Crean la primera tableta de chocolate con células de cacao cultivadas en laboratorio
La tecnología aplicada a los alimentos parece no tener límites. Por primera vez, lograron fabricar tabletas de chocolate a partir de manteca de cacao producida con células cultivadas en laboratorio. Afirman que tienen el mismo sabor y propiedades que el producto tradicional.Este avance fue anunciado por Celleste Bio, una empresa emergente israelí respaldada por Mondelez, el gigante multinacional propietario de Cadbury, Oreo, Toblerone y otras marcas famosas.»La cuestión de si podíamos hacer chocolate de verdad, chocolate con leche de verdad, con manteca de cacao cultivada en células, está demostrada: lo hemos conseguido», celebró la directora ejecutiva de Celleste, Michal Beressi Golomb, en diálogo con Financial Times.»A diferencia de otras alternativas, su rendimiento es similar al de la manteca de cacao convencional. Se trata de un sustituto directo, por lo que resulta muy importante en los procesos de producción para los fabricantes de chocolate», agregó.La manteca de cacao es la grasa principal en la elaboración del chocolate: resulta esencial para su sabor y textura. La empresa afirma que su producto de laboratorio es bioidéntico al cacao natural, por lo cual ofrece igual consistencia y experiencia sensorial que el chocolate tradicional, sin necesidad de modificar la lista de ingredientes ni el proceso de producción.Celleste toma una pequeña muestra de células de granos de cacao y las cultiva en grandes tanques. En ese entorno controlado, las alimentan con azúcares, vitaminas, minerales y otros nutrientes para que se multipliquen y generen las mismas grasas y compuestos aromáticos que se encuentran en el producto natural.La creación de la primera docena de tabletas de chocolate de laboratorio se realizó en la tradicional fábrica que Cadbury tiene en Birmingham, Inglaterra.Ahora el desafío que enfrenta es obtener la aprobación regulatoria de esta innovación. Buscan dar ese paso en primer término en Estados Unidos e Israel para entrar en el mercado a finales de 2027, mientras que en Europa podría llevar más tiempo.El proyecto de la startup, que fue fundada en 2022 y lleva recaudados US$ 5,6 millones para sus desarrollos, es escalar la producción hasta alcanzar las 50.000 toneladas de manteca de cacao anuales en 2035, con un precio de entre US$ 12.000 y US$ 15.000 los mil kilos.Golomb explicó que apuntan a complementar el cultivo natural, no a reemplazar la agricultura tradicional.»Estamos en camino de producir una tonelada de manteca de cacao al año en un biorreactor de 1.000 litros a partir de un solo grano, lo que de otro modo requeriría aproximadamente una hectárea de árboles de cacao. Para ello, hemos creado un banco muy sólido de múltiples variedades de granos de cacao que podemos usar para cultivar, probar y escalar el material sin tener que talar ni un solo árbol en la selva tropical», sostuvo la directora científica de Celleste, Hanne Volpin.El cacao ha mostrado una alta volatilidad en su costo durante los últimos años, lo que llevó a Mondelez y otros grandes jugadores del mercado a aumentar los precios de sus chocolates o explorar alternativas novedosas.Algunas opciones que la industria viene explorando es fabricar chocolate suplantando el cacao con ingredientes a base de semillas de uva y proteína de girasol, o recreando su aroma a partir de la fermentación de cereales y legumbres.Según el sitio especializado Food Navigator, como reemplazo también se está comenzando a utilizar choviva, un producto de la tecnológica alemana Planet A hecho con una mezcla de semillas de girasol, azúcar, grasas vegetales y leche en polvo.
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Crean la primera tableta de chocolate con células de cacao cultivadas en laboratorio
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«El paciente de Oslo»: logran una nueva curación del VIH con un trasplante de células madre y por primera vez el donante fue un hermano
«El paciente de Oslo»: logran una nueva curación del VIH con un trasplante de células madre y por primera vez el donante fue un hermano
Un trasplante de células madre con una determinada mutación, en este caso procedente de un hermano, ha logrado la curación de un hombre con VIH, lo que eleva a diez el número de personas en remisión de esa enfermedad desde el «paciente de Berlín» en 2009.El caso del conocido ahora como «paciente de Oslo» ha sido publicado en Nature Microbiology, en un estudio liderado por el Hospital Universitario de Oslo.Pasar del caso del «paciente de Berlín» a una decena de personas en remisión del VIH, permite disponer de datos más amplios sobre el proceso de curación e impulsar nuevas estrategias de erradicación, indica a la agencia EFE la investigadora María Salgado, del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona, que participó de la investigación.El «paciente de Oslo» es un hombre de 63 años que fue diagnosticado de VIH a los 44. En 2020 recibió un trasplante de células madre para tratar un síndrome mielodiplásico, un tipo de cáncer de sangre, y se buscó un donante con la mutación genética natural CCR5-delta 32.A los dos años, por indicación y con seguimiento médico, dejó el tratamiento antirretroviral para el VIH y a los cuatro años de esa retirada sigue sin rastro detectable del virus.Un trasplante de células madre es un procedimiento muy agresivo indicado en cánceres de sangre y no aplicable a la población en general con VIH, que con los actuales tratamientos tienen una esperanza de vida que se separa muy poco de la de una persona sin VIH y una calidad de vida bastante buena, explica Salgado.Sin embargo, estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia estrategias más aplicables a todas las personas con VIH, según Javier Martínez-Picado, de IrsiCaixa y también firmante del artículo.Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación internacional, afirma el científico en un comunicado de IrsiCaixa.Martínez-Picado es el coordinador del consorcio internacional IciStem 2.0 dedicado al estudio de la curación del VIH mediante trasplantes de células madre, que es el que más casos ha documentado en el mundo, cuatro hasta ahora.En casos como el del «paciente de Oslo», que tienen un cáncer hematológico, se buscan donantes que porten la mutación CCR5-delta 32, la cual impide la entrada del virus en las células diana del VIH, los linfocitos T CD4, y que las infecte.En este caso, no se encontró un donante compatible en los registros y se optó por primera vez por el hermano, que de forma inesperada era portador de la mutación.A los 63 años es, junto a un paciente de Estados Unidos, uno de los más longevos que se han sometido a este tratamiento, lo que abre la posibilidad a que la cura no esté limitada a ciertas edades o cierto estatus de salud, destaca Salgado.
Observando las curaciones hasta ahora, se confirma el papel protector de la mutación CCR5-delta32. Cuando el donante tenía dos copias mutadas de este gen se logró la remisión del VIH, mientras que en varios casos con una sola copia o ninguna el virus reapareció tras retirar la medicación.
Pero hay excepciones: un segundo paciente en Berlín y otro en Ginebra, que se curaron aunque sus donantes no tenían la doble mutación.
Salgado señala que, en esos casos, la llamadas células asesinas naturales (un tipo de linfocitos) eran bastante potentes y parece que habían ayudado a eliminar el virus escondido».
Con diez pacientes ya curados, Salgado dice que los investigadores pueden empezar a ver patrones en común y empezar a buscar otras técnicas y terapias que mimeticen este tipo de estrategias.
Entre ellas, el IrsiCaixa ha empezado a investigar con la terapia celular CAR-T, que ya se usa con buenos resultados en algunos cánceres de la sangre. Se trataría de modificar las propias células inmunitarias del paciente para que reconozcan y destruyan las células diana del VIH.Otros equipos también investigan de forma preliminar terapias génicas para modificar el gen CCR5 e inducir la famosa mutación CCR5-delta32, bloqueando así la entrada del virus en las células.
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