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  • Por la mayor cosecha se esperan más de US$ 35.000 millones del campo

    Por la mayor cosecha se esperan más de US$ 35.000 millones del campo

    Por la mayor cosecha se esperan más de US$ 35.000 millones del campo

    La Bolsa de Comercio de Rosario ajustó al alza su proyección de liquidación de divisas del agro para este año por la mejora en los volúmenes de cosecha: ahora se esperan US$ 35.375 millones. La mejora, cercana a los US$ 1.000 millones respecto del cálculo previo, responde a una combinación de mejores precios internacionales y mayores volúmenes de exportación previstos, según la entidad.Uno de los factores clave detrás de esta revisión es el maíz. La entidad elevó la estimación de producción para la campaña 2025/26 a 67 millones de toneladas, lo que implica un aumento de 5 millones frente al informe anterior. Este salto productivo se traduce en exportaciones proyectadas por 43 millones de toneladas, un volumen que marcaría un récord histórico para el país.Además del mayor saldo exportable, el contexto internacional también juega a favor. La reducción esperada en la oferta de competidores como Estados Unidos (por menor superficie sembrada) y Brasil (con ajustes en la zafriña) podría abrir oportunidades adicionales para la colocación del cereal argentino en los mercados globales.En paralelo, el informe destaca que la mejora en la proyección de divisas también se explica por un ritmo más dinámico en los embarques de girasol y por una leve suba en los precios internacionales, influenciada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.En cuanto al ingreso efectivo de dólares, el primer trimestre del año mostró un desempeño más débil: el agro liquidó unos US$ 5.735 millones, por debajo de los US$ 6.200 millones del mismo período de 2025. Esta merma se vincula, en parte, con el adelantamiento de exportaciones registrado en septiembre pasado, tras medidas transitorias sobre retenciones que bajaron a cero hasta alcanzar el cupo de los U$S 7.000 millones. Sin embargo, desde la BCR anticipan una normalización del flujo de divisas a partir de abril. Para el período abril-diciembre, se espera un ingreso de US$ 29.600 millones: US$ 16.500 millones de soja y derivados, US$ 7.500 millones de maíz, US$ 2.200 millones del complejo trigo, US$ 2.400 millones del complejo girasol, US$ 500 millones del complejo cebada, US$ 300 millones de sorgo y US$ 600 en otros cereales y oleaginosas.De confirmarse estas proyecciones, el agro volverá a posicionarse como el principal sostén de divisas de la economía argentina en 2026, en un contexto donde la dinámica exportadora y los precios internacionales seguirán siendo determinantes.Por cierto, los dólares del campo, el superávit en la balanza comercial de la energía y el llamado carry trade financiero es lo que explican el precio actual de la divisa en pleno retroceso. En el año el dólar oficial pierde 6,4%.

  • App para seguimiento de vendedores: El aliado estratégico para el control en campo

    App para seguimiento de vendedores: El aliado estratégico para el control en campo

    App para seguimiento de vendedores: El aliado estratégico para el control en campo

     

    Llevar el control de una fuerza comercial que se desplaza constantemente por la ciudad suele ser un dolor de cabeza logístico.
    El seguimiento de vendedores en calle no se trata de «vigilar», sino de dotar al equipo de herramientas que validen su esfuerzo y optimicen su jornada. Una app para seguimiento de vendedores profesional permite transformar la incertidumbre en datos accionables para la toma de decisiones.
     
    El reto del seguimiento de vendedores en calle: Adiós a las planillas
    Históricamente, la gestión de equipos en campo dependía de reportes manuales, llamadas constantes de «por dónde vas» y planillas de Excel que se completaban al final del día (y a menudo con errores). Este modelo es ineficiente y oculta puntos ciegos críticos, como zonas desatendidas o rutas mal planificadas que consumen combustible y tiempo valioso.
    La implementación de tecnología móvil permite que la supervisión sea orgánica. Al integrar geolocalización y reportes instantáneos, el equipo administrativo tiene una visión clara del despliegue comercial en tiempo real, mientras que el vendedor se libera de la carga administrativa de reportar cada paso manualmente.
     
    Funcionalidades clave de la solución de Persat Latam
    Para que una herramienta sea realmente efectiva, debe ser intuitiva para el usuario en la calle y potente para el gerente en la oficina. La propuesta de Persat Latam se centra en digitalizar la operatoria completa a través de funciones específicas:

    Rastreo Satelital y GPS:Visualización en mapa de la ubicación exacta del equipo y el historial de recorridos realizados.
    Check-in y Check-out de visitas:Validación del inicio y fin de cada gestión comercial mediante geofencing, asegurando que el vendedor realmente estuvo en el punto de venta.
    Formularios Digitales y Multimedia:Posibilidad de adjuntar fotos de exhibidores, registrar pedidos y recolectar firmas digitales de los clientes al instante.
    Acceso Offline:La capacidad de trabajar sin conexión a internet garantiza que la carga de datos no se detenga, sincronizándose automáticamente al recuperar señal.

     
    Impacto real: Más visitas y menos tiempo de oficina
    El beneficio de utilizar una app para seguimiento de vendedores se traduce directamente en rentabilidad. Según los indicadores de Persat Latam, las empresas que migran a procesos digitales logran reducir un 35% sus tiempos de planificación operativa.
    Al optimizar las rutas de visita y eliminar la necesidad de volver a la oficina para entregar reportes físicos, los vendedores pueden realizar hasta un 20% más de gestiones comerciales por jornada.
    Esto no solo mejora la cobertura de mercado, sino que aumenta las posibilidades de cierre de ventas al tener un equipo más enfocado en el cliente y menos en la burocracia.
     
    Integración inteligente para una visión 360° de las ventas
    El seguimiento no termina en la ubicación GPS; la verdadera potencia surge cuando los datos se conectan con el resto de la empresa. La plataforma permite la integración mediante API con sistemas líderes como Salesforce, SAP y Looker Studio.
    Además, la incorporación de Agentes de IA de la plataforma ayuda a procesar la información recolectada en calle para sugerir mejoras proactivas en las rutas y analizar el desempeño por zona. De esta manera, el seguimiento de vendedores en calle evoluciona de un simple monitoreo a una estrategia de inteligencia comercial que impulsa el crecimiento sostenido de la empresa.

  • “Están detonados”: las lluvias volvieron a dejar los caminos rurales intransitables en algunos municipios de Buenos Aires, paralizando la actividad en el campo

    “Están detonados”: las lluvias volvieron a dejar los caminos rurales intransitables en algunos municipios de Buenos Aires, paralizando la actividad en el campo

    “Están detonados”: las lluvias volvieron a dejar los caminos rurales intransitables en algunos municipios de Buenos Aires, paralizando la actividad en el campo

    Las abundantes lluvias que se registraron en los últimos días en el centro de la provincia de Buenos Aires, que en algunos puntos dejó acumulados de hasta 200 milímetros en pocas horas, volvieron a poner de manifiesto el mal estado de los caminos rurales, que por estas horas, en momentos de plena cosecha y zafra de terneros, se encuentran, una vez más, intransitables.Esta situación se está dando en partidos como Olavarría, Carlos Casares o 9 de Julio, por citar solo algunos ejemplos, ya que la problemática afecta al grueso de los municipios de la provincia.En el caso de Olavarría, días atrás cayeron 200 milímetros en solo 6 horas en algunas zonas del distrito. En esos lugares, más allá de las imágenes de las vacas con el agua hasta el cuello, los excesos escurrieron rápidamente en gran parte de los lotes. Pero el problema más grave fue el impacto que tuvieron en los caminos rurales, dejándolos prácticamente inutilizables.En diálogo con Clarín, el presidente de la Sociedad Rural de Olavarría, Daniel Ayçaguer, comentó que en algunas zonas del partido “cayó mucha agua y de golpe, sin sistema hidráulico que resista. Pero el agua bajó rápido al otro día. Sin embargo, el lío grande pasa en caminos rurales, porque no se está pudiendo sacar terneros ni cosechar girasol”.“Los caminos están detonados, porque no hay un sistema hidráulico que logre drenar el agua de estos. Entonces, ha quedado mucha agua arriba de los mismos”, comentó Ayçaguer.Camino rural en Olavarría tras el escurrimiento del agua.Pero no solo complica la trilla o el movimiento de hacienda, sino que también trastocan la vida rural. “Los chicos no pueden ir a la escuela, las maestras rurales no pueden llegar de la ciudad a los establecimientos. Las complicaciones son muchas y todo es causa de falta de obras de hidráulica”, dijo.“Nosotros hace más de un año que venimos hablando que hacen falta obras de hidráulica y no se hacen, porque no se ven, pero después las consecuencias se ven y son estas”, agregó Ayçaguer.Para el dirigente local, en los campos donde llovieron 200 mm, si continúan las precipitaciones de grandes magnitudes el agua no va a escurrir rápido, sino que se acumulada, pero insiste en que “el daño que hace en caminos es lo más grave”.“La gente que está en el campo está aislada porque no puede salir a la escuela, no puede salir a hacer compras, no puede llegar, no se puede sacar la producción, no se puede cosechar. Esa es la complicación que deja la falta de obras estructurales en hidráulica”, completó Ayçaguer.Por su parte, productor agropecuario de Carlos Casares e integrante de la Sociedad Rural local, Mario Reymundo, dio a este medio el mismo diagnóstico que Ayçaguer: el mayor problema radica en los caminos.Según Reymundo, en el primer trimestre llovieron en el partido 460 mm, lejos de los 600 mm del año pasado, pero con el agravante de que las napas freáticas “están más altas”, lo cual dificulta que el agua sea absorbida por el suelo.Camino rural en Carlos Casares.“Estamos ingresando a la temporada de cosecha con incertidumbre respecto de cómo seguirá el clima y con una red vial muy deteriorada”, gráfico el productor de Carlos Casares.Reymundo denunció que “la red vial depende del municipio y no tiene vocación de atender la problemática, solo ven al sector rural como fuente de recursos. El director de Caminos es el mismo intendente. Un despropósito en todo sentido”.Si bien en el sector están preocupados respecto como pueda seguir el clima, Reymundo remarcó que ese es un problema “tranqueras adentro que el productor acepta, porque somos una industria con el capital a la intemperie. Pero lo que no aceptamos es pagar por un servicio carísimo con pésima prestación, sin respuesta y del cual estamos cautivos”.Como también ocurrió en Carlos Casares, para esta misma época del año pasado, 9 de Julio sufrió grandes inundaciones, tanto por las lluvias extraordinarias como por la falta de infraestructura y la paralización de las obras de dragado en la Cuenca del Salado. Y estas precipitaciones vuelve a revivir ese fantasma.En un comunicado emitido hoy, la Sociedad Rural de dicha localidad sostuvo que “en los últimos días las lluvias volvieron a hacerse presentes, confirmando que las condiciones que provocaron el desastre siguen intactas”.“El agua vuelve a encontrar al distrito en el mismo estado de vulnerabilidad: sin obras estructurales, sin maquinaria suficiente y sin un plan claro que marque un horizonte en el tiempo”, indicó el escrito.Camino rural en 9 de Julio.Para los ruralistas, “no se trata ya de un episodio aislado, sino de una crisis que se repite y se agrava. Bajamos momentáneamente la fiebre, pero la infección nunca fue tratada. La falta de capacidad operativa y de conducción política sigue siendo evidente.“Cansados de recorrer pasillos, asistir a reuniones y escuchar promesas sin resultados, desde nuestra institución decimos basta. Necesitamos hechos concretos y urgentes. El tiempo para dialogar sin decisiones ya se agotó: hoy la situación exige acción inmediata. Este llamado es para todos los poderes del Estado, tanto ejecutivos como legislativos”, concluyeron..

  • Subió la presión impositiva al campo y el Estado se queda con casi dos tercios de la renta del productor

    Subió la presión impositiva al campo y el Estado se queda con casi dos tercios de la renta del productor

    Subió la presión impositiva al campo y el Estado se queda con casi dos tercios de la renta del productor

    La presión impositiva sobre la renta agrícola volvió a escalar en la Argentina y alcanzó el 62,5%, según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina. El dato, correspondiente a marzo de 2026, marca un aumento de 6,1 puntos porcentuales respecto de diciembre y refleja el impacto combinado de la suba de costos productivos y la actualización de impuestos provinciales y municipales.Detrás de este salto aparece un factor central: el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula una parte clave del comercio global de energía y fertilizantes. Ese contexto empujó con fuerza el precio de la urea (insumo esencial para la producción) y del combustible, afectando de lleno la rentabilidad agrícola. Este lunes, la Sociedad Rural Argentina (SRA) indicó que este fertilizante nitrogenado subió 42%, pasando de 530 a 750 dólares por tonelada, y el gasoil aumentó un 22% entre fines de febrero y la tercera semana de marzo, pasando de $1.775 a $2.166 por litro“Esta edición está, más que nunca, marcada por la coyuntura nacional e internacional: suba de costos como el combustible que impacta en los fletes, actualizaciones de impuestos provinciales y baja rentabilidad”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista Jefad e FADA.En términos concretos, el indicador muestra que de cada $100 generados por una hectárea, $62,5 se destinan al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales. A nivel provincial, las diferencias son marcadas: Entre Ríos encabeza con 67,6%, mientras que Córdoba registra 60,2%, Buenos Aires, 60,4%, La Pampa, 60,4%, Santa Fe, 57%. y San Luis 55,7%.El Índice FADA ( que se realiza cada tres meses) había dado en diciembre 56,3%, una baja en relación a septiembre (60%) por la disminución de las alícuotas permanentes de las retenciones implementadas por el Gobierno.El caso más crítico es el del trigo, donde la participación estatal alcanza el 104,4%. Costos en alza y más presión fiscalDesde FADA explican que el aumento del índice responde a una doble dinámica. Por un lado, el incremento de los costos de producción achica la renta. Por otro, la actualización de tributos (habitual a comienzos de año) incrementa el peso de los impuestos por hectárea.“Este combo de costos en alza, ingresos ajustados y actualización de tributos provinciales genera un efecto claro: aunque los impuestos no cambien estructuralmente, pesan más sobre una renta menor”, señaló Antonella Semadeni, economista de FADA.En este sentido, los impuestos provinciales y municipales pasaron de representar el 6,4% del total a fines de 2025 a casi el 10% en el inicio de 2026. El impuesto inmobiliario rural mostró subas promedio del 79% a nivel nacional, mientras que las tasas municipales aumentaron alrededor del 32%.Trigo, el cultivo más comprometidoEl análisis por cultivo deja en evidencia una caída generalizada de la rentabilidad, aunque con situaciones dispares. En soja, el Estado participa con el 61,6% de la renta; en maíz, con el 56,8%; y en girasol, el indicador se dispara al 80,3%.Sin embargo, el caso más crítico es el del trigo, donde la participación estatal alcanza el 104,4%.“Esto significa que la carga impositiva es mayor a la renta generada, es decir, el resultado económico no alcanza siquiera para cubrir los impuestos”, advirtió Fiorella Savarino.Este escenario ubica al cereal en una situación delicada, altamente condicionado por el aumento de costos y su fuerte dependencia de la fertilización.Uno de los principales motores de este deterioro es el encarecimiento de la urea, cuyo precio subió 43% desde diciembre y 39% interanual. El conflicto en el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo, el 25% del gas y el 50% de la urea a nivel mundial— generó tensiones en los mercados internacionales.Este aumento impacta directamente en cultivos como trigo y maíz, intensivos en el uso de fertilizantesA la suba de insumos se suman otros factores que presionan sobre los costos. Las labores agrícolas aumentaron un 33% desde diciembre, muy por encima de la inflación estimada para el período (8,6%), evidenciando un fuerte desfasaje.También los fletes registraron incrementos, impulsados por el combustible: 8,4% en pesos y 12% en dólares. Esto afecta especialmente a las regiones más alejadas de los puertos, donde la logística tiene mayor incidencia.“Todo esto configura un escenario en el que producir requiere cada vez más recursos, reduciendo los márgenes del productor”, sostuvo Luz Silvetti.A su vez, se deterioró la relación insumo-producto: hoy se necesitan 3,9 toneladas de maíz o 3,8 de trigo para comprar una tonelada de urea, una ecuación menos favorable que la de un año atrás.

  • Guerra en Medio Oriente: las fuertes subas de precios del gasoil y de los fertilizantes impactan en los márgenes del campo

    Guerra en Medio Oriente: las fuertes subas de precios del gasoil y de los fertilizantes impactan en los márgenes del campo

    Guerra en Medio Oriente: las fuertes subas de precios del gasoil y de los fertilizantes impactan en los márgenes del campo

    El conflicto en Medio Oriente comenzó a tener efectos concretos sobre los costos del productor, principalmente a través del encarecimiento del gasoil y de los fertilizantes, de acuerdo con un análisis de la Sociedad Rural Argentina (SRA), que impactan tanto en la campaña en curso como en la planificación de la próxima siembra.Uno de los principales focos de tensión se ubica en el Estrecho de Ormuz, un nodo estratégico por donde circula aproximadamente el 25% del comercio mundial de petróleo. La reducción del tránsito marítimo en la zona elevó los riesgos logísticos y presionó al alza los precios internacionales de la energía. En las primeras semanas tras el inicio del conflicto, el barril de petróleo registró subas de entre 42% y 50%, marcando el pulso de un mercado altamente sensible a las disrupciones geopolíticas.Eel combustible representa cerca de un tercio del costo del transporte de cargas.Este movimiento tuvo un correlato inmediato en el mercado local de combustibles. En Argentina, el precio del gasoil grado 2 (el que se utiliza para las máquinas agrícolas) aumentó un 22% entre fines de febrero y la tercera semana de marzo, pasando de $1.775 a $2.166 por litro. Para el sector agropecuario, este incremento llega en un momento crítico: la cosecha gruesa, donde el combustible es un insumo central tanto para las labores como para el transporte de la producción.En este sentido, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie cosechada de maíz alcanzó el 15% de las casi 8 millones de hectáreas sembradas, mientras que la de soja todavía queda la totalidad (17,6 millones de hectáreas) por trillar.A su vez, el impacto del gasoil también se canaliza a través de los costos logísticos. Continuando con el trabajo de la Sociedad Rural, el combustible representa cerca de un tercio del costo del transporte de cargas, por lo que una suba de esta magnitud se traduce en incrementos estimados de entre 6% y 7% en los fletes agrícolas. Además, el efecto no es uniforme en todo el país: cuanto mayor es la distancia a los puertos de exportación, mayor es el impacto sobre los costos por tonelada.En términos concretos, un establecimiento ubicado a 300 kilómetros de los puertos enfrenta un aumento del flete de unos 3 dólares por tonelada, mientras que en distancias de 800 kilómetros el incremento asciende a 4 dólares y puede llegar a 5 dólares por tonelada en zonas a 1.100 kilómetros. El encarecimiento del transporte también repercute en el precio que recibe el productor. En el caso de la soja, el costo del flete pasa de representar un 11% a un 12% del valor final en destinos cercanos, mientras que en cultivos como maíz y trigo —más dependientes del componente logístico— esa incidencia se ubica entre el 20% y el 22%, amplificando el impacto sobre los márgenes.Los costos de producción del trigo podrían incrementarse entre un 9,5% y un 11%, dependiendo de la distancia a puerto. El segundo gran canal de transmisión del shock internacional es el mercado de fertilizantes, particularmente los nitrogenados. La urea registró un aumento superior al 36% en el mercado internacional en apenas tres semanas. A nivel local, la suba fue aún mayor, alcanzando el 42%, con precios que pasaron de 530 a 750 dólares por tonelada.En este punto, un informe de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) aporta contexto sobre la relevancia del insumo en el país. La importación de urea en Argentina promedia en los últimos cinco años unas 1,16 millones de toneladas, volumen que se complementa con una producción local cercana a 1,2 millones de toneladas, principalmente a cargo de Profertil. Esto evidencia que, si bien existe una base productiva doméstica, el mercado continúa fuertemente integrado al comercio internacional.Asimismo, CIAFA señala que la principal fuente de abastecimiento externo proviene de los países del Golfo Pérsico y Egipto (35% del total), regiones directamente afectadas por el actual conflicto. En los últimos años también ganó participación Nigeria, seguida por Argelia, mientras que Bolivia aparece como proveedor eventual. Esta concentración geográfica de la oferta explica la rápida reacción de los precios ante cualquier alteración en esa zona estratégica.La SRA explica que el comportamiento de la urea responde, en gran medida, al incremento del precio del gas, principal insumo en su producción, y a la sensibilidad del mercado ante restricciones logísticas. A esto se suman factores internos como la recomposición de precios, la disponibilidad del producto y los mayores costos de transporte.A diferencia de la urea, otros fertilizantes mostraron variaciones más moderadas: los fosfatados registraron subas marginales -4,6% en el caso del DAP y 1,5% en el MAP-, mientras que el potasio se mantuvo prácticamente sin cambios.vEn este contexto, los precios internacionales de los commodities tuvieron impactos dispares. En el caso de la soja, siguiendo con el informe de la SRA, no tuvo incrementos mientras que el valor del maíz fue de apenas 4%. Frente a este escenario, el Gobierno nacional avanzó con medidas para otorgar mayor flexibilidad en el uso de biocombustibles y así bajar la presión en los surtidores. A través de la Resolución 79/2026, se habilitó a las refinadoras a incorporar de manera voluntaria hasta un 15% de bioetanol en las naftas, sin modificar el corte obligatorio vigente ni imponer nuevas exigencias.En tanto, la normativa no introduce cambios en el régimen del biodiesel, ya que el gasoil ya contempla mezclas de hasta el 20%, lo que en los hechos ofrece un margen previo para amortiguar subas en este segmento.De cara al futuro, la SRA advierte que el impacto dependerá de la duración del conflicto. En el corto plazo, el principal efecto se concentra en el aumento del gasoil, que encarece las tareas de cosecha y el transporte de granos. Sin embargo, si el escenario se prolonga, el foco se trasladará progresivamente hacia los fertilizantes, afectando de manera más profunda la ecuación económica de la campaña fina 2026/27.Las estimaciones indican que, bajo las condiciones actuales, los costos de producción del trigo podrían incrementarse entre un 9,5% y un 11%, dependiendo de la distancia a puerto. En términos absolutos, esto implica un aumento de alrededor de 58 dólares por hectárea, explicado principalmente por la suba de la urea, que aportaría unos 39 dólares adicionales, y por el mayor costo del gasoil y los fletes, que sumarían otros 19 dólares.