Etiqueta: carrera

  • F2 GP de Austria con Nicolás Varrone: horarios de la carrera, cómo y dónde ver la Fórmula 2

    F2 GP de Austria con Nicolás Varrone: horarios de la carrera, cómo y dónde ver la Fórmula 2

    F2 GP de Austria con Nicolás Varrone: horarios de la carrera, cómo y dónde ver la Fórmula 2

    La temporada 2026 de la Fórmula 2 continúa este fin de semana con el Gran Premio de Austria, la sexta fecha del calendario. Esta competencia, una de las más tradicionales del certamen, representa una parada clave para los pilotos que buscan dar el salto a la Fórmula 1 en los próximos años.

    La actividad se desarrollará en el Red Bull Ring de Spielberg, un circuito conocido por sus largas rectas, fuertes frenadas y múltiples oportunidades de adelantamiento, que suelen ofrecer carreras emocionantes.
    Austria es una fecha determinante dentro del calendario, ya que se disputa en pleno tramo europeo de la temporada y comparte escenario con la Fórmula 1. Esto transforma al fin de semana en una vidriera ideal para que los jóvenes talentos muestren sus condiciones frente a equipos, directores deportivos y academias de pilotos.
    Para Argentina, la atención estará puesta en Nicolás Varrone, quien afrontará una nueva presentación en la antesala de la máxima categoría. El piloto bonaerense buscará aprovechar las características del circuito para seguir sumando experiencia y acercarse a la zona de puntos en una categoría donde los márgenes suelen ser mínimos.
    El Red Bull Ring es conocido por favorecer estrategias agresivas y maniobras de sobrepaso. Por eso, tanto la Sprint Race como la Carrera Principal suelen ofrecer cambios constantes de posiciones y definiciones ajustadas hasta las últimas vueltas.
    ### Características del Red Bull Ring
    Ubicado en la región de Estiria, Austria, el circuito cuenta con una larga tradición en el automovilismo internacional. Inaugurado en 1969 como Österreichring, fue remodelado en la década de 1990 y actualmente es propiedad de Red Bull.
    Su trazado combina largas rectas con sectores técnicos y fuertes cambios de elevación, lo que obliga a encontrar un equilibrio entre velocidad punta y carga aerodinámica. Aunque tiene apenas diez curvas, el circuito exige máxima precisión en cada sector.
    Las fuertes frenadas en las curvas 1, 3 y 4 generan grandes oportunidades de adelantamiento, lo que se traduce en carreras muy entretenidas tanto en Fórmula 2 como en Fórmula 1.
    **Datos principales del circuito:**
    – Longitud: 4,318 kilómetros– Curvas: 10– Ubicación: Spielberg, Austria– Inauguración: 1969– Nombre original: Österreichring– Capacidad: 40.000 espectadores– Récord de vuelta: 1:05.619
    ### Horarios del GP de Austria de Fórmula 2 en Argentina
    La organización confirmó el cronograma oficial del fin de semana, adaptado al huso horario argentino.
    **Viernes 26 de junio**– Práctica Libre: 05:05– Clasificación: 10:55
    La jornada del viernes será fundamental para que los equipos ajusten la puesta a punto del auto. Más tarde, la clasificación definirá la grilla para la Carrera Principal y el orden invertido de los primeros diez puestos para la Sprint Race.
    **Sábado 27 de junio**La Sprint Race se disputa con la grilla parcialmente invertida respecto a la clasificación, una modalidad que suele generar grandes remontadas y luchas intensas desde las primeras vueltas.
    **Domingo 28 de junio**– Carrera Principal (Feature Race): 05:05
    La prueba dominical es la más importante del fin de semana y la que entrega la mayor cantidad de puntos para el campeonato. Además, suele estar marcada por la estrategia de neumáticos y la gestión del ritmo de carrera.
    ### Cómo y dónde ver la Fórmula 2 en Argentina
    La Fórmula 2 podrá seguirse en Argentina a través de Disney+, que habitualmente transmite las categorías promocionales de la FIA junto con la Fórmula 1.
    También estará disponible mediante F1 TV, el servicio oficial de la categoría, que ofrece transmisión en vivo, cámaras onboard, radios de equipo, telemetría y seguimiento vuelta a vuelta.

  • Llega la carrera del año del Automovilismo Entrerriano

    Llega la carrera del año del Automovilismo Entrerriano

    Llega la carrera del año del Automovilismo Entrerriano

    Tan solo días nos separan de tres jornadas de ese automovilismo que nos sigue atrapando y convocando. El 26, 27 y 28 de Junio Competición Especial Entrerriana celebrará el Gran Premio de Pilotos invitados Río Uruguay Seguros en sus clases 1, 2, 3 y Fórmula Entrerriana.Con el foco puesto en cada una de las duplas. El público disfrutará la presencia de experimentados pilotos del automovilismo nacional e internacional; provenientes entre otras categorías como Turismo Carretera, Turismo Nacional, TC 2000, TCR y variadas disciplinas del deporte motor como karting, monopostos, rally del ámbito nacional o consagrados a nivel provincial.Resumiendo la importante lista de nombres propios a citar, ponemos alguno ejemplos como los hermanos Próspero y Nicolás Bonelli, Exequiel Bastidas, Tomás Marchesin, Martín Chico, Pablo y Julio Collazo, Fabricio Scatena, Yair Etcheveste, Franco Villabrille Neyra, Brian Dodera, Nicolás Herrera, André Lafon entre un mundo de protagonistas que nos regalarán otro fin de semana memorable

  • Mientras el mundo habla de inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China está apostando por otra carrera mucho más compleja: enseñar a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante

    Mientras el mundo habla de inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China está apostando por otra carrera mucho más compleja: enseñar a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante

    Mientras el mundo habla de inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China está apostando por otra carrera mucho más compleja: enseñar a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante

    Mientras el mundo se centra en la inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China apuesta por una carrera aún más compleja: enseñar a robots humanoides a desenvolverse en entornos reales mediante un entrenamiento físico constante.

    Lejos de la imagen habitual de la inteligencia artificial asociada a servidores, pantallas o modelos digitales procesando enormes cantidades de datos, en diversos centros de entrenamiento chinos se observa a robots que dedican horas a intentar agarrar objetos, desplazarse por habitaciones y cumplir tareas repetitivas.
    La lógica detrás de estos experimentos es clara: una máquina puede aprender a responder preguntas tras analizar inmensas cantidades de texto, pero ello no garantiza que sepa actuar en el mundo físico. Movimientos tan cotidianos como trasladar una caja, abrir una puerta o caminar sobre una superficie irregular siguen representando grandes desafíos.
    Durante años, la revolución de la inteligencia artificial se desarrolló principalmente dentro de las computadoras, donde los modelos aprendían leyendo información, identificando patrones y generando respuestas cada vez más sofisticadas. En cambio, los robots humanoides enfrentan un problema distinto: comprender el mundo implica interactuar con él. Deben aprender a medir el peso que pueden levantar, mantener el equilibrio y adaptarse a cuando un objeto no está exactamente en la posición esperada.
    Por ese motivo, numerosas empresas están recopilando datos físicos mediante la observación de operarios humanos que realizan movimientos repetidos mientras sensores y cámaras capturan cada acción para transformarla en material de entrenamiento. Este proceso se asemeja más a una escuela práctica que a una compañía de software, donde las máquinas aprenden observando y repitiendo.
    El desafío que aún separa a los robots de los seres humanos radica en el desarrollo natural de habilidades físicas desde los primeros años de vida. Caerse, levantarse, empujar objetos o calcular distancias forman parte de un aprendizaje casi automático para las personas. Para los robots, sin embargo, cualquier variación mínima en su entorno puede alterar tareas que en el laboratorio parecían resueltas con éxito.
    Por ello, los especialistas hablan cada vez más de inteligencia artificial encarnada, un concepto que busca combinar la capacidad de razonamiento con la experiencia física directa. La meta ya no es solo construir sistemas que piensen o respondan preguntas, sino lograr que actúen en escenarios cambiantes sin depender de instrucciones constantes.
    La apuesta de China no es solo científica, sino que responde también a una enorme expectativa económica. Fábricas, centros logísticos, hospitales y comercios son algunos de los espacios donde estos robots podrían asumir tareas que actualmente requieren intervención humana permanente.
    La elección del formato humanoide no es casual: escaleras, herramientas, puertas y estaciones de trabajo fueron diseñadas para personas, por lo que un robot con características similares podría integrarse con mayor facilidad en esos ambientes. Actualmente, China concentra cientos de proyectos vinculados a este sector y busca posicionarse en una carrera tecnológica que recién comienza.

  • La IA se mete en la carrera espacial: el plan de las tecnológicas para llevar los centros de datos fuera de la Tierra

    La IA se mete en la carrera espacial: el plan de las tecnológicas para llevar los centros de datos fuera de la Tierra

    La IA se mete en la carrera espacial: el plan de las tecnológicas para llevar los centros de datos fuera de la Tierra

    Mientras la inteligencia artificial (IA) avanza a velocidad de fibra óptica, su infraestructura sigue atrapada en una conexión de dial-up. Cada nuevo centro de datos consume grandes cantidades de electricidad, agua para refrigeración y espacio físico. Por ello, trasladar estos centros fuera de la Tierra se ha convertido en un tema recurrente en las discusiones estratégicas de la industria tecnológica.

    A medida que crecen las ambiciones de la IA, también aumenta el interés por llevar parte de su arquitectura informática más allá de la superficie terrestre. Gobiernos, startups e inversores ya evalúan seriamente esta posibilidad.
    Aunque todavía lejos de ser una solución inmediata, el espacio comienza a verse menos como una extravagancia y más como una alternativa real, ante la saturación de las redes eléctricas y los crecientes obstáculos para nuevos proyectos en tierra.
    La principal ventaja del despliegue espacial radica, además de la total inmunidad frente a inundaciones, terremotos o conflictos locales, en la posibilidad de operar al margen de regulaciones fiscales, ambientales y normativas que frenan el crecimiento de los centros de datos tradicionales. En resumen, el espacio ofrece un potencial de expansión prácticamente ilimitado, algo que la superficie terrestre ya no puede garantizar.
    La carrera espacial suma un nuevo protagonista. Ya no se trata sólo de lanzar cohetes o satélites: empresas como Google, Amazon, Microsoft, SpaceX y xAI exploran cómo convertir la órbita terrestre en una gigantesca plataforma para procesar datos.
    ### La avanzada terrestre
    Entre los pioneros destaca Starcloud, una startup que proyecta una constelación de hasta 88.000 satélites funcionando como un centro de datos distribuido alrededor del planeta. En lugar de concentrar miles de servidores en edificios, la propuesta es repartir el procesamiento entre nodos espaciales conectados por enlaces láser y alimentados por energía solar.
    Orbital, fundada por el joven Euwyn Poon, trabaja con un enfoque similar, basado en centros de datos alimentados por energía solar continua. Su objetivo es construir plataformas de procesamiento en órbita baja capaces de aprovechar la energía fuera de la atmósfera y disipar calor mediante radiación. La compañía planea realizar las primeras pruebas operativas en 2027.
    Por su parte, SpaceX, apoyada en la experiencia acumulada con Starlink, estudia la posibilidad de ampliar sus futuras constelaciones para no solo transmitir, sino también procesar información en el espacio. Si esto se concreta, la red orbital podría evolucionar hacia una nube distribuida gigantesca capaz de ejecutar cargas de trabajo sin depender de los centros terrestres.
    A través del Proyecto Suncatcher, Google explora cómo trasladar su capacidad de cómputo al espacio. En asociación con Planet, uno de los mayores operadores privados de satélites de observación terrestre, lanzará dos prototipos en 2027 equipados con chips TPU y enlaces láser de alta velocidad, destinados a probar la computación en el borde (edge computing) en la órbita.
    El objetivo final es crear una plataforma distribuida de procesamiento que aproveche una fuente de energía prácticamente inagotable y escale más allá de las limitaciones de la infraestructura terrestre. Las primeras pruebas incluyen medir la resistencia de los chips a la radiación espacial y validar sistemas de comunicación óptica entre satélites.
    ### Los límites físicos de la computación espacial
    Lanzar un nanosatélite ya representa un desafío. Construir y mantener un centro de datos en órbita es una tarea de otra magnitud. Cada kilogramo lanzado eleva los costos y exige componentes que soporten temperaturas extremas, impactos de micrometeoritos y años de exposición a radiación que puede afectar el funcionamiento de los chips.
    Además, los márgenes de error son mínimos. Lo que en tierra puede solucionarse con mantenimiento presencial, en el espacio requiere sistemas extremadamente confiables, pues cualquier intervención es complicada y excepcional.
    Gestionar la temperatura de los servidores orbitales supone un reto técnico y económico. Aunque el exterior frío del espacio podría facilitar la refrigeración, la ausencia de materia impide la disipación térmica por conducción o convección. Así, una ventaja teórica del cosmos se convierte en su principal cuello de botella operativo.
    Esto obliga a incorporar voluminosos sistemas de radiación térmica, que aumentan peso, complejidad y costos de lanzamiento. Gran parte de la infraestructura espacial termina dedicada a mantener el funcionamiento de los equipos, en lugar de procesar datos.
    Asimismo, la redundancia es clave para contrarrestar la degradación causada por la radiación y partículas energéticas. Por ello, el esfuerzo de ingeniería se centra más en garantizar la supervivencia del sistema que en maximizar su rendimiento.
    La creciente cantidad de satélites aumenta el riesgo de colisiones, generando fragmentos que pueden permanecer años en órbita. Expertos advierten que la proliferación espacial exige sistemas de seguimiento cada vez más sofisticados para mantener un entorno orbital gestionable.
    Una investigación de IEEE Spectrum concluye que operar una GPU en el espacio aún resulta varias veces más costoso que hacerlo en tierra. El ahorro energético no compensa por ahora los gastos de lanzamiento, blindaje, mantenimiento y reemplazo de hardware. La física continúa imponiendo condiciones difíciles de superar.
    Sin embargo, en ciertas aplicaciones específicas, el procesamiento orbital ofrece ventajas concretas, como en el análisis de imágenes satelitales, vigilancia espacial, detección temprana de amenazas y gestión del tráfico satelital. Procesar datos cerca de su origen reduce la necesidad de transmitir grandes volúmenes a la Tierra y mejora los tiempos de respuesta.
    Los centros de datos espaciales dejan de ser ciencia ficción, aunque tampoco constituyen una revolución inevitable. La tecnología existe, el interés empresarial crece y las inversiones aumentan, pero la diferencia entre la promesa de energía ilimitada y las limitaciones de la termodinámica sigue