Crónica de una tragedia anunciada: cuando la desidia se cobra una vida joven
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Lo de ayer en nuestra Concepción del Uruguay no fue un accidente. Fue, lisa y llanamente, la crónica de una tragedia anunciada. Mientras escribo estas líneas, una joven de apenas 23 años pelea por su vida en la terapia intensiva del Hospital Urquiza, y lo que siento lo que sentimos todos los vecinos no es solo tristeza, es una profunda impotencia.
Hace meses, incluso años, que venimos escuchando el rugido de las motos en las colectoras. Todos sabíamos del famoso «Domingrau». Las redes sociales se inundaban de convocatorias abiertas para realizar maniobras peligrosas, «colgar» motos y correr picadas a plena luz del día, frente a la mirada de cualquiera. Lo denunciamos en los barrios, lo advertimos en los medios y lo comentamos en cada esquina: «Algún día va a pasar algo grave», decíamos. Ese día llegó.
El saldo de este domingo a la tarde es desgarrador: un impacto violento, un bazo que estalla, un traumatismo de cráneo grave y una familia destrozada esperando un milagro. Me pregunto, ¿cuántas alarmas más tienen que sonar para que las autoridades y la sociedad en su conjunto reaccionen?
No se trata solo de un grupo de jóvenes «divirtiéndose». Se trata de una cultura de la ilegalidad que desprecia la vida propia y la ajena. El artículo 193 bis del Código Penal es claro al sancionar estas pruebas de destreza clandestinas, pero la ley por sí sola no frena el impacto de dos motos a alta velocidad. Falta control, falta prevención y, sobre todo, falta conciencia.
Hoy mi corazón está con esa joven y su familia. Pido, como ciudadano, su pronta recuperación. Pero también pido que este dolor no sea en vano. Que este hecho sea el límite definitivo. No podemos seguir permitiendo que nuestras calles y colectoras se conviertan en pistas de una ruleta rusa motorizada.
La advertencia estaba hecha. La tragedia ocurrió. Ahora, lo único que queda es exigir que nadie más tenga que pasar por esto y que, de una vez por todas, la seguridad vial en nuestra ciudad deje de ser una opción para convertirse en una prioridad.
