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  • Rosario: Condenaron al uruguayense enfermero de PAMI que vendía fentanilo y bromuro de vecuronio por redes sociales

    Rosario: Condenaron al uruguayense enfermero de PAMI que vendía fentanilo y bromuro de vecuronio por redes sociales

    Rosario: Condenaron al uruguayense enfermero de PAMI que vendía fentanilo y bromuro de vecuronio por redes sociales
    La condena se dio en el marco de un acuerdo pleno. El imputado también fue inhabilitado por el mismo período para ejercer cargos públicos y su profesión. El caso se inició con la denuncia del padre de un hombre que en 2023 fue hallado muerto tras inyectarse sustancias. Los chats revelaron el vínculo entre ambos. “Te vas a pasar para el otro lado”, había advertido el ahora condenado.
    Un enfermero del Policlínico PAMI II, de la ciudad santafesina de Rosario, fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión por comercializar fentanilo, bromuro de vecuronio y otras sustancias medicinales peligrosas para la salud, que sustraía de su trabajo y vendía como drogas recreativas en redes sociales.

    En el caso, que se resolvió en solo un año desde la formalización de la investigación, intervinieron, del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, la fiscal federal Soledad García, de la Oficina de Criminalidad Económica, Trata de Personas y otros delitos, y el fiscal federal coadyuvante Matías Mené, de la Oficina de Narcocriminalidad, y, por parte de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), el fiscal coadyuvante Martín Uriona.
    La condena fue dictada en el marco de un acuerdo pleno celebrado entre los representantes del Ministerio Público Fiscal y la defensa del condenado, Luis Emmanuel Benavidez, quien reconoció expresamente los hechos atribuidos, su participación, los elementos de prueba en los que se sustentó la acusación, la calificación legal y la pena propuesta por la fiscalía. El acuerdo fue homologado en una audiencia realizada el pasado 4 de septiembre ante el juez federal de garantías Carlos Vera Barros.
    En el marco del acuerdo, Benavidez fue condenado como autor de los delitos de comercio de estupefacientes (por el fentanilo), venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud disimulando su carácter nocivo (por el bromuro de vecuronio), hurto y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil (por el hallazgo de una pistola en uno de los domicilios allanados), todos en concurso real. Además de la pena de prisión efectiva, se dispuso su inhabilitación especial por el mismo plazo de cuatro años y seis meses, para ejercer tanto cargos públicos como la profesión de enfermero.
    Una denuncia que dio origen a la investigación federal
    La investigación había comenzado a partir de la denuncia presentada por el padre de E.G.M., un hombre de 37 años que murió el 9 de agosto de 2023 luego de haber consumido distintas sustancias. El denunciante señaló al enfermero como quien le había suministrado fentanilo y bromuro de vecuronio, ambas, sustancias de exclusivo uso intrahospitalario.
    La investigación de la Unidad Fiscal Rosario se inició en julio de 2025, cuando el padre de E.G.M. se presentó ante el Ministerio Público Fiscal de la Nación y aportó información sobre las circunstancias que habían rodeado la muerte de su hijo.
    El hombre entregó, entre otros elementos, el teléfono celular de su hijo, capturas de conversaciones mantenidas con el enfermero y un video grabado por la pareja de su hijo, en el que se observaba a él descompuesto y una ampolla de fentanilo que había encontrado en el domicilio.
    La muerte había sido investigada previamente por el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe. En el lugar se habían encontrado una jeringa y un envase de bromuro de vecuronio, por lo que se había solicitado al Instituto Médico Legal que determinara en la autopsia la eventual presencia de esa sustancia. Sin embargo, el laboratorio informó que no contaba con técnicas puestas a punto para determinar la presencia de bromuro de vecuronio y valproato de sodio en sangre.
    La autopsia concluyó que no podía descartarse una relación de la muerte con causas toxicológicas, aunque estableció como indeterminada la causa del fallecimiento. Con esos elementos, la investigación provincial fue archivada.
    La denuncia ante la justicia federal permitió entonces orientar la pesquisa hacia el vínculo entre E.G.M. y el enfermero y, en particular, hacia la presunta comercialización de las sustancias que aparecían mencionadas en sus comunicaciones.
    Los chats que comprometieron al enfermero
    Entre las evidencias incorporadas al legajo se encontraron conversaciones de WhatsApp entre E.G.M. y Benavidez, cuyo número telefónico estaba registrado en el celular del fallecido.
    En uno de los intercambios, el enfermero le informó que había conseguido bromuro de vecuronio. Ante la consulta sobre si era más fuerte que el fentanilo, respondió: “Obvioooooo”.
    “Vecuronio. Así se llama. Es dos veces más fuerte”, le dijo el condenado en otro intercambio de mensajes, a lo que la víctima pregunta: “¿Si te pasás con eso te vas con Jesús?”.
    Luego, frente al pedido de más fentanilo, el enfermero le indicó que tenía ampollas disponibles y agregó: “el fenta a 100”, en una referencia que la fiscalía interpretó como el precio ($100.000) de la sustancia. También le dijo que debía concretar la operación ese día porque tenía otro comprador.
    La evidencia incluyó además un audio de 17 segundos enviado por Benavidez el mismo 9 de agosto de 2023, poco antes del fallecimiento. Allí le daba indicaciones precisas sobre cómo administrar el contenido de las ampollas y le advertía sobre el riesgo de una sobredosis.
    “Ey, Colo, escuchá. Preparate la ampolla acordarte del diez, con dos ampollas de esas, y después sacá un centímetro y volvele a cargar con una ampolla porque va a quedar muy concentrada y te vas a pasar para el otro lado, y hacete de a poco, cualquier cosa avísame”, se escucha decir al enfermero.
    Después de ese audio, el enfermero volvió a enviar mensajes con emojis de asombro y de gestos requiriendo atención, para obtener una respuesta de su interlocutor, pero este no llegó a contestarlos: fue hallado muerto en su domicilio. “Lamentablemente E. nunca pudo contestar esos mensajes. Lo encontraron en su departamento sin vida con una jeringa y un frasco de vecuronio”, había explicado el fiscal Mené sobre el desenlace fatal, en la audiencia de formalización del caso realizada el año pasado.
    El análisis forense realizado sobre el teléfono de la víctima permitió además corroborar que el número utilizado por Benavidez figuraba entre sus contactos y reconstruir comunicaciones entre ambos durante el período investigado.
    Incluso, los peritos informáticos descubrieron que la propia víctima había realizado una búsqueda sobre el vecuronio, de donde surgía que es la droga empleada en la denominada inyección letal, aplicada en la pena de muerte en Estados Unidos.
    Los medicamentos hallados en los allanamientos
    El 30 de septiembre de 2025, Gendarmería Nacional allanó el domicilio que Benavidez utilizaba en Rosario y la vivienda de sus padres en la ciudad entrerriana de Concepción del Uruguay.
    En la casa de Rosario fueron secuestradas cuatro ampollas de fentanilo de 5 mililitros —dos de la firma Denver Farma y dos de Kilab—, cuatro cajas de bromuro de vecuronio que contenían 99 frascos, 98 jeringas hipodérmicas con agujas y distintas cajas y blísteres de medicamentos, entre ellos furosemida, metformina y Blokium.
    También se secuestraron ampollas de adrenalina y otras sustancias medicinales, además de una bolsa que contenía material vegetal similar a cannabis.
    El cotejo de los lotes permitió establecer que el fentanilo y el bromuro de vecuronio hallados en el domicilio del acusado habían ingresado previamente al Policlínico PAMI II. En particular, uno de los lotes de bromuro de vecuronio coincidía con el de la ampolla encontrada en el domicilio.
    En la vivienda de los padres de Benavidez, en Concepción del Uruguay, los investigadores encontraron una pistola Bersa calibre .22, junto con un cargador y 51 municiones. El Registro Nacional de Armas (RENAR) informó que el acusado no se encontraba inscripto como legítimo usuario de armas de fuego.
    Sustancias desviadas del circuito hospitalario
    La investigación permitió establecer que Benavidez trabajaba desde 2014 en el Policlínico PAMI II de Rosario y que desde 2016 se desempeñaba en el área de Central de Materiales y Esterilización, dependiente del sector de Farmacia.
    La información aportada por PAMI permitió establecer que entre sus tareas no se encontraba la custodia de fármacos ni estupefacientes. Por ese motivo, la fiscalía consideró que la sustracción de los medicamentos de su lugar de trabajo debía ser encuadrada como hurto y no como malversación de caudales, que había sido la calificación atribuida inicialmente durante la formalización de la investigación.
    La trazabilidad de los medicamentos secuestrados permitió vincularlos con partidas que habían ingresado al Policlínico PAMI II. En particular, el fentanilo Denver Farma había sido entregado a la institución en 2021, mientras que el fentanilo Kilab había ingresado en junio de 2023. También se pudo establecer el origen institucional de los frascos de bromuro de vecuronio.
    La calificación legal y la pena acordada
    En el acuerdo pleno, la fiscalía y la defensa solicitaron una pena de cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, además de la inhabilitación especial por el mismo período para ejercer cargos públicos y la profesión de enfermero.
    La acusación consideró acreditado que Benavidez comercializó fentanilo, sustancia que, por su destino ilegítimo y conforme la normativa vigente, queda comprendida como estupefaciente. El fentanilo es un potente opioide sintético utilizado en medicina como analgésico y en ocasiones como sustituto de la morfina.
    “Todo fentanilo desviado y comercializado es como vender cualquier otra droga de abuso (cocaína, etc.), porque no se puede asegurar la intangibilidad de la sustancia”, remarcó el MPF en el acuerdo pleno homologado por el juez.
    En relación al bromuro de vecuronio —un medicamento de uso hospitalario exclusivo empleado en procedimientos de anestesia general y cuidados intensivos por tratarse de un relajante muscular—, dio por acreditado que lo vendió como droga recreativa, disimulando su carácter nocivo.  Según planteó la fiscalía, su desvío de la cadena de distribución y su utilización fuera de un contexto médico implican riesgos graves para la salud, lo que configuró el delito tipificado en el artículo 201 del Código Penal.
    La acusación también contempló el hurto de medicamentos y la tenencia ilegítima del arma de fuego hallada en la vivienda de los padres del imputado. Todos los delitos fueron considerados en concurso real y atribuidos a Benavidez en carácter de autor.
    Para establecer la pena, la fiscalía valoró como circunstancias agravantes la cantidad y variedad de sustancias halladas, el desvío de medicamentos desde el ámbito laboral y el aprovechamiento de su condición de enfermero, mientras que consideró como atenuante la ausencia de antecedentes penales.
    En la audiencia de homologación, Benavidez manifestó su conformidad expresa con el acuerdo. Su defensa solicitó que el enfermero pueda cumplir su condena en una unidad penitenciaria de Entre Ríos, dado que sus familiares son de esa provincia. El magistrado anunció que iba a elevar esa petición como una recomendación para el juez de ejecución que se designe en el caso.

  • Revelación tras la muerte del enfermero en Palermo: el fentanilo encontrado es del laboratorio de García Furfaro

    Revelación tras la muerte del enfermero en Palermo: el fentanilo encontrado es del laboratorio de García Furfaro

    Revelación tras la muerte del enfermero en Palermo: el fentanilo encontrado es del laboratorio de García Furfaro

    Mientras la autopsia reveló cómo murió Eduardo Alejandro Bentancourt (44), el enfermero que fue encontrado en su departamento de Palermo, por una “cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmonar”; otros datos aparecieron en torno a su sospechosa muerte: encuentran tres ampollas de fentanilo del laboratorio de Ariel García Furfaro, quien se encuentra procesado por la causa del lote contaminado que causó 111 muertes. Una revelación.Ariel García Furfaro se encuentra procesado y su laboratorio investigado en la causa por el fentanilo contaminado que vuelve a aparecer sorpresivamente en el departamento del enfermero encontrado muerto en Palermo.Fuentes ligadas a la investigación confirmaron que en el departamento se encontraron «tres ampollas de fentanilo-citrato 0,05 mg inyectable del laboratorio HLB Pharma S.A., perteneciente al certificado N°53.100. El certificado que se detectó hace casi un año como contaminado y que la ANMAT prohibió debido a las muertes provocadas.Las ampollas fueron halladas en la cocina del departamento ubicado sobre la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2428, donde la semana pasada fue encontrado sin vida el enfermero entrerriano.En el departamento, los investigadores habían secuestrado tres teléfonos celulares, tarjetas, una jeringa y un arsenal de ampollas de varias drogas: lidocaína, propofol, dipirona, diclofenac, hioscina, clonazepan, midazolan, adrenalina, haloperdol, fentanilo y difenhidramina, entre otras. Allí apareció las del fentanilo de HLB Pharma Group.De las que hallaron de difenhidramina, un antialérgico, también corresponden al laboratorio de García Furfaro, a quien se investiga por el nexo entre el fentanilo adulterado y las muertes del año pasado.Ahora, el hallazgo de estas ampollas en el departamento del enfermero muerto abre interrogantes acerca de cómo estaban allí si estaban prohibidas. ¿Llegaron antes que la ANMAT prohibiera su uso en mayo del año pasado?. De no ser así, se tendría que abrir otra investigación acerca del proceso de decomiso ordenado por la Justicia. “Es muy probable que hayan sacado de las ampollas que tenían que devolver. Tenían que haber sido todas, no solamente los lotes que resultaron contaminados”, añadieron a a la Agencia Noticias Argentinas.La causa del fentanilo adulterado del laboratorio HLB Pharma S.A. causó más de 100 muertes y el 13 de mayo del año pasado, la ANMAT prohibió en todo el territorio nacional el uso de ampollas de “Fentanilo HLB / Citrato de Fentanilo concentración 0,05 mg/ml, solución inyectable, frasco ampolla por 5 ml”. Dos semanas más tarde, la ANMAT emitió otro comunicado donde se informaba que se decomisaría todos los lotes que habían sido detectados como «contaminados» y emitió una orden de búsqueda de todas las ampollas. El 24 de abril, ANMAT prohibió el uso, la comercialización y también la distribución de más drogas del laboratorio de García Furfaro: diclofenac sódico y morfina. Y procedió a retirarlas del mercado.

  • Hallan más de un centenar de ampollas con distintas drogas en el departamento del enfermero muerto en Palermo

    Hallan más de un centenar de ampollas con distintas drogas en el departamento del enfermero muerto en Palermo

    Hallan más de un centenar de ampollas con distintas drogas en el departamento del enfermero muerto en Palermo

    Al menos 112 ampollas de distintas drogas, entre ellas propofol y fentanilo, se secuestraron en el interior del departamento de Palermo donde este viernes por la tarde fue hallado muerto el enfermero Eduardo Bentancourt, de 44 años, quien era oriundo de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú y se había mudado a la Ciudad de Buenos Aires hacía aproximadamente un mes para buscar trabajo.Su familia no tenía contacto con él desde el lunes y al no contestar los llamados su hermana viajó desde Entre Ríos y denunció esta situación a la Policía. Finalmente, el viernes alrededor de las 16 ingresaron al departamento A que el enfermero alquilaba en el noveno piso del edificio situado en Fray Justo Santa María de Oro 2428 y lo encontraron muerto.Lograron entrar con la llave que aportó la locataria del inmueble y una vez en el interior lo hallaron sentado en una silla, con sangre en la boca y sin signos vitales, por lo que se convocó inmediatamente al personal del Servicio de Atención Médica de Emergencias (SAME) que al arribar al lugar constató la muerte Bentancourt.Según las fuentes consultadas por Clarín, a simple vista, el cuerpo presentaba una lesión en el antebrazo derecho compatible con una punción venosa. En la escena no detectaron otros signos de violencia.En tanto, los peritos de la Unidad Criminalística Móvil (UCM) hallaron luego en la cocina cuatro ampollas abiertas de midazolam -utilizado como sedante, hipnótico, ansiolítico y miorrelajante- y fentanilo; guantes de látex descartables y una jeringa y aguja utilizadas. También encontraron tres teléfonos celulares y documentación y tarjetas del enfermero.Pero el hallazgo más impactante fue el de una bolsa que estaba adentro de una caja y contenía al menos 112 ampollas de distintas drogas, sin utilizar: 5 de propofol, 7 de lidocaína, 5 de difehidramina, 5 de dipirona, 8 de hiosina, 5 de fentanilo, 12 de diclofenac, 2 de clonazepam, 20 de midazolam, 7 de dexametazona, 1 de adrenalina, 1 de haloperidol, 12 de metoclopranida, 7 de diazepam, 6 de ketorolac, 1 de lorazepam, 5 de cloruro de potasio, 1 de cetriaxona, 1 de penicilina y 1 de succinilicolina.Intervino el personal de la Comisaría Vecinal 14 de la Policía de la Ciudad, primero bajo las órdenes de la Unidad de Flagrancia Norte y luego del fiscal en lo Criminal y Correccional 21 Alberto Vasser, que iniciaron actuaciones por “averiguación de causales de muerte” a la espera de los resultados de la autopsia que determinará el motivo y la data del fallecimiento.Respecto de las hipótesis que se manejan, una fuente de la pesquisa explicó que en el lugar del hecho no se halló ninguna nota que reforzara la posibilidad de un suicidio.También será clave para la investigación el análisis de las ampollas -cuál es su procedencia y cómo llegaron hasta ahí- y los celulares secuestrados en el lugar del hecho, que se produjo a tan solo cinco cuadras del edificio de Juncal al 4600 donde el 20 de febrero pasado fue hallado muerto el anestesista Alejandro Zalazar (29).A este anestesista lo encontraron con una vía conectada a su pie derecho, presumiblemente por el consumo de propofol y fentanilo, y su muerte fue la punta del ovillo para empezar desentrañar qué son las «propofest» y el robo de anestésicos del Hospital Italiano, aunque la investigación sumó en las últimas horas una denuncia que apunta a la posible sustracción de drogas de otros centros médicos.Eduardo Bentancourt, nacido en octubre y del signo Libra, fue al Colegio Nacional «Luis Clavarino» y al Instituto de Formación Docente Continua «María Inés Elizalde», ambos de Gualeguaychú, donde, según medios locales, trabajó como enfermero en el Hospital Centenario de esa ciudad entrerriana hasta que hace poco presentó la renuncia.En su perfil de la red social Facebook la imagen principal dice: “Seamos felices, total, locos ya estamos”. No registra mucha actividad reciente, aunque se pueden ver publicadas algunas fotos de él en distintos lugares, como Buenos Aires, el Cristo Redentor de Río de Janeiro y paisajes junto al río. Mientras que en LinkedIn figuraba como «en busca de empleo».Este sábado, tras conocerse la noticia de lo ocurrido, Daniela, una amiga suya, le dedicó un mensaje de despedida a través de Instagram. “Me dolés el alma amigo. Solo pido la paz que te merecés. Te amo Edu”, decía la historia, acompañada con una foto de ella con el enfermero fallecido. “No tengo las palabras suficientes cuando la vida sorprende con una despedida tan inesperada… Todo queda en silencio, en incredulidad, en un dolor que cuesta entender. Nos quedamos con lo pendiente, con lo que faltó decir, con abrazos que ya no podremos dar… pero también con todo lo hermoso que compartimos. Fuiste una persona especial, de esas que dejan marca, de esas que no se olvidan. Y aunque hoy duela tanto, sé que tu recuerdo va a seguir vivo en cada risa, en cada historia, en cada rincón donde supiste estar. Hoy así rota completamente, te amo amigo”, se lee en el posteo.

  • Hallaron muerto a un enfermero en Palermo junto a ampollas de fentanilo y propofol

    Hallaron muerto a un enfermero en Palermo junto a ampollas de fentanilo y propofol

    Un hombre de 44 años, que sería enfermero, fue hallado muerto este viernes en su departamento del barrio de Palermo donde la Policía de la Ciudad acudió a pedido de su hermana, que había viajado desde Gualeguaychú porque desde hace tres días no tenía noticias suyas. Junto al cuerpo los investigadores encontraron ampollas con fentanilo y propofol, una jeringa y guantes de latex, por lo que las sustancias eran peritadas para determinar su origen.Los investigadores, según pudo saber Clarín, se sorprendieron por la gran cantidad de frascos de vidrio con distintas variedades de drogas controladas que tenía en su poder el inquilino del departamento de la calle Oro. Pero, señalaron que junto al cuerpo solo «4 ampollas estaban abiertas» y contenían Fentanilo y Midazolam, dos potentes anestésicos de uso en hospitales.Las fuentes señalaron que cerca de las 16:10 de este viernes, la policía tuvo que acudir ante el llamado de una mujer que reveló que desde el 30 de marzo no podía comunicarse con su hermano que vivía en Fray Justo Santa María de Oro al 2400. Allí, junto a la propietaria de la vivienda pudieron abrir la puerta con una copia de la llave y encontraron al hombre ya muerto, sentado en una silla del comedor.Junto a él, los investigadores hallaron tres teléfonos celulares, jeringas, guantes de latex y ampollas con una enorme variedad de drogas como propofol, lidocaína, difehidramina, fentanilo, diclofenac, clonazepan, dexaametazona, adrenalina, haloperdol, metroclopranida, diazepan y keterolac, entre otras.En general se trata de ansiolíticos, analgésicos y anestésicos en una presentación no comercial para el público, ni de venta libre.El caso es investigado por el fiscal Nacional en lo Criminal y Correccional 21, Carlos Alberto Vasser, con apoyo de la Policía de la Ciudad, que realizó las pericias esta noche y se encargó del traslado del cuerpo del hombre fallecido a la morgue, donde será sometido a una autopsia para determinar las causas y mecánica de su deceso.El caso sorprendió este viernes en medio de la conmoción que generaron las revelaciones en torno al caso del anestesista fallecido en febrero en otro sector del mismo barrio de Palermo, tras una fiesta de drogas controladas que eran conseguidas por otros profesionales de la salud que trabajaban en hospitales y clínicas de la ciudad de Buenos Aires.Los informantes señalaron que el cuerpo del enfermero se encontraba sentado en una silla, apoyado sobre la mesa del comedor del departamento. Y, apuntaron que en principio los médicos que practiquen la autopsia buscarán determinar la data de la muerte.La investigación será seguida con gran atención en forma paralela al desarrollo de la causa abierta en la justicia por la muerte de Alejandro Zalazar (29), un residente del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, del Rivadavia y de la Fundación Favaloro.El médico Zalazar fue hallado muerto el 20 de febrero, en una causa que investiga el fiscal Eduardo Cubría y el juez Santiago Bignone en una aparente fiesta de drogas tras el hallazgo de ampollas de fentanilo y propofol, dos productos faltantes en el Hospital Italiano.Al ser encontrado muerto, Zalazar tenía una vía conectada al pie a través de la cual se habría administrado estos anestésicos.