    Respecto a la imagen que proyecta, Marta sostiene: “Me conocen por ser directa, ‘sincericida’, porque no tengo filtro, aunque siempre trato de tener la mejor onda”. Y añade: “Estoy bien encaminada hacia lo que espero para el futuro. Con lo que hago, mantengo el legado de mi papá, conservo vivo su recuerdo e imagen a través de los medios. Hablo de la exposición en streaming, televisión, y también podría incursionar en actuación o canto. Lo artístico y la comunicación son lo que más me atraen”.
    En cuanto al dinero, Marta Fort se mostró tajante: no quiere que

  • Google asegura que encontró la solución al mayor problema de la inteligencia artificial

    Google asegura que encontró la solución al mayor problema de la inteligencia artificial

    Google asegura que encontró la solución al mayor problema de la inteligencia artificial

    La expansión acelerada de la inteligencia artificial ha vuelto a poner bajo la lupa a los centros de datos que sostienen esta tecnología. Más allá de la enorme demanda energética, crece el cuestionamiento social sobre el consumo de agua necesario para refrigerar los servidores que procesan millones de consultas, entrenan modelos y ejecutan aplicaciones de inteligencia artificial.

    En este contexto, Google anunció una nueva estrategia para reducir el impacto hídrico de sus operaciones y responder a las críticas que afronta la industria tecnológica. La compañía afirmó que para 2030 espera reponer más agua de la que consumen sus centros de datos y oficinas, además de invertir en infraestructura local y desarrollar fuentes alternativas de abastecimiento.
    Según informó The Verge, el plan se basa en cinco compromisos relacionados con el uso responsable del agua. Entre ellos se incluyen la reposición neta positiva de recursos hídricos, el financiamiento de proyectos comunitarios, la búsqueda de fuentes no tradicionales para la refrigeración y una mayor transparencia sobre el consumo de sus instalaciones.
    «Somos apenas uno de los muchos actores que participan en este sector», explicó Ben Townsend, responsable global de infraestructura y sustentabilidad de Google. El ejecutivo agregó que la intención es ofrecer una especie de guía para que las comunidades puedan exigir estándares similares a cualquier empresa que desee instalar un centro de datos en su territorio.
    El anuncio se produce en un momento especialmente sensible para la industria, marcada por una carrera global para construir instalaciones que satisfagan la creciente demanda de procesamiento. Alphabet, la casa matriz de Google, informó recientemente que busca obtener 80.000 millones de dólares mediante la venta de acciones para financiar su expansión en este segmento.
    No obstante, la aceptación social de estos proyectos parece estar en declive. Una encuesta reciente de Gallup, citada por The Verge, reveló que más del 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de un centro de datos cerca de su lugar de residencia. Las principales preocupaciones son el consumo energético, la presión sobre los recursos naturales y el uso de agua.
    El consumo de agua se ha convertido en una inquietud creciente debido a que los centros de datos emplean grandes volúmenes de agua para mantener refrigerados los equipos que operan las 24 horas. Distintos estudios advierten que el crecimiento de la inteligencia artificial incrementa considerablemente esa demanda. Un solo complejo puede requerir hasta 1,5 millones de litros diarios para enfriar sus servidores, lo que en regiones con estrés hídrico genera tensiones con las necesidades de la población local.
    Google sostiene que es necesario analizar el panorama en contexto. Bikash Koley, vicepresidente de infraestructura global de la compañía, afirmó que los sistemas de refrigeración por agua permiten reducir el gasto energético de los centros de datos en aproximadamente un 10% respecto de los sistemas basados exclusivamente en aire.
    «El consumo agregado de agua de los centros de datos es pequeño», señaló Koley en una publicación oficial. Según sus cálculos, los centros de datos en Estados Unidos emplean menos del 1% del agua que los ciudadanos destinan anualmente al riego de jardines. Aun así, la empresa se compromete a proteger los recursos hídricos locales en todas sus operaciones.
    Para cumplir con su objetivo de reposición neta positiva, Google planea financiar proyectos orientados a mejorar sistemas de riego, modernizar infraestructura hídrica y optimizar la gestión del agua en distintas regiones. Asimismo, anunció una inversión de 17 millones de dólares para apoyar nuevas iniciativas de conservación en siete estados de Estados Unidos.
    La compañía también continuará publicando informes anuales sobre su consumo de agua y ampliará el uso de fuentes alternativas, como aguas residuales recicladas, un enfoque que ya aplica en un condado del estado de Georgia.
    El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse. Investigadores han cuestionado en los últimos años algunos cálculos de la industria tecnológica, señalando que no siempre se contempla el consumo indirecto de agua asociado a la generación eléctrica o a las cadenas de suministro.
    Townsend defendió la metodología utilizada por Google y aseguró que la empresa trabaja para contabilizar esa huella hídrica indirecta. Destacó que las inversiones en energías renovables, que no requieren agua, han contribuido a reducir parte de ese impacto.
    El ejecutivo reconoció que las preocupaciones de las comunidades son legítimas. «Sería un error decir que todo son conceptos equivocados», afirmó. Aunque sostuvo que el sector utiliza menos agua de lo que se cree, consideró que este es el momento para invertir y evitar que el crecimiento de los centros de datos se convierta en un problema futuro.
    La cuestión se ha vuelto central para una industria que enfrenta crecientes cuestionamientos por el costo ambiental de la inteligencia artificial. Mientras las grandes tecnológicas prometen modelos más eficientes, energías renovables y nuevas formas de refrigeración, el desafío radica en demostrar que el desarrollo de la IA puede crecer sin comprometer recursos tan sensibles como el agua.