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  • Década sustraída: la causa de los “contratos truchos” ya tiene auto de apertura y 18 acusados camino al juicio – El Miércoles Digital

    Década sustraída: la causa de los “contratos truchos” ya tiene auto de apertura y 18 acusados camino al juicio – El Miércoles Digital

    Década sustraída: la causa de los “contratos truchos” ya tiene auto de apertura y 18 acusados camino al juicio – El Miércoles Digital

    El 17 de julio pasado, con una firma digital estampada a las 9.55, la jueza de Garantías Nº 1 de Paraná, Marina Barbagelata, puso en marcha el que promete ser el juicio más voluminoso de la historia judicial entrerriana.
    Informe: Análisis
    El auto de apertura a juicio oral del legajo OGA Nº 10668, caratulado «Beckman Flavia Marcela – Scialocomo Esteban Ángel Alberto – Álvarez María Victoria y otros s/ Estafa», dispone en apenas dos artículos lo que la política provincial esperaba y temía en partes iguales: dieciocho personas serán juzgadas por la sustracción sistemática de fondos de las dos Cámaras de la Legislatura de Entre Ríos, una maniobra que según la acusación se extendió durante más de una década, entre enero de 2008 y el 20 de septiembre de 2018, y que a valores actualizados habría superado los dos mil millones de pesos.
    La resolución llega casi ocho años después de aquel viernes de septiembre de 2018 en que un procedimiento policial en la calle Isidoro Almeida de Paraná, con un aprehendido y una montaña de cheques, destapó lo que los investigadores describirían luego como una organización dedicada a vaciar metódicamente el patrimonio legislativo.
    Y llega, también, tras un largo tránsito por la etapa intermedia: la audiencia del artículo 405 del Código Procesal Penal en la que los fiscales Patricia Yedro, Ignacio Aramberry y Gonzalo Badano pidieron la remisión a juicio, y una resolución del tribunal de alzada que, el 5 de septiembre de 2025, dejó despejado el camino. Antes, la vocal del Tribunal de Juicios y Apelaciones Nº 1, María Carolina Castagno, había calificado los hechos como asociación ilícita en concurso real con peculado, en modalidad de delito continuado.
    El expediente conserva, entre su prueba documental, la fotografía exacta de aquel punto de partida. El acta de procedimiento del 20 de septiembre de 2018, labrada en calle Isidoro Almeida con un aprehendido y croquis del lugar, encabeza la lista de documentos admitidos, seguida por las autorizaciones de allanamiento firmadas ese mismo día por la propia jueza Barbagelata para las viviendas de Isidoro Almeida 1622 y 1605, las requisas de una camioneta Ford Ranger y de un Renault, y las actas de los registros practicados el 20 y el 21 de septiembre. Es decir: la misma magistrada que autorizó los primeros allanamientos de la causa es la que, casi ocho años más tarde, firma su remisión a juicio.
    El mecanismo, de una simpleza brutal
    En el medio quedaron años de peritajes contables, extracciones de telefonía celular, informes bancarios y la reconstrucción, contrato por contrato, de una maquinaria que funcionó sin interrupciones bajo tres gestiones de gobierno. El mecanismo que describe el auto de apertura es de una simpleza brutal. Ambas Cámaras suscribían contratos de locación de obra con personas que jamás realizaron prestación alguna a favor del Estado. Los contratistas percibían una parte ínfima de los honorarios pactados y el resto quedaba en poder de la organización. La rueda empezó a girar en la Cámara de Senadores en enero de 2008, con un centenar de contratos de 4.500 pesos cada uno, y se replicó en Diputados después del 11 de diciembre de 2011, con vínculos de 5.000 pesos. Para septiembre de 2018, cuando el descubrimiento del hecho detuvo la maquinaria, cada contrato había trepado a 50.000 pesos. Entre las dos Cámaras se llegaron a firmar contratos con más de setecientos contratistas: el anexo que forma parte del auto enumera, uno por uno, 796 nombres.
    Los contratos se firmaban, en general, sin que los contratistas conocieran al funcionario legislativo que los suscribía en nombre del Estado, y el trámite se hacía en el domicilio particular o comercial de Flavia Beckman y Hugo Mena, la pareja de comerciantes de calle Isidoro Almeida que funcionó como cara visible del reclutamiento. La acusación deja asentada, además, una frase que abre un frente todavía sin resolver: la sustracción contó con el aporte de autoridades de ambas Cámaras «aún no identificadas», que firmaron los vínculos sin conocer a los contratistas, sin asignarles función alguna y a sabiendas de que el dinero se sustraía del patrimonio estatal.
    Puertas adentro
    Puertas adentro de la Legislatura, la detracción de fondos se ejecutó a través de los responsables de los Servicios Administrativos Contables de ambas Cámaras. La fiscalía identifica una línea sucesoria precisa: Juan Domingo Orabona fue director administrativo contable del Senado entre 2007 y 2011; Jorge Fabián Lázzaro ocupó ese cargo entre 2011 y 2015; Gustavo Hernán Pérez fue sucesivamente jefe del área de contratos desde enero de 2008, subdirector desde diciembre de 2011 y director general de Administración del Senado desde diciembre de 2015 hasta octubre de 2018; y Sergio Cardoso condujo el servicio administrativo contable de Diputados desde 2011. Todos ellos tenían el manejo de los caudales públicos: la facultad de emitir los cheques para el pago mensual de los contratos y, en el último tramo, de generar la apertura de las cuentas sueldo y las transferencias.
    Circuito callejero
    El circuito callejero del dinero es, quizás, la postal más elocuente del expediente. Una vez librados, los cheques eran entregados a Mena y Beckman, que mensualmente los hacían endosar a sus titulares o directamente los endosaban en forma falsa para que pudieran cobrarlos personas de su círculo de confianza, todas ellas también contratadas por la Legislatura: Esteban Scialocomo, María Victoria Álvarez, Jorge Balladares, las hermanas Mena Gioveni, Fernando Sarnaglia, María Macarena Álvarez, Alejandro Ferreyra y el fallecido Hugo Luna, entre otros. A los «cobradores» se los citaba en un local comercial de calle Alem, en la playa de estacionamiento de Alem 64 o en la tómbola de Alem 87. Allí, Beckman, Mena, Balladares y Scialocomo repartían los valores, que se cobraban preponderantemente en tres sucursales del Nuevo Banco de Entre Ríos: la Nº 184 «Institucional» de Urquiza y San Martín, la Casa Central de Monte Caseros y 25 de Mayo, y la Nº 65 de calle Malvinas. Cobrado cada cheque, el dinero volvía a manos de los organizadores, que pagaban a cada cobrador unos doscientos pesos por operación.
    Estructura familiar y barrial
    Desde 2017 la organización se aggiornó: el pago de buena parte de los contratos, sobre todo los del Senado, se bancarizó mediante la apertura de cuentas sueldo con tarjeta de débito. Las tarjetas, pese a ser un instrumento personal e intransferible, eran retenidas por Beckman, Mena y otros integrantes del grupo, previa entrega por sus titulares, para efectuar directamente los cobros en sucursales de distintos puntos del país.
    Un rasgo distintivo de la organización, tal como la describe la acusación, es su estructura familiar y barrial. El círculo de confianza que endosaba y cobraba los cheques estaba tejido con apellidos repetidos: las hermanas María Victoria y María Macarena Álvarez, las hermanas María Jazmín y Viviana Giselle Mena Gioveni, y un entramado de vecinos y allegados de la pareja Beckman-Mena que aparecen a la vez como contratistas, cobradores y beneficiarios de contratos del Senado nacional. Esa doble condición -miembros del esquema y a la vez contratados por el Estado en sus distintos niveles- es uno de los elementos que la fiscalía utiliza para sostener la existencia de una asociación estable, con roles diferenciados y permanencia en el tiempo, y no de una mera sumatoria de hechos aislados.
    Recaudación y elevación
    El dinero recaudado subía luego por la escalera de la organización. Era entregado a Gustavo Pérez, Cardoso, Faure, Almada y Alfredo Bilbao, el empresario ganadero que según la acusación oficiaba de administrador general del esquema: recibía las rendiciones de cuenta de toda la recaudación, deducía gastos, impuestos de los contratados y comisiones, y entregaba el neto del producido, o un porcentaje, primero a Juan Domingo Orabona, hasta diciembre de 2011, y después a Juan Pablo Aguilera y «a otras personas hasta el momento desconocidas». El apellido Aguilera no necesita presentación en Entre Ríos: cuñado del exgobernador Sergio Urribarri, fue secretario coordinador del Senado provincial entre diciembre de 2011 y abril de 2014 y empleado de planta permanente de esa Cámara, y la fiscalía lo ubica como receptor final del producido durante siete años.
    Con departamento contable propio
    La trama tenía, además, su propio departamento contable. La gestión impositiva de cada falso contratista corría por cuenta de estudios integrados por los contadores Pedro Opromolla, Gustavo Falco, Guido Krapp y Ariel Faure, que pagaban los monotributos de los contratados utilizando la clave fiscal de cada uno, proporcionada por Mena y Beckman, a través de la terminal Nº 3472 de «Entre Ríos Servicios», emplazada en el propio estudio Integral Asesoría. Esas tareas no se facturaban a los monotributistas: se remuneraban con más contratos truchos, extendidos por la Cámara de Diputados provincial a favor de Krapp, del corredor inmobiliario Renato Mansilla y de los analistas de sistemas Nicolás Beber y María Cecilia Cersofios, y por el Senado de la Nación a favor de Falco y nuevamente de Mansilla, mediante contratos suscriptos por el entonces senador nacional Pedro Guillermo Ángel Guastavino.
    Ese no es el único punto en que el expediente cruza la General Paz. El auto consigna que trece integrantes de la organización -Beckman, Mena, Bilbao, Faure, Scialocomo, Balladares, Mansilla, las hermanas Álvarez, las hermanas Mena Gioveni, Sarnaglia y Ferreyra- eran remunerados también con contratos transitorios del Senado de la Nación, otorgados por los senadores nacionales Guastavino y Sigrid Kunath. Y Jorge De Breuil, el empresario cordobés de 76 años que integra la lista de acusados, era simultáneamente empleado de planta permanente del Senado entrerriano y contratado transitorio del Senado nacional por Guastavino.
    Un expediente con menciones políticas de peso
    Pero la mención política más pesada del documento apunta al propio Urribarri. En la descripción del primer hecho, la fiscalía sostiene que Cardoso, como director administrativo contable de Diputados y «siguiendo expresas instrucciones del Sr. Presidente del cuerpo, Sergio Daniel Urribarri», requirió a los diputados Navarro, Darrichon y Ruberto la suscripción de al menos diez contratos apócrifos por cada uno, bajo el pretexto de que los «contratistas» quedarían sin trabajo si no los firmaban. El exgobernador no está imputado en este legajo, pero su nombre atraviesa la acusación y reaparecerá en el debate: la defensa de Bilbao lo ofreció como testigo, y fue admitido.
    La vista gorda de auditores del TdC, un aporte indispensable
    El otro engranaje indispensable, según la acusación, fue el que no funcionó: el control externo. La maniobra «también contó, como aporte indispensable, con la omisión a los deberes de control por parte de los auditores estables, revisores y fiscal del Tribunal de Cuentas de Entre Ríos con desempeño en el período investigado». Por eso llegan a juicio cinco funcionarios del organismo de control, acusados de incumplimiento de los deberes de funcionario público reiterado: la auditora Marta Aurora Pérez;  los revisores Hernán Díaz y Maximiliano Degani, con desempeño entre 2008 y 2016; el auditor Mariano Speroni, y el revisor Diego Pagnoni, designados en febrero de 2017. Para todos ellos la fórmula acusatoria es idéntica: omitieron deliberadamente ejercer el debido control de legalidad de los contratos de obra pese a que la existencia de la maniobra «era conocida por auditores y revisores del Tribunal de Cuentas», y esa omisión permitió la continuidad de la sustracción e impidió que el organismo cumpliera la manda del artículo 213 de la Constitución provincial.
    Una pirámide de responsabilidades
    Las pretensiones punitivas que la fiscalía dejó planteadas en la etapa intermedia dibujan la pirámide de responsabilidades tal como la ve la acusación:

    En la cúspide, Gustavo Hernán Pérez, señalado como organizador de la asociación ilícita agravada, para quien se estimó una pena de 18 años de prisión, inhabilitación absoluta perpetua y multa, por once hechos de peculado en concurso real.

    Le sigue Juan Pablo Aguilera, con 16 años.

    Después, Sergio Cardoso y Alfredo Bilbao, con 12 años cada uno.

    Alejandro Almada y Hugo Mena, con 10.

    Ariel Faure, con 9.

    Flavia Beckman, con 7 años y 6 meses.

    Juan Domingo Orabona, con 7.

    Pedro Opromolla y Jorge De Breuil, con 6.

    Jorge Lázzaro, con 5, en el único caso en que no se atribuye asociación ilícita.

    Y José Javier Schneider, con 3 años y 6 meses, como partícipe secundario que, según la acusación, gestionaba contratos falsos bajo las directivas de Pérez y percibía por esa tarea un pago mensual que en 2018 llegó a los 40.000 pesos.

    Para los cinco funcionarios del Tribunal de Cuentas, las penas estimadas van de 2 a 3 años de prisión.

    El destino final del dinero también tiene un capítulo propio. Según el auto, Bilbao participaba del neto de las ganancias ilícitas a Gustavo Pérez y a De Breuil, y los tres «aplicaron el dinero sustraído para disimular su origen ilícito en diferentes inversiones inmobiliarias y agrícolo-ganaderas». La ruta patrimonial de esos fondos será, previsiblemente, uno de los ejes del debate.
    La acción civil, en dos demandas idénticas
    En paralelo al reproche penal, el Estado provincial se constituyó en actor civil a través de la Fiscalía de Estado y demandó a los dieciocho acusados por daños y perjuicios, en procura de la restitución del dinero o el resarcimiento, fijado estimativamente en 372.924.249 pesos «como punto de partida», una cifra que contrasta con los más de dos mil millones actualizados que estima la acusación penal.
    Y aquí el auto registra una curiosidad institucional que merece ser subrayada: la acción se interpuso en dos demandas sustancialmente idénticas porque el fiscal de Estado, Julio César Rodríguez Signes, se abstuvo «por motivos personales» de firmar la demanda contra tres de los imputados, que fueron demandados por el fiscal adjunto Sebastián Trinadori.
    El documento no identifica a esos tres acusados ni explica los motivos de la abstención. Todas las excepciones opuestas por las defensas -defecto legal, falta de acción, falta de legitimación, prescripción- fueron rechazadas por la alzada, de modo que el juicio civil se ventilará junto con el penal, con la existencia misma de la maniobra, la cuantía del daño, el aporte causal de cada demandado y el destino de los fondos como hechos controvertidos.
    Líneas de defensa
    Las líneas defensivas ya quedaron insinuadas en las contestaciones de demanda. Pérez, Opromolla, Almada, Aguilera y los funcionarios del Tribunal de Cuentas sostienen que no firmaban los contratos ni tenían poder para obligar al Estado, y que los verdaderos legitimados pasivos serían los firmantes.

    Beckman, Mena y Faure niegan toda la plataforma fáctica.

    De Breuil niega categóricamente cualquier participación e invoca su pedido de sobreseimiento.

    Bilbao alega que ni siquiera era empleado del Estado y defiende la licitud del origen de su patrimonio.

    Orabona acota su eventual responsabilidad al período 2007-2011.

    Y Speroni y Pagnoni afirman que el control del Tribunal de Cuentas era selectivo, que se cumplió, y que su supuesta omisión no puede ser causa adecuada del daño reclamado.

    Un juicio a gran escala, con desfile de la dirigencia política
    Si algo anticipa la escala del juicio que viene es la prueba admitida. Solo a la fiscalía se le admitieron 441 testigos -desde los policías del procedimiento inicial y los peritos contables hasta centenares de contratistas del anexo- además de una masa documental que incluye las actas de allanamiento de septiembre de 2018, los expedientes de contrataciones de ambas Cámaras año por año, los informes del Nuevo Banco de Entre Ríos y los oficios del Tribunal de Cuentas. El actor civil ofreció exactamente la misma prueba. Y las defensas, por su parte, convirtieron sus listas de testigos en un verdadero desfile de la dirigencia política entrerriana de las últimas dos décadas.
    La nómina de la defensa de Bilbao, con 39 nombres, incluye al exgobernador Sergio Urribarri, a los exintendentes José Eduardo Lauritto, Raúl Taleb y Enrique Cresto, y a dirigentes como José Cáceres, Ángel Giano, José Allende, Juan Carlos Navarro, Rosario Romero, José Bahillo y Aldo Ballestena. La defensa conjunta de Cardoso, Lázzaro y Schneider ofreció 57 testigos, entre ellos los tres diputados del episodio de los contratos apócrifos -Ruberto, Darrichon y Navarro-, la exvicegobernadora Laura Stratta y legisladores y exlegisladores de todos los bloques: Bahler, Kneeteman, Koch, Viola, Vitor, Zavallo, Castrillón, Cora, Cusinato, Huss, Jaroslavsky, Solanas y Bargagna, entre otros. La defensa de Pérez, Almada, Aguilera, Opromolla y los tres imputados del Tribunal de Cuentas que representa Miguel Ángel Cullen sumó 58 testigos, con el exintendente de Paraná Adán Bahl en la lista, además de funcionarios de ambas Cámaras y del propio Tribunal de Cuentas que deberán concurrir con los expedientes de contrataciones, los subdiarios de pagos y las rendiciones mensuales de cuentas del período 2008-2018. La defensa de De Breuil, en cambio, no ofreció un solo testigo: apuesta todo a la prueba documental, con un peritaje contable, correos electrónicos con Gustavo Pérez y una nota del propio Guastavino, de agosto de 2017, certificando el carácter de los servicios que De Breuil prestaba en su despacho.
    Las reglas de juego, y las sombras detrás de la máquina
    La logística del debate ya está delineada en la citación que ordena el auto. Deberán comparecer los dieciocho acusados con sus respectivas defensas: Miguel Ángel Cullen por Pérez, Almada, Aguilera, Opromolla, Díaz, Marta Pérez, Degani y De Breuil -este último también asistido por Pablo Hawlena Gianotti y Hugo González Elías-; José Raúl Velázquez y Agustín Fontana por Beckman y Mena; Iván Vernengo y Damián Petenatti por Bilbao; Tomás y Pablo Vírgala por Faure; Emilio y Germán Fouces por Cardoso, Lázzaro y Schneider; Leopoldo Lambruschini por Orabona; y Victoria Halle por Speroni y Pagnoni. Por la acusación pública estarán Yedro, Aramberry y Badano, y por el actor civil el propio Rodríguez Signes junto a Gustavo Acosta y Tulio Kamlofky. Solo la organización de las audiencias, con más de medio millar de testigos entre todas las partes, demandará un esfuerzo inédito para los tribunales de Paraná.
    La jueza Barbagelata dejó fijadas, además, dos reglas de juego que marcarán el debate.
    Primera: no se admitió ninguna declaración previa de testigos, en ningún soporte; solo podrán valorarse los dichos vertidos en la audiencia, y las declaraciones anteriores servirán únicamente como herramienta de interrogatorio.
    Segunda: las partes acordaron por convención probatoria la fidelidad de una serie de documentos, lo que descomprime parcialmente un debate que, aun así, se anuncia extenso. También quedó asentado el acuerdo de todas las partes en que los dieciocho acusados son capaces de culpabilidad, lo que clausura de antemano cualquier discusión sobre inimputabilidad.
    Quedan, por fin, los frentes abiertos que el propio auto se encarga de señalar. Las «autoridades de ambas Cámaras aún no identificadas» que firmaron contratos a sabiendas de la sustracción. Las «otras personas hasta el momento desconocidas» que, junto a Aguilera, recibían el neto del producido. Los tres imputados a los que el fiscal de Estado prefirió no demandar de puño y letra. Y la sombra del exgobernador Urribarri -ya condenado en otra causa por corrupción y a la espera de la resolución definitiva de la Corte Suprema-, cuyo nombre aparece en el corazón de la acusación como quien impartía «expresas instrucciones» y que deberá sentarse en la sala, esta vez, en calidad de testigo.
    El juicio que se abre no solo juzgará a dieciocho personas: pondrá bajo la lupa una década entera de administración legislativa entrerriana, con 796 contratistas de papel como telón de fondo y una pregunta que ocho años de instrucción todavía no terminaron de responder: quiénes, desde los despachos más altos, firmaron para que la máquina nunca se detuviera.
     
     

     
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  • Causa Contratos: quiénes son los testigos más relevantes que deberán declarar en un futuro juicio – El Miércoles Digital

    Causa Contratos: quiénes son los testigos más relevantes que deberán declarar en un futuro juicio – El Miércoles Digital

    Causa Contratos: quiénes son los testigos más relevantes que deberán declarar en un futuro juicio – El Miércoles Digital

    Comenzó a evaluarse la evidencia que se remitirá a un futuro juicio en el marco del legajo que investiga “contratos truchos” de la Legislatura, entre 2008 y 2018. El Ministerio Público Fiscal (MPF) está ofreciendo prueba documental y testimonial.
    En este sentido, ya trascendieron los testigos más relevantes que deberán presentarse a declarar.
    Durante esta jornada se subrayó que se citará al ex vicegobernador Adán Bahl, quien deberá prestar testimonio por numerosos contratos realizados durante su administración al frente del Senado provincial, publicó Análisis.
    Al igual que él, quienes fueron secretarios y directores administrativos de las dos cámaras: Natalio Gerdau, Maximiliano Argento, Carina Ramos, Nicolás Pierini, Lautaro Schiavoni y Gerardo Daniel Pastor. Todos deberán presentarse en un futuro juicio, y en especial algunos de ellos serán indagados sobre numerosa prueba colectada en la investigación.
    A medida que el fiscal Ignacio Aramberry fue pidiendo la incorporación de contratos como prueba para el debate, el principal defensor del juicio Miguel Ángel Cullen presentó oposición. Dijo que las cámaras nunca remitieron todos los expedientes completos de cada uno de los contratos y, por lo tanto, no es suficiente la incorporación de los mismos como instancia final de un proceso administrativo largo que no se puede mostrar completo. Cullen y otros defensores también se quejaron de la incorporación de información fiscal de personas que no están imputadas en el legajo o quedaron desvinculadas en alguna etapa previa.
    Ocurre que la Fiscalía está pidiendo la declaración varios directores de regionales de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), actual ARCA. Se citará a Roberto Actis (Regional Paraná); Eduardo Luis Bellini (Regional Mar del Plata); Pedro Mario Majul (Regional Córdoba); Omar Pedro Fenoglio (Regional Paraná). Serán convocados para prestar testimonio en torno a información de la situación fiscal de imputados y monotributistas contratados.
    Se ofreció también el testimonio de Sebastián Mundani, jefe interino de la Sección Juicios Universales, División Jurídica de la AFIP. Además, en un principio se pidió la declaración del contador Carlos Duhalde, director de Catastro; y del escribano Ariel Pantaleón Mamone de la Dirección de Catastro, para que informen sobre partidas y matrículas referentes a personas vinculadas al proceso.
    Pero luego esas testimoniales y otras fueron dejadas en un impasse hasta el próximo martes. “Se solicitaron domicilios, algunos vinculados a los imputados. Deberán prestar declaración sobre más de 30 domicilios”, se adelantó desde Fiscalía. “Por ejemplo un domicilio de Alfredo Bilbao”, se acotó, subrayando la pertinencia de la información y las testimoniales ofrecidas.
    Sin embargo, la jueza de Garantías Marina Barbagelata, decidió frenar la remisión en este punto y otros más. Cuestionó que se envíe a juicio oral “un cúmulo de información que es en respuesta de un oficio”.
    “La respuesta va a permitir entender y recolocar el armado de las piezas. Ahora no puede ofrecerse como una bolsa todo junto”, advirtió. La magistrada reclamó a Fiscalía que haga “un gran zoom porque no todo es admisible”, hay algunos que deberá ponderarse puntualmente, por “cuestiones más complejas”. “Para tomar aquella decisión, con la colaboración de las defensas, volveremos sobre algunos puntos”, adelantó.
    Pidió volver a tratar bajo esta lógica de focalización la evidencia plasmada desde los puntos 281 al 325 del requerimiento de elevación a juicio. Esto quiere decir que el martes, los fiscales deberán volver a la audiencia con una explicación detallada acerca de por qué se pretende llevar esa evidencia a juicio, y a quiénes se llamará a declarar al respecto.
    Es que, en algunos casos, los fiscales colectaron información sobre compra de moneda extranjera, consumos, viajes, adquisición de bienes, si hubo participación en fideicomisos, si hay ingresos de fondos radicados en el país, si adquirieron máquinas o aeronaves, si son titulares de tarjetas de débito y crédito, si registran inmuebles, inicio y cese de actividades, si pagan expensas, condición actual e histórica de monotributo, fideicomisos, documentación de tránsito electrónica, declaraciones juradas de ganancias y bienes.
    Los fiscales deberán dar cuenta que esa información que pretenden remitir a juicio es referente a los imputados, y no a otras personas que no estuvieron, o ya no están implicadas en el proceso.
    “Entiendo que la información llegó empaquetada. Pero comprendo el reclamo de las defensas en relación a observar la pertinencia en cada caso. Puedo comprender que se pida información relativa a las parejas, esposas, esposos de los imputados. Pero distinto son personas que no tienen nada que ver con el proceso. En esta audiencia haremos un zoom y vamos a seleccionar qué producir en una instancia de juicio”, avisó Barbagelata.
    También se ofreció el testimonio de Víctor Berta, director de Asuntos Jurídicos de la Cámara de Diputados. Y se pidió la incorporación a un futuro debate de los legajos personales de Juan Domingo Orabona; Jorge Fabián Lázzaro; Jorge Enrique De Breuil; José Javier Schneider; Pedro Eduardo Opromolla; Juan Pablo Aguilera; Alejandro Luis José Almada; Hernán Javier Díaz; Sergio Esteban Cardoso; Gustavo Hernán Pérez.
    También se pidió la incorporación de información remitida de la Cámara de Senadores de Entre Ríos en relación a varios particulares, entre quienes se mencionó a Luciana María Belén Almada, Alejandro Luis José Almada. Sobre este punto deberá declarar el contador Gustavo Hernán Pérez, director de Administración del Senado y el contador Bahl.
    Y en términos similares se pidió la incorporación de documentación remitida por la Cámara de Diputados de Entre Ríos a la Fiscalía, cuando se investigaron las causas del megajuicio. Son datos relacionados a Luciana María Belén Almada y Alejandro Luis José Almada, entre otros particulares sobre lo que deberá prestar declaración Nicolás Pierini. Se trata de información que se produjo en el marco de la investigación por la causa del megajuicio, en relación a contratos producidos en las cámaras. En aquel juicio desarrollado entre 2021 y 2022, por ejemplo, se ventiló que algunos contratados de la Legislatura prestaban servicios para empresas privadas, vinculadas a funcionarios del Gobierno.
    Cientos de testigos
    No solo en lo referente a la prueba documental, Fiscalía pidió la incorporación de cientos de testigos relacionados a todos los hechos investigados. Así, entre las partes y la jueza de Garantías se pudo avanzar con la incorporación de más de 200 testigos. Muchos de ellos con reserva de las defensas. Sobre ese cúmulo de testimoniales que se produjeron durante la investigación penal preparatoria, desde el martes se hará una revisión en algunos casos puntuales.
    Nuevo defensor y la discusión sobre un pedido de exclusión probatoria
    Otras novedades de la jornada fueron la incorporación de un nuevo defensor y la discusión sobre un pedido de exclusión probatoria. Hugo Rubén González Elías asumió como defensor del imputado Jorge De Breuil. Por otro lado, el abogado Germán Fouces hizo un pedido de exclusión probatoria, de un testimonio puntual y de una pericia caligráfica derivada de ese testimonio. La decisión judicial al respecto se comunicará al final de la remisión de la causa.
    Detalles de la causa
    En la causa se investiga una estafa al Estado provincial, calculada en unos 53 millones de dólares, entre 2008 y 2018. Las maniobras para el desfalco se produjeron, según la investigación fiscal, a través de “contratos truchos” legislativos, para lo cual intervinieron funcionarios públicos, empleados con jerarquía en las dos cámaras legislativas, dos estudios contables, y ciudadanos por fuera de las estructuras del Estado, encargados de buscar “prestanombres”, falsificar firmas, endosar cheques, entre otros actos. Todos constituyeron, según la hipótesis de la acusación pública, una asociación ilícita. Se estima que el dinero sustraído de las arcas públicas fue a parar a inversiones privadas, inmobiliarias y agropecuarias.
    La instancia de elevación a juicio comenzó en abril pasado y quedó suspendida en julio. El Ministerio Público Fiscal (MPF) pidió la elevación a juicio en 2021, después de una investigación que llevó tres años. Los fiscales que están a cargo son Ignacio Aramberry, Patricia Yedro y Gonzalo Badano. Los abogados que intervienen son Damián Petenatti e Iván Vernengo en representación del imputado Alfredo Bilbao; José Velázquez, abogado defensor de los imputados Flavia Beckman y Hugo Mena; Tomás Vírgala, defensor de Ariel Faure; Pablo Hawlena Gianotti y Miguel Cullen, ambos representan a Jorge De Breuil. Cullen, por su parte, defiende también a los imputados Gustavo Pérez, Alejandro Almada, Juan Pablo Aguilera, Hernán Díaz, Marta Pérez, Pedro Opromolla y Maximiliano Degani.
    De los 32 imputados inicialmente en el legajo quedaron 18, porque 12 accedieron a suspensiones de juicio a prueba, Esteban Scialocomo acordó un juicio abreviado; y el contador Gustavo Falco fue sobreseído. De modo que, además de Bilbao, Beckman, Mena, Faure, De Breuli, Pérez, Almada, Aguilera, Díaz, Marta Pérez, Opromolla y Degani, también están imputados Sergio Esteban Cardoso; Diego Martín Pagnoni; Mariano Speroni; Juan Domingo Orabona; Jorge Fabián Lazzaro; y José Javier Schneider.
    A mediados de abril de 2025, quienes accedieron a probation fueron María Victoria Álvarez, Verónica Caíno, Alejandro Ferreyra, María Macarena Álvarez, Fernando Gastón Sarnaglia, Andrea Demartín, Nicolás Beber, Renato Mansilla, Guido Krapp, Jorge Pablo Balladares y Jazmín y Giselle Mena Gioveni.
     

     
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  • Causa Contratos: avanzan las definiciones sobre las pruebas y la situación de los auditores de Entre Ríos

    Causa Contratos: avanzan las definiciones sobre las pruebas y la situación de los auditores de Entre Ríos

    Causa Contratos: avanzan las definiciones sobre las pruebas y la situación de los auditores de Entre Ríos

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    redacción:( Cdelu Noticias )-con información Análisis Digital y AHORA

    La megacausa por los «Contratos truchos» de la Legislatura entrerriana transita semanas decisivas en Paraná. Las audiencias de remisión a juicio continuarán sin interrupciones hasta el próximo 3 de julio. En este marco, el Ministerio Público Fiscal (MPF) exhibió un listado de 770 contratos bajo sospecha y detalló un extenso catálogo de pruebas que incluye pericias informáticas, registros telefónicos, análisis de redes sociales y actas de allanamientos .

    El caso investiga un presunto desfalco de 53 millones de dólares a las arcas públicas provinciales entre 2008 y 2018 mediante un sistema de recaudación ilegal basado en contratos de obra con «prestanombres» . Tras el reinicio de las audiencias, la jueza de Garantías Marina Barbagelata validó las correcciones técnicas que los fiscales Patricia Yedro e Ignacio Aramberry realizaron sobre los hechos atribuidos, unificando el número de contrataciones y ajustando las fechas del delito .

    Actualmente quedan 18 imputados en el banquillo de los 32 originales . El resto de los involucrados modificó su situación procesal: 12 de ellos accedieron a suspensiones de juicio a prueba (probation), Esteban Scialocomo acordó un juicio abreviado y el contador Gustavo Falco fue sobreseído . Ante la falta de objeciones a las pruebas de la Fiscalía por parte de los abogados defensores Leopoldo Lambruschini y José Velázquez, la magistrada los dispensó de asistir a las extensas jornadas de debate .

    El debate central giró en torno a los pedidos de sobreseimiento para Diego Martín Pagnoni, Mariano Speroni y Hernán Javier Díaz, quienes se desempeñaban como auditores del Tribunal de Cuentas . Sus abogados argumentaron que las pruebas recolectadas son insuficientes para elevarlos a juicio, alegando que los mensajes de texto analizados corresponden al rol habitual de la administración pública o que los imputados ya no cumplían funciones de control en los períodos señalados .

    Por el contrario, los fiscales rechazaron de plano las desvinculaciones y denunciaron un «control laxo» e intencional debido a vínculos de cercanía o amistad entre los encargados de auditar y los sospechosos . El MPF sostiene que sólo se revisaban muestras insignificantes de contratos por año y expuso que durante la investigación penal sufrieron la negativa de informes por parte de la Legislatura y la sustracción de un expediente judicial .

    La jueza Barbagelata comunicó que resolverá estos pedidos de sobreseimiento recién al finalizar las audiencias generales de remisión .

    Para el futuro juicio oral y público, la Fiscalía presentó una lista de testigos clave de alto perfil institucional y contable :

    El cronograma de las audiencias generales quedó fijado para los días martes, miércoles, jueves y viernes, aplicando para los días centrales una doble jornada obligatoria que va de 9:00 a 12:00 y de 16:00 a 19:00 horas