Por qué, en pleno «boom ganadero», el sector frigorífico está en crisis
La industria frigorífica refleja el rumbo de la economía argentina, con un sector -el de mayor eficiencia y capacidad financiera- destinado a crecer, y otro sentenciado a la desaparición. Entre los primeros están las empresas habilitadas para la exportación, que podrán aprovechar los excelentes precios internacionales de la carne y el buen posicionamiento de la Argentina en ese rubro. Entre los segundos se cuentan, por ejemplo, el frigorífico San Roque, de Morón, el frigorífico Pico, de La Pampa, y La Taba, del norte de Córdoba, que en las últimas semanas tuvieron que reducir drásticamente la cantidad de empleados o, directamente, cerrar sus puertas.Fernando Chico, empresario frigorífico con base en Venado Tuerto, Santa Fe, advierte en diálogo con Clarín rural que la coyuntura del negocio atraviesa un momento delicado, marcado por una fuerte caída del consumo -que en febrero fue de 47,3 kg por habitante al año, el nivel más bajo en dos décadas- y una suba abrupta del precio de la hacienda entre diciembre y febrero, que recién ahora comienza a encontrar un techo. A esto se suma un problema estructural que golpea de lleno a la industria: ”El subproducto vacuno prácticamente no tiene valor, sobre todo el cuero”, señala.Si bien décadas atrás representaba una fuente clave de ingresos para las plantas faenadoras, hoy el precio del cuero es prácticamente irrelevante debido a cambios en la industria global de materiales. En contraste, las menudencias se mantienen como un componente que ayuda a sostener los números, impulsadas por la demanda externa.Este nuevo escenario redefine por completo la lógica económica del frigorífico. Chico explica que, a diferencia del pasado, hoy la actividad se sostiene principalmente en el cobro del servicio de faena, ya que la mano de obra supera en costo al valor de los subproductos. Este cambio impacta también en toda la cadena: desde matarifes que ahora deben pagar por faenar, hasta una creciente fragilidad financiera, con más cheques rechazados y dificultades en los pagos. En ese contexto, el cierre de plantas —a razón de una cada pocas semanas— refleja una industria tensionada, donde tanto el mercado interno como la exportación enfrentan serios desafíos para sostener la actividad.“Los novillos alcanzaron un valor tan alto que hasta a los exportadores se les complica convalidar ese número y trasladarlo al exterior. Y a los consumeros que se dedican solamente al vacuno, se les ha caído la faena, y si los agarra mal parados financiera o económicamente, o con deudas, pasan a concurso preventivo, algunas plantas cierran o llevan la faena para otro lado y frenan los pagos”, ilustra, y añade: “La cadena de pagos está muy frágil, vienen más cheques rebotados que en otras épocas, incluso cheques chiquitos, lo cual demuestra que hay un sector que está muy golpeado”.En las últimas semanas se acumularon señales concretas de esta tensión: el frigorífico San Roque, en Morón, desvinculó a sus 140 empleados; el Frigorífico Pico, en La Pampa, arrastra deudas que superan los $30.000 millones, con más de mil cheques rechazados y compromisos por $9.000 millones solo con el Banco de La Pampa; y La Taba SRL, en Cruz del Eje, Córdoba, fue declarada en quiebra con un pasivo superior a los $3.540 millones y más de 1.200 cheques impagos. Estos casos no son hechos aislados, sino la manifestación de un problema más profundo en la estructura del negocio.Tomás Gandulfo, con experiencia en distintos eslabones de la cadena de la carne, incluido el frigorífico, analiza la situación actual de ese negocio como el resultado de un cambio de contexto macroeconómico que dejó al descubierto ineficiencias acumuladas durante años. Según su visión, el esquema previo de alta inflación y devaluaciones constantes funcionaba como un “colchón” que permitía compensar problemas estructurales, ya que los ingresos en pesos tendían a mejorar con el tiempo. Con la desaceleración inflacionaria y un tipo de cambio más estable, ese margen desapareció, y muchas plantas —especialmente aquellas que no invirtieron los excedentes en tecnología— quedaron expuestas a costos más altos y menor competitividad comercial.Es un secreto a voces que todos los frigoríficos que se subieron a la ola exportadora de vacas a China de los últimos años abrieron cuentas en el exterior e hicieron un rulo financiero repatriando dólares al precio de contado con liquidación. Eso daba una ganancia extra que algunos invirtieron en mejorar su eficiencia y otros no.En el nuevo escenario, Gandulfo pone el foco en la estructura de costos del negocio, donde el animal representa entre el 60 y el 70 por ciento, mientras que los salarios —que antes estaban deprimidos en dólares— hoy ganan peso relativo. A esto se suma un contexto internacional menos favorable en algunos mercados clave: la caída de precios en China afectó a muchas plantas que dependían fuertemente de ese destino para lograr una buena integración del negocio. Al mismo tiempo, el tipo de cambio real bajo genera una presión adicional sobre los exportadores. “Hay costos en pesos altos dolarizados e ingresos bajos”, sintetiza.Sin embargo, Gandulfo destaca que el momento para la producción ganadera es excepcional, impulsado por una menor oferta de hacienda y una demanda externa firme, lo que elevó los precios del ganado a niveles históricamente altos. En este contexto, anticipa un proceso de “sinceramiento” en la industria frigorífica, con cierre de plantas menos eficientes y una mayor concentración, mientras que los productores se verán beneficiados durante varios años.En la misma línea, el empresario Miguel de Achával, con amplia experiencia en el rubro, describe a la industria frigorífica argentina como un sector excesivamente atomizado, con dificultades estructurales para absorber los ajustes propios de un mercado más libre. Según describe, “durante años existió un esquema de intervención en el que, ante subas de precios en el mercado interno, se restringían las exportaciones para volcar mayor oferta de hacienda al consumo local”. Ese mecanismo, señala, generaba una suerte de “colchón” que beneficiaba a todos los actores —grandes, chicos, formales e informales—, pero distorsionaba el funcionamiento real del negocio.En el contexto actual, con menor intervención, esa red de contención desapareció y deja en evidencia la fragilidad de muchas empresas para sostenerse en un entorno más competitivo. “Por suerte eso no sucede más…. La industria frigorífica del mundo está concentrada ya que es de bajos márgenes en general, y de alta volatilidad. Es por eso que muchas empresas tienen plantas procesadoras de todas las proteínas animales y en diferentes localidades. Para tener un mejor mercado lo mejor es menos plantas y de alto volumen”, afirma.En conjunto, las distintas miradas coinciden en que el sector frigorífico bovino atraviesa una transición profunda. La combinación de menor consumo interno, altos precios de la hacienda, cambios en los mercados internacionales y un nuevo entorno macroeconómico está redefiniendo las reglas de juego.
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Por qué, en pleno «boom ganadero», el sector frigorífico está en crisis
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“La discapacidad está en terapia intensiva”
“La discapacidad está en terapia intensiva”
Silvia Bleichmar fue una psicóloga y socióloga argentina. En conferencias y escritos entre finales de los años 90 y principios del siglo XXI enfatizó que “la crueldad no es sólo el ejercicio malvado sobre el otro; es también la indiferencia ante el sufrimiento del otro”.Hoy, Argentina vive un momento difícil, la empatía se encuentra cada vez más lejana en nuestra sociedad. Hay muchos sectores que han sido vapuleados. En el caso de la discapacidad, nos encontrarnos en terapia intensiva. Es importante destacar que el Congreso sancionó la Ley 27.793 de Emergencia en Discapacidad para frenar este colapso. La misma fue vetada, luego restituida y hasta la Justicia Federal ordenó su acatamiento. Pero la legislación no se cumple ni se aplica en su totalidad. Los aranceles de las prestaciones tienen un atraso del 40%. Actualmente, el Gobierno decidió dejar de pagar las prestaciones de los afiliados a PAMI e Incluir Salud, dos obras sociales que reúnen a la mayor cantidad de personas que concurren a nivel nacional a centros de día, hogares y escuelas especiales, entre otras. El sistema de discapacidad está en crisis, y muchas instituciones están en peligro de mantener su continuidad.No podemos seguir ajenos. La discapacidad nos atraviesa a todos. Sus derechos deben respetarse, y el Estado debe estar presente para garantizarlos. Aquellos que no tenemos inconvenientes de este tipo, no estamos exentos de padecerlos en algún momento. Seamos empáticos. No esperemos a que nos toque de cerca y sea demasiado tarde.Martín Del Gaiso / martindelgaiso@gmail.comA 50 años del golpe, más sobre del Día de la MemoriaAyer, 24 de marzo, fue un día para reflexionar sobre la peor tragedia de la Argentina, el terrorismo Montonero, ERP, contra un gobierno democrático. Y es patético escuchar a quienes por un lado piden “Nunca más un golpe contra la democracia”, y por el otro exigen que se vaya Javier Milei, cuando sólo lleva el 50% de su mandato.¿En qué quedamos, son democráticos o golpistas disfrazados?Ver que una marcha donde la izquierda y el kirchnerismo se apoderan de un acto que es de todos los argentinos, es repugnante. Siempre montados en cosas que nos pertenecen a todos los argentinos, para hacer creer que cuentan con nuestro apoyo.Fue una marcha por la memoria, no una marcha para apoyar a una ex presidenta condenada por corrupción, o a Axel Kicillof. Esa marcha politizada por el kirchnerismo, lo que menos tiene es el objetivo de memoria verdad y justicia.Si esto sigue así, ese 24 de marzo pasará a ser otra fecha maldita para la mayoría de los argentinos, otra fecha que será olvidada.Darío Díaz / darioalb@gmail.comA 50 años de algo que comenzó antes de 1976, hoy se sigue conmemorando una gran equivocación de todos los argentinos, por acción u omisión.Los que siguen reclamando derechos e indemnizaciones económicas ya son conocidos.Pero la mayoría silenciosa de los que han sido impávidos testigos de una lucha contra el sentido de argentinidad, son ciegos ante los derechos humanos que no se respetan con detenidos sin condena o penados luego de décadas de prisión preventiva ilegal e ilegítima.En nuestro país, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. No veo a ningún político, salvo alguna soslayada excepción, pedir por el cese de una historia amañada.El pasado siempre presente impide desembarazarse de venganzas provenientes de ideologías foráneas a nuestro ser nacional.Si hubo un ¡Nunca Más!, también debería haber un “¡Basta!”Guillermo Luis Bravo / guillermoluisbravo@yahoo.com.arSoy un ciudadano al que le interesa la política, pero nunca milité en ningún partido, y recuerdo perfectamente los acontecimientos de 1976.El país totalmente en decadencia política, económica y moral, el gobierno infiltrado por personajes como López Rega y además el país infectado de terroristas, subversivos y la orden de Isabel Perón de aniquilar a la subversión.Deberían haber combatido a los terroristas con la ley y no tomando el poder y excederse en su accionar como lo hicieron.Para mí, realmente fue una guerra donde los dos bandos cometieron atrocidades y siempre me pregunté qué hubiera sucedido si los terroristas hubieran logrado tomar el poder.Saul Kon / litok@fibertel.com.arNada justifica un golpe de Estado. Nada justifica la “desaparición” de personas. Nada justifica el secuestro, la tortura, la persecución ideológica, la apropiación de bebés.Nada justifica la oscuridad que vivimos los argentinos en los setenta, que debería habernos dejado una lección.La violencia, sea del color ideológico que fuere, no conduce a nada bueno. La voluntad del pueblo se expresa en las urnas. Los gobiernos deben terminar sus mandatos, aunque estemos disconformes con la gestión de turno.Para no cometer los mismos errores, debemos revisar la historia y honrar la memoria. No tropezar eternamente con las mismas piedras. Hacer autocrítica, no creernos dueños de la verdad absoluta, dialogar, intentar convivir en el disenso, respetarnos, escucharnos, asumir que estamos todos en el mismo barco y es nuestra misión mantenerlo a flote.Nunca más el terrorismo de Estado; nunca más la guerra de guerrillas; nunca más el siniestro accionar de “la mano de obra desocupada”, de los grupos “parapoliciales”.Nunca más la anarquía, el descontrol, el miedo como estrategia de sometimiento, nunca más el vale todo. ¡Nunca más!Irene Bianchi / irenebeatrizbianchi@hotmail.comSe cumplieron 50 años del golpe perpetrado por las fuerzas armadas en 1976 y aún quedan aproximadamente 400 niños desaparecidos.Esta negra mancha se extiende y se agiganta a medida que pasan los años, si no resolvemos esta macabra tragedia llegaremos en algún momento a sumar 30.000 desaparecidos.La siniestra cancelación del INADI debería “obligar” al Congreso de la Nación a crear una comisión bicameral que investigue la desaparición de estos niños a quienes les abolieron su verdadera identidad.Daniel Maccagnoni / republicracia@gmail.comAyer y en estos días recordamos con mucha tristeza aquellos días donde nos agredimos entre hermanos. Hoy debemos tomar conciencia con sinceridad hasta donde fuimos responsables cada uno con nuestro silencio o nuestra acción.Nadie está sin culpa. Reconocer nuestra responsabilidad sinceramente y sin mentiras es el único camino hacia la paz social.Eduardo Faroppa / eduardofaroppa42@gmail.com -

Si esto no es la casta… ¿la casta dónde está?
«Si esto no es la casta… ¿la casta dónde está?»
La Real Academia define casta como un grupo que forma una clase especial y permanece separado de los demás por su raza, religión o privilegios. En la Argentina de hoy, esa definición se padece día a día. Mientras el ciudadano común intenta descifrar el jeroglífico de una factura de servicios con aumentos exponenciales, o elige qué medicamento dejar de comprar porque la prepaga se volvió un artículo de lujo, el Senado parece habitar una dimensión paralela. Los aumentos en las dietas de los senadores no son solo una cifra, son un mensaje: “Nosotros no somos como ustedes”.Resulta obsceno hablar de ajuste y sacrificio cuando quienes firman los decretos se autoperciben merecedores de sueldos que multiplican por 20 o 30 una jubilación mínima. Lo que para un legislador es un simple trámite de mano alzada, para un jubilado es la diferencia entre comer fideos o arroz una vez por semana o no comer. Las jubilaciones de hambre no son solo una falla económica; son un cachetazo artero a quienes sostuvieron el país con sus aportes durante décadas. Ver a un senador nacional aumentar su dieta de forma exprés, mientras un jubilado debe hacer malabares para subsistir con un bono irrisorio y congelado como el corazón de los políticos, es la prueba de que el privilegio sigue intacto.Nos prometieron que el ajuste lo pagaría la política. Sin embargo, la casta no se destruye, solo se transforma. Conserva siempre la misma esencia: la de una élite blindada ante la realidad que ellos mismos generan. “No hay plata”, dicen. Pero para ellos, sí. Si el privilegio de aumentarse el sueldo por encima de la inflación, mientras el resto del país se hunde en la pérdida del poder adquisitivo, no es la definición exacta de casta, entonces habría que inventar una palabra nueva. Pero no hace falta. El pueblo la conoce bien, porque es el que siempre termina pagando la cuenta de una fiesta a la que nunca fue invitado. La casta siempre está en orden.Francisco Manuel Silva frsilva50@gmail.comTiempo atrás, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, cometió el sincericidio de aconsejar la compra de dólar barato (“comprá, campeón”). O sea, imitarlo en su profesión financiera especulativa que tanto perjuicio ha hecho al país, empobreciendo al pueblo y debilitando el sistema republicano. No dijo “invertí en algo productivo: industrial, comercial, profesional, deportivo. Y si es posible, dando empleo”, sino apuntó a preservar el valor de su tenencia adquiriendo moneda extranjera. Que de ahí en más se repitieran los argumentos de baratura, para una apertura cuasi indiscriminada de la importación, en desmedro de una razonable protección contra el “dumping social chino”, solo medió lo que tarda en llegar al país un barco desde Oriente. No es que me embargue encono con aquel país que todo ofrece a precio popular y buena calidad. Simplemente, también el comercio mundial debe equilibrarse como un match de box con pesos equivalentes. Ya que a nadie se le ocurriría -como sí lo pretende nuestro gobierno- subir al ring a Mike Tyson versus Pascualito Pérez. Eso no es competencia… es suicidio.Adrián A. Klas viyurklas@gmail.comEl kirchnerismo sigue jugando sucio: intenta ensuciar al presidente Javier Milei con casos como $LIBRA y utiliza a Manuel Adorni como chivo expiatorio, mientras oculta décadas de corrupción y mala gestión. La ciudadanía no puede ni debe tolerar que se manipule la realidad para distraer de los problemas reales: inflación, desempleo y pérdida de confianza en las instituciones. Pretender que los mismos que arruinaron la economía vuelvan a dar lecciones es un insulto a todos los argentinos que sufren las consecuencias de sus errores. Es hora de memoria, responsabilidad y transparencia, no de relatos. Maria Inés Blomberg Inesblomberg@gmail.comLa amoralidad es la carencia total de sentido moral, lo que conduce a actuar sin tener la capacidad de discernir lo que está bien de aquello que está mal. No implica necesariamente maldad como sí sucede con el inmoral, que actúa a sabiendas de que está obrando mal. Es un problema que un alto funcionario público no tenga conciencia ética o moral de sus acciones como lo ha demostrado recientemente Manuel Adorni. Mala manera de honrar la ejemplaridad en el ejercicio de un cargo público.Patricio Oschlies poschlies@yahoo.com.ar