Etiqueta: ganadería

  • Ganadería en Entre Ríos: se perdieron más de 180.000 bovinos y la faena cayó un 29,49% – Arriba Noticias

    Ganadería en Entre Ríos: se perdieron más de 180.000 bovinos y la faena cayó un 29,49% – Arriba Noticias

    Ganadería en Entre Ríos: se perdieron más de 180.000 bovinos y la faena cayó un 29,49% – Arriba Noticias

     
    Cómo cambió el rodeo bovino
    Las vacas pasaron de 1.897.301 cabezas en 2021 a 1.817.376 en 2025. Esto representa una disminución de 79.925 animales, equivalente al 4,21%. Si la comparación se realiza con el máximo registrado en 2022, la reducción alcanza las 138.483 cabezas, un 7,08%.

    Las vaquillonas tuvieron una de las mayores caídas porcentuales: pasaron de 637.262 a 527.635 animales, con una disminución de 109.627 cabezas, equivalente al 17,2%. No obstante, en 2025 la categoría recuperó 6.156 animales respecto del año anterior, un incremento del 1,18%.
    Los terneros y terneras mostraron el comportamiento contrario. La categoría pasó de 1.093.320 cabezas en 2021 a 1.202.354 en 2025, lo que representa un crecimiento de 109.034 animales, equivalente al 9,97%. Sin embargo, respecto de 2024 hubo una baja de 31.686 cabezas, un 2,57%.
    Menos novillitos, novillos y toros
    Los novillitos pasaron de 481.591 animales en 2021 a 415.907 en 2025. La caída fue de 65.684 cabezas, un 13,64%, aunque durante el último año de la serie la categoría aumentó 4.155 animales respecto de 2024.
    En el caso de los novillos, el stock pasó de 412.967 a 384.354 cabezas, con una disminución de 28.613 animales, equivalente al 6,93%. Los toros, por su parte, bajaron de 111.906 a 103.434, una reducción de 8.472 cabezas, el 7,57%.
    De este modo, cinco de las seis categorías consideradas terminaron 2025 con menos animales que en 2021. La única que creció durante el período fue la correspondiente a terneros y terneras, que tuvo un incremento cercano al 10%.
    Diferencias entre los departamentos
    La evolución territorial también mostró fuertes contrastes. La Paz registró una de las mayores disminuciones: pasó de 392.976 bovinos en 2021 a 330.219 en 2025, una pérdida de 62.757 cabezas, equivalente al 15,97%.
    Villaguay pasó de 444.853 a 398.194 animales, con una caída de 46.659 cabezas, el 10,49%. Federal perdió 20.775 bovinos, mientras que Gualeguaychú redujo su stock en 18.343 animales. Uruguay, Paraná y Nogoyá también terminaron el período por debajo de los valores de 2021.
    Feliciano registró una reducción de 34.947 cabezas, el 14,97%, después de una fuerte caída en 2023 y una posterior recuperación. Tala pasó de 167.612 a 152.187 bovinos, mientras que Colón perdió 3.824 animales. En contraste, Concordia prácticamente mantuvo estable su stock, con una reducción de apenas 221 cabezas, equivalente al 0,11%.
    Algunos departamentos aumentaron sus existencias
    Entre los departamentos que registraron crecimiento se destacó Gualeguay, cuyo stock pasó de 279.944 bovinos en 2021 a 311.378 en 2025. El incremento fue de 31.434 cabezas, un 11,23%.
    También aumentaron sus existencias Islas del Ibicuy, con 28.841 bovinos más y un crecimiento del 9,51%; Victoria, que incorporó 14.706 cabezas, un 8,68%; y Diamante, que pasó de 150.003 a 155.508 animales, con una suba del 3,67%.
    Los totales departamentales de FUCOFA fueron de 4.634.347 bovinos en 2021, 4.813.145 en 2022, 4.644.371 en 2023, 4.522.395 en 2024 y 4.453.085 en 2025. Las pequeñas diferencias con los totales por categoría responden a los distintos cuadros estadísticos de la fuente.
    La fuerte caída de la faena vacuna
    La contracción fue todavía más marcada cuando se analiza la faena bovina. Entre Ríos faenó 492.635 bovinos en 2021, 546.067 en 2022 y alcanzó un máximo de 568.966 en 2023.
    A partir de allí comenzó una reducción: en 2024 se faenaron 489.136 animales y en 2025 la cifra cayó a 347.360 bovinos. En comparación con 2021, fueron 145.275 animales menos, equivalente a una baja del 29,49%.
    Si se compara con el máximo de 2023, la reducción llega a 221.606 bovinos, un 38,95%. Además, entre 2024 y 2025 la faena disminuyó un 28,89%, lo que marca una contracción especialmente pronunciada durante el último año de la serie.
    La faena bovina cayó durante todo 2025
    Los registros mensuales muestran que la caída de la faena bovina se extendió durante prácticamente todo 2025. En enero se faenaron 30.850 bovinos, frente a 40.855 en 2024 y 49.280 en 2023.
    Durante los meses siguientes se registraron 25.054 animales en febrero, 29.641 en marzo, 29.842 en abril, 30.305 en mayo, 30.140 en junio, 30.345 en julio y 29.790 en agosto.
    La segunda mitad del año mantuvo niveles similares: 27.435 bovinos en septiembre, 30.879 en octubre, 26.392 en noviembre y 26.687 en diciembre. El comportamiento mensual explica la fuerte diferencia entre la faena de 2024 y la registrada durante 2025.
    El crecimiento de la cadena porcina
    La trayectoria de la faena porcina fue diferente. En 2021 se procesaron 328.840 animales, mientras que en 2022 fueron 353.971 y en 2023 llegaron a 374.776.
    En 2024 se alcanzó el máximo de la serie, con 384.738 porcinos faenados. En 2025 hubo una reducción respecto de ese récord, hasta 362.266 animales, pero el volumen siguió siendo superior al de cinco años atrás.
    En concreto, entre 2021 y 2025 la faena porcina aumentó 33.426 cabezas, un 10,17%. La comparación interanual muestra una caída del 5,84% frente al máximo alcanzado en 2024.
    La faena porcina superó a la bovina
    El contraste entre ambas cadenas resulta especialmente significativo al comparar el comienzo y el final del período. En 2021 se faenaron 492.635 bovinos contra 328.840 porcinos, por lo que la faena vacuna era un 49,81% superior.
    En 2023, la diferencia todavía favorecía a la actividad bovina: fueron 568.966 bovinos frente a 374.776 porcinos. En 2024, la brecha se redujo a 104.398 animales.
    En 2025 la relación se invirtió: se faenaron 347.360 bovinos y 362.266 porcinos. La faena porcina superó a la bovina en 14.906 animales, equivalente al 4,29%.
    Dos indicadores que muestran realidades diferentes
    La comparación no permite afirmar por sí sola que la producción porcina haya reemplazado a la bovina. Sí evidencia que ambas cadenas tuvieron trayectorias diferentes: entre 2021 y 2025, la faena bovina cayó 29,49%, mientras que la faena porcina creció 10,17%.
    También es importante distinguir entre stock y faena. El stock representa las existencias ganaderas en un momento determinado, mientras que la faena contabiliza los animales enviados a la industria frigorífica durante un período.

    Por eso, la reducción del stock bovino no explica por sí sola la magnitud de la caída de la faena. Del mismo modo, el crecimiento de los terneros y terneras no compensó las bajas registradas en vacas, vaquillonas y distintas categorías de animales de engorde.
    Un nuevo escenario para la ganadería entrerriana
    La serie 2021-2025 dejó una reducción del stock bovino provincial cercana al 4%, con bajas particularmente marcadas en vaquillonas, novillitos y algunas categorías de animales adultos. La faena bovina tuvo una contracción todavía mayor, del 29,49%, mientras que la actividad porcina terminó con un crecimiento acumulado del 10,17% respecto de 2021.
    En el territorio provincial también hubo diferencias: La Paz encabezó las caídas con 15,97%, seguida por Feliciano, con 14,97%, y Villaguay, con 10,49%. En el otro extremo, Gualeguay creció 11,23%, Islas del Ibicuy 9,51%, Victoria 8,68% y Diamante 3,67%.
    En conjunto, los datos publicados por Uno Entre Ríos muestran una ganadería entrerriana con menos bovinos, una composición diferente del rodeo y una faena vacuna significativamente menor, mientras que la cadena porcina alcanzó en 2025 un volumen de faena superior al bovino. La comparación de cinco años permite identificar estas transformaciones, aunque la serie por sí sola no determina las causas económicas, productivas o climáticas que explican cada variación.

  • Una ganadería con menos animales: el stock vacuno argentino es el más bajo en casi una década y media

    Una ganadería con menos animales: el stock vacuno argentino es el más bajo en casi una década y media

    Una ganadería con menos animales: el stock vacuno argentino es el más bajo en casi una década y media

    El rodeo vacuno sigue cayendo: según el Sigsa (Senasa), las existencias de ganado al 31 de diciembre del 2025 totalizaban 50,9 millones de cabezas, es decir, 705.000 animales (-1,4%) menos que a igual fecha del año 2024.Se calcula la cantidad de vacas en 21,56 millones de cabezas, 530.000 (-2,4%) menos que el año anterior, mientras que el stock de terneros es de 14,4 millones, unas 200.000 cabezas menos (-1,4%) que a fines del 2024.La relación ternero/vaca es 66,9%, apenas por encima del 66,1% registrado durante el año previo. Sorprende, en tanto, la nueva caída del número de novillos, categoría que desciende por cuarto año consecutivo: a diciembre pasado se contabilizaron 2,1 millones de animales en esta categoría, 140 mil menos (-6%) que en 2024.En cambio, creció el stock de novillitos en 134.000 cabezas (+2,9%) con respecto a un año atrás. ¿Más animales en recría?Por su parte, el stock de vaquillonas, pese a la elevada faena de esta categoría en 2025, se mantiene sin cambios.Pero el dato saliente de este rodeo de 50,9 millones de cabezas es que se trata del más bajo de los últimos 14 años y que hay alrededor de cuatro millones de cabezas por debajo del máximo alcanzado en 2018.La liquidación ganadera ha ido demasiado lejos y el punto de partida de la recomposición del rodeo es muy bajo.De acuerdo con estos registros oficiales, el destete 2026 ya en curso podría llegar a los 14,5-14,6 millones de crías, un volumen que ha sido superado en 11 oportunidades en los últimos 20 años.En el primer trimestre del año, la salida de terneros y terneras de los campos, con destino a cría o engorde, totalizó las 2,2 millones de cabezas, 11% menos que en el mismo lapso del año pasado y 24% abajo de 2023, cuando se produjo una salida masiva a raíz de la sequía.Si se considera que el destete de este año estaría alrededor de los 14,5 millones de terneros, levemente por debajo de 2025, la caída observada en el número de animales de esta categoría comercializados en los primeros meses del año indicaría que estaríamos ante las primeras señales de una fase de retención del ciclo ganadero.De todos modos, hay que esperar algunos meses más para hablar de retención, porque esta retracción en la oferta de terneros, a favor de los altos precios y del buen estado de los campos, podría moderarse en los próximos meses.Todo indica que este año las ventas del criador se darán en forma “escalonada”, de acuerdo con los costos de explotación y los gastos necesarios para un determinado nivel de vida.Esta baja en el número de terneros salidos de los campos de cría entre enero y marzo está en línea con la fuerte caída en los envíos de ganado a faena (-7%) y con el notable aumento en el stock de animales encerrados en los feedlots, que a principios de marzo se ubicaba un 6% por encima de febrero y 10% arriba de un año atrás.Hay retención en los campos y en los corrales; por ahora se incrementan más los kilos agregados a los animales que el número de cabezas en stock.La tendencia de la oferta ganadera en el primer trimestre del año permitiría proyectar una faena anual de 12,7 millones a 12,8 millones de novillos, un número menor al del año pasado y una producción de carne vacuna de alrededor de los 2,9 millones de toneladas.La exportación sería de 850.000 toneladas y el consumo, de 42 a 43 kilos per cápita. La caída en la faena afectará inevitablemente a la exportación y al consumo.

  • La ganadería podría producir 1.336 millones de dólares más por año con dos decisiones clave

    La ganadería podría producir 1.336 millones de dólares más por año con dos decisiones clave

    La ganadería podría producir 1.336 millones de dólares más por año con dos decisiones clave

    En la discusión histórica sobre cómo aumentar la producción de carne en la Argentina, muchas veces se pone el foco en sumar vacas, expandir superficie o incrementar el peso de faena. Eso no está mal, pero hay dos indicadores que explican gran parte del problema (y de la solución) y que siguen estando por debajo de su potencial: el índice de preñez y el índice de destete de los rodeos comerciales. Hoy, el índice de preñez del rodeo nacional ronda el 84 %, mientras que el índice de destete efectivo, es decir, los terneros logrados sobre las vacas entoradas, se ubica por debajo, afectado por pérdidas gestacionales y mortandad al parto y al pie de la madre.La cuenta es sencilla y contundente: cada punto porcentual que sube la preñez es un ternero más cada 100 vacas. En un rodeo de 1000 vientres, pasar de 84 a 90% de preñez significa 60 terneros adicionales por año, sin aumentar stock ni estructura.Llevado a escala país, con unos 22,5 millones de vacas de cría, un solo punto de preñez adicional equivaldría a más de 225.000 terneros adicionales por año. A valores de hoy (990 dólares por ternero), representaría 222,7 millones de dólares más, que se generarían todos los años y que se derramarían en toda la cadena ganadera. Entonces, mejorar la preñez es una decisión de alta rentabilidad y bajo riesgo”, expresa Francisco López Harburu, directivo de la firma Select Debernardi, y remarca: «La Argentina no tiene un problema de cantidad de vacas; tiene un problema de eficiencia reproductiva promedio».Pero no alcanza solo con lograr más preñez. El verdadero resultado productivo de la cría se mide al destete. Hoy, la Argentina presenta un índice de destete nacional estimado del orden del 63%, un valor que deja en evidencia pérdidas importantes entre el diagnóstico de preñez y el destete efectivo.“Cuando hablamos de destete, estamos hablando de sanidad, nutrición, manejo del parto y del ternero. Son variables que se pueden mejorar y que tienen un enorme impacto económico”. resalta López Harburu. “Aumentar el índice de destete no requiere más vacas, sino menos pérdidas”, insiste.Si la Argentina lograra aumentar el índice de destete en cinco puntos porcentuales —por ejemplo, de 63 a 68 %— el sistema estaría generando 1.125.000 terneros adicionales por año. Traducido a números, equivaldrían a 1113,7 millones de dólares adicionales por año, si se considera un valor de 990 dólares por ternero de 200 kilos, solo por mejorar la eficiencia del sistema.“Cada ternero que se pierde entre la preñez y el destete es ingreso que no vuelve. Mejorar el destete es tan estratégico como mejorar la preñez”, destaca el especialista.Tanto la preñez como el destete comparten una característica clave: son variables de manejo, no de escala. Mejorarlas exige una seria de decisiones de instrumentación sencilla:• Asegurar una mejor condición corporal al servicio• Realizar diagnóstico temprano de preñez• Manejar de manera diferenciada las vacas vacías• Controlar la sanidad reproductiva y neonatal• Asegurar la mejor atención al parto y manejo del ternero“Antes de discutir cuántas vacas más necesitamos, deberíamos reconocer cuántos terneros estamos dejando de producir con las vacas que ya tenemos”, enfatiza López Harburu.En síntesis: si Argentina lograra combinar un punto más de preñez y seis puntos más de destete, el impacto agregado en la cría alcanzaría los 1336,7 millones de dólares anuales, sin expandir la frontera ganadera y sin incrementar el stock bovino. Por eso, “más allá de estos cálculos, que pueden variar en función de los precios y del clima, la ganadería argentina tiene una oportunidad enorme: producir más con lo mismo. Y eso empieza, indefectiblemente, por la eficiencia reproductiva”, expresa López Harburu. Luego agrega: “mejorar los índices de preñez y destete no es una discusión técnica menor: es una decisión estratégica para el futuro de la producción de carne argentina”. Son indicadores silenciosos, pero determinantes. Y, probablemente, las herramientas más rápidas y eficientes para aumentar producción, generar divisas y fortalecer toda la cadena ganadera.Obviamente, los resultados no se conseguirán de un día para otro. Los ganaderos tienen muchos recuerdos de manoseo del mercado de las carnes. Por eso, se requiere galvanizar el compromiso de que no se va a alterar el mercado con medidas intervencionistas, como precios máximos, cierre de exportaciones ni otras medidas desalentadoras. Pero esa es condición necesaria, pero no suficiente: se requiere el convencimiento de los productores de que el proceso se puede llevar adelante y de que vale la pena. “El momento para empezar es hoy, cuando un ternero o una vaca gorda se pueden vender en más de un millón de pesos; hay tecnologías probadas y los insumos aumentaron menos que los precios de la hacienda. En este momento, entonces, esperar para ver cómo evolucionan la economía y la política hasta 2027, no parece ser un buen negocio ni para los productores ni para el país”, concluye López Harburu.