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  • Concepción del Uruguay: piden 20 años de prisión para dos exgendarmes por secuestros, tormentos y otros delitos contra militantes del Partido Comunista

    Concepción del Uruguay: piden 20 años de prisión para dos exgendarmes por secuestros, tormentos y otros delitos contra militantes del Partido Comunista

    Concepción del Uruguay: piden 20 años de prisión para dos exgendarmes por secuestros, tormentos y otros delitos contra militantes del Partido Comunista

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    La representante del MPF acusó a Roberto Oscar Caserotto y Néstor Alfredo Gómez del Junco de allanamiento ilegal, privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y asociación ilícita, tras describir la participación de ambos en un operativo de secuestro realizado durante la celebración de un cumpleaños en 1977 y de Gómez del Junco en otro procedimiento perpetrado en 1978.
    La fiscal federal Josefina Minatta requirió hoy al Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay que condene a 20 años de prisión e inhabilitación absoluta y perpetua a los exgendarmes Roberto Oscar Caserotto (72 años) y Néstor Alfredo Gómez del Junco (74) por crímenes de lesa humanidad cometidos con su intervención directa contra nueve militantes del Partido Comunista (PC) y dos niños —hijos de dos de las víctimas—, durante un operativo de secuestros perpetrado en mayo de 1977, mientras que también acusó al segundo por su intervención en enero de 1978 en otro operativo contra adultos que habían sido también víctimas del primer caso.
    «Una pena más exigua sería banalizar los crímenes de masa que han sucedido en nuestro país», sostuvo Minatta en el final de su alegato, que se extendió durante más de dos horas. «Los crímenes deben ser considerados de lesa humanidad y las penas de cumplimiento inmediato, efectivo y en cárcel común», reclamó la representante del MPF, que contó con la asistencia de la auxiliar fiscal Gabriela Velázquez.
    Al momento de los hechos, los acusados revistaban en el Escuadrón 6 de la Gendarmería Nacional ubicado en esa ciudad. Caserotto era el jefe de Grupo de Inteligencia de la plana mayor, mientras que Gómez del Junco era el jefe del Grupo Logística y Finanzas.
    Ambos exfuncionarios fueron acusados por la fiscal como coautores de los delitos de allanamiento ilegal, privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia (13 hechos en el caso de Caserotto y 11 en el de Gómez del Junco), tormentos agravados por tratarse de perseguidos políticos en diez hechos y asociación ilícita, todos en concurso real.
    La fiscal también requirió en el petitorio que, una vez que queden firmes las condenas, se efectivice la baja de los cargos que los dos acusados ostentan en la Gendarmería Nacional, y que se arbitren los medios para la señalización como sitios de memoria del terrorismo de Estado al Escuadrón 6 de esa fuerza federal situado en Concepción del Uruguay, la Unidad Penal N°4 de esa ciudad, una casa ubicada en sus afueras y el Balneario Banco Pelay, escenarios donde se desarrollaron los crímenes abordados en el proceso judicial, para lo cual pidió que se oficie a la Municipalidad local para que gestione la medida en articulación con la Dirección Nacional de Sitios y Espacios de Memoria y con el Registro Único de la Verdad de la provincia de Entre Ríos.
    Finalmente, Minatta requirió la obtención de copias de los testimonios brindados en el juicio por diferentes víctimas de hechos que aún no fueron parte de un juicio para que se investigue esos crímenes.
    Durante su alegato, la representante del MPF contextualizó la «histórica persecución» a los miembros del Partido Comunista en nuestro país y puso de relieve que durante la última dictadura «los integrantes del PC local fueron brutalmente perseguidos, cesanteados, encarcelados y severamente torturados, como en otras localidades de nuestro país». Recordó en tal sentido a «Chilo y Neco Saragoza, Miguel Ángel Rousseaux, Manuel Liberoff, Elvio Ángel Bel, como también a los integrantes de la organización prima hermana del PC, el Partido Comunista Marxista Leninista, Guillermo Pedro Rubio, Marta Bugnone, Jorge Ayastuy, Cachito Da Dalt, Raul Ramón Maschio, Juana María Armelín, Martín Andrés Hauscarriaga y Elda Ester Viviani. Todos ellos permanecen desaparecidos».

    «Los crímenes deben ser considerados de lesa humanidad y las penas de cumplimiento inmediato, efectivo y en cárcel común», reclamó la representante del MPF.

    «La noche del cumpleaños»
    Minatta describió los dos hechos objetos del juicio. Indicó que el primero de ellos tuvo lugar en la noche del sábado 14 de mayo de 1977, cuando personal de la Gendarmería y el Ejército llevaron a cabo un allanamiento «ilegal y violento» en el domicilio de la familia Montesino, donde se celebraba el cumpleaños de Mirta Bochatay, al que habían concurrido varios militantes del PC.
    La fiscal describió que, tras apagar el asado con el líquido de las bebidas de la fiesta, militares y gendarmes —entre quienes estaban y fueron reconocidos los dos acusados— detuvieron ilegalmente a Roberto Montesino, Carlos Stur, Juan Bautista Echeverría, Eladio Bochatay, Raúl y Jorge Impini, Raúl Jáuregui, Rodolfo Saldarrelli, Mirta Bochatay y Berta Muñoz. En el lugar estaban los hijos de esta última, Gabriela y Daniel Montesino, de 4 y 7 años de edad, a quienes «dejaron en su casa privados de su libertad por alrededor de diez días; no podían salir. Y con el condimento de que a Gabriela Montesinos le apuntaron con un arma amenazando a su madre de que dejara de llorar la nena porque le iban a volar la tapa de los sesos».
    La fiscal narró que los hombres fueron trasladados al Escuadrón 6 y al día siguiente a la Unidad Penal N°4. «Durante todo el procedimiento fueron sometidos a golpes, insultos, pisotones, culatazos con fusiles FAL, encierro en calabozos, desnudados, interrogados y padecieron simulaciones de fusilamiento, torturas psicológicas y físicas», describió, y añadió que fueron liberados el 26 de mayo de 1977, un día después de que la jefatura del área militar 224 ordenara su liberación en el marco de las celebraciones por la Revolución de Mayo, tal como consta en documentos militares que la fiscalía exhibió en el debate.
    Mirta Bochatay, en tanto, fue trasladada a la Delegación local de la Policía Federal y luego al Escuadrón 6, «donde fue violentamente interrogada por los aquí imputados».

    «Las prácticas represivas perpetradas sobre las infancias fueron igualmente aterrorizantes y les afectaron con igual intensidad que a los adultos, a pesar de no haber sido las personas directamente perseguidas».

    Secuestro y torturas en Banco Pelay
    El segundo hecho que llegó a debate fue el secuestro de Stur y Echeverría en el balneario Banco Pelay el 28 de enero de 1978 y su traslado posterior a una casa de la familia Bernay, donde —de acuerdo con las pruebas— «fueron sometidos a crueles torturas» y «Stur pudo ver a Gómez del Junco con la picana en la mano, aplicándoles esa modalidad de tormento físico», describió la fiscal. Por este caso solo fue acusado Gómez del Junco.
    Minatta añadió que en esa oportunidad el hijo de Stur, Rubén, de entonces 13 años, «fue dejado a solas en Banco Pelay librado a su suerte», pero no imputó los delitos que surgían de esa conducta contra el niño dado que los dos acusados no fueron indagados por ello durante la investigación preliminar.
    «Stur declaró en debate que los ataron con un cordón de alambre muy fino en el cuello, a Juan [Echeverría] y a él unidos, y los golpearon para ambos lados, de manera que el cordón vaya ajustando», repasó la fiscal, y añadió —citando al testigo— que «fueron golpes muy fuertes, desconociendo si era con manoplas de hierro o propinados por gente muy práctica para golpear», que incluían golpes en los oídos y que luego «les trajeron la picana para que vayan probando».
    Con base en la declaración del testigo Stur, la fiscal narró que «luego a él lo tiran al suelo y le hacen la famosa palomita: lo atan de pies y manos a la espalda, tirado en el suelo. La picana recorrió todo su cuerpo; se ensañaron mucho con su sien, del lado derecho. Vio la cara de Gómez del Junco en ese momento».
    «Víctimas infantiles»
    La fiscal hizo un apartado en su exposición para abordar la violencia contra las infancias durante el terrorismo de Estado. Explicó que a diversos testigos, como a Gabriela Montesino, «en su adultez se los convocó para dar testimonio por sus padres y madres, pero no se indagaron las vulneraciones perpetradas sobre ellos y ellas. Sería justo desplazarlos del lugar de testigos de lo que padecieron sus madres/padres e iluminar sus experiencias como sobrevivientes de diversas prácticas represivas, víctimas infantiles del terrorismo de Estado».
    Minatta precisó que «en el caso de las víctimas infantiles de la familia Montesino, sufrieron un patrón de privación de la libertad y tormentos padecidos en su propio domicilio».
    En ese contexto, expuso que «las prácticas represivas perpetradas sobre las infancias fueron igualmente aterrorizantes y les afectaron con igual intensidad que a los adultos, a pesar de no haber sido las personas directamente perseguidas. Estas prácticas les alcanzaron individualmente y produjeron afectaciones que perduran en el tiempo», y ejemplificó que en el caso de Gabriela Motensino, de 4 años al momento de los hechos, el primer recuerdo de su infancia —declarado ante el tribunal por la víctima— fue la imagen del arma de los represores sobre su cabeza en aquella frustrada fiesta de cumpleaños.

    «Los integrantes del Partido Comunista local fueron brutalmente perseguidos, cesanteados, encarcelados y severamente torturados, como en otras localidades de nuestro país».

    Las pruebas
    Minatta repasó las declaraciones testimoniales de las víctimas, en especial las de Stur —de 1984, 2009, dos de 2012, 2019 y 2021— y las de Echeverría —de 1984, 2009, 2013, 2019 y 2021— y resaltó las coincidencias y coherencia de los testigos. Al inicio de su exposición había citado la sentencia del juicio a las juntas de 1985 para marcar la existencia del plan criminal implementado desde la máxima esfera de poder, y en esta instancia volvió a evocar aquél texto para marcar que «la declaración testimonial es un medio de prueba que se privilegia frente a modos particulares de ejecución en los que deliberadamente se borran las huellas, o bien se trata de delitos que no dejan rastros de su perpetración, o se cometen al amparo de la privacidad». Destacó entonces que «los testimonios prestados en este debate por las víctimas se encuentran, en consecuencia, en un lugar de privilegio como fuente de convicción, tanto por el tiempo transcurrido como, sobre todo, por el marco clandestino de encubrimiento: son los que estuvieron dentro del terror y han sobrevivido para contarlo».
    También repasó la prueba documental; entre otras, el “Libro de entrada de presos” de la Unidad Penal 4, que «corrobora la intervención de la Gendarmería y la fecha de los hechos», dado que las víctimas relataron que en primer lugar fueron llevadas al Escuadrón 6 y al día siguiente fueron ingresadas en la cárcel, como también los legajos personales penitenciarios de los detenidos, donde consta todo el recorrido de la privación de su libertad hasta su disposición bajo el mando del jefe del área militar 224.
    Entre otros documentos, Minatta citó y exhibió en la audiencia la comunicación de las detenciones realizada por la Gendarmería al área militar, y la posterior orden de liberación emitida por el mayor Eduardo Lamberto del Pierre, jefe de operaciones del Batallón de Ingenieros de Combate 121, quien ordenó al director de la Unidad Penal 4: «Con motivo de haberse conmemorado un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, de orden al señor Jefe de Área 224, comunico a Ud. que a partir de la recepción de la presente procederá a dejar en libertad a los siguientes detenidos» (sic). La nómina contenía la lista de los ocho militantes del PC secuestrados durante «la noche del cumpleaños».

  • «Gorda comunista» y «cáncer»: piden la renuncia del coordinador de Radio Nacional Tucumán por los agraviantes insultos contra Mercedes Sosa

    «Gorda comunista» y «cáncer»: piden la renuncia del coordinador de Radio Nacional Tucumán por los agraviantes insultos contra Mercedes Sosa

    «Gorda comunista» y «cáncer»: piden la renuncia del coordinador de Radio Nacional Tucumán por los agraviantes insultos contra Mercedes Sosa

    Un funcionario público quedó envuelto en una polémica por sus ofensivos dichos contra la icónica cantante tucumana Mercedes Sosa. «Esta gorda comunista fue un cáncer», compartió en su cuenta de X Enzo Ferreira, coordinador de Radio Nacional Tucumán, la emisora que lleva el nombre de la artista.El repudio escaló en los últimos días luego de que la familia de la cantante reclamara la renuncia del referente de La Libertad Avanza y que el Ente Cultural de Tucumán también se pronunciara en su contra.Si bien los polémicos insultos ocurrieron hace algunas semanas, los posteos se viralizaron en los últimos días y es por esto que diferentes sectores exigen la renuncia del funcionario, quien debería ser un promotor de la cultura por el cargo que ocupa hasta la actualidad.El tuit del escándalo en el que Ferreira arremetió contra Mercedes Sosa.En un mensaje del 8 de febrero en el que cuestionó el show de Bad Bunny en el último Super Bowl, Ferreira arremetió contra Sosa y la calificó de «gorda comunista». «Siempre dije que separo el talento de la ideología con algunos artistas como la gorda comunista de la negra Sosa o el Indio Solari. Pero acá no se salva nada», dice parte del mensaje del dirigente libertario. Luego, compartió un tuit aún más agraviante contra la cantante popular. “Esta gorda comunista fue un cáncer”, decía el mensaje que reposteó Ferrerira en sus redes. Lejos de mostrarse arrepentido por reproducir el insulto, subió la apuesta y afirmó: “Solo hice una descripción física e ideológica”.El retuit: otra prueba que pone en aprietos al funcionario tucumano.»Un legado que trasciende el agravio»: el reclamo de la familia de Mercedes SosaEl repudió se extendió a partir del posteo que realizó la familia de la cantante en Instagram. En una carta abierta, cuestionaron «las reciente expresiones de odio y descalificación» que circularon en las redes. «Mercedes Sosa no fue solo una cantora: fue la voz de un continente», dice el posteo que clama por su arte, reconocido en el mundo «más allá de cualquier frontera o pensamiento político».El descargo de la familia de la cantante tras la polémica generada por Enzo Ferreira.En repudio a los insultos del coordinador de la radio, el entorno de la artista apuntó a que se tomen medidas por lo ocurrido. «Es inadmisible que un funcionario público esté al frente de la emisora que lleva el nombre de quien intentó desprestigiar», avanza el comunicado. Sin odio y con mucho respeto de por medio, la carta concluye diciendo: «El ruido de las redes es pasajero: la voz de Mercedes, como nuestra tierra, es eterna».Por su parte, Maby Sosa, la sobrina de la cantante que compartió el mensaje en las redes, habló con La Tucumana FM y agregó que los dichos fueron «un acto de profunda cobardía». Además, remarcó que los insultos fueron «patéticos, terribles y violentos», en contra de una figura que «ya no puede defenderse ni debatir».Disculpas a medias: el funcionario redobló la apuesta“Teniendo en cuenta el revuelo generado por mis posteos en mi cuenta personal de X sobre Mercedes Sosa, quiero pedir mis sinceras disculpas a la familia y allegados de la emblemática cantante», comenzó Enzo Ferreira en un comunicado en el que tampoco quedó exento de críticas.»Aclaro que nunca puse en duda su talento e importancia para la cultura tucumana. Si bien acepto que parte del texto fue ofensiva, también fue descriptiva. No debería ser un insulto describir ideológicamente a una persona», dijo el funcionario en un intento de justificar sus cuestionables dichos. El comunicado del funcionario en el que reitera sus disculpas, pero apunta contra el Gobierno de la provincia de Tucumán.Palabras de por medio, el defensor de LLA se metió de lleno con las ideas políticas de Mercedes Sosa: «Fue afiliada y militante del partido comunista (…), una ideología que se cargó 80 millones de vidas y llevó países enteros a la indigencia y la violencia política sistematizada”.Para finalizar, cuestionó la viralización de su posteo y responsabilizó al Gobierno provincial por el ataque recibido: «Buscan quitar el foco de lo importante. No es casualidad que luego de visibilizar irregularidades (…) se refloten viejos tuits», señaló.Enzo Ferreira redobló la apuesta y apuntó contra el gobernador tucumano, Osvaldo Jaldo: «Vi que pidió mi renuncia por los hechos de público conocimiento. Reconocí que estuve mal y también sostuve mi postura ideológica. Aun así, no creo que un tuit sea más dañino que el gobierno peronista que usted y Darío Monteros encabezan», escribió en X.Gobernador @OsvaldoJaldo, vi que pidió mi renuncia por los hechos de público conocimiento. Reconocí que estuve mal y también sostuve mi postura ideológica. Aun así, no creo que un tuit sea más dañino que el gobierno peronista que usted y @DarioMonterosOK encabezan. Hace unas…— Enzo Ferreira (@malevo97) March 30, 2026

    Luego de sacar a la luz acusaciones en contra del Gobierno de la provincia, Ferreira advirtió que pondrá a disposición su renuncia siempre y cuando Jaldo exija la renuncia de Darío Monteros, el ministro del Interior de Tucumán. «Claramente no está a la altura de su cargo. Depende de usted. Se va él y con gusto me voy yo», advirtió.El comunicado del Ente Cultural de TucumánDesde la página oficial de la Secretaría de Estado de la Comunicación Pública, el Ente Cultural de Tucumán expresó su «más enérgico repudio ante las expresiones agraviantes vertidas en redes sociales por Enzo Ferreira, coordinador de Radio Nacional Tucumán, hacia la figura de Mercedes Sosa, una de las artistas más trascendentes de la cultura argentina y latinoamericana, orgullo del pueblo tucumano y referente indiscutida de nuestra identidad».Desde este organismo, consideraron inadmisible que discursos de «odio, violencia simbólica y desvalorización circulen en el espacio público, y más aún cuando provienen de personas que ejercen funciones institucionales».Mediante este comunicado, el organismo convocó a reflexionar sobre el respeto, la diversidad y el reconocimiento de las figuras. «Mercedes Sosa representa un legado cultural que trasciende generaciones, ideologías y fronteras. Su obra forma parte del patrimonio vivo de nuestra provincia y de toda América Latina, y merece ser honrada con respeto y responsabilidad», puntualiza el comunicado.