La Ciudad presiona a las empresas por la basura en las calles: las esquinas más complicadas
Una pareja pasea a sus perros. El sol acaba de caer y, mientras las mascotas olfatean la calle, la pareja advierte una serie de bolsas abiertas que gravitan alrededor del contenedor gris de la esquina. Los olores son insoportables: mezclan comida podrida, orina y residuos. Es una imagen que lamentablemente se volvió cotidiana dentro del paisaje urbano. Por el problema con la basura en las calles hay malestar del Gobierno porteño con las empresas encargadas de la recolección y presionan para que mejoren sus servicios.Cerca del jefe de Gobierno, Jorge Macri, remarcan a Clarín tres puntos principales que exponen las falencias.Primero, la no recolección de la basura tirada alrededor del contenedor en la recolección nocturna (con camiones y operarios ayudantes). “Cada camión tiene un ayudante que debe bajar a barrer los diseminados y meterlos dentro del contenedor, luego volcar”, sostienen.Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires reconocen el problema con la basura en las calles de la ciudad. Foto Enrique García Medina. En segundo lugar, apuntan a la falta de barrido matutino por parte de los barrenderos, tanto en cordones como en cazuelas (espacio alrededor del árbol). Como tercer punto, advierten que no hay control por parte de los supervisores de las empresas que por pliego “deben controlar el 80% de las tareas realizadas en calle”.Las esquinas de la Ciudad más complicadas con la basura Una recorrida de Clarín inicia en Rivadavia y Pringles, Almagro. Son apenas las siete de la tarde -el horario en el que encargados comienzan a sacar la basura-, pero el contenedor antivandálico ya está colapsado. La cantidad de basura impide que el diseño de “buzón” se pueda cerrar.Rivadavia y Pringles. Foto Enrique García Medina. Luis Robles y su novia, vecinos del barrio, le cuentan a Clarín que esta es una de las esquinas más complicadas de la zona, aunque hay otros dos contenedores sobre Muñiz que también consideran bastante sucios. “Esto es normal, lo vemos seguido. Tenemos que controlar que los perros no se coman la comida de la basura porque dejan las bolsas abiertas y es peligroso”, señala Luis.Más allá de la basura, lo que también le preocupa al vecino es que cada vez ve más gente que usa estos contenedores como baños a cielo abierto. En Sarmiento y Uriburu los contenedores se llenan de materiales, de frutas y verduras podridas. Foto: Enrique García Medina.“La falta de educación de la gente se nota mucho. Los de los edificios salen con bolsas de basura gigantes que no entran en los contenedores antivandálicos”, añade. No muy lejos de ahí, en Sarmiento y Uriburu, Balvanera, Antonio Sosa también controla que durante el paseo su mascota no coma nada de lo que está en el piso, alrededor del contenedor, que es bastante.Cerca hay recolectores informales que empiezan a desmenuzar las bolsas. Los que vienen con carreta se llevan pallets de madera y otros materiales.En Sarmiento y Uriburu los contenedores se llenan de materiales, de frutas y verduras. Foto: Enrique García Medina. “Cuando llega el invierno suelen verse mucho más estas situaciones. Hay gente que también busca muebles, cosas que dejan. Pero sobre todo veo gente que busca los contenedores en donde hay verdulerías cerca, porque ven si se tiran verduras o frutas”, dice.Comenta que en el último tiempo, a la proliferación de basura la acompaña la circulación de ratas alrededor de los contenedores.Cambios en el área de higiene urbanaEl mes pasado Jorge Macri decidió que el control de la recolección de la basura deje de estar bajo la órbita del Ministerio de Espacio Público y pase a la del jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, que designó a Matías Lanusse como secretario de Higiene Urbana. Lanusse estaba al frente de la Agencia Gubernamental de Control (AGC).Antes de tomar la decisión, el jefe de Gobierno había reconocido el problema en la apertura de sesiones ordinarias de la Legislatura porteña el 1° de marzo, cuando dijo: “No me voy a hacer el distraído. Mejoramos, pero la Ciudad no está todavía tan limpia como quisiéramos”. Hasta ese momento el área estaba a cargo del ministro Ignacio Baistrocchi.El cruce de Sarmiento y Azcuénaga: recolectores informales que dejan más basura abierta a su paso. Foto: Enrique García Medina.En Sarmiento y Azcuénaga, otro grupo de recolectores informales se detiene con un vehículo para cargar cosas. A medida que avanzan, dejan atrás una marea de residuos revueltos.Lo que ocurre en estos barrios se replica más allá también. La recorrida de Clarín continúa por avenida Corrientes, a metros de Gurruchaga, en Villa Crespo. Es una zona que está repleta de restaurantes y comercios.Allí, un contenedor gris estalla de basura y no puede cerrarse. En el piso se ve de todo: cajas, envoltorios, bolsas de consorcio y botellas desparramadas. El contenedor, además, está sucio y tiene pintadas en los costados.Uno de los contenedores más sucios. Av. Corrientes, a metros de calle Gurruchaga. Foto: Enrique García Medina.“Lo que se ve es a toda hora, vienen y abren las bolsas y muchas veces queda todo tirado. Capaz venís a la mañana y encontrás cosas tiradas, o comida que quedó. Es un asco”, comenta Mónica, una vecina que vive sobre la calle Gurruchaga.El sistema de recolección, aclara, descarga los contenedores pero en la mayoría de veces deja en el lugar los residuos que la gente abrió y dejó tirados en el piso.Uno de los contenedores más sucios.
Av. Corrientes, a metros de calle Gurruchaga. oto: Enrique García Medina.En el cruce con Corrientes la cantidad de bolsas forma una montaña a un costado del contenedor. En la misma zona, a la altura de Humboldt y Camargo -cerca del Movistar Arena- dos contenedores frente al restaurante Los Bohemios son, según comentan vecinos, los más complicados.“Estos son un espanto, pero antes había uno solo y directamente era media vereda sucia, y ahora pusieron dos aunque igual no dan abasto. Hay, pero en el barrio son insuficientes”, comenta Eduardo, que vive a unas pocas cuadras.En la esquina de Gurruchaga y Corrientes, los contenedores quedan rodeados de basura abierta tirada en el piso. Foto: Enrique García Medina.“Evidentemente, no son suficientes para el restaurante porque trabaja mucho, tiene mucho movimiento más que nada de noche. Entonces, la cantidad de basura que sacan es impresionante. Pero por el resto, la limpieza y el servicio de recolección más o menos funciona”, agrega el vecino.En San Telmo, la esquina de Caseros y Bolívar también tiene un contenedor que recibe basura de al menos cinco restaurantes. Quienes transitan por esta cuadra dicen que el olor a pescado podrido se combina con la presencia de ratas, y con gente que utiliza el interior de los contenedores como baño. En Humboldt y Camargo, los contenedores se complican con la presencia de restaurantes. Foto: Enrique García Medina. En Caseros y Bolívar, el contenedor recibe basura de al menos cinco restaurantes. Foto: Enrique García Medina.
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La Ciudad presiona a las empresas por la basura en las calles: las esquinas más complicadas
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Enojo por el mal estado de calles que impiden llegar a sus hogares
Enojo por el mal estado de calles que impiden llegar a sus hogares
Vecinos de la zona norte de Concepción del Uruguay, conocida como Barrio el Bosque, acceso Uncal, pasando las instalaciones del FEPSAS, sufren las consecuencias de lo que serían los trabajos inconclusos en las calles.
“Hace 1 mes que Pietroboni está en “obras” y no podemos entrar ni salir de nuestras casas. Esto se nos complica más aún con las lluvias. Llegas a trabajar todo embarrado, el auto tiene que quedar afuera en la zona y lamentablemente hay muchos robos. Es una vergüenza”, dijo indignado uno de loa vecinos afectados por esta situación.
El problema está más concretamente sobre lo que sería la ex Ruta 14, entre El Palmar e Iguazú, donde los huellones ya hacen casi intransitable el paso de los habitantes.
Sin lugar a dudas, una situación que demanda soluciones inmediatas de quienes están al frente de las obras. -
Finalizaron los trabajos en calles de Loma Verde – El Miércoles Digital
Finalizaron los trabajos en calles de Loma Verde – El Miércoles Digital
En la continuidad de la primera etapa del plan de intervención de arreglos y enripiado de calles de loteos y urbanizaciones en Concepción del Uruguay, se finalizaron los trabajos en el cuarto de ellos: 25 cuadras en Loma Verde, informaron desde la Municipalidad de Concepción del Uruguay.
La primera etapa de este Plan incluye la reparación de 282 cuadras en 12 Loteos de la ciudad, se iniciaron las tareas en el Loteo El Remanso, en inmediaciones de Colonia Perfección Sur y siguió luego en Loteo El Bosque y en loteo Villa del Carmen. Luego fue el turno del Loteo Loma Verde, donde se enripiaron 25 cuadras.
Este cuarto loteo donde se realizó un abordaje integral con maquinaria para consolidación del camino, nivelación y el enripiado, está ubicado en las afueras de la ciudad en inmediaciones de la Concesionaria Haimovich, al oeste de Ruta 14.
Loma Verde es un loteo que está delimitado por calle Pastora Andrade, Mastronardi, Murature y Veiravé, está en las afueras de la ciudad hacia el oeste de la Autovía 14. La calle principal ingresa al norte de la planta concesionaria de Haimovich. En Loma Verde se intervinieron 25 cuadras en total.
Este plan se desarrolla con una inversión de más de 200 millones de pesos mensuales, y llegará en la primera etapa a 12 Loteos de la ciudad. La Coordinación de Obras Públicas del municipio implementa un sistema de enripiado que incluye el uso de equipos propios, los que se alquilan y los materiales.
El crecimiento urbanístico hacia las zonas periféricas de la ciudad es un fenómeno que se repite en numerosas localidades y que muchas veces no contempla, en su planificación inicial, la complejidad que implica extender hasta allí los servicios básicos.
Tras finalizar los trabajos de reparación y consolidación de las calles, está prevista una importante inversión municipal para mejorar la iluminación con más columnas y luminarias led.
La intervención en los loteos continuará luego con 25 cuadras en Villa Nueva, 45 cuadras en Las Quintas, 23 cuadras en El Molino, 22 cuadras en Pueblo Escondido, 10 cuadras en Villa Teresa, 15 cuadras en El Ensueño, 24 cuadras en Altos del Pinar y 19 cuadras en Las Tinajas.
La ubicación de los loteos
Los trabajos incluirán en esta primera etapa: los ya realizados El Remanso (colonia perfección sur), El Bosque (en Acceso Norte e Iguazú, en la zona conocida como la “Y”), el Loteo Villa Del Carmen, sobre calle Ara San Juan entre calles Borges, Sábato y Ocampo y el mencionado Loma Verde.
El plan de esta primera etapa continuará en el Loteo Villa Nueva, sobre Uncal y Ara San Juan. Barrio Las Quintas, detrás de Termas Concepción; y el Loteo El Ensueño, ubicado sobre Dr. Uncal, delimitado por calle Presbítero Allais, Bv. 12 de Octubre y Azucena Villaflor. El barrio Villa Teresa también será abordado, que se encuentra delimitado por las calles Hermanos Crosignani, Rubinsky y Los Concepcioneros. Luego con el Loteo El Molino, sobre Allais, llegando a 35 del Oeste.
Los trabajos se trasladarán luego a Pueblo Escondido: ubicado sobre Ruta Provincial 39 lado sur, kilómetro 142. Le seguirá B° Las Tinajas, ubicado sobre Ruta 39, con límite en calle Mocoretá y barrio Palermo Chico, frente al Hipódromo. Finalmente la primera etapa finalizará con el barrio Altos del Pinar, en Allais y Juana Azurduy.
Monitoreo público
Se recuerda a todos los vecinos de nuestra ciudad que el registro de las obras en ejecución y finalizadas se pueden seguir en la página web del Municipio a través del link https://www.cdeluruguay.gob.ar/plan-de-obras-y-servicios Allí se publica el estado de situación de algunas de las actividades del Plan de Obras y Servicios Públicos, tales como Bacheo; Recambio de Luminarias; reparaciones de Calles de Tierra, Erradicación de Minibasurales, Toma de Juntas, Cloacas y desobstrucción, Desagües Pluviales y reparaciones de pérdida de agua, entre otros.
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One Piece: la Generación Z sale a las calles – El Miércoles Digital
One Piece: la Generación Z sale a las calles – El Miércoles Digital
Nacidos en el siglo XXI. Nativos digitales. Conectados y cada día más solitarios. Desideologizados. Escépticos. Desechables. Representan un tercio de la población mundial. Los jóvenes se movilizan, protestan y reclaman por un futuro que las elites globales quieren arrebatarles.
Por GUSTAVO SIROTA
Foto: Ilustrativa.
“Una generación nativa digital está derribando y reconstruyendo las tácticas del activismo en tiempo real. Son jóvenes, están conectados y comparten una profunda indignación”. Mariano Chaluleu en su nota “Nepal, Perú, Marruecos, Madagascar…” – “Alternativa” noviembre de 2025 – describe esta “sensación compartida de que el futuro corre peligro. Este movimiento está impulsado por una profunda desconfianza en las élites, una creciente precariedad económica y el poder sin precedentes de las redes sociales para movilizar y coordinar…”
La bandera del anime japonés One Piece, la calavera sonriente bajo un sombrero de paja se ha convertido en símbolo global de una generación que identifica en el protagonista de la serie, el capitán Monkey D. Luffy, un emblema perfecto de la resistencia anti-establishment. El mensaje es claro y directo: “no aceptamos lo que nos impone el poder sin cuestionarlo”.
Escrita e ilustrada por Eiichiro Oda describe “un mundo de islas controlado por un gobierno mundial”. Contra ese control los piratas “intentan vivir al margen de la ley”. Luffy es el “capitán de los piratas del sombrero de paja”, y lidera un ejército variopinto donde “cada personaje se aferra a sus sueños”, luchando con los “obstáculos que la vida presente con la única esperanza de alcanzarlos”.
Fue en las “protestas propalestinas en Reino Unido e Indonesia”, explica una crónica del New York Times, donde comenzó a ondear el estandarte de la calavera y tibias – huesos – cruzados sobre un fondo negro con el sombrero de paja distintivo del anime, siendo adoptada luego como símbolo en las protestas estudiantiles y de transportistas que sacudieron Indonesia.
Escenario dramático donde los jóvenes llevan la peor parte. Imposibilitados de imaginar un futuro posible, reducidos a meras “estadísticas” en la retórica del mundo capitalista, constituyen un peligro potencial para las elites, que ven en ellos una amenaza para un status quo injusto y cada día más desigual.
Emblema de la “generación Z” de “nativos digitales”, la enseña “pirata” comenzó a ser común en protestas a lo largo y lo ancho del planeta. La llevaban los jóvenes marroquíes que salieron en 2025 en Casablanca, Marrakech o Tánger contra el deterioro de los servicios públicos y la falta de inversión en Educación y Salud bajo la consigna “Menos Mundial y más hospitales” y los de Perú, donde reclamaban contra la reforma al sistema de pensiones.
Es el hilo conductor que une las masivas movilizaciones que han llevado a la caída de los gobiernos en lugares tan distantes como Nepal y Madagascar. Flamea sobre las cabezas de quienes tomaron las calles en Kenia “contra el abuso policial y el aumento del costo de vida”, los que en Filipinas enfrentan la “corrupción del gobierno”, o en Paraguay piden “más inversión para la educación, salud y seguridad”.
Son más de 1.700 millones los jóvenes de entre 15 y 25 años y representan aproximadamente el 20 % de la población mundial. Tienen como denominador común la ruptura de un contrato social que, para ellos, dejó de funcionar. En palabras del políticologo y analista Daniel Zovatto “el ascensor social se ha detenido”. Ven que “las promesas del progreso y la meritocracia se desvanecieron” y en cambio solo encuentran desesperanza y frustración.
En 2030 el 85% de ellos vivirá en países en vías de desarrollo. Una “bomba” demográfica a futuro. Representan el 25 % de la población en edad laboral, pero son el grupo más castigado por el desempleo.
Una de cada dos personas sin trabajo en el mundo tiene entre 15 y 24 años. Según la OIT más de la mitad de los trabajadores jóvenes de todo el mundo tiene un empleo informal. Excluidos y precarizados, son un caldo de cultivo propicio para proyectos mesiánicos y autoritarios. Explosiva combinación de desilusión, incertidumbre y convulsión social.
Víctimas involuntarias del nuevo “capitalismo de aplicaciones”, “tecnofeudalismo” en palabras de Yanis Varoufakis, donde “las grandes empresas tecnológicas actúan como los señores feudales modernos, controlando plataformas digitales, datos y mercados en línea, mientras que los usuarios son los siervos”. Atónitos contemplan como el “dios mercado” arrasa con todo a su paso dejando un tendal de excluidos, desechados en realidad, por un sistema que solo busca maximizar ganancias y obtener rentabilidad al costo – humano incluso – que sea.
La Organización Internacional del Trabajo, en un informe titulado “Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil”, advierte que “el número de jóvenes de 15 a 24 años que no tienen empleo, educación o formación – “ninis” o “neet” – es uno de los desafíos más difíciles por sus implicancias de todo tipo…. uno de cada cinco jóvenes del mundo era “nini”… dos de cada tres de estos “ninis” eran mujeres”. Constituyen verdaderos ejércitos de desesperados que reclaman, sin éxito, su lugar bajo el sol.
Como explica Chistrian Dürr, “la profundización, la radicalización del capitalismo: la mercantilización total y forzada de la comunidad y la construcción de una sociedad “meritocrática”, elitista y autoritaria, que promete la posibilidad de ascenso social para todos, sabiendo que solo unos pocos podrán alcanzarlo y que los mejores puestos ya están tomados”. El sistema – el capitalismo – como sentencia el propio Dürr “ya no tiene la capacidad de promover una supervivencia digna ni, mucho menos, una buena vida”.
“Casi el 50% de los jóvenes entre 18 y 34 años sufre problemas de salud mental de importancia clínica” señala un estudio global de Sapien Labs, en consonancia con la Organización Mundial de la Salud que da cuenta – “La salud mental de los adolescentes” diciembre de 2025 – que “siete de cada diez jóvenes padece algún tipo de trastorno mental… la ansiedad, depresión y el suicidio – tercera causa de muerte entre 15-29 años – son problemas críticos”.
Escenario dramático donde los jóvenes llevan la peor parte. Imposibilitados de imaginar un futuro posible, reducidos a meras “estadísticas” en la retórica del mundo capitalista, constituyen un peligro potencial para las elites, que ven en ellos una amenaza para un status quo injusto y cada día más desigual.
Condenados a vivir en lo que Byung-Chul Han llama “La sociedad del cansancio”. Alienados. Deshumanizados. Impulsados por “un estado de autoexplotación continua”, persiguen la búsqueda desenfrenada de logros bajo la presión del rendimiento y la autoexigencia, en la cual “el individuo se convierte en su propio opresor”.
Las distopías literarias del siglo XX – “Un mundo feliz “de Huxley; “Fahrenheit 451” de Bradbury; “La naranja mecánica” de Burgess; “1984” de Orwell; – contaban desde la ciencia ficción como los poderosos ejercerían un control extremo sobre la vida de los ciudadanos, apelando a la violencia, al uso de psicotrópicos, manipulando el pasado y el lenguaje hasta llegar a controlar el pensamiento. Un mundo donde pocos eran dueño de casi todo. Un mundo donde la mayoría, especialmente los jóvenes, no eran dueños siquiera de su futuro.
El capitalismo en su versión siglo XXI nos muestra que las distopías ya no son solo literarias. Frente a este panorama, incierto y desesperanzador, son los jóvenes quienes salen a reclamar su lugar bajo el sol. Lo que está en juego es su futuro.
Muchos bajo la bandera de One Piece , otros haciendo suyo el “hagan lío” del Papa Francisco, pero todos, parafraseando al Manifiesto Comunista, convencidos que “no tienen nada que perder…. Tienen – si es que lo hay – un mundo nuevo por ganar”.
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