El dólar cae con el Central comprando reservas y con las tasas en pesos a la baja: ¿hasta cuándo dura el veranito?
El dólar ya cotiza casi un 6% por debajo del principio de año.Llega la oferta del campo que puede compensar un rebote incipiente de la demanda de divisas en el mercado de cambios.
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El dólar cae con el Central comprando reservas y con las tasas en pesos a la baja: ¿hasta cuándo dura el veranito?
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Cuando un niño dispara, la humanidad entera es responsable
Cuando un niño dispara, la humanidad entera es responsable
Todo el inconcebible universo puede verse en un ángulo del sótano de una casa en la calle Garay. Así lo escribe Jorge Luis Borges en El Aleph, uno de sus cuentos inolvidables. Bajando las escaleras hacia la oscuridad el personaje Carlos Argentino Daneri descubrió hace tiempo lo que denominó el Aleph: “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, visto desde todos los ángulos”.El último lunes de marzo, en un colegio de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, mientras los chicos del secundario izaban la bandera, entró un alumno y disparó y mató a otro alumno y dejó heridos a otros y perpetuó el miedo en todos alrededor. El niño que murió se llamaba Ian Cabrera y tenía 13 años. El agresor tiene 15 y quedó detenido.“El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño”, describe el texto. El arma disparada en el colegio de Santa Fe es una escopeta 12-70 que se usa para la caza. Su cartucho tiene una longitud de 70 milímetros y un diámetro de 18,5 milímetros. En ese cartucho puede verse todo el inconcebible universo del dolor.“¿Cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?” se pregunta Borges. ¿Cómo transmitir a los otros el infinito dolor que la muerte de un niño todo abarca? En el cartucho puede verse el daño, sin disminución. Cada infancia (en Santa Fe y en todo el país y en todos los países, digamos) es infinitas infancias, porque claramente se la ve desde todos los puntos del universo.En el cartucho se ven las infancias descuidadas. Un niño que agrede y nadie lo reprende. Se ve un televisor encendido durante la cena, fideos, galletitas con manteca y en la pantalla imágenes de la guerra. Se ve violencia donde debería haber amor, un padre sin trabajo, una madre sin días de franco, se ve al más chico de la casa que sale a vender lo que puede, se ve un laberinto roto (es una familia con la heladera vacía). Se ven videojuegos que premian al que hiere, la sangre no asusta y matar significa ganar. Se ven interminables ojos abiertos mirando destellos de lo que una vida no es, se ven todos los espejos del planeta y ninguno refleja al que está mirando.Se ven a los que ven acostumbrados a contemplar violencia, se ven redes que enredan y no permiten desenredarse, se ve una niña que pasó demasiadas horas mirando el teléfono y ahora se acuesta y no puede soñar.Se ven filtros que maquillan cuerpos vacíos, se ven cuerpos vacíos que buscan no reflejarse, se ven máscaras y detrás de las máscaras ojos tristes que no descansan. Se ven pasos apurados que no pudieron detenerse frente a las alertas.Se ve la eterna soledad de quien vive solo la infancia. Se ven pesadillas nuevas. Se ven misiles en foco y hombres que gritan para declarar sus buenos principios. Se ven adolescentes que preguntan. Se ven instituciones que no responden a los adolescentes ni pueden contener a sus familias. Se ven más discusiones sobre la imputabilidad que sobre la educación.Se ve un padre que no sabe que el hijo tiene experiencia en recargar y disparar. Se ve un abuelo que no guardó bien su escopeta. Se ve un niño que entra al colegio con un arma en la mochila. Se ve que la esconde en un buzo. Se ve que recarga. Se ve que apunta. Se ven las baldosas con sangre. En el cartucho de la escopeta en el patio de una escuela se ve lo que no queremos ver. Porque cuando un niño dispara, la humanidad entera es responsable.“Felizmente –se lee al final del cuento y ojalá sólo en la ficción– al cabo de unas noches de insomnio, me trabajó otra vez el olvido”. -

Tragedia en Villa Devoto: se le enganchó la mochila cuando bajaba del colectivo, se cayó y murió atropellada
Tragedia en Villa Devoto: se le enganchó la mochila cuando bajaba del colectivo, se cayó y murió atropellada
Una joven de 25 años murió tras ser arrollada por un colectivo de la línea 134, en el barrio porteño de Villa Devoto. Testigos contaron que se le enganchó la mochila cuando bajaba del colectivo y que eso provocó que cayera al asfalto y muriera atropellada.El trágico accidente ocurrió el viernes a la tarde en el cruce de las calles Chivilcoy y Nazarre. Cuando los médicos del SAME llegaron al lugar alertados por un llamado al 911, la mujer ya había fallecido.El chofer del colectivo, de 41 años, fue retenido en una dependencia policial y ordenaron que se le realizará un test de alcoholemia. La causa fue caratulada como “averiguación de homicidio”.Según pudo saber Clarín, testigos indicaron que la chica bajó por la puerta del medio, que se cerró repentinamente y eso provocó que se le enganchara la mochila. De acuerdo al relato de los pasajeros y las personas que pasaban por el lugar, ese imprevisto hizo que la joven cayera al asfalto y luego fuera atropellada por el mismo colectivero.La investigación quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°29. En el lugar trabajaron la Unidad Criminalística Móvil como así también la División Ingeniería Vial Forense.Además de las medidas sobre el chofer, también ordenaron el secuestro del colectivo para hacer las pericias correspondientes. Los investigadores intentan determinar si el conductor cerró la puerta y reinició la marcha del colectivo antes que la joven terminara de bajar. -

«Dale, moco, manotea»: una influencer grabó el saqueó de un camión que volcó en Mendoza cuando transportaba aceite de oliva
«Dale, moco, manotea»: una influencer grabó el saqueó de un camión que volcó en Mendoza cuando transportaba aceite de oliva
El vuelco de un camión que transportaba aceite de oliva desde Chile a Brasil por la Ruta 40 derivó en saqueos y conflictos con la policía de Mendoza. La escena quedó grabada a partir de los videos que compartió una influencer local, que registró el ataque al vehículo y la tensión generada en el momento con las fuerzas policiales.“Volcó un camión y tenemos que ir a buscar. A ver qué hay. Dale, moco, manotea”, se escucha decir en el video que subió Julia Grecco, una usuaria de redes sociales con más de 340 mil seguidores, y que generó un fuerte repudio.El episodio ocurrió el viernes, al rededor de las 16.30, cuando un camión de origen brasileño que trasladaba aceite de oliva proveniente de Chile volcó tras una mala maniobra en la zona de Luján de Cuyo. Según indica el sitio web Mendoza Post, todo sucedió después de que el vehículo intentara esquivar a una camioneta Toyota Hilux.De acuerdo con los datos que se conocieron después, el conductor trató de evitar el impacto y para eso se desvió hacia la banquina. Sin embargo, en ese intento, chocó con el semirremolque a un Volvo que estaba estacionado y cayó sobre uno de sus laterales.El cuadro enseguida se transformó en un foco de tensión ya que decenas de personas se acercaron para llevarse la mercadería. Las imágenes quedaron registradas en los videos que grabó la joven, donde se puede ver y escuchar lo que estaba pasando.Allí se ve también que el panorama se complicó cuando la policía trató de resguardar los productos que viajaban en el camión. Opuestos a esa actitud, los presentes comenzaron a tirar piedras a los agentes policiales y, como resultado, hubo destrozos en varios móviles policiales. Esa situación condujo a un mayor despliegue de la fuerza de seguridad para contener el impulso de los vecinos.En las imágenes que se viralizaron en las redes sociales también se aprecia que, de forma irónica, muchos agradecen por los productos que llegaron. «Bueno, gente, la verdad que estamos muy contentos con el aceite», dice un hombre entre risas y simulando responder a una entrevista por mientras camina con las botellas en las manosAdemás, se aprecian varias camionetas particulares cargadas con más de diez cajas de aceite sustraídas del semirremolque accidentado.Si bien el operativo de seguridad fue amplio, hubo quienes lograron su cometido y se llevaron varias botellas. Un día después, los productos en cuestión ya aparecieron a la venta en plataformas como Market Place. -

Gonzalo Garcés: «Cuando se acusa a Israel de genocidio, se instrumentaliza el pasado en su contra»
Gonzalo Garcés: «Cuando se acusa a Israel de genocidio, se instrumentaliza el pasado en su contra»
Leer Los relatos bíblicos (Paidós), de Gonzalo Garcés, en días de Semana Santa, núcleo central de la liturgia cristiana, es un desafío que exige despojarse de lo aprendido –sobre todo para quienes hemos recibido educación religiosa– y hacer lugar a una lectura distinta, desde otra perspectiva, que no es incompatible con nuestras creencias, pero toma distancia de las mismas.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.En su libro de 375 páginas, Garcés no ha querido reescribir la Biblia ni mucho menos reinterpretar los textos sagrados. Más bien se propuso ponderar las mejores historias que esta contiene, según su punto de vista, en las que hay hombres y mujeres con defectos, con maldad, que cometen errores y exhiben una naturaleza mezquina, pero también se enmiendan, y hay también opuestos. Su exploración es reflexiva, literaria, filosófica, histórica, matizada con otras voces contemporáneas y fragmentos de películas que el autor ha revisitado.El hecho de que Los relatos bíblicos vaya por su segunda edición dice mucho en un país cuya industria editorial local produce tiradas más pequeñas de novedades. Pero también dice mucho de una necesidad de esta época, que observamos en conferencias, talleres, cursos, clubes de lectura y en la calle: la gente está harta de todo lo que cabe estar harto y busca darle un sentido trascendente a su vida.Y allí aparecen Viktor Frankl y su conmovedor libro El hombre en busca de sentido, un longseller de todos los tiempos, a quien Garcés citará en algún momento de la charla. Precisamente lo hace en ese fragmento iluminado en que Frankl rescata que quienes tenían una vida espiritual profunda resistieron en los campos de concentración nazi mucho mejor que los más robustos físicamente.Es inevitable pensar que, en este tiempo que se percibe caótico, con un derrumbe de la geopolítica mundial y un escepticismo creciente de la sociedad en sus clases dirigentes, un libro que relee textos de la Biblia, el clásico de los clásicos, si se nos permite, aparezca como una lectura oportuna y necesaria.La charla en el café de la Biblioteca Nacional la abre el autor, que nos dice: “Debería de existir una palabra que no sea ni creyente, ni agnóstico ni mucho menos ateo, para designar a los que creen que el Universo tiene la forma de Dios”. De inmediato añade que quiere explicarlo mejor.“Uno de los grandes teólogos cristianos, Blaise Pascal, es autor de la apuesta de Pascal, que más o menos dice: No perdés nada viviendo como si creyeras, porque si llegada tu muerte no hay nada, habrás vivido infinitamente mejor que si hubieras sido ateo. Y si ves a Dios, tenías razón desde el principio.” De inmediato, Garcés subraya: “Se podría pensar que esta apuesta de Pascal tiene algo de oportunista. Creo lo contrario. Hay una idea muy profunda. Si Pascal tiene razón y se vive mejor como creyente, ¿qué nos dice esto sobre el mundo en que vivimos?”.Por ejemplo, continúa el autor, el núcleo de la Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento, “es el sacrificio de hoy para el futuro. Un creyente puede vivir una vida venturosa creyendo que algo lo espera en el horizonte, Dios o la vida futura. Para un judío es el plan de Dios que se remonta a un futuro infinito y es bueno. En todos los casos tenemos perspectivas sobre la vida que se proyectan hacia un futuro venturoso. Pero si vivís en función de esa proyección trascendente ¿vivís mucho mejor? Ahí es donde se toca la condición humana con Dios. Vivir para el futuro conduce a la felicidad, creas o no. Esto lo dice Viktor Frankl. Hoy las neurociencias tienen su propia explicación. Cuando esperas algo bueno se activa en el cerebro la producción de dopamina, un neurotransmisor de las emociones positivas, y ese circuito tiende a producir una resiliencia sorprendente ante el dolor, el hambre, la angustia. Genera una forma de felicidad”.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.Gonzalo Garcés habla de su libro con erudición y entusiasmo. Mira directo a los ojos sin buscar aprobación, pero sí empatía. Hay un solo momento incómodo, en el que evita brevemente la mirada directa, cuando la charla lo ubica en el presente brutal de Gaza. Educado, como dice, en forma hedonista, en su familia conviven raíces judías y cristianas casi en partes iguales.Al final de su reflexiva respuesta dirá en un tono ilustrado y franco: “Yo no sé si existe Dios, pero sé que las cosas suceden como si existiera”.Un lector precoz–Detrás de este libro hay muchas lecturas, críticas y contemporáneas, hay viajes y consultas de otras fuentes, como las neurociencias. ¿Cómo fue ese proceso?–Hace como 30 años empecé a leer la Biblia, pero por razones literarias, idolatraba a Dostoievski, que hablaba de la Biblia, y me puse a leer. De repente me di cuenta de que no era lo que pensaba, no era una colección de rezos y de proverbios, sino que era parte de la gran literatura. No estoy minimizando los textos sagrados porque pienso que la literatura, en su mayor grado de incandescencia, es metafísica. Quiero decir que Shakespeare o Tolstoi tocan zonas trascendentes de la existencia humana, que son comparables a los grandes relatos bíblicos como el Génesis, el Éxodo, los Evangelios. Son iluminadores. Y cuando me di cuenta empezó un viaje de aventura que siguió durante 30 años. Por el camino, además de esa relectura de la Biblia, empecé a leer exégesis bíblica, leí a algunos de los padres de la Iglesia –San Agustín, Tertuliano, Santo Tomás de Aquino– y después empecé a atar cabos. Me di cuenta de que hay descubrimientos de las neurociencias modernas que no reemplazan, pero se superponen con las reglas de la existencia que revelan los textos bíblicos. Con distintos lenguajes se expresan las mismas verdades.–¿Leíste mucho sobre neurociencias?–Sí, evidentemente no soy un experto. Soy una persona con una curiosidad infinita por diferentes formas de conocimiento. Fue suficiente para ver las conexiones. De la misma manera con el cine y la literatura. Fue suficiente para encontrar la forma en que los relatos bíblicos se repiten bajo otras formas en diferentes épocas. Un ejemplo: la historia de Caín y Abel también es la historia de Mozart y Salieri (compositor italiano que envidió el genio del primero). Y a su vez puede ser un número indefinido de relaciones tóxicas en las que una persona se esfuerza para construir algo, mientras que a su lado otra persona envidia su esfuerzo y procura destruirlo. Esa es la historia de Caín y Abel. Son arquetipos, llaves maestras que permiten descifrar relaciones humanas que sucedieron infinitas veces y suceden hoy en el mundo.–¿Una vez que decidiste escribir este libro pensaste que podría molestar a algunas personas, por ejemplo, a los creyentes?–Hay sobrados motivos para tener pudor al escribir sobre la Biblia. El primero es un pudor de orden intelectual. Se han escrito muchísimos libros al respecto. Ese pudor lo vencí cuando me di cuenta de que todos estamos leyendo por primera vez. Y si puedo escribir un ensayo sobre Borges, aunque existan muchos, amparado en la impresión que me causó, también puedo hacerlo con la Biblia. No temí ofender a los creyentes porque es un libro que celebra los relatos bíblicos. Es un libro fascinado por el misterio que representa la hondura de estos relatos. No puedo imaginar que un creyente lo sienta de otro modo. No abordo la fe como lo haría un judío o un católico practicante. Pero estoy proponiendo un camino que conduce ahí. Estoy diciendo, especialmente para los no creyentes, y aun para los creyentes que se preguntan por el sentido de su fe, “miren el tesoro incalculable que tenemos acá, revisitemos la Biblia y exploremos todas las conexiones. Sacaremos algo valioso de esa experiencia”. Si en algún momento pensé que el libro podría molestar a algunas personas fue a mis amigos ateos, que podían sentirlo algo así como una traición intelectual.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.–En relación con el concepto de Dios planteás su evolución. Para los creyentes Dios es inmutable.–Depende de con qué lado del telescopio se mire, puede explicarse de una forma o de otra. La percepción que los seres humanos tienen de Dios evoluciona. No es igual el Dios vengativo e iracundo del Deuteronomio que el Dios antropomórfico que en el Génesis se pasea por el Edén. Esas son versiones casi paganas de un Dios que no se diferencian de Zeus o de Odín. No es todavía el Dios abstracto, omnisciente y omnipresente de los libros tardíos de la Biblia, de Spinoza o de San Agustín. Sí, hay una evolución de Dios. Y para un no creyente que adopte una perspectiva histórica, la explicación sería que Dios es una proyección de la psicología colectiva y evoluciona a medida que esta evoluciona. En términos históricos del Antiguo Testamento es la fusión de dos dioses paganos diferentes: Yavé o Jehová (Dios colérico) y El (Dios benévolo). El monoteísmo recién nació con el exilio en Babilonia. Dios es una voz que habla desde el futuro y que convoca a la aventura, a lo desconocido.–Según los relatos bíblicos, los hebreos buscaron la tierra prometida por mandato de Dios. ¿Qué nos dice eso sobre la guerra en Gaza, en el sur del Líbano y en Irán, ya que la Biblia nos habla del futuro, según tu perspectiva?–En primer lugar, los judíos son autóctonos de Judea. Jerusalén fue la capital del antiguo reino de Israel. Ese reino existió. Se fundó en el siglo X antes de Cristo y más de quince siglos antes de la creación del Islam. Israel tiene derecho a existir, a vivir en paz y en seguridad. Creo que esto es algo que el mundo islámico nunca aceptó. Cada una de las guerras en las que Israel se vio envuelto fue iniciada por los vecinos en su contra e Israel las ganó. En 1947, la ONU estableció la partición de Palestina. Los judíos lo aceptaron. El territorio era mucho más pequeño que el actual Israel. Pero lo aceptaron. Y las potencias árabes no lo aceptaron y lo invadieron. Perdieron. En 1967 también lo atacaron para borrarlo del mapa y perdieron. En 1973 lo atacaron de nuevo para borrarlo del mapa y volvieron a perder. En 2023, Hamas, una organización terrorista que se propone la erradicación del Estado de Israel, perpetró la peor masacre desde la II Guerra Mundial. Estos son los hechos. Las respuestas de Israel fueron defensivas. Ahora, que en las guerras mueren inocentes es innegable; que Israel puede haber cometido en el peor de los casos actos de guerra –aunque no me parece demostrado–, podemos discutirlo. Pero creo que cuando se acusa a Israel de genocidio, se instrumentaliza el pasado más doloroso de los judíos en su contra, como quien dice que las víctimas de la Shoa ahora son nazis, y eso es grotesco. Y, por otro lado, es faltar a la verdad. Y, por otro lado, el genocidio es la erradicación sistemática de una población por ser esa población. Así fue el genocidio de los armenios perpetrado por los turcos.–¿Según tu punto de vista esto no ha ocurrido en Gaza, incluso con el proyecto de Donald Trump de convertir el territorio en “Gaza Resort”?–No (rotundo). Creo que el problema es Hamas, el gobierno en Gaza, que llenó sus túneles de armas, equipos y alimentos, y le negó a su propia población palestina el acceso a esos túneles para protegerse de una guerra iniciada por ellos mismos. Las atrocidades y la crueldad de la guerra en Gaza deberían pesar sobre la conciencia de Hamas en primer lugar. La culpa es de Hamas. El fenómeno de fondo es el régimen iraní, que masacra a su propio pueblo, que es expansionista e imperialista, que en lugar de invertir en bienestar para los iraníes ha dilapidado recursos considerables en armamento de última generación y en financiamiento de la Fuerza Quds, que la tenemos en la Triple Frontera (Brasil, Paraguay y Argentina); a Hezbollah y a Hamas en Medio Oriente, a Boko Haram en Nigeria, a los hutíes en Yemen, todos financiados por Irán en mayor o menor medida, con la esperanza del régimen iraní de desestabilizar y dominar esos Estados. Irán es profundamente odiado en Medio Oriente. Israel representa una herida especialmente dolorosa para Irán porque es un país desarrollado y democrático, donde la mayoría judía y la minoría musulmana conviven en paz. Eso no lo tolera una teocracia. No olvidemos que Irán es enemigo de la Argentina.–¿De cara a los escombros del mundo actual, para qué te sirve haber escrito este libro?–Yo también uso el arma secreta espiritual que inventaron allá lejos en el desierto. Y entendí que solamente se puede vivir de verdad en función de algo que está más allá de mí y de mi presente. Yo también oigo la voz que habla desde el futuro. Y en mis horas de desánimo, el hecho de confiar en que hay algo indefinido pero venturoso en el futuro me da un sentimiento de finalidad. Sacrificar grandes porciones de mi presente para ese proyecto que me trasciende me da una forma de alegría.Gonzalo Garcés básicoNació en Buenos Aires en 1974. Su novela Los impacientes recibió el premio Seix Barral/Biblioteca Breve en el año 2000.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.Publicó también Diciembre (1997), El futuro (2003), El miedo (2012), Hacete hombre (2014), Cómo ser malos (2016), El tango de Oscar Wilde (Planeta, 2022) y El refugiado (Seix Barral, 2024).Su voz y sus ideas son habituales en distintos medios de comunicación; aportó textos para publicaciones como Clarín, El País o La Nación, y además es parte del equipo de Pensándolo bien, el programa conducido por Jorge Fernández Díaz en Radio Mitre.Los relatos bíblicos, de Gonzalo Garcés (Paidós). -
«Pescaba cuando vi caer la camioneta»: el dramático testimonio del hombre que rescató a su mujer y a su hija de las aguas del Río de la Plata
«Pescaba cuando vi caer la camioneta»: el dramático testimonio del hombre que rescató a su mujer y a su hija de las aguas del Río de la Plata
Todavía medio asustado y shockeado por lo vivido, el hombre que se tiró al Río de la Plata para rescatar a su esposa y a su hija, que habían caído al agua dentro de la camioneta familiar, contó cómo fue todo el suceso que lo tuvo como principal protagonista.Vicente relató que habían llegado hasta el lugar, a la altura de la Avenida Costanera Rafael Obligado al 2.200, en una zona cercana al acceso al complejo Costa Salguero, en los últimos minutos del jueves. Era la segunda vez que hacía la excursión de pesca, y esta vez eligió llegar en su propio vehículo y con su familia.»Pescaba cuando vi la camioneta caer», dijo el hombre, rodeado por los medios periodísticos, mientras esperaba sentado a orillas del río que llegara la grúa que finalmente logró retirar del agua a su camioneta Chevrolet Spin.Junto a su cuñado, después de ver como la camioneta se dirigía directo al agua, reaccionaron rápidamente y se zambulleron para poder rescatar a la mujer y a la nena, que no sabe nadar. Cosa que lograron no sin esfuerzo, aunque las ocupantes de la Spin salieron del río sanas y salvas.Madre e hija, con apenas algún rasguño pero con el susto todavía muy vívido, ya están en la casa familiar en el partido de La Matanza. Sin embargo, Vicente no pudo dejar de lamentarse por su camioneta.»Tengo seguro, pero no contra todo», reconoció, por lo que es muy probable que deba correr con los gastos que acarree volver a ponerlo en condiciones.Rescate de la camioneta que cayó al Río de la Plata: cuál es la principal hipótesis del hechoLa principal hipótesis del accidente es que la mujer dentro de la camioneta quiso poner en marcha el vehículo para cargar la batería de su celular mientras su marido pescaba.Sin darse cuenta de que su esposo la había dejado «en cambio» para que no se desplazara por la pendiente, al darle contacto la Spin se movió y ya no pudo frenarla. Pero el dueño de la camioneta descartó cualquier enojo con su mujer.»No, en ningún momento estuve enojado. ¿Por qué iba a estar enojado?», dijo, sin dejar lugar a dudas.El incidente ocurrió cerca de las 3 de la mañana en la avenida Costanera Rafael Obligado al 2.200, en una zona cercana al acceso al complejo Costa Salguero.Por causas que no están del todo establecidas, una camioneta Chevrolet Spin que estaba ahí detenida junto al río con una mujer de 29 y su hija de 11 dentro comenzó a avanzar, y tras romper una baranda metálica de baja altura terminó cayendo al agua.Ante lo ocurrido, se montó un operativo en el lugar en el cual participó personal de la Policía de la Ciudad, Bomberos, el Grupo Especial de Rescate (GER), Prefectura Naval, los agentes de Tránsito y el Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME). -

Una policía se sintió amenazada cuando compartía un viaje de aplicación en Almagro y abrió fuego: cuatro heridos
Una policía se sintió amenazada cuando compartía un viaje de aplicación en Almagro y abrió fuego: cuatro heridos
Cuatro personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, por un tiroteo ocurrido a bordo de un auto de aplicación que circulaba por el barrio de Almagro, en un confuso episodio que involucró a una oficial de la Policía Federal.El caso ocurrió a las 8 de la mañana arriba de un Corsa que circulaba sobre calle Maza, a la altura de Belgrano. Los disparos ocurrieron a bordo de un coche de DiDi, que permite los viajes compartidos.Según informaron fuentes policiales, los disparos fueron efectuados por una oficial de la Policía Federal que se dirigía a cumplir servicio vestida de civil. La mujer había abordado el viaje en Liniers, mientras que los demás pasajeros venían desde Moreno, provincia de Buenos Aires.En un momento manifestó sentirse descompuesta y pidió al conductor que detuviera la marcha. Ante la negativa y al considerar que podía estar siendo víctima de un ilícito, realizó los disparos.El SAME debió intervenir para atender a cuatro heridos. Hay un hombre de 50 años, quien manejaba, que recibió un disparo en el torax y espalda. Fue llevado al Hospital Penna. También fue herido otro hombre, de 33 años, que viajaba en el asiento del acompañante y fue herido en el torax del lado izquierdo. Además, en el asiento trasero, fue herido en la pierna izquierda un hombre de 50 años y una mujer de 30 años que se encontraba en el medio y que recibió un disparo en el brazo izquierdo, pierna derecha y abdomen.El herido de mayor gravedad es el chofer. Ante la consulta de la Policía, los otros pasajeros dijeron que no se conocían entre ellos. La efectiva quedó detenida, mientras se investiga lo ocurrido.Juana, una vecina del lugar entrevistada por TN, contó que escuchó los tiros desde su casa. Al salir, pudo escuchar a la mujer gritar «qué hice, qué hice», mientras se acercaba a una de las esquinas. Allí la asistió una persona, que se acercó después de los gritos. «Llamá a mi marido», pidió la mujer. -

Crimen en la Fiesta del Asado en Neuquén: lo acuchillaron cuando intentó defender a su hijo de una golpiza
Crimen en la Fiesta del Asado en Neuquén: lo acuchillaron cuando intentó defender a su hijo de una golpiza
Un hombre fue asesinado de un cuchillazo durante la celebración de la Fiesta del Asado en Zapala, provincia de Neuquén. Milton Rezuc, de 55 años fue atacado cuando intentó defender a su hijo que era golpeado por dos personas. Sufrió una grave herida vascular y en el colon por la que quedó internado y murió tras agonizar tres semanas.El hecho ocurrió alrededor de las 3.15 de la madrugada de 7 de marzo en el predio ubicado entre las calles Avellaneda y Zeballos, de la localidad neuquina, en el marco de la tradicional Fiesta del Asado.Según la reconstrucción fiscal, el episodio comenzó cuando el agresor, acompañado por otro hombre, comenzó a golpear al hijo de la víctima y a un amigo en pleno evento municipal.Al advertir la agresión contra su hijo, Rezuc intervino para protegerlo y fue en allí cuando el agresor lo atacó con una cuchilla de 27 centímetros de largo en la zona abdominal.Tras el ataque, el hombre fue asistido de urgencia por personal policial y trasladado a un centro de salud, donde finalmente falleció tras cerca de tres semanas de internación.Uno de los atacantes fue detenido y quedó imputado por el delito de homicidio en grado de tentativa en carácter de autor. Ahora, con la muerte de Rezuc, es espera el cambio de carátula.Frente a este nuevo escenario, indicó Noticias Argentinas, la fiscalía solicitó la realización de una autopsia para determinar fehacientemente si existe un nexo causal directo entre la herida y el deceso.“Se espera que los resultados del examen forense estén disponibles este lunes”, confirmaron fuentes judiciales, lo que permitiría elevar la acusación a homicidio consumado y modificar las medidas cautelares vigentes contra el detenido.La hija de Rezuc compartió en redes sociales un mensaje en el que contó que el deseo de sus allegados es «despedirlo con alegría, a pesar del dolor».»Gracias por acompañarnos en este difícil momento», cerró.Por otra parte, una señora expresó: “Lamentablemente te marchaste apreciado Milton Rezuc, anoche cuando un amigo me envía un mensaje contándome de tu partida, me dolió el alma, pensé en lo buena gente que siempre fuiste, en el dolor de tu familia en lo injusto y cobarde que fue lo sucedido. Descansa en paz hombre gaucho. Buscaremos que se haga JUSTICIA, porque sigo creyendo a pesar de todo en ella”.Por su parte, la vecina Eva Aravena posteó: «Qué triste cuando una se entera de esa gente tan buena del barrio, de nuestro Zapala …que se fue. Dios lo tenga en su gloria …ojalá se haga justicia. Mis condolencias a toda esa familia tan conocida».
