Etiqueta: Brasil

  • Automotrices de Argentina y Brasil propusieron modificar el acuerdo bilateral para frenar las importaciones chinas

    Automotrices de Argentina y Brasil propusieron modificar el acuerdo bilateral para frenar las importaciones chinas

    Las terminales automotrices radicadas en el Mercosur suscribieron un documento conjunto en el cual plantearon que hace falta «adecuar y fortalecer» el acuerdo automotor entre Argentina y Brasil, para hacer frente a la competencia de los autos provenientes desde China.“Frente a la sobreoferta global y la disrupción tecnológica, se torna más importante que el Mercosur se posicione como una plataforma exportadora, para dejar de ser administradores del comercio y ser administradores de la producción”, señalaron las cuatro entidades que agrupan a las fábricas de vehículos y a sus proveedores autopartistas: Adefa y Afac (Argentina) y Anfavea y Sindipecas (Brasil).El documento, con el título “Declaración de Buenos Aires”, fue firmado por los presidentes de las cuatro entidades durante la exposición Automechanika. En los hechos, las cuatro entidades formalizaron una posición común de cara a la competencia china, sobre la cual sus titulares se habían explayado durante un seminario en la apertura de ese encuentro, que se desarrolló en el predio de La Rural. En aquella ocasión, el jueves, los directivos se refirieron a la competencia china en duros términos. “Hoy las automotrices chinas no hacen nada, yo he ido a una misma inauguración tres veces de la misma fábrica. No hacen nada, ni estampado ni pintura ni nada, sólo ensamblan”, había dicho el jueves Igor Calvet, titular de la brasileña Anfavea. Su colega Rodrigo Pérez Graziano, de Adefa, agregó: «Los gobiernos deben entender que las automotrices peleamos inversiones para industrializar modelos y que esa pelea la libramos a nivel interno contra fábricas en todo el mundo que se disputan la inversión de nuestra casa matriz. De modo que necesitamos que se nivele la cancha para conseguir esas inversiones”.Ahora las entidades pusieron esa posición en un documento con vistas a reclamar a los gobiernos de «Lula» Da Silva y Javier Milei una extensión del acuerdo automotor común, denominado ACE 14, más allá de su vencimiento previsto para el 30 de junio de 2029. Señala el documento: «Las entidades ABIPEÇAS/SINDIPEÇAS, ADEFA, AFAC y ANFAVEA representantes de la cadena de valor automotriz de Brasil y Argentina, acordaron trabajar conjuntamente en una agenda para adecuar y fortalecer la Política Automotriz Bilateral (ACE 14), en un contexto global de transformación tecnológica y creciente competencia comercial y tensiones geopolíticas».En los hechos, los puntos que detalla el documento son muy similares a la Política Automotriz Común (PAC) que las automotrices de ambos países suscribieron en el año 2000 y que se incorporó al ACE 14 que los dos países habían firmado una década antes. En el primer punto hablan de «especialización productiva» (en aquella época Brasil se había especializado en autos chicos y Argentina, en autos medianos; ahora Brasil sigue focalizado en vehículos accesibles y la Argentina llevó su especialización a las pick ups).Hay dos puntos donde las automotrices y autopartistas plantean la modalidad con la cual buscarán poner un coto al ingreso indiscriminado de autos chinos: «Impulsar políticas coordinadas (…) con el objetivo de generar un ámbito capaz de producir sistemas de autopartes de mayor complejidad» y «Avanzar en la armonización y reconocimientos recíprocos de reglamentos técnicos automotrices». ¿Qué significa? Que buscarán que los gobiernos eleven la exigencia con un mayor porcentaje industrialización local. Claudio Sahad, el directivo brasileño que encabeza Sindipecas, ya lo había planteado el jueves, durante el seminario en Automechanika. “No veo otra forma a corto plazo para resolver este problema de competitividad que no sea forzar a esas empresas a producir en condiciones de igualdad con los otros que están hace décadas produciendo. Y para hacer eso, como se hace en México hace muchos años, tenemos que hacer un contenido mínimo local. En México hablan del 75%. Tenemos que hablar con los gobiernos para tener políticas que concreten eso ahora. Es una cuestión de sobrevivencia”, dijo.Con respecto a la ampliación del plazo de vigencia del ACE 14, Rodrigo Pérez Graziano había señalado: “Las terminales automotrices decidimos las inversiones con un horizonte mínimo de cinco años, de modo que para nosotros el año 2029 es ya. A eso nos referimos cuando pedimos previsibilidad para nuestras industrias. Lo que va a suceder a partir de julio de 2029 es absolutamente importante para nosotros”.

  • El retraso frente a Brasil obliga al agro argentino a dar un salto histórico

    El retraso frente a Brasil obliga al agro argentino a dar un salto histórico

    El retraso frente a Brasil obliga al agro argentino a dar un salto histórico

    La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) señaló en un informe aplastante por la elocuencia de sus cifras que Brasil produce hoy más del doble de granos, cuadruplica la producción de carnes, y exporta 5 veces más que la Argentina; y todo esto tiene lugar dentro de una tendencia ascendente en la que el agro argentino parece quedar atrás irreversiblemente.Algunos datos presentados por la BCR ejemplifican esta pavorosa situación:-Brasil producía ya más granos (soja, maíz, trigo) que la Argentina en la década del ´90, con una diferencia a su favor de 53%, pero en los primeros 10 años del siglo ya producía 155% más, y a partir de ese momento la brecha siguió aumentando.-De ese modo, Brasil pasó de producir 60 millones de toneladas de granos en los ´90, a proyectar 380 millones de toneladas en 2026; y la Argentina, que también creció, se mantiene en un nivel mediocre de 140 millones de toneladas desde entonces.Lo que ha sucedido con la carne vacuna es todavía más alarmante:-Brasil producía 119% más de carne vacuna que la Argentina en los ´90, y a partir de 2001 esa diferencia se amplió a 167%, y trepó luego a 249% entre 2010 y 2020, y alcanzaría esa brecha en la campaña 2025/2026 a 284%, casi 4 veces la producción nacional.En el sector externo la diferencia de la parte brasileña sobre la Argentina ya no es numérica sino cualitativa; y allí lo que ocurre es lo siguiente:-La Argentina logró duplicar sus ventas externas en los últimos 30 años, pero Brasil las multiplicó por 13 en ese periodo; y de esa manera obtuvo un superávit comercial de U$S 87.000 millones en 2024, con un total de reservas en el Banco Central de Brasilia de U$S 380.000 millones, de lejos las mayores de América Latina.Esta diferencia entre ambos sistemas productivos va más allá de las retenciones que sucesivos gobiernos meramente extractivistas y carentes de sentido nacional le han infligido al agro argentino en los últimos 25 años; y esto va incluso por adelante del gobierno de Milei, que ha tenido el inmenso mérito de otorgarle al campo el mejor impulso productivo que consiste en eliminar el impuesto inflacionario, basado en el superávit fiscal y la eliminación de su sistema de emisión de dinero, porque esta es la manera de abrir la Argentina al mundo, que es el ámbito natural de acción del campo argentino.Las limitaciones del agro argentino están en él mismo, y hay un exceso de espíritu estrechamente corporativo incapaz de enfrentar los problemas con una visión estratégica de alcance global.El agro debe ser el primer interesado en rediseñar demográfica y territorialmente el gigantesco y riquísimo espacio argentino.En el estado de Mato Grosso, que es el corazón de la producción agroalimentaria brasileña, el ingreso per cápita de su población es 3 veces el promedio nacional.Lo que sucede en Mato Grosso es que la producción agroalimentaria se despliega allí dentro y como parte de un sistema absolutamente integrado y circular, que combina agricultura, ganadería, energía, y desarrollo urbano de alto nivel; y todo esto ocurre con el uso sistemático y deliberado de la tecnología de avanzada, encabezada por la Inteligencia artificial, a la que se suma un abundante financiamiento privado.Allí, en el Centro Oeste brasileño, lo agroalimentario se ha transformado en industrial, y este actúa y produce en un proceso circular e integrado, en la que tiende a desaparecer la diferencia entre el campo y las ciudades. El campo se “des-territorializa”, y tiende a transformarse en un fenómeno urbano.En la Argentina ya no se trata de reestructurar el agro, eso se ha hecho en forma excepcionalmente creativa, sino de transformar a toda la sociedad, comenzando por los sectores más pobres y marginados; y todo esto significa, siendo la Argentina lo que es, que hay que contribuir a terminar para siempre con el conurbano bonaerense en su condición de reducto final y definitivo de más de 40% de la pobreza del país y de sus estructuras marginales, y ante todo hay que erradicar los sistemas mafiosos de poder político.Esta es la gran cuestión que debe enfrentar el agro argentino en esta etapa del siglo XXI.