Etiqueta: Carolina

  • CdelU: Escritores uruguayenses protagonizaron un encuentro de lectura y escritura en el Instituto «Dra. Carolina Tobar García» – Arriba Noticias

    CdelU: Escritores uruguayenses protagonizaron un encuentro de lectura y escritura en el Instituto «Dra. Carolina Tobar García» – Arriba Noticias

    CdelU: Escritores uruguayenses protagonizaron un encuentro de lectura y escritura en el Instituto «Dra. Carolina Tobar García» – Arriba Noticias

    La actividad contó con la participación de Griselda Durán, Lucio Carrancio, María Eugenia González, América Schvartzman, Martina Ferrari y Emiliano Pereyra, quienes compartieron sus producciones y experiencias vinculadas al mundo de las letras.

    El encuentro se desarrolló en un espacio de intercambio entre los protagonistas y el público, con la lectura y la escritura como ejes centrales de una iniciativa que busca poner en valor la creación literaria y el trabajo de los autores locales.

    La jornada también permitió fortalecer los vínculos entre la comunidad educativa y los escritores de la ciudad, generando un ámbito propicio para compartir obras, ideas y distintas formas de expresión.

    De esta manera, el encuentro combinó literatura, arte y memoria institucional, en una propuesta que puso en primer plano a sus protagonistas y el valor de la cultura como espacio de participación y construcción colectiva.

  • Carolina Markowskyj, especialista en derecho y tecnología: “Cada selfie es una firma en un contrato que nunca leíste”

    Carolina Markowskyj, especialista en derecho y tecnología: “Cada selfie es una firma en un contrato que nunca leíste”

    Carolina Markowskyj, especialista en derecho y tecnología: “Cada selfie es una firma en un contrato que nunca leíste”

    Hay una escena que se repite millones de veces al día en todo el mundo: alguien ve un trend en TikTok o Instagram, sonríe y, sin pensarlo demasiado, abre la cámara, graba, sube el contenido e interactúa con otros usuarios que hacen lo mismo. Parece inofensivo y divertido, y en gran medida lo es. Sin embargo, debajo de esa pantalla brillante existe una realidad casi invisible que rara vez enfrentamos.

    Somos la generación más fotografiada de la historia y, sin haber firmado ningún acuerdo formal, también la más observada. Esto no es una teoría conspirativa, sino una realidad cotidiana: términos y condiciones que no leemos, algoritmos que analizan nuestras microexpresiones y bases de datos que conocen cómo lucimos sin filtro, cuándo sonreímos e incluso cómo envejecemos.
    “No sos el usuario de estas plataformas. Sos el producto. Y tus datos, la materia prima”, señala Carolina Markowskyj, abogada y especialista en derecho y tecnología. Cada día se generan 2,5 quintillones de bytes en el mundo, y una parte significativa proviene de nosotros: nuestras fotos, nuestra ubicación y nuestra voz.
    ### La ilusión de lo gratis
    En el mundo tecnológico existe una frase muy conocida: si el servicio es gratis, el producto sos vos. Redes sociales, filtros y challenges virales funcionan dentro de un sistema económico que se sustenta en algo muy concreto: nuestra atención, nuestro comportamiento y, cada vez más, nuestra imagen.
    Al subir una foto, no solo compartimos un momento: entregamos datos biométricos —la forma de nuestra cara, la distancia entre los ojos, nuestros gestos— que muchas empresas almacenan, analizan y, según sus políticas, pueden usar para entrenar inteligencia artificial, compartir con terceros o incluso vender.
    ¿Suena exagerado? En 2020, la empresa Clearview AI recopiló más de tres mil millones de imágenes tomadas de redes sociales sin consentimiento explícito para construir una base de reconocimiento facial utilizada por fuerzas de seguridad en varios países. Muchas de esas fotos eran selfies comunes de personas comunes.
    ### Los trends que cuestan más de lo que parecen
    Los trends son, en esencia, una máquina perfecta de contenido gratuito que genera millones de piezas similares, sostiene los algoritmos y mantiene nuestra participación casi automática. El problema surge cuando esa dinámica exige cada vez más mostrar nuestra cara.
    Así aparecen los clásicos: “¿cómo me vería con…?”, filtros que envejecen o rejuvenecen, aplicaciones que transforman nuestro aspecto o nos muestran versiones alternativas de nosotros mismos. Estas herramientas son entretenidas, pero también funcionan como mecanismos de recolección de datos faciales disfrazados de entretenimiento. La diversión es el anzuelo; los datos, el objetivo real.
    No se trata de dejar de usar las redes ni caer en paranoia, sino de hacer una pausa, aunque sea breve, antes de descargar una aplicación, subir una foto o sumarse a un challenge, y preguntarse qué estamos entregando a cambio de nuestra imagen.
    ### Riesgos que conviene tener en cuenta
    – **Apps de transformación facial:** recopilan datos biométricos que pueden usarse para entrenar inteligencia artificial.– **Challenges con fotos personales:** alimentan bases de datos de reconocimiento facial; la nostalgia funciona como cebo.– **Geoetiquetas en tiempo real:** exponen rutinas, ubicaciones y hábitos.– **Sincronización automática de contactos:** no solo compartimos nuestros datos, sino también los de otras personas.– **Tests de personalidad:** muchos cuestionarios virales recopilan información psicográfica valiosa para segmentar publicidad con precisión inquietante.– **Deepfakes:** con suficientes imágenes personales, se pueden generar videos o fotos falsas muy creíbles.
    ### El precio de pertenecer
    Existe un aspecto menos visible, pero igualmente poderoso: la presión social para participar. Los trends crean una sensación inmediata de comunidad. Quienes no se suman pueden sentirse excluidos, aburridos o anticuados. No es casualidad; las plataformas están diseñadas —no es metáfora, sino ingeniería deliberada— para que la inclusión recompense y la exclusión duela.
    No es una debilidad sucumbir a esa presión —es humano—, pero reconocerlo es el primer paso para tomar decisiones más conscientes. Para elegir cuándo participar y cuándo observar desde la orilla.
    Tu imagen te pertenece. Tus datos también. Mereces saberlo y decidir conscientemente en manos de quién los estás poniendo.