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  • Un año sin cepo: el dólar no se mueve pero igual nadie está tranquilo

    Un año sin cepo: el dólar no se mueve pero igual nadie está tranquilo

    Un año sin cepo: el dólar no se mueve pero igual nadie está tranquilo

    Cristina, Macri y Alberto Fernández hubieran dado, tal vez no un brazo, pero seguro ambos dedos meñiques con tal de tener el dólar quieto durante sus mandatos.La hoy encarcelada (en su hogar) expresidenta vio subir, en su segundo mandato, la cotización blue de la divisa de $4,73 a $14,77. Un 212%. Un enorme salto en un país donde la inflación volvía a ser un problemazo.Macri, por su parte, lo agarró en 2015 a $14,77 y lo soltó en 2019 a $69,50. Un 370,55% más, aunque vale la pena entrarle al detalle: al asumir, Macri liberó el cepo impuesto por Cristina y Amado Boudou en 2011 y el dólar se mantuvo relativamente estable hasta mayo de 2018, pero luego directamente se descontroló, llegando a $63 en agosto de 2019, tras el triunfo de Alberto Fernández en las PASO, lo que obligó a un nuevo cepo.Lo de Fernández, en este rubro, es coherente con el resto de su presidencia: impresentable. De los $69,50 -siempre hablando del precio del blue- con los que asumió, pasó a $990 cuando se fue. En porcentaje, 1324,46. No más palabras, señor juez.Javier Milei, por su parte, asumió con el blue a $1000. Hoy, 855 días después, se consigue a $1390. Un 39% de diferencia. Es más: este martes 14 se cumple exactamente un año de la liberación del cepo, que eliminó el límite para la compra de dólares oficiales para personas físicas y el recargo del 30% a cuenta de Ganancias. Y la cotización, que aquel día estaba a $1230, ahora es de $1385. Menos de un 13% arriba (con un 31,21% de inflación en el mismo periodo).Un último detalle, para tener mayor perspectiva: si bien tuvo picos de $1500 en septiembre, octubre y enero, en agosto del año pasado, ocho meses atrás, el dólar estaba a $1370. Casi como hoy.Sin embargo, esto -mantener el dólar controlado- que durante años pareció la panacea para la Argentina, resulta no ser suficiente, al menos a juzgar por la tensión que hay en el ambiente. Como pasó a finales de los ’90.Uno de los problemas, por supuesto, es propiamente económico. Más allá de la discusión del precio del dólar, que algunos estiman bajo, la inflación dejó de descender y desde mayo pasado sube. De hecho, se estima que el índice de marzo, que se conocerá este martes, llegará al 3%.Además, la actividad industrial suma 19 meses en baja, las reservas recién empiezan a crecer, el riesgo país continúa alto, el salario real lleva 5 meses en el tobogán, la desocupación subió un punto, alquileres y servicios aumentaron exponencialmente y el consumo masivo no repunta.Milei pidió “paciencia” la semana pasada. Necesita que alguien lo escuche, en un momento en que en las encuestas se empieza a repetir la palabra “cansancio”.Pero el otro problema es político. La tensión que genera, en principio, un estilo de gobierno belicoso, que cuando se desorienta arranca por el insulto indiscriminado. Que en su cúpula demanda sumisión absoluta de opiniones. Obsecuencia. Esto lleva a un microclima que, como mínimo, confunde al que lo vive.A eso se debe sumarle una interna feroz que no descansa. Y que repercute directamente en la gestión. La pelea entre karinistas y caputistas no se resuelve y nada indica que se resolverá, porque quien debería hacerlo, el Presidente, no sabe, no puede o no quiere hacerlo.Por último, se acumulan las denuncias de corrupción, que pegan bajo el cinturón libertario, tras tanta campaña por el fin de la casta y el renacimiento de la moral en la política. Adorni se ha convertido en un collar de melones. El caso $LIBRA por ahora no se mueve, pero tampoco se apaga. Y vuelve a los títulos el escándalo en la Andis. Demasiado.Así, el Gobierno se las arregló para encontrarse complicado pese a un dólar planchado como no se veía desde la Convertibilidad. Menos mal que la oposición sigue brillando por su ausencia.

  • Un año de desarme del cepo: tras las compras récord de ahorristas, creen que el Banco Central tiene una chance para liberarlo por completo

    Un año de desarme del cepo: tras las compras récord de ahorristas, creen que el Banco Central tiene una chance para liberarlo por completo

    Un año de desarme del cepo: tras las compras récord de ahorristas, creen que el Banco Central tiene una chance para liberarlo por completo

    Hace un año el Gobierno sorprendía al mercado y a la mayoría de los actores de la vida económica argentina con un golpe de efecto: anunció que eliminaba por completo el cepo cambiario para las personas y que iniciaba un camino de desarme para las empresas. Fue una de las precondiciones que planteó el nuevo acuerdo con el FMI. El anuncio lo hicieron en tándem el ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili el 11 de abril del año pasado, un viernes por la tarde, horas antes de que el directorio del Fondo Monetario terminara por dar luz verde al programa y al desembolso de US$ 12.000 millones.La sorpresa estuvo dada porque no se esperaba, a priori, una liberación de restricciones amplia, sino más bien gradual. Junto con esta medida, el equipo económico anunció también el fin del crawling peg, ese esquema de depreciación del tipo de cambio fijo mensual. Hizo su aparición también el esquema de flotación entre bandas.La salida del cepo para las personas tuvo efecto desde el lunes siguiente. Desde ese momento, el fin de las restricciones para los ahorristas actuó como una señal de largada: la demanda que antes se vehiculizaba a través de los dólares paralelos empezó a canalizarse casi en su totalidad por el mercado oficial. Atrás había quedado el límite de 200 dólares mensuales que pesaba sobre los ahorristas desde fines de 2019.Ese primer mes sin límite de compras de divisas terminó con una demanda neta (descontadas las ventas) por parte de los ahorristas de US$ 2.021 millones. Desde mayo, el ritmo de dolarización de las personas fue en crecimiento, al compás de la cercanía de las elecciones legislativas.Esa cuota de incertidumbre hizo que en septiembre, el mes en que el oficialismo perdió las elecciones legislativas bonaerenses, se registrara el pico de compras de dólares de la gente: fueron US$ 6.500 millones en un solo mes. Recién aflojó en noviembre, luego de la victoria de La Libertad Avanza. Cayó ese mes a algo menos de US$ 1.100 millones. Como balance del año, los datos oficiales muestran que el apetito dolarizador de los ahorristas fue, en esta instancia electoral, el más alto jamás registrado por el Banco Central. Una luz amarilla se encendió en el primer bimestre del año, porque la dolarización de carteras volvió a mostrar un ritmo relevante (US$ 2.700 millones y US$ 2.100 millones en enero y febrero, respectivamente).Estimaciones del equipo económico marcan que, durante los meses preelectorales, un equivalente a la mitad de todos los pesos que había en circulación buscaron algún tipo de cobertura cambiaria. Ya sea con billetes, dólar futuro o instrumentos que protegen contra una devaluación.Con la información hasta febrero, publicada hace algunos días por el Banco Central, una conclusión es que en los primeros diez meses de salida del cepo para el ahorrista, las personas compraron US$ 37.800 millones. Como comparación, es equivalente a dos tercios de la deuda que está vigente entre la Argentina y el Fondo Monetario. Una análisis de la consultora LCG planteó que la liberación del cepo a las personas tuvo un impacto positivo en la brecha entre el oficial y el paralelo, en el «sinceramiento» de las condiciones cambiarias y una suba en los depósitos en moneda extranjera. De todas formas, también alertó que parte de esa demanda estuvo motorizada por la idea de que «el dólar estaba barato».»En programas de estabilización de varios países, por ejemplo, en Israel, el frente cambiario se pudo administrar mejor, no sólo con fondeo de organismos internacionales, sino con el flujo de remesas de residentes o familiares. En Argentina es como si el flujo de remesas fuera negativo y constante, lo cual impone desafíos adicionales en la estabilización de la economía», concluyó LCG.Lo que viene: ¿se puede desarmar todo el cepo?La llegada de los dólares de la cosecha gruesa, en las próximas semanas, planteó en el mercado esa pregunta. En otros términos, si un colchón de acumulación de divisas más rápido y voluminoso del BCRA preparará el terreno para una eliminación de las restricciones que quedan, principalmente para empresas. En un informe que llevó como título «Ventana de oportunidad», esa cuestión fue abordada esta semana por el área de research del Banco Galicia. «Entre abril y julio, en tan solo cuatro meses, se suele liquidar alrededor del 45% de las divisas del año», estimaron.»¿Será la temporada alta de ingreso de divisas el momento apropiado para continuar eliminando restricciones?», se preguntó uno de los principales bancos de capital nacional. La demanda de dólares fue récord en 2025, en contexto electoral. (Xinhua/Martín Zabala) La entidad recordó declaraciones de Bausili sobre la necesidad de sostener «mecanismos de defensa» contra situaciones de volatilidad, aunque interpretó que «podría referirse a ciertas normas y no a la totalidad del esquema, dejando margen para alguna desregulación paulatina».En ese sentido, hizo un repaso por las restricciones aún vigentes: aseguró que el 90% de los pagos de importaciones se hacen de manera «diferida» en lugar de al contado, también mencionó límites a los cobros de exportaciones, que deben ser liquidados en plazos determinados. Otro límite importante es que las personas jurídicas (empresas) no pueden comprar dólares para atesorar o para pagar deuda, ya sea comercial o intercompany. El pago de dividendos por ganancias conseguidas en 2025 fue liberado desde enero,tal como explicó Clarín, aunque no hubo definición sobre los saldos de años anteriores.Existen, aún, restricciones «cruzadas»: quien opera en el mercado oficial no puede acceder por 90 días al financiero, y viceversa. No solo eso: no todos los caminos del Banco Central se dirigen hacia la flexibilización; algunos van en sentido contrario. Por ejemplo, esta semana limitó movimientos especulativos de inversores que ganaban una diferencia enviando dólares oficiales al exterior y reingresando dólar financiero. «El flujo de dólares promete ser relevante en los próximos meses; la pregunta no es si habrá divisas, sino qué tan dispuesto estará el BCRA a convertir ese alivio transitorio en cambios permanentes», concluyó Galicia.Un informe de Epyca, en tanto, recordó que a un año de la primera gran flexibilización del cepo, «el BCRA avanzó en una nueva ronda de relajación regulatoria». De todas formas, consideró que el Gobierno aún sostiene algunos controles «en los nodos sensibles».»El cepo sigue vivo, aunque reducido, y la principal prueba de esto es que la brecha cambiaria continúa existiendo», planteó la consultora que dirige Martín Kalos. En su interpretación, las restricciones vigentes siguen siendo «una pieza funcional» para el esquema cambiario en un contexto de apreciación del dólar.

  • El Banco Central liberó varias capas del cepo pero extendió el alcance de una restricción clave

    El Banco Central liberó varias capas del cepo pero extendió el alcance de una restricción clave

    El Banco Central liberó varias capas del cepo pero extendió el alcance de una restricción clave

    A casi un año del anuncio del fin del cepo cambiario, el Banco Central desmanteló este jueves algunas de las restricciones para ahorristas y empresas que quedaban vigentes. Dentro de un paquete con varias medidas, también introdujo una nueva limitación para quienes envíen dólares al exterior y decidió quien mande dólares afuera no podrá comprar títulos valores por 90 días.En su reunión semanal de Directorio, el organismo que preside Santiago Bausili, realizó modificaciones al largo texto de Exterior y Cambios que es en la práctica el conjunto de normas y regulaciones que controlan el flujo de divisas que entran y salen del país, conocido popularmente como «cepo». Si bien decidió flexibilizar varias de las restricciones que quedaban vigentes, también extendió el alcance de una restricción «cruzada» entre el mercado cambiario y el de bonos para aquellos que realicen envíos de divisas al exteriorr.En el punto 7 de la Comunicación A 8417 con fecha de este jueves, el Central dispuso que cualquier persona o empresa que transfiera divisas al exterior debe firmar una declaración jurada comprometiéndose a no comprar títulos valores con liquidación en moneda extranjera (dólar MEP o CCL) por 90 días corridos desde el momento de la transferencia.Esta restricción es, en la práctica, una ampliación de una medida vigente: para evitar «rulos» en el mercado, desde finales de septiembre del año pasado, el Central impidió a personas y empresas que compran dólar oficial realizar operaciones con dólares financieros (MEP o CCL) por 90 días, y viceversa.La nueva restricción aplica tanto de forma directa como indirecta, o por cuenta y orden de terceros. Es decir, no alcanza solo al titular: también cubre operaciones realizadas a través de intermediarios.Salió la A8417, mete algunas restricciones para cortar el rulo con el canje. pic.twitter.com/gWSElF5O7M— Salvador Vitelli (@SalvadorVitell1) April 9, 2026

    La maniobra del Central apunta ahora, en medio de la pax cambiaria, a evitar arbitrajes entre el dólar contado con liquidación y el dólar MEP. En las últimas ruedas,el canje de Dólar MEP, en el mercado local que cerró este jueves en $1420,83, y el CCL, que opera en el exterior, se había acercado al 4%, un nivel que no se veía desde diciembre de 2023. Esto implicaba ganancias potenciales para bancos.Fuentes del mercado aseguraron que en las útimas ruedas el Banco Central había intentado, mediante llamados a las entidades, que estas abandonaran este tipo de operaciones de arbitrajes. Y este punto de la normativa aparece ahora como un límite concreto a este accionar.Flexibilizaciones para personas, empresas y exportadoresEl Central también quitó restricciones para operar en el mercado de cambios para freelancers, exportadores individuales, turistas, y empresas que comercien con el exterior.Exportadores individuales, sin obligación de liquidarLas personas humanas que exporten bienes quedan exceptuadas de liquidar las divisas en el mercado de cambios, siempre que ingresen los fondos en los plazos normativos. Es el mismo tratamiento que ya regía para los exportadores de servicios. La excepción no aplica cuando la exportación se hace por cuenta y orden de una empresa o persona jurídica.Exportadores de servicios: la excepción se extiende a todos los rubrosHasta ahora la excepción de liquidación para personas humanas que exportaban servicios cubría solo algunos conceptos. Con la nueva norma se extiende a todos los tipos de servicios, sin distinción de rubro.Más plazo para exportar a empresas vinculadasLas empresas argentinas que exporten a sociedades controladas por ellas mismas tienen más tiempo para ingresar y liquidar las divisas. El beneficio aplica para exportaciones oficializadas desde el 1° de enero de 2026, pero solo para exportadores que en el año anterior no hayan superado los US$ 200.000.000 en ventas al exterior.Un año para liquidar en textiles, calzado e indumentariaLas exportaciones de bienes de los capítulos 42, 61, 62, 64 y 65 del nomenclador del Mercosur —que incluyen marroquinería, indumentaria, calzado y sombreros— pasan a tener 365 días corridos para ingresar y liquidar el contravalor en divisas. También se incluye la posición arancelaria de partes de reactores nucleares.Adelantos en efectivo con tarjeta en el exterior: sin límiteEl BCRA eliminó los topes que regían para los retiros de efectivo en el exterior con tarjetas de crédito o compra emitidas por entidades locales. Antes existía un límite establecido en el punto 4.1 del texto ordenado. Desde ahora, los bancos y emisoras pueden otorgar adelantos sin ese techo.Deuda con vinculadas: menos burocracia para pagarLas empresas que tienen deuda financiera con acreedores del exterior vinculados —como casas matrices o fondos relacionados— ya no necesitan la conformidad previa del BCRA para acceder al mercado de cambios y pagar el capital, siempre que cumplan dos condiciones: que simultáneamente ingresen nuevos fondos del exterior con una vida promedio de al menos 4 años y 3 de gracia, o que se trate de una refinanciación de deuda vencida con esas mismas características, originada a partir del 10 de abril de 2026.