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  • La transformación de Pequeño J: pesas en la cárcel, rapado y aislado de todos

    La transformación de Pequeño J: pesas en la cárcel, rapado y aislado de todos

    La transformación de Pequeño J: pesas en la cárcel, rapado y aislado de todos

    Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J” (20), llegó a la Argentina presentando un aspecto muy diferente al que se conocía cuando fue detenido en Perú. Más delgado, fornido y con el cabello rapado, contrasta con su imagen anterior, en la que lucía un corte taza negro que casi le tapaba los ojos y rasgos faciales menos marcados.

    Este cambio físico sorprendió incluso a los investigadores de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones de Interpol Argentina, quienes viajaron el lunes a Perú para concretar su traslado. “Lo notamos más ‘armado’. Nos dijo que en la cárcel había hecho pesas”, afirmó a Clarín una alta fuente policial vinculada al operativo “retorno”. En Argentina, “Pequeño J” está acusado de ser el autor del triple crimen de Florencio Varela, ocurrido en septiembre, en el que perdieron la vida Morena Verdi (20), Brenda del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15).
    Durante el traslado, el joven se mostró reservado, dado que los policías tienen prohibido realizar preguntas relacionadas con la causa. Tampoco fue interrogado sobre su fuga desde Argentina hacia Perú, donde estuvo prófugo hasta que fue hallado escondido en un camión, tras una semana de intensa búsqueda.
    “Pequeño J” manifestó únicamente su deseo de hacerse rastas en el cabello, aunque aclaró que la Policía peruana lo rapó tras su captura. Estuvo alojado durante siete meses en la cárcel de Cañete, al sur de Lima, tras ser detenido por la División de Drogas de la Policía Nacional de Perú. Antes de su extradición, fue trasladado al penal Ancón II, en la capital peruana.
    Durante una escala técnica para cargar combustible del avión Embraer ERJ 140LR de la Fuerza Aérea Argentina, con matrícula T-94, almorzó empanadas salteñas. Posteriormente, el viaje continuó hacia Argentina, en una operación que incluyó la extradición de otros dos ciudadanos peruanos por parte de la Dirección General de Cooperación Internacional de la Policía Federal Argentina. Entre ellos se encontraba Chininin Chuquihuanga Icsar, acusado de abuso sexual contra una menor, con una causa en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 20 porteño.
    La operación incluyó además una segunda escala en Asunción, Paraguay, donde se extraditaron a un ciudadano argentino, requerido por el Juzgado Federal N° 2 de Santa Fe por “confabulación para la comercialización ilícita de estupefacientes”, y a un ciudadano paraguayo imputado por “acopio de armas de fuego”, según el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 1. Esta operación transnacional multiextradición fue coordinada entre cancillerías, oficinas internacionales de Interpol y diversos juzgados nacionales y extranjeros. “Es la primera vez que se realiza un trabajo coordinado entre tres estados para extraditar a cuatro detenidos”, comentó una fuente involucrada.
    La Dirección General de Cooperación Regional e Internacional (Digcri) de la Procuración General de la Nación informó que el joven peruano es la extradición número 50 registrada en lo que va del año, según el sitio Fiscales.gob.ar.
    Durante parte del traslado, “Pequeño J” vistió una prenda con la inscripción “INPE Perú”, en referencia al Instituto Nacional Penitenciario de ese país. Arribó a Argentina minutos antes de las 20 horas del lunes y, en un operativo de gran envergadura, fue trasladado por el Servicio Penitenciario Federal (SPF) al Complejo Penitenciario de Adultos Mayores N° 24, en Marcos Paz.
    Esta cárcel, una de las más antiguas del SPF, inaugurada en 1996, aloja a jóvenes detenidos de entre 18 y 21 años. Cuenta con distintas unidades para aproximadamente 275 internos, quienes tienen acceso a distintas modalidades de educación, estudios y oficios.
    Aunque no se aplicaron medidas semejantes a las del Sistema Integral de Gestión para Personas Privadas de la Libertad de Alto Riesgo (Sigpplar) en el Complejo Penitenciario de Ezeiza, el SPF estableció un protocolo especial para “Pequeño J”, no por su peligrosidad sino debido a la complejidad de la causa en su contra.
    Para acceder a él, visitantes deben cumplir una serie de protocolos que incluyen avisos por mail y controles estrictos como escáneres de metales. El contacto se realiza a través de un vidrio, similar a cárceles estadounidenses, y existen protocolos estrictos incluso para pasarle un papel. Actualmente está alojado en una celda individual, aislado del resto de los internos, sin posibilidad de contacto directo. Desde el SPF se comunicaron con su madre y hermana, residentes en Perú, para coordinar comunicaciones mediante videollamadas.
    Tras su extradición, “Pequeño J” declaró ante el juez Jorge Rodríguez y su secretario Ignacio Calvi, del Juzgado Federal N° 2 de Morón. Asesorado por su defensor, Lucas Contreras Alderete, negó haber participado en el triple crimen. Está imputado por homicidio agravado, en concurso premeditado de dos o más personas, con alevosía y ensañamiento, y por haber cometido el delito contra mujeres mediante violencia de género.
    La defensa trabaja en la presentación de una hipótesis para desvirtuar la participación del joven en los homicidios, argumentando que no hay pruebas contundentes que lo vinculen directamente. En las últimas horas, el abogado se reunió nuevamente con su cliente para preparar la presentación de pruebas

  • «Esto es porque saliste»: incendió la casa de su ex pareja para matarla, pero no irá a la cárcel por falta de lugar

    «Esto es porque saliste»: incendió la casa de su ex pareja para matarla, pero no irá a la cárcel por falta de lugar

    Un hombre intentó matar a su ex pareja al prenderle fuego la casa donde ella dormía, en cercanías de la ciudad neuquina de Villa Pehuenia. Si bien quedó acusado por tentativa de femicidio, el agresor no irá a la cárcel, sino que cumplirá prisión domiciliaria debido a que no hay plazas disponibles para alojarlo en la comisaría local.El violento caso ocurrió este sábado por la mañana, en una vivienda ubicada sobre la ruta provincial 13. Fue allí donde, según difundió el Ministerio Público Fiscal de Neuquén (MPFN), “se inició de manera deliberada un incendio en el lateral de la casa mientras la víctima dormía en su interior, utilizando un bidón con combustible”.De acuerdo con la reconstrucción del caso, la víctima se despertó al poco tiempo de que comenzaron las llamas y enseguida pidió ayuda, de manera tal que logró sobrevivir a esa trágica escena. Trascendió que, en un contexto de violencia de género, el atacante le dijo que todo se debía a que ella se había ido. “Esto es porque saliste”, fue la frase en cuestión que figura en el expediente judicial.El caso, informó el MPFN, quedó calificado como intento de “homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, en grado de tentativa”. En la audiencia que se desarrolló este lunes la fiscalía expuso como evidencia la denuncia de la víctima, el relato de los testigos y el secuestro del envase que contenía el combustible.En ese marco, la fiscalía remarcó que, si bien el hecho ocurrió dentro de una comunidad mapuche, la gravedad del caso excluye su abordaje en el ámbito comunitario y exige la intervención del sistema penal ordinario.En tanto, el juez de garantías Lisandro Borgonovo consideró que el modo en que se desarrollaron los hechos “permite, al menos en esta etapa inicial, sostener la hipótesis de tentativa de femicidio”.Tras la formulación de los cargos sobre el agresor, la fiscal Laura Pizzipaulo explicó que desde el MPF se evaluó el pedido de una prisión preventiva para proteger a la víctima, debido a que “está aterrorizada, es vulnerable y ha quedado sin vivienda”. No obstante, informaron que la Región del Pehuén “no cuenta con plazas disponibles para alojar a una persona en prisión preventiva”.En este escenario, “con el fin de resguardar la integridad de la mujer ante un hecho calificado como tentativa de femicidio” pidió al magistrado que fije prisión domiciliaria por el término de 30 días. En coincidencia con el planteo, Borgonovo dispuso la “prisión domiciliaria del agresor por un plazo de 30 días, con salidas laborales autorizadas y bajo control policial”.En el mismo sentido, le prohibió el contacto con la mujer por cualquier medio y ordenó medidas que garanticen su protección.