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  • Abrieron en Roma la Pirámide de Cestio, construida hace más de 2000 años

    Abrieron en Roma la Pirámide de Cestio, construida hace más de 2000 años

    La Pirámide de Cayo Cestio, un monumento de estilo egipcio ubicado en Roma junto a la Porta San Paolo y el cementerio protestante, reabrió sus puertas tras tres años de trabajos de restauración.

    Construida entre los años 18 y 12 a.C. como sepulcro para Cayo Cestio Epulón, magistrado romano, la pirámide posee una base cuadrada de aproximadamente 30 metros de lado y alcanza una altura de 36,40 metros. Su estructura interna está realizada en ladrillo, mientras que el exterior está revestido en mármol. En sus lados oriental y occidental se conservan inscripciones en latín que mencionan el nombre de Cestio y detallan que la construcción duró 330 días.
    Tras las obras realizadas por la Superintendencia Especial de Roma en el marco del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR), el monumento funerario reabre con una iluminación renovada, una zona arqueológica remodelada y un programa de visitas guiadas gratuitas, tanto diurnas como nocturnas. Estas actividades estarán disponibles desde el 4 de septiembre hasta el 31 de octubre, todos los viernes, y requieren reserva previa sujeta a disponibilidad.
    La Pirámide de Cestio es el único edificio en Roma que refleja el estilo egipcio extendido en la ciudad tras la incorporación de Egipto como provincia romana. La remodelación busca combinar la protección del patrimonio con mejoras en accesibilidad y seguridad, permitiendo una experiencia más enriquecedora e inclusiva para ciudadanos y visitantes.
    Daniela Porro, superintendente especial de Roma, destacó que el PNRR no solo es una herramienta para preservar el patrimonio cultural, sino también para facilitar su acceso público. Entre las mejoras, destaca un sistema de iluminación que realza el interior de la cámara funeraria, la arquitectura y los frescos decorativos, ofreciendo una experiencia más impactante, incluso durante visitas nocturnas.
    Asimismo, se ha creado un sendero accesible con pavimento renovado, se remodelaron las áreas ajardinadas incorporando un sistema de riego modernizado y se instalaron nuevos paneles informativos. Se mejoraron las vallas perimetrales y la entrada principal desde Piazzale Ostiense cuenta ahora con una nueva barandilla en las escaleras.
    Barbara Rossi, directora del monumento, explicó que el proyecto se centró en optimizar cada aspecto de la visita respetando la identidad histórica del lugar. “El nuevo sistema de iluminación está diseñado para guiar la mirada del visitante, resaltando los volúmenes de la pirámide y los frescos sin alterar su percepción”, señaló.
    En la época de los césares, Roma comenzó a construir tumbas monumentales, entre ellas la de Cayo Cestio, inspirada en modelos del Egipto ptolomeo. En tiempos antiguos se llegó a pensar que la pirámide era la tumba de Rómulo. En el siglo III, la estructura fue incorporada en las murallas aurelianas, lo que contribuyó a su conservación a lo largo de los siglos.
    Agencia ANSA.

  • Colonia Elia: Cambio de nomenclatura de calles: una identidad construida con la naturaleza

    Colonia Elia: Cambio de nomenclatura de calles: una identidad construida con la naturaleza

    Colonia Elia: Cambio de nomenclatura de calles: una identidad construida con la naturaleza

    Durante el “Mes Verde” desarrollado en junio de 2025, el Municipio de Colonia Elía impulsó -a través del área de Ambiente- una serie de acciones orientadas a fortalecer el vínculo entre la comunidad y su entorno natural. En ese marco, el intendente Ramón Barrera propuso articular un “proceso participativo de transformación de la nomenclatura urbana”, con el objetivo de reemplazar los nombres de calles que llevan números por “nombres de aves y árboles nativos”, elegidos por los propios vecinos.

    Esta iniciativa fue algo más que un simple cambio de señales: fue un gesto simbólico y colectivo reafirmación de la identidad, en sintonía con los valores ambientales, culturales y comunitarios que definen a nuestra localidad.
    Para la gestión Municipal, esta decisión se enmarca en una política de recuperación del patrimonio ambiental y cultural local, orientada a fortalecer la identidad territorial y el sentido de pertenencia de la comunidad. La numeración actual de las calles, si bien es funcional, carece de referencias simbólicas o históricas que dialoguen con el entorno natural y la memoria colectiva del pueblo.
    La transformación propuesta surge de una construcción colectiva, mediante una convocatoria abierta a los vecinos que eligieron -mediante votación- los nombres representativos que expresan la biodiversidad autóctona del litoral entrerriano.
    * “Identidad territorial”: la numeración heredada no refleja la riqueza biológica ni la historia viva de nuestro pueblo. Reemplazar esos números por especies que habitan nuestro entorno es una forma de “nombrar el paisaje que nos da vida”. Por eso se conservaron los nombres de los bulevares que llevan nombres propios.
    * “Participación ciudadana”: se invitó a la comunidad a votar las especies nativas que más los representaban. Esta consulta fue ampliamente valorada por su espíritu democrático y generó una apropiación afectiva del proceso.
    * “Educación y conciencia ambiental”: nombrar las calles con aves y árboles locales promueve el “aprendizaje cotidiano” sobre la biodiversidad, especialmente entre las infancias y juventudes. Cada cartel será una oportunidad de enseñanza.
    Además, la iniciativa acompaña otras acciones institucionales en curso, como la consolidación del Parque Natural Islas y Canales Verdes del Río Uruguay, el fortalecimiento de los corredores bioculturales y la promoción del turismo sustentable. A futuro, esta decisión facilitará el diseño de materiales didácticos, señalética interpretativa, senderos educativos y mapas turísticos que reflejen la riqueza natural y la identidad de Colonia Elía.
    Este proyecto responde a una “visión sostenible del desarrollo local”, donde la cultura y el ambiente no son compartimentos estancos, sino parte de un mismo entramado vital. Las calles son el escenario de nuestras vidas cotidianas: “darles nombres que evoquen naturaleza es sembrar conciencia, belleza y pertenencia”.
    Además, esta decisión contribuye a construir una “toponimia con sentido ecológico; mejora la “narrativa urbana” con elementos propios del paisaje entrerriano; y ofrece herramientas para proyectos educativos, turísticos y culturales.
     
    Participación ciudadana y resultados
     
    El proceso participativo incluyó la recepción de propuestas, difusión abierta de las opciones y votación comunitaria. En total, se recopilaron y sistematizaron más de 40 especies entre aves y árboles nativos y participaron de manera directa más de 600 vecinos y se contó con el acompañamiento de las instituciones educativas, el Centro de Jubilados “Héctor de Elía”, los guardaparques del área protegida, y las fundaciones Banco de Bosques y WCS Argentina, por citar un ejemplo.
    Colonia Elía se encuentra en una región privilegiada del ecosistema fluvial del río Uruguay, con presencia de selvas en galería, humedales, bosques ribereños y una notable biodiversidad de flora y fauna.
    La diversidad de especies elegidas refleja una sensibilidad colectiva hacia el entorno natural y una valoración del monte nativo como componente fundamental de la historia y la vida cotidiana del pueblo.
    Los nombres seleccionados no fueron arbitrarios: cada uno representa una historia viva del paisaje. El espinillo, por ejemplo, no solo es símbolo vegetal del litoral, sino también testigo silvestre del devenir histórico de la región. Las aves como el cardenal o el chingolo acompañan la vida rural con sus cantos y vuelos, y constituyen patrimonio sonoro de la comunidad.
    El cambio de nomenclatura propuesto permite convertir el entramado urbano en una cartografía ecológica y poética, en la que cada calle evoca una especie, una forma de vida, una memoria compartida. Esta acción sencilla -pero profunda- fortalece el vínculo entre ciudadanía y naturaleza, promueve el arraigo, y genera un nuevo modo de habitar el espacio público con conciencia ecológica.
    Colonia Elía es mucho más que su traza urbana: es monte, río y memoria. La elección de aves y árboles no fue arbitraria, sino un “acto de reconocimiento al ecosistema que nos sostiene”. Al honrar a esas especies en las señales de tránsito, estamos reconociendo su existencia, su belleza, y su derecho a ser nombrados.
    Por último, el cambio de la nomenclatura se inscribe en una política pública sensible y visionaria, donde el “cuidado del ambiente, la participación comunitaria y la construcción de identidad” van de la mano. Como bien lo señala el intendente Barrera: las nuevas calles de Colonia Elía ya no sólo indican direcciones, sus nombres también señalan un compromiso con el futuro.