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  • Conflicto transportista: fracasó otra reunión para alcanzar un acuerdo en Buenos Aires y crece el impacto en la exportación de granos

    Conflicto transportista: fracasó otra reunión para alcanzar un acuerdo en Buenos Aires y crece el impacto en la exportación de granos

    Conflicto transportista: fracasó otra reunión para alcanzar un acuerdo en Buenos Aires y crece el impacto en la exportación de granos

    Transportistas de granos, acopiadores y las entidades del agro continúan sin poder alcanzar un acuerdo para establecer una nueva tarifa de referencia de carga en Buenos Aires, mientras que los camioneros autoconvocados siguen con las protestas y retenes en las rutas con impacto directo en el funcionamiento de los puertos exportadores de la provincia.Este martes,en una tensa reunión que se llevó en La Plata en el marco de la Comisión Asesora del Transporte del Agro, las cámaras transportistas y los dadores de carga (acopiadores y entidades rurales) volvieron a plantear posturas diferentes respecto a la actualización de la tarifa de referencia.En el encuentro se mantuvieron las posturas ya conocidas por los diferentes actores: Acopiadores y Coninagro ratificaron un incremento del 14%, porcentaje que fue aceptado por la Confederación Argentina del Transporte de Cargas (Catac) y la Federación de Transportadores Argentinos (Fetra) – marcando sin embargo que tendría que estar sujeto a nuevas actualizaciones ya que no llega a cubrir los costos -, pero que fue rechazada por la Asociación de Transportistas de Cereales y Afines (Atcade), que reclama una actualización del 25%.De hecho, tanto Catac como Fetra publicaron su propia tarifa de referencia, con incrementos que rondan el 14%, lo que le valió críticas de las otras cámaras del sector por no ser un número consensuado.Por su parte, los autoconvocados, que son los que mantienen los cortes y protestas en las rutas, piden un aumento del 35%. No obstante, algunos grupos aceptaron el incremento del 14% y levantaron el paro en lugares puntuales, como en General Belgrano.En el interín, crece la preocupación en el sector exportador por el impacto del conflicto en los puertos bonaerenses como Bahía Blanca, Quequén y Necochea, a los cuales no ingresan granos.Desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) aseguraron que “las prácticas extorsivas de los transportistas autoconvocados de la Provincia de Buenos Aires han hecho colapsar las operaciones de exportación en los puertos de Bahía Blanca y en Necochea”.“La situación es insostenible: los barcos no están viniendo a cargar a la Argentina, por lo que el daño económico para toda la cadena de valor cerealera y oleaginosa es inmenso, y está afectando también al país”, afirmaron y concluyeron: “no podemos avalar prácticas abusivas en distintos puntos de la provincia que impiden cargar libremente o llegar a los puertos. Urge levantar estas medidas y retornar a la normalidad”.Como adelantó Clarín Rural, el impacto por la inactividad de los puertos ya genera pérdidas por US$ 100 millones, según estimaciones de la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), como consecuencia de que los 8 barcos amarrados en las terminales no pudieron ser cargados de manera completa, a lo que se suman multas y el desvío de buques hacia otros puertos fuera del país.Los transportistas autoconvocados mantienen activos más de 50 cortes en provincias con Buenos Aires – que concentra el grueso de los retenes -, Córdoba, Santa Fe, Misiones, Tucumán y otras más.El viernes de la semana pasada solicitaron al Gobierno nacional una reunión y la apertura de una mesa de diálogo de “manera urgente” para discutir un aumento de la tarifa, cuestión que fue rechazada por la Secretaría de Transporte al recordar que el Estado nacional no tiene injerencia en ese tema, ya que se eliminaron las “mesas de negociación nacional” al comienzo de la gestión de Javier Milei.

  • «No tengo ganas»: crece la cantidad de alumnos que no van a la escuela y 4 de cada 10 es por falta de motivación

    «No tengo ganas»: crece la cantidad de alumnos que no van a la escuela y 4 de cada 10 es por falta de motivación

    «No tengo ganas»: crece la cantidad de alumnos que no van a la escuela y 4 de cada 10 es por falta de motivación

    Hace años se viene hablando sobre la pérdida de sentido de la escuela. Quizás porque muchos perciben que allí no se aprende lo necesario; o porque sienten que ya no es el vehículo que los lleve a un ascenso social; o porque todo se ha flexibilizado tanto que pareciera que ahora da lo mismo ir que no ir al colegio cada día.Lo cierto es que todo esto seguramente haya contribuido a que el ausentismo estudiantil no pare de crecer en el país y que ya sea tema de preocupación en muchos ministerios de educación, especialmente en Capital y Provincia, donde las cifras son más alarmantes.Ahora, un nuevo informe del Observatorio de Argentinos por la Educación ilumina más la preocupante situación. Muestra que 51% de los estudiantes secundarios argentinos faltan al menos 15 días por año. Son 7 puntos porcentuales más que hace solo 2 años. La suba se dio en todas las provincias.Pero hay un elemento que agrava aún más el cuadro. Si bien el principal motivo de inasistencia son los problemas de salud (62% de los estudiantes), el segundo factor más frecuente (señalado por el 39% de los alumnos) es “no tener ganas de ir a la escuela”.El dato abre un interrogante sobre el vínculo de los jóvenes con la institución escolar. Sobre todo porque en las escuelas privadas -asociadas a sectores de mayor nivel socioeconómico- es donde más se admite faltar por “no tener ganas”: lo reconoce el 49% de los estudiantes, frente al 34% de quienes van a escuelas públicas.Allí también se concentran familias que no dudan en permitir faltas por viajes u otras actividades.Antes de avanzar en esta nota, una aclaración: en la Argentina no hay estadísticas oficiales sobre ausentismo escolar. Ninguna provincia las publica. El informe del Observatorio se basa en un cuestionario sobre clima escolar de las pruebas Aprender de la Secretaría de Educación nacional, respondido por alumnos del último año de secundaria en 2024, donde se les pregunta a los alumnos cuántos días faltaron durante el año.El trabajo refleja la autopercepción de las ausencias, pero sus resultados son representativos porque el operativo es censal y abarca a todos los estudiantes del país.Además, confirma un fenómeno que describen a diario quienes pisan las escuelas todos los días: el alto nivel de inasistencia.Más datos que preocupanEntre los datos que entrega el informe se observa también que en los últimos dos años creció la proporción de alumnos con más de 20 faltas (del 26% al 30%) y la de quienes acumulan entre 15 y 19 días de faltazos (del 18% al 21%).Desde el Observatorio señalan que el crecimiento ha sido tan grande que en Aprender se vieron obligados a agregar en 2024 un nuevo ítem que agrupe a los alumnos que tienen más de 30 faltas al año, algo que en 2022 no existía.Crece el ausentismo de los estudiantes en las escuelas secundarias. Foto: Shutterstock Si bien todas las provincias registran un aumento del ausentismo, hay muchas diferencias entre ellas. Buenos Aires encabeza el ranking con 66% de estudiantes que acumulan al menos 15 faltas, seguida por la Ciudad (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%).En el otro extremo, Santiago del Estero (28%), San Juan (29%) y Jujuy (30%) presentan niveles más bajos de ausentismo, según lo informado por los estudiantes.El ausentismo estudiantil es uno de los fenómenos que más inciden en la calidad de los aprendizajes. La misma prueba Aprender incluye preguntas para los directores, y el 46% lo consideró un problema moderado o serio, por encima de otros factores como la impuntualidad de los estudiantes (45%), los bajos logros educativos (39%) o el ausentismo docente (37%).Por eso genera tanta preocupación que buena parte del ausentismo estudiantil se deba a la “falta de ganas” de ir a la escuela.Un sistema de incentivos roto“¿Por qué tantos alumnos no están motivados con la escuela? “Se dan una combinación de factores. Y uno de ellos es un régimen académico que en los hechos otorga muchas facilidades a los que no cumplen: ahí hay un sistema de incentivos roto”, le dijo a Clarín Bruno Videla, docente de secundaria y uno de los autores del informe, junto a Martín Nistal y Eugenia Orlicki, de Argentinos por la Educación.Crece el ausentismo de los estudiantes en las escuelas secundarias. Foto: Archivo.“Otro factor es la falta de trabajo en equipo con las familias. No es casual que aquellos alumnos que sostienen la regularidad cuentan mayormente con algún adulto en el hogar que está atento. En aquellos que no lo logran suele notarse la falta de esa mirada atenta: son muy pocos lo que por propia voluntad sostienen la regularidad”, agregó Videla.Romina De Luca, investigadora del Conicet y docente, dice que para analizar las razones del ausentismo no se puede dejar de lado que tiene una manifestación desigual por sector social, a raíz de la diferencia que se da entre alumnos de escuelas privadas y públicas.“Podemos explicar la ‘no ganas de ir a la escuela’ en relación a lo que se denomina la ‘devaluación’ de los títulos: las y los estudiantes no perciben que la escuela secundaria determine su futuro y eso se expresa con mayor fuerza en los sectores sociales que tienden a cursar estudios superiores. Para ellos, el secundario es un pasaje hacia ese otro nivel”, le dijo a Clarín.»Los motivos mayores de ausentismo en el sector estatal se expresan asociados a aspectos vinculados con las condiciones de vida: problemas de acceso a la escuela, de salud de algún familiar, tareas de cuidado o trabajo, entre otros. Y el ‘desenganche’ con la escuela también es anterior a la finalización del secundario expresado como desgranamiento o deserción escolar”, agregó.Crece el ausentismo de los estudiantes en las escuelas secundarias. Foto: Archivo.De Luca también hace referencia a la flexibilización de los regímenes académicos, que “crean espacios de intensificación/recuperación de contenidos que parecieran cuestionar la importancia misma del calendario escolar”. Dice que los efectos de esas políticas de flexibilización se ven expresadas en el aumento del ausentismo escolar que se produjo entre 2022 y 2024.“Cada vez se dedican más días de clase a recuperar contenidos y no al desarrollo de nuevos conocimientos y/o habilidades. Esto refuerza las funciones de la escuela, en tanto espacio de contención social y/o guardería”, explicó.Cómo revertir la situaciónAhora, ¿qué se puede hacer, desde la política pública, para revertir esta situación? Videla apunta a la falta de información pública sobre el tema. “Necesitamos información real que sea constante y medible, que además pueda ser un insumo valioso para la generación de políticas basadas en datos reales. Hay medidas que se toman en función de un alumnado ideal que en el aula no suele ser muy frecuente: hay mucha diversidad, no hay dos escuelas iguales”, afirma.La falta de datos sobre ausentismo estudiantil, que señala Videla, también es advertida en el informe del Observatorio cuando subraya que Argentina aún carece de un sistema consolidado de datos nominales abiertos sobre inasistencias escolares, y eso “limita las posibilidades de monitorear el problema con mayor precisión y de diseñar políticas basadas en evidencia”.Crece el ausentismo de los estudiantes en las escuelas secundarias. Foto: Archivo.Consultados por Clarín, desde el Observatorio dijeron que otros países cercanos, como Chile o Uruguay, ya tienen disponible y abierta al público la información sobre ausentismo.De Luca apunta a que es el mismo Estado el que reduce objetivamente el tiempo “real” de cursada cuando introduce períodos de intensificación/recuperación de contenidos que recortan entre un cuarto y un tercio del currículum escolar. “Habría que preguntarse en qué medida esa política no determina esa ‘falta de ganas’”, dice.Además, propone medidas como mejorar las condiciones de acceso a las escuelas con infraestructura pública, del transporte; e instaurar redes de asistencia social a las familias para evitar que adolescentes ejerzan tareas de cuidado.Los autores del informe del Observatorio, por su parte, recomiendan “intervenciones diferenciadas que combinen políticas de salud, infraestructura, convivencia escolar y revinculación, antes de que el ausentismo derive en abandono.Campaña por el «tiempo escolar»Argentinos por la Educación lanzará en los próximos días una campaña para instalar en la agenda un problema que, aseguran, va más allá del ausentismo: la pérdida de “tiempo escolar”. El eje será un dato que buscan visibilizar: que en la Argentina se pierde al menos un mes de clases por año, por la combinación de faltas de alumnos, calendarios incumplidos, ausencias docentes, paros, problemas de infraestructura y jornadas incompletas.Mirá tambiénMario Izcovich: «En todas las escuelas tiene que haber un psicólogo que ayude a reflexionar: allí hay mucha gente sufriendo»Mirá tambiénEl desempleo, con cara jovenMirá tambiénPor el derrumbe educativo, el Gobierno pone en marcha un nuevo sistema para validar la formación docente

  • Se recalienta la guerra contra Irán: Trump dice que negocia, pero EE.UU. ya tiene 50.000 soldados desplegados en el Golfo Pérsico y crece la amenaza de una invasión terrestre

    Se recalienta la guerra contra Irán: Trump dice que negocia, pero EE.UU. ya tiene 50.000 soldados desplegados en el Golfo Pérsico y crece la amenaza de una invasión terrestre

    Se recalienta la guerra contra Irán: Trump dice que negocia, pero EE.UU. ya tiene 50.000 soldados desplegados en el Golfo Pérsico y crece la amenaza de una invasión terrestre

    El presidente Donald Trump afirmó este lunes que existe un “gran progreso” en las negociaciones con Irán, pero a la vez amenazó este lunes con destruir la isla petrolera iraní de Kharg y otras instalaciones civiles clave, mientras evalúa una invasión terrestre que podría derivar en una escalada sin precedentes, cuando están llegando los refuerzos militares y ya hay emplazadas en la región unas 50.000 tropas estadounidenses, según calcularon fuentes del Pentágono.A un mes de la guerra con Irán, que dura mucho más de lo que esperaba, Trump analiza el siguiente paso que debe tomar para intentar frenarla lo antes posible y no descarta ninguna opción, mientras acumula en el área un despliegue inusual de fuerzas (más de 10.000 tropas de lo habitual) mientras decide qué hacer. Ya están posicionados en la zona unos 2.500 marines y otros 2.500 oficiales navales estadounidenses que arribaron en los últimos días.El jefe de la Casa Blanca, fiel a su estilo, sigue enviando señales confusas: dice que está en “serias conversaciones” de paz, pero amenaza con destruir infraestructura civil clave si Irán no reabre el estrecho de Ormuz, paso vital para el petróleo del mundo.“Estados Unidos de América está en serias conversaciones con UN NUEVO Y MÁS RAZONABLE RÉGIMEN para poner fin a nuestras operaciones militares en Irán. Se ha logrado un gran progreso”, dijo en referencia a supuestas negociaciones que están llevándose a cabo en Pakistán, de las que poco se sabe e Irán desmiente.“Pero, si por cualquier motivo no se llega a un acuerdo pronto, que probablemente ocurrirá, y si el estrecho de Ormuz no queda inmediatamente «abierto para negocios», concluiremos nuestra encantadora «estadía» en Irán volando y destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla Kharg (¡y posiblemente todas las plantas de desalinización!), que deliberadamente aún no hemos «tocado»”, amenazó.Con la llegada de 2.500 marines y otros 2.500 oficiales navales estadounidenses a Oriente Medio, Estados Unidos ya tiene emplazadas más de 50.000 tropas en esa explosiva región. Foto @CENTCOM“Esto será una represalia por nuestros muchos soldados, y otros, que Irán ha masacrado y asesinado durante los 47 años del antiguo régimen de «Reinado de Terror», señaló Trump.La destrucción de infraestructura civil como centrales eléctricas o plantas de desalinización es considerado un crimen de guerra.Trump vuelve a sumar así declaraciones contradictorias. En una entrevista, Trump sugirió el domingo que “tal vez tomemos la isla de Kharg, tal vez no, tenemos muchas opciones” y restó la importancia de la capacidad de Irán para proteger la isla, un territorio de aproximadamente un tercio del tamaño de Manhattan, ubicado en el Golfo Pérsico, a unos 32 kilómetros de la costa. “No creo que tengan ninguna defensa”, dijo. “Podríamos tomarla muy fácilmente”.En lo que va de la guerra, EE.UU. bombardeó la isla, centrándose en sus instalaciones militares pero dejando intactas las de exportación de petróleo. Si hubiera una invasión terrestre dijo que “las tropas podrían permanecer allí por un tiempo”.Trump también ha mostrado contradicciones en los objetivos: “Para ser sincero, lo que más me gustaría es apoderarme del petróleo de Irán, pero algunos tontos en Estados Unidos me preguntan, ¿Por qué haces eso? Son tontos”, dijo el domingo, cuando otras veces ha dicho que buscaba un cambio de régimen y la anulación de la capacidad nuclear iraní.Pese a lo que dice Trump, las posiciones no parecen haber habido “grandes progresos” en las negociaciones. Irán considera que el diálogo es una maniobra de Trump para ganar tiempo para juntar fuerzas adicionales en el Golfo. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baquaei, negó que hubieran aceptado la mayoría de los 15 puntos que propuso EE.UU. y dijo que las exigencias de esa propuesta son “excesivas, poco realistas e inaceptables”Un avión de combate despega, supuestamente para una operación contra los hutíes de Yemen, en una ubicación no identificada. Foto Reuters»No hemos mantenido ninguna negociación con Estados Unidos en estos 31 días. Lo que ocurrió fue una solicitud de negociación junto con una serie de propuestas estadounidenses que nos llegaron a través de diversos intermediarios, incluido Pakistán», agregó.Trump dijo además que el régimen anterior estaba “destruido” y que negociaban “con un grupo de personas totalmente diferente” que han sido “muy razonables” y que habían tenido un gesto. Parecía referirse a la decisión de Irán de permitir el paso de 20 buques petroleros más por el estrecho de Ormuz, lo que calificó como una “muestra de respeto”. Pero los barcos que superaron el bloqueo no eran estadounidenses ni de algún país miembro de la OTAN, sino de China, con quien Irán tiene fuertes lazos comerciales. Los buques indios eran otros candidatos a transitar el estrecho.Mientras tanto, EE.UU. acumula fuerzas en el Golfo. La 31ª Unidad Expedicionaria de Marines ya está en zona, aunque no está claro aún cuál será su misión. Funcionarios de EE.UU. afirman que el presidente está evaluando si intentar un ataque mayor, como por ejemplo tomar la isla de Kurgh u otra parte de territorio iraní, como parte de la estrategia de reabrir el estrecho de Ormuz por donde solía pasar cerca del 20% del petróleo mundial, un flujo que ahora está prácticamente bloqueado por Irán desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la ofensiva militar el 28 de febrero.Normalmente hay alrededor de 40.000 soldados estadounidenses dispersos en bases y barcos en la región en épocas de calma, distribuidos en Arabia Saudita, Bahrein, Irak, Siria, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Pero a medida que Trump ha intensificado la guerra en Irán, esa cifra ha superado los 50.000, según calculó The New York Times en base a fuentes del Pentágono.Sin embargo, el número de tropas ya no incluye a los 4.500 a bordo del portaaviones U.S.S. Gerald Ford. Ese barco ha estado complicado por accidentes, incluido un supuesto incendio que se desató en la lavandería y que levantó muchas suspicacias de que hubiera en verdad alcanzado por un misil iraní. El Ford se retiró de la región el 23 de marzo y navegó hacia Creta para ser reparado. El viernes llegó a Croacia. Sigue sin estar claro hacia dónde se dirige a continuación.La semana pasada, el Pentágono también ordenó que unos 2.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada del Ejército se trasladaran a Oriente Medio para ofrecer a Trump opciones militares adicionales.Esta división, con base en Fort Bragg, Carolina del Norte, es una fuerza de respuesta rápida de élite diseñada y entrenada para desplegarse en cualquier parte del mundo en un plazo de 18 horas. Está preparada para realizar incursiones y asegurar objetivos de alto valor, como aeródromos.La ubicación de los paracaidistas del Ejército no es pública. Pero fuentes militares señalaron que estarán a distancia de ataque de Irán. Los paracaidistas podrían usarse para tomar la isla de Kharg, el principal centro de exportación de petróleo de Irán en el norte del Golfo Pérsico, donde aviones de guerra estadounidenses bombardearon más de 90 objetivos militares a principios de este mes. O podrían desplegarse para otras operaciones terrestres junto con los Marines.Pero los expertos militares advierten que incluso 50.000 soldados, muchos de ellos en el mar, es un número pequeño para cualquier tipo de gran operación terrestre. Israel utilizó más de 300.000 soldados para sus operaciones en la Franja de Gaza que comenzaron en octubre de 2023. La coalición liderada por Estados Unidos que invadió Irak en 2003 estaba cerca de 250.000 al principio.Con casi un tercio del tamaño de Estados Unidos continental, Irán tiene alrededor de 93 millones de habitantes. Tomar, y mucho menos mantener, un país de su tamaño, complejidad y armamento con 50.000 soldados no es factible, dicen expertos militares.Según The Wall Street Journal, Trump evalúa una misión compleja y arriesgada: una operación militar para extraer cerca de 450 kilos de uranio de Irán, según funcionarios estadounidenses. La misión implicaría la presencia de fuerzas norteamericanas dentro de territorio iraní durante días o semanas. Las fuentes dijeron que Trump no tomó la decisión aún, pero está abierto a la idea porque la ve necesaria para evitar que Irán pueda desarrollar armas nucleares.