Etiqueta: Elecciones

  • Menos elecciones, ¿más democracia?

    Menos elecciones, ¿más democracia?

    «Menos elecciones, ¿más democracia?»

    «Frigerio sostiene que la política debe escuchar a una sociedad cada vez más distante de las urnas. El diagnóstico puede compartirse, es algo lógico. La pregunta es si escuchar ese hartazgo significa quitarle participación a la ciudadanía o encontrar nuevas razones para que vuelva a participar», plantea el dirigente en el siguiente texto.
    Por JUAN MARTÍN GARAY (*)
    El gobernador Rogelio Frigerio sostuvo recientemente, en un medio nacional, que las PASO deben ser revisadas porque la participación electoral viene cayendo y porque obligar a la sociedad a votar hasta cinco veces en un mismo año sería, según sus palabras, “no estar escuchando lo que le pasa a la gente”.
    También señaló que los políticos (como si él no lo fuera) se han vuelto cada vez más “endogámicos”, preocupados por sus propios intereses, y que es necesario esperar a que la ciudadanía vuelva a confiar en la política antes de exigirle una participación electoral tan frecuente.
    Comparto el diagnóstico sobre el hartazgo. Pero no comparto la respuesta. Si la sociedad está cansada de la política, la solución no debería ser quitarle una instancia de participación, sino preguntarnos por qué dejó de encontrar razones para participar.
    Porque eliminar las PASO no elimina las diferencias políticas. Si existen dos candidatos, seguirán existiendo dos candidatos. Si existen tres sectores con posiciones diferentes, esas diferencias no desaparecen porque no haya PASO. Lo que cambia es quién decide. Y allí está el verdadero debate.
    SI NO DECIDE LA GENTE, DECIDIRÁ ALGUIEN
    Frigerio plantea que la discusión debe darse “puertas adentro” de las organizaciones políticas. Es aquí donde aparece la diferencia. Los partidos son indispensables para la democracia. Organizan, representan, construyen programas, forman dirigentes y expresan intereses sociales. Naturalmente, la política debe buscar acuerdos y construir consensos.
    Pero la democracia no puede agotarse en las estructuras internas de los partidos. Cuando existe un acuerdo político, no hay ninguna necesidad de una elección interna. El consenso siempre es una herramienta legítima y deseable. Pero cuando ese acuerdo no existe, las PASO ofrecen una salida democrática al conflicto político.
    La alternativa no es PASO o consenso. La verdadera alternativa es consenso o decisión ciudadana. Porque si no deciden los ciudadanos, decidirán los dirigentes que tengan mayor capacidad de negociación, mayor influencia o mayor control de las estructuras partidarias. Eso no significa necesariamente una mala decisión. Pero sí significa una decisión diferente: una decisión tomada con menos participación ciudadana.
    UNA COINCIDENCIA CON EL MINISTRO DE GOBIERNO
    El planteo de Frigerio tiene, además, una coincidencia con lo que había expresado su ministro de Gobierno, Manuel Troncoso, cuando sostuvo hace poco que las PASO no deberían utilizarse para “resolver los problemas de los dirigentes”. En eso hay coincidencia 100%.
    Las PASO no fueron creadas para resolver problemas personales, ambiciones particulares o disputas internas de los políticos. Pero justamente por eso hay que hacer una distinción fundamental: opino en línea con esa fundamentación, que hay que resolver los problemas políticos de la política y no los problemas políticos de los políticos. Las diferencias dentro de los partidos son problemas de la política. Y cuando esas diferencias existen, la democracia necesita mecanismos para procesarlas. No para ocultarlas, correrlas o pretender anularlas quitando participación ciudadana.
    ESCUCHAR A LA SOCIEDAD TAMBIÉN ES DARLE LA PALABRA
    Frigerio tiene razón en algo central: existe hartazgo. Está claro que la participación electoral ha disminuido progresivamente en el último tiempo, y existe una distancia preocupante entre una parte de la sociedad y la política. Pero hay que preguntarse qué significa realmente “escuchar” a una sociedad desencantada. Escuchar no es lo mismo que prestar atención.
    ¿Escucharla es decirle que vote menos? ¿O es preguntarse por qué dejó de encontrar razones para votar? Una sociedad que se distancia de la política no necesariamente está pidiendo menos democracia. Muchas veces está reclamando otra política. Una política que resuelva. Que represente. Que escuche. Que construya acuerdos. Que deje de mirarse a sí misma.
    Por eso, si las PASO tienen problemas, pueden discutirse. Pueden reformarse. Puede debatirse su frecuencia, su funcionamiento, su costo y hasta su continuidad. Lo que no deberíamos hacer es confundir el costo de la democracia con el costo de la política.
    LAS PASO NO OBLIGAN A COMPETIR
    Hay otro aspecto que merece ser señalado. Las PASO no obligan a los partidos a competir. Si existe un acuerdo, existe la posibilidad de una candidatura común. Las PASO aparecen cuando ese acuerdo no alcanza. Y entonces cumplen una función: permiten que una diferencia que existe dentro de una fuerza política no se resuelva exclusivamente entre dirigentes, sino que pueda ser ordenada democráticamente por los ciudadanos.
    Eso también es democracia. La política necesita dirigentes capaces de acordar, pero también necesita ciudadanos con capacidad efectiva de decidir.
    EL PROBLEMA NO ES CUÁNTAS VECES VOTA LA GENTE
    Reducir el debate a la cantidad de elecciones puede resultar atractivo, pero es insuficiente. La pregunta de fondo es otra: ¿Quién decide cuando la política no logra ponerse de acuerdo? Podemos compartir el diagnóstico del gobernador sobre el cansancio ciudadano y, al mismo tiempo, discrepar respecto de la respuesta.
    Porque frente a una sociedad que reclama que la política la escuche, nuestra obligación no debería ser hablar menos con ella. Debería ser encontrar mejores razones para que vuelva a querer participar. Si hay que reformar las PASO, reformémoslas. Si hay que reducir costos, reduzcámoslos. Si hay que discutir el calendario electoral, discutámoslo.
    Pero no hagamos de la menor participación ciudadana una respuesta a la crisis de participación. Porque menos elecciones no significan necesariamente más democracia. Las PASO no tienen que resolver los problemas políticos de los políticos. Tienen que ayudar a resolver, democráticamente, los problemas políticos de la política. Porque las PASO no son de los dirigentes. Son de la ciudadanía.
    (*) Abogado, Profesor de Enseñanza Superior y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque “Juntos por Uruguay” – P J.

     
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  • Menos elecciones, ¿Más Democracia?

    Menos elecciones, ¿Más Democracia?

    Menos elecciones, ¿Más Democracia?

    Por Juan Martín Garay (*)- Frigerio sostiene que la política debe escuchar a una sociedad cada vez más distante de las urnas. El diagnóstico puede compartirse, es algo lógico. La pregunta es si escuchar ese hartazgo significa quitarle participación a la ciudadanía o encontrar nuevas razones para que vuelva a participar.

     
    El gobernador Rogelio Frigerio sostuvo recientemente, en un medio nacional, que las PASO deben ser revisadas porque la participación electoral viene cayendo y porque obligar a la sociedad a votar hasta cinco veces en un mismo año sería, según sus palabras, “no estar escuchando lo que le pasa a la gente”.
     
    También señaló que los políticos (como si él no lo fuera) se han vuelto cada vez más “endogámicos”, preocupados por sus propios intereses, y que es necesario esperar a que la ciudadanía vuelva a confiar en la política antes de exigirle una participación electoral tan frecuente.
     
    Comparto el diagnóstico sobre el hartazgo. Pero no comparto la respuesta. Si la sociedad está cansada de la política, la solución no debería ser quitarle una instancia de participación, sino preguntarnos por qué dejó de encontrar razones para participar.
     
    Porque eliminar las PASO no elimina las diferencias políticas. Si existen dos candidatos, seguirán existiendo dos candidatos. Si existen tres sectores con posiciones diferentes, esas diferencias no desaparecen porque no haya PASO. Lo que cambia es quién decide. Y allí está el verdadero debate.
     
    SI NO DECIDE LA GENTE, DECIDIRÁ ALGUIEN
    Frigerio plantea que la discusión debe darse “puertas adentro” de las organizaciones políticas. Es aquí donde aparece la diferencia. Los partidos son indispensables para la democracia. Organizan, representan, construyen programas, forman dirigentes y expresan intereses sociales. Naturalmente, la política debe buscar acuerdos y construir consensos.
     
    Pero la democracia no puede agotarse en las estructuras internas de los partidos. Cuando existe un acuerdo político, no hay ninguna necesidad de una elección interna. El consenso siempre es una herramienta legítima y deseable. Pero cuando ese acuerdo no existe, las PASO ofrecen una salida democrática al conflicto político.
     
    La alternativa no es PASO o consenso. La verdadera alternativa es consenso o decisión ciudadana. Porque si no deciden los ciudadanos, decidirán los dirigentes que tengan mayor capacidad de negociación, mayor influencia o mayor control de las estructuras partidarias. Eso no significa necesariamente una mala decisión. Pero sí significa una decisión diferente: una decisión tomada con menos participación ciudadana.
     
    UNA COINCIDENCIA CON EL MINISTRO DE GOBIERNO
    El planteo de Frigerio tiene, además, una coincidencia con lo que había expresado su ministro de Gobierno, Manuel Troncoso, cuando sostuvo hace poco que las PASO no deberían utilizarse para “resolver los problemas de los dirigentes”. En eso hay coincidencia 100%.
     
    Las PASO no fueron creadas para resolver problemas personales, ambiciones particulares o disputas internas de los políticos. Pero justamente por eso hay que hacer una distinción fundamental: opino en línea con esa fundamentación, que hay que resolver los problemas políticos de la política y no los problemas políticos de los políticos. Las diferencias dentro de los partidos son problemas de la política. Y cuando esas diferencias existen, la democracia necesita mecanismos para procesarlas. No para ocultarlas, correrlas o pretender anularlas quitando participación ciudadana.
     
    ESCUCHAR A LA SOCIEDAD TAMBIÉN ES DARLE LA PALABRA
    Frigerio tiene razón en algo central: existe hartazgo. Está claro que la participación electoral ha disminuido progresivamente en el último tiempo, y existe una distancia preocupante entre una parte de la sociedad y la política. Pero hay que preguntarse qué significa realmente “escuchar” a una sociedad desencantada. Escuchar no es lo mismo que prestar atención.
     
    ¿Escucharla es decirle que vote menos? ¿O es preguntarse por qué dejó de encontrar razones para votar? Una sociedad que se distancia de la política no necesariamente está pidiendo menos democracia. Muchas veces está reclamando otra política. Una política que resuelva. Que represente. Que escuche. Que construya acuerdos. Que deje de mirarse a sí misma.
     
    Por eso, si las PASO tienen problemas, pueden discutirse. Pueden reformarse. Puede debatirse su frecuencia, su funcionamiento, su costo y hasta su continuidad. Lo que no deberíamos hacer es confundir el costo de la democracia con el costo de la política.
     
    LAS PASO NO OBLIGAN A COMPETIR
    Hay otro aspecto que merece ser señalado. Las PASO no obligan a los partidos a competir. Si existe un acuerdo, existe la posibilidad de una candidatura común. Las PASO aparecen cuando ese acuerdo no alcanza. Y entonces cumplen una función: permiten que una diferencia que existe dentro de una fuerza política no se resuelva exclusivamente entre dirigentes, sino que pueda ser ordenada democráticamente por los ciudadanos.
     
    Eso también es democracia. La política necesita dirigentes capaces de acordar, pero también necesita ciudadanos con capacidad efectiva de decidir.
     
    EL PROBLEMA NO ES CUÁNTAS VECES VOTA LA GENTE
    Reducir el debate a la cantidad de elecciones puede resultar atractivo, pero es insuficiente. La pregunta de fondo es otra: ¿Quién decide cuando la política no logra ponerse de acuerdo? Podemos compartir el diagnóstico del gobernador sobre el cansancio ciudadano y, al mismo tiempo, discrepar respecto de la respuesta.
     
    Porque frente a una sociedad que reclama que la política la escuche, nuestra obligación no debería ser hablar menos con ella. Debería ser encontrar mejores razones para que vuelva a querer participar. Si hay que reformar las PASO, reformémoslas. Si hay que reducir costos, reduzcámoslos. Si hay que discutir el calendario electoral, discutámoslo.
     
    Pero no hagamos de la menor participación ciudadana una respuesta a la crisis de participación. Porque menos elecciones no significan necesariamente más democracia. Las PASO no tienen que resolver los problemas políticos de los políticos. Tienen que ayudar a resolver, democráticamente, los problemas políticos de la política. Porque las PASO no son de los dirigentes. Son de la ciudadanía.
     
    (*) Abogado, Profesor de Enseñanza Superior y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque “Juntos por Uruguay” – P J.

  • Los jóvenes de 16 a 35 años: el dilema de los candidatos rumbo a las elecciones de 2027

    Los jóvenes de 16 a 35 años: el dilema de los candidatos rumbo a las elecciones de 2027

    “No me conocen los jóvenes, no sé cuántas chances tengo de competir en las elecciones presidenciales”, confesó a Clarín un posible candidato para 2027. Este dato cobra relevancia si se considera que el segmento de 16 a 35 años representa algo más del 40% del electorado nacional y que podría ser decisivo en los comicios.

    Los políticos suelen referirse al “voto joven” en forma genérica, pero los adolescentes que votarán por primera vez, los veinteañeros que debutaron en elecciones durante la pandemia y quienes superan los 30 años no comparten necesariamente las mismas preferencias, fuentes de información ni preocupaciones.
    “Lo que más me aleja de la política es la división que genera en la sociedad. Como ciudadano prefiero optar por una mirada más pasiva y guardarme mi opinión. No lo sé con certeza, pero espero que algún representante entienda cómo vive alguien de mi edad y qué necesita para su futuro”, expresó Máximo, de 19 años, estudiante de Comunicación Global en UADE y residente en Lanús.
    El 1 de noviembre de 2012, un día después de que el Senado aprobara la Ley N°26.774, Cristina Kirchner promulgó la llamada ley de “voto joven”, que habilitó el voto optativo para jóvenes de 16 y 17 años, incorporando así a más de 600 mil nuevos votantes para las elecciones legislativas de 2013. Originalmente eran 1,4 millones, pero debían actualizar su DNI para figurar en el padrón.
    El kirchnerismo intentó atraer a los jóvenes mediante un cambio de paradigma político, apelando a la igualdad, la ciencia y la tecnología. Aunque no logró victorias electorales inmediatas —perdió en 2013 y en el balotaje presidencial de 2015 frente a Mauricio Macri— sí incentivó a muchos jóvenes a participar activamente y militar por causas vinculadas al espacio kirchnerista.
    “Después de 2013, el kirchnerismo se volvió parte del establishment, conservador y agotó la etapa de ampliación de derechos. Las campañas peronistas se orientan hacia el pasado, y justamente los jóvenes no quieren volver atrás”, analizó Hernán Reyes, consultor en opinión pública y comunicación política.
    A casi diez años, Javier Milei, economista outsider, capturó a muchos jóvenes con un discurso antipolítico potenciado por las redes sociales, especialmente TikTok. Sus recitales, el lema “La casta tiene miedo”, la motosierra para recortar gastos políticos y su énfasis en la libertad resonaron en un electorado que se sintió privado de libertad durante la larga cuarentena por Covid. En 2023, Milei ganó la presidencia tras capitalizar ese descontento juvenil.
    Según la Cámara Nacional Electoral, el ausentismo en elecciones generales entre jóvenes de 18 a 30 años ha oscilado con el tiempo. Durante la pandemia llegó al 28%, en 2023 bajó al 22%, y en esos comicios votó el 68,6% de los jóvenes de 16 y 17 años, el porcentaje más alto desde 2012. Sin embargo, en las legislativas de 2025 el ausentismo entre jóvenes de 18 a 30 años subió al 34,5%, reflejando descontento no solo con la oferta política, sino también con la falta de identificación partidaria y como forma de protesta contra el sistema.
    “Hoy ningún partido me representa; veo a la política dividida y dispersa. Prometen todo para obtener votos y luego se olvidan de la gente. Prefiero evaluar a la persona y sus propuestas, no a un espacio político. Apoyo causas, pero sin afiliarme”, opinó Lucas, de 24 años, oriundo de Formosa y futuro emigrante a Francia.
    Un relevamiento de la Cámara Nacional Electoral indica que solo el 7,2% de los afiliados a partidos políticos tiene entre 18 y 30 años, y entre los adolescentes de 16 y 17 años apenas el 0,01% está afiliado. No obstante, los jóvenes se involucran en política por vías distintas a la militancia partidaria: una encuesta de 2023 realizada por Cippec y Unicef a más de 1.100 jóvenes de 12 a 24 años reveló que el 52% participó el último año en alguna actividad política o comunitaria, ya sea en militancia, centros de estudiantes o redes sociales.
    “Podría votar y he votado a candidatos de distintos espacios, pero no me afiliaría a ningún partido porque ese tipo de militancia no me interesa”, aclaró Máximo.
    A pesar del peso electoral de los menores de 35 años, su representación en el Congreso es mínima: apenas tres legisladores tienen menos de 30 años, y todos pertenecen al partido de Milei. Agustín Pellegrini, de 25 años, es el diputado más joven y vicepresidente del partido libertario en Santa Fe; Valentina Ravera, también de 25 años, se enfoca en la reforma del sector público; y Rocío Bonacci, de 28 años, proviene también de Santa Fe. En el Senado, Juan Godoy, de La Libertad Avanza, ingresó a los 30 años, límite constitucional.
    “El segmento joven es generalmente más desinteresado en política. En el caso de Milei, fue el grupo que le dio la victoria electoral, donde mantiene su mejor evaluación, al igual que en hombres y niveles socioeconómicos medios y altos”, señaló Federico Aurelio, presidente de Aresco.
    Un estudio de agosto de 2026 de la Universidad de San Andrés, basado en mil casos, mostró que la generación Z (

  • Elecciones en la CTA Autónoma: Muntes anticipó una agenda de unidad sindical – El Miércoles Digital

    Elecciones en la CTA Autónoma: Muntes anticipó una agenda de unidad sindical – El Miércoles Digital

    Más de 20.000 trabajadores y trabajadoras están habilitados para votar este jueves en las elecciones de la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma en Entre Ríos. Oscar Muntes encabeza la lista única provincial y planteó como principales desafíos la articulación con otras centrales sindicales, la defensa del empleo y la construcción de un proyecto de país que incluya a los trabajadores.
     
    La elección se desarrollará de 8 a 18 y contará con mesas distribuidas en los 17 departamentos de la provincia. Al tratarse de una elección voluntaria, no habrá sanciones para quienes no concurran a votar, aunque desde la central remarcaron la importancia de la participación para fortalecer la democracia interna de la organización.

    En diálogo con APF, Muntes destacó que el padrón provincial está integrado principalmente por trabajadores de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), además de organizaciones de la Federación Nacional Territorial (FeNaT) y otros sectores y afiliados independientes que se incorporaron a la central.

    El dirigente explicó que su decisión de encabezar la lista responde a la necesidad de consolidar la organización en un contexto que definió como “complejo y difícil”. “Necesitamos cada uno de los militantes, los trabajadores y trabajadoras poner el cuerpo, poner la fuerza y la sapiencia que tenemos para colaborar y aportar”, sostuvo.

    En ese sentido, planteó que el desafío no se limita a la elección, sino que se extiende al trabajo posterior al 21 de agosto, con el objetivo de fortalecer la presencia de la CTA Autónoma en toda la provincia.

    Entre los objetivos mencionó evitar que avancen las políticas que, según consideró, perjudican a los trabajadores, participar de un “gran frente electoral” y reafirmar un proyecto de país que incluya a todos los argentinos y argentinas, manteniendo la independencia política de la central.

    Críticas al Gobierno provincial

    Durante la entrevista, Muntes cuestionó la relación de la CTA Autónoma con la gestión de Rogelio Frigerio y consideró que actualmente el diálogo con el Gobierno provincial es “muy difícil”.

    “Siguen cerrando pymes constantemente en la provincia de Entre Ríos, seguimos perdiendo puestos de trabajo y las perspectivas de nuestra provincia no son las mejores”, afirmó.

    También cuestionó la ausencia, a su entender, de un plan económico y de desarrollo provincial que permita generar perspectivas de futuro para los trabajadores. “Hasta ahora, para el sector privado y el sector estatal, el Gobierno de la provincia de Entre Ríos no está gobernando”, sostuvo Muntes.

    Uno de los ejes planteados por el candidato es profundizar la articulación con otras organizaciones sindicales. En particular, señaló que la CTA Autónoma buscará trabajar coordinadamente con la CTA de los Trabajadores y avanzar en acciones conjuntas con la CGT.

    Muntes también destacó los 10 puntos elaborados en conjunto por la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores como una propuesta para “sacar de la urgencia y la emergencia” al país.

    Dos listas a nivel nacional

    A diferencia de Entre Ríos, donde se presenta una lista única, a nivel nacional competirán dos listas.

    Muntes expresó su respaldo a la Lista 1 “Germán Abdala”, encabezada a nivel nacional por Hugo “Cachorro” Godoy. También mencionó a los candidatos que lo acompañan en la conducción nacional, entre ellos la dirigente cordobesa Anda Madakovic y Pablo Spataro, de Capital Federal.

    Según explicó, la elección nacional será parte de una definición sobre el rumbo de la central en un escenario que consideró “crucial” para el país.

    En Entre Ríos, Muntes estará acompañado en la conducción provincial por Iris Patterer como secretaria general adjunta junto a Esteban Olarán, como secretario adjunto.

     
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  • Por qué Bullrich decidió ir a fondo contra Adorni: ninguneo, interna y las elecciones cada vez más cerca

    Por qué Bullrich decidió ir a fondo contra Adorni: ninguneo, interna y las elecciones cada vez más cerca

    Por qué Bullrich decidió ir a fondo contra Adorni: ninguneo, interna y las elecciones cada vez más cerca

    La historia ya ha sido cubierta en diversas notas periodísticas y se ha ido desarrollando en varias etapas. Cada vez que Patricia Bullrich dialoga con un periodista o conversa en privado, suele lanzar una frase que la distancia claramente de Javier Milei. “Vos sos parte del 95% de los periodistas que quiero”, les dice, en contraste con el frecuente discurso presidencial que califica a ese porcentaje de la prensa como corrupto. Esto evidencia que, en secreto, la senadora viene marcando diferencias con la línea oficial desde hace meses.

    En público, Bullrich también realiza fuertes críticas. En una entrevista con A24, el miércoles por la tarde, instó a Manuel Adorni a presentar inmediatamente su declaración jurada. A raíz de esto, Javier Milei debió salir a bajar el tono desde Estados Unidos, anunciando que Adorni adelantará dicha presentación.
    Bullrich se caracteriza por ser un factor revulsivo. Con niveles altos de imagen positiva, se mueve estratégicamente según los contextos y las oportunidades, aunque algunos consideran sus acciones bruscas y casi traicioneras. En la previa de 2023, sin el apoyo de Mauricio Macri, decidió lanzar su candidatura dentro del PRO y deteriorar su relación con Horacio Rodríguez Larreta, quien fue su rival en las PASO. Algunos observan un panorama similar en la actualidad.
    La situación de Manuel Adorni le brinda a Bullrich un motivo contundente para desmarcarse por primera vez en dos años y medio de la gestión Milei. Este miércoles expresó abiertamente que Adorni debe irse, lo acusó de mentir y señaló que su situación judicial complica el futuro y las aspiraciones del espacio político.
    A esto se suman las diferencias con Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, quien nunca vio con buenos ojos el perfil público alto de Bullrich. Por ejemplo, la senadora organizó un viaje de dos días a Chile, con reuniones privadas con el presidente José Kast y el alcalde de Santiago, lo que no fue bien recibido internamente.
    Otro aspecto clave es que Bullrich ha perdido casi todo el peso político que tenía dentro del Gabinete desde su salida del Ministerio de Seguridad. Aunque se consolidó como una figura fuerte como jefa del bloque del Senado, perdió influencia ejecutiva, al punto que se ha evaluado excluirla de las reuniones de la mesa política que aún lidera Adorni.
    Bullrich siempre quiso influir en decisiones de estrategia política. Cree que las negociaciones con gobernadores de provincias aliadas para 2027 deberían comenzar ya para asegurar la reelección de Milei. No obstante, en el Gobierno consideran que está apresurando los tiempos y la asocian con la mesa chica de Santiago Caputo, quien en los últimos tiempos perdió relevancia.
    La apuesta para competir en la Ciudad de Buenos Aires también genera tensiones. Bullrich es la candidata por imagen y por la exitosa elección de 2025, pero principalmente porque Manuel Adorni, debido a su complicado panorama político y judicial, quedó descartado como opción.
    La ex jefa del PRO no está convencida de esa candidatura, aunque parece un escenario atractivo electoralmente. Se siente una dirigente nacional que fue candidata presidencial en 2023 y estuvo cerca de enfrentar en balotaje a Sergio Massa, con posibilidades de ganar, hasta que la irrupción de Milei alteró el panorama político.
    Bullrich no tiene intención de romper con el espacio en este momento, aunque algunos dudan que lo haga en el futuro. Sin embargo, no oculta su incomodidad. La reciente foto que se tomó con Mauricio Macri, su aliado durante más de cinco años en el PRO, es una señal en ese sentido.
    Aunque la relación entre ambos se resquebrajó tras 2023, comparten un aspecto común: los Milei, a quienes apoyaron y promovieron en la segunda vuelta decisiva luego del pacto de Acassuso, los ignoran. Ese ninguneo es difícil de aceptar para cualquiera.

  • Elecciones en Perú: triple empate técnico para pasar a la segunda vuelta ante Keiko Fujimori

    Elecciones en Perú: triple empate técnico para pasar a la segunda vuelta ante Keiko Fujimori

    Un nuevo conteo rápido de actas de las elecciones del domingo en Perú, realizado por la encuestadora Ipsos y difundido este lunes, apunta a un triple empate técnico entre el izquierdista Roberto Sánchez, el ultraderechista Rafael López Aliaga y el centrista Jorge Nieto para enfrentarse en la segunda vuelta a la derechista Keiko Fujimori.Con una muestra de 991 actas electorales y un margen de error de alrededor del 1%, este conteo rápido de Ipsos para la Asociación Civil Transparencia confirma a Fujimori (Fuerza Popular) en primer lugar con 17,1 %, seguido de Sánchez (Juntos por el Perú), con 12,4con 10,7 %.A la medianoche del domingo se difundió un primer conteo rápido realizado por la encuestadora Datum a 1.500 mesas electorales, con un margen de error del 1 %, que presentaba a Fujimori con 16,8 %; seguida de López Aliaga, con 12,9 %; Nieto, con 11,6 %, mientras que Sánchez figuraba quinto con 9,4 %.A mediodía de este lunes, el escrutinio oficial tenía un avance del 54,7 % y presentaba a Fujimori en primer lugar con 16,9 %; a López Aliaga en segundo lugar (14,39 %) y Nieto en tercera posición con 12,7 %, mientras que Sánchez está sexto con 8,12 %.»Todavía no se ve reflejado el apoyo que Sánchez tiene en el resto del país, especialmente en zonas rurales», aseguró en rueda de prensa el director de Ipsos, Alfredo Torres, al señalar que hasta ahora los votos computados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) son principalmente urbanos y todavía no rurales.En los entornos urbanos es donde López Aliaga, empresario y exalcalde de Lima, concentra prácticamente toda su votación, mientras que con Sánchez, exministro que reivindica al encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), ocurre al revés: su voto está aglutinado principalmente en zonas rurales.La Asociación Civil Transparencia exhortó a «esperar con calma y paciencia los resultados oficiales para definir cuál de estos candidatos acompañará a Fujimori en la segunda vuelta», y pidió especialmente a los candidatos «no cantar victoria antes de tiempo».El presidente de Transparencia, Álvaro Henzler, reportó que, pese a los problemas logísticos en el reparto del material electoral que causaron graves demoras en la apertura de los centros de votación e incluso el inédito aplazamiento del sufragio hasta este lunes para trece locales, «no se puede alegar que haya habido un fraude a mesa».En ese sentido descartó las denuncias de fraude sin aportar prueba alguna lanzadas por López Aliaga, que incluso demandó penalmente al jefe de la ONPE ante la Fiscalía para solicitar su captura inmediata al acusarlo de omisión de funciones.Henzler también lamentó que en la noche del domingo se difundiera un primer conteo rápido cuando el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú, máximo órgano electoral, exhortara a no hacerlo tras aprobar que las votaciones se celebren este lunes para los 52.000 electores que no pudieron hacerlo el domingo por la falta de los elementos necesarios como urnas y cabinas.Asimismo, criticó que la ONPE siga publicando resultados oficiales «con sesgo hacia Lima Metropolitana y capitales de provincia», lo que distorsiona lo que será el resultado final, una vez que se computen votos de zonas rurales.Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados este domingo a elegir a sus autoridades nacionales para el período 2026-2031, entre ellas la Presidencia, por la que han pasado ocho presidentes en los últimos diez años, en una espiral de crisis políticas.

  • Elecciones en Perú: ya se vota para definir el noveno presidente del país en los últimos diez años

    Elecciones en Perú: ya se vota para definir el noveno presidente del país en los últimos diez años

    Elecciones en Perú: ya se vota para definir el noveno presidente del país en los últimos diez años

    En unas elecciones marcadas por la singular oferta de candidatos -35 en total, en un hito para la historia del país-, Perú elige este domingo al que se convertirá en su noveno presidente de los últimos diez años. Quien resulte electo, deberá asumir los destinos de los peruanos en el período 2026-2031. Todas las encuestas anticipan, sin embargo, que una segunda vuelta es prácticamente inevitable.A las 7.00 de la mañana hora local (9 en la Argentina), empezaron a abrir los 10.336 de centros de votación instalados en Perú, que hasta las 17.00 de este domingo recibirán a los ciudadanos que deseen emitir su voto.Las elecciones generales de este domingo se caracterizan por ser las de más amplia oferta de candidatos en la historia del país, con 35 aspirantes a la presidencia y una marcada inestabilidad política que ya vio pasar por el puesto a 8 mandatarios en los últimos 10 años.Más de 27,3 millones de ciudadanos peruanos están habilitados para votar en los comicios de este domingo. En Perú, el voto es obligatorio para las personas entre los 18 y 64 años, y no asistir implica una multa que oscila entre los 27,50 a 110 soles (entre 8,16 y 32,65 dólares) según la condición económica del elector. Al menos 1,2 millones de votantes residen en el exterior del país, con grandes concentraciones en Buenos Aires (115.097), Santiago de Chile (113.887), Madrid (105.493) y Barcelona (79.606).Aunque la mayoría de las encuestas anticipan que habrá una segunda vuelta, debido a la gran fragmentación de votos que implican los 35 candidatos en contienda, existe gran incertidumbre respecto de cuáles son los partidos que la disputarán y se espera que muchos peruanos decidan su voto en el último minuto.Quienes se acerquen a votar, encuentran en las cabinas de votación una enorme papeleta que incluye cinco elecciones simultáneas: presidente, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y representantes para el Parlamento Andino.Entre los candidatos con mayores posibilidades de pasar al balotaje aparecen Keiko Fujimori (Fuerza Popular), hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) quien viene de perder en la segunda durante las elecciones presidenciales anteriores.También tienen chances de avanzar a la segunda vuelta el populista Ricardo Belmont (Obras), empresario de 80 años y exalcalde de Lima (1990-1995); y el empresario ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular), igualmente exalcalde de la capital peruana (2023-2025) y con un estilo similar al del presidente estadounidense Donald Trump.El cómico Carlos Álvarez (País Para Todos), una figura de la televisión peruana que se dedicó durante más de tres décadas a imitar a políticos también se presenta como opción, con un proyecto de derecha en un caso que recuerda al del presidente ucraniano Volodimir Zelenski.Aunque pasadas las 17, cuando cierren las urnas, se iniciará un escrutinio, se descarta los resultados estén en el corto plazo. Se prevé que el recuento de votos sea lento y ya se anunció que podrían pasar varios días hasta que haya resultados concluyentes.Tras las elecciones de este domingo, Perú volverá a tener, luego de más de 30 años, un Parlamento bicameral con 60 senadores y 130 diputados. Ello, pese a que los peruanos votaron en contra en un referéndum de 2018, en donde el ‘No’ a tener dos cámaras había ganado con el 90,5 % de votos válidos.El desarrollo de los comicios será seguido por un total de 487 observadores acreditados entre ellos las misiones de observación de la Unión Europea (UE), con más de 150 especialistas desplegados en el país; y de la Organización de Estados Americanos (OEA), con 96 integrantes.Una de las principales novedades en estas elecciones, a raíz de las denuncias de «fraude» realizadas en la anterior elección por Keiko Fujimori, es que los votos serán guardados hasta la proclamación de resultados, para que puedan recontarse en caso de que existan impugnaciones de actas, lo que obligará a custodiar 453 toneladas de votos, incluidos aquellos emitidos en el exterior.

  • Elecciones en Perú 2026: qué se vota este domingo 12 de abril

    Elecciones en Perú 2026: qué se vota este domingo 12 de abril

    Elecciones en Perú 2026: qué se vota este domingo 12 de abril

    Este domingo 12 de abril se celebrarán las elecciones generales en Perú. Más de 27 millones de ciudadanos están habilitados para votar y elegir al presidente y a los dos vicepresidentes, además de otros cargos. La contienda de este año presenta un escenario inédito, con un récord de 35 candidatos en carrera. Entre los principales aspirantes a la presidencia figuran Keiko Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori; Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y referente de perfil ultraconservador; y el humorista Carlos Álvarez.También se postulan el exministro de Cultura Jorge Nieto, el congresista y exministro de Comercio Exterior y Turismo Roberto Sánchez; y el académico y economista Alfonso López Chau, entre otros. En estos comicios, además de elegir al presidente y a los dos vicepresidentes, los ciudadanos votarán 130 diputados, 60 senadores y cinco representantes ante el Parlamento Andino. Si ningún candidato obtiene la mayoría necesaria en primera vuelta, se realizará un balotaje el 7 de junio. El proceso electoral se desarrolla en un contexto de fuerte inestabilidad política: en la última década, Perú ha tenido nueve presidentes. El actual mandatario interino, José María Balcázar, que asumió el cargo en febrero, gobernará hasta el 28 de julio, cuando asuma el ganador de las elecciones generales.Elecciones en Perú 2026: quién sería el nuevo Presidente según las últimas encuestasLa excongresista Keiko Fujimori, el exalcalde Rafael López Aliaga y el cómico Carlos Álvarez lideran la carrera por la presidencia de Perú, según las últimas encuestas antes de la elección del domingo. Fujimori, es la favorita según las principales encuestas en Perú: Ipsos, Datum y CPI, con cerca de un 13% de la intención de voto. La derechista, que va por su cuarta candidatura presidencial consecutiva, propone un gobierno de «mano dura». Entre sus propuestas está retirar al país de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para endurecer los juicios a delincuentes.En segundo lugar están empatados Álvarez y López, con cerca de un 9% de apoyo entre los encuestados. Como Fujimori, también proponen endurecer las medidas contra la delincuencia. De confirmarse las tendencias reflejadas en las últimas encuestas, Perú tendrá a un presidente derechista a partir del 28 de julio. Un movimiento creciente en América Latina con figuras como Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile y Rodrigo Paz en Bolivia.Con información de la agencia AFP