“Están detonados”: las lluvias volvieron a dejar los caminos rurales intransitables en algunos municipios de Buenos Aires, paralizando la actividad en el campo
Las abundantes lluvias que se registraron en los últimos días en el centro de la provincia de Buenos Aires, que en algunos puntos dejó acumulados de hasta 200 milímetros en pocas horas, volvieron a poner de manifiesto el mal estado de los caminos rurales, que por estas horas, en momentos de plena cosecha y zafra de terneros, se encuentran, una vez más, intransitables.Esta situación se está dando en partidos como Olavarría, Carlos Casares o 9 de Julio, por citar solo algunos ejemplos, ya que la problemática afecta al grueso de los municipios de la provincia.En el caso de Olavarría, días atrás cayeron 200 milímetros en solo 6 horas en algunas zonas del distrito. En esos lugares, más allá de las imágenes de las vacas con el agua hasta el cuello, los excesos escurrieron rápidamente en gran parte de los lotes. Pero el problema más grave fue el impacto que tuvieron en los caminos rurales, dejándolos prácticamente inutilizables.En diálogo con Clarín, el presidente de la Sociedad Rural de Olavarría, Daniel Ayçaguer, comentó que en algunas zonas del partido “cayó mucha agua y de golpe, sin sistema hidráulico que resista. Pero el agua bajó rápido al otro día. Sin embargo, el lío grande pasa en caminos rurales, porque no se está pudiendo sacar terneros ni cosechar girasol”.“Los caminos están detonados, porque no hay un sistema hidráulico que logre drenar el agua de estos. Entonces, ha quedado mucha agua arriba de los mismos”, comentó Ayçaguer.Camino rural en Olavarría tras el escurrimiento del agua.Pero no solo complica la trilla o el movimiento de hacienda, sino que también trastocan la vida rural. “Los chicos no pueden ir a la escuela, las maestras rurales no pueden llegar de la ciudad a los establecimientos. Las complicaciones son muchas y todo es causa de falta de obras de hidráulica”, dijo.“Nosotros hace más de un año que venimos hablando que hacen falta obras de hidráulica y no se hacen, porque no se ven, pero después las consecuencias se ven y son estas”, agregó Ayçaguer.Para el dirigente local, en los campos donde llovieron 200 mm, si continúan las precipitaciones de grandes magnitudes el agua no va a escurrir rápido, sino que se acumulada, pero insiste en que “el daño que hace en caminos es lo más grave”.“La gente que está en el campo está aislada porque no puede salir a la escuela, no puede salir a hacer compras, no puede llegar, no se puede sacar la producción, no se puede cosechar. Esa es la complicación que deja la falta de obras estructurales en hidráulica”, completó Ayçaguer.Por su parte, productor agropecuario de Carlos Casares e integrante de la Sociedad Rural local, Mario Reymundo, dio a este medio el mismo diagnóstico que Ayçaguer: el mayor problema radica en los caminos.Según Reymundo, en el primer trimestre llovieron en el partido 460 mm, lejos de los 600 mm del año pasado, pero con el agravante de que las napas freáticas “están más altas”, lo cual dificulta que el agua sea absorbida por el suelo.Camino rural en Carlos Casares.“Estamos ingresando a la temporada de cosecha con incertidumbre respecto de cómo seguirá el clima y con una red vial muy deteriorada”, gráfico el productor de Carlos Casares.Reymundo denunció que “la red vial depende del municipio y no tiene vocación de atender la problemática, solo ven al sector rural como fuente de recursos. El director de Caminos es el mismo intendente. Un despropósito en todo sentido”.Si bien en el sector están preocupados respecto como pueda seguir el clima, Reymundo remarcó que ese es un problema “tranqueras adentro que el productor acepta, porque somos una industria con el capital a la intemperie. Pero lo que no aceptamos es pagar por un servicio carísimo con pésima prestación, sin respuesta y del cual estamos cautivos”.Como también ocurrió en Carlos Casares, para esta misma época del año pasado, 9 de Julio sufrió grandes inundaciones, tanto por las lluvias extraordinarias como por la falta de infraestructura y la paralización de las obras de dragado en la Cuenca del Salado. Y estas precipitaciones vuelve a revivir ese fantasma.En un comunicado emitido hoy, la Sociedad Rural de dicha localidad sostuvo que “en los últimos días las lluvias volvieron a hacerse presentes, confirmando que las condiciones que provocaron el desastre siguen intactas”.“El agua vuelve a encontrar al distrito en el mismo estado de vulnerabilidad: sin obras estructurales, sin maquinaria suficiente y sin un plan claro que marque un horizonte en el tiempo”, indicó el escrito.Camino rural en 9 de Julio.Para los ruralistas, “no se trata ya de un episodio aislado, sino de una crisis que se repite y se agrava. Bajamos momentáneamente la fiebre, pero la infección nunca fue tratada. La falta de capacidad operativa y de conducción política sigue siendo evidente.“Cansados de recorrer pasillos, asistir a reuniones y escuchar promesas sin resultados, desde nuestra institución decimos basta. Necesitamos hechos concretos y urgentes. El tiempo para dialogar sin decisiones ya se agotó: hoy la situación exige acción inmediata. Este llamado es para todos los poderes del Estado, tanto ejecutivos como legislativos”, concluyeron..