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  • Dal Molín: “Casaretto quiere gobernar Entre Ríos, pero antes debe explicar cómo condujo ATER”

    Dal Molín: “Casaretto quiere gobernar Entre Ríos, pero antes debe explicar cómo condujo ATER”

    El senador provincial Rubén Dal Molín cuestionó las declaraciones periodísticas en las que Marcelo Casaretto manifestó su intención de competir por la Gobernación de Entre Ríos y sostuvo que “antes de pedirles a los entrerrianos que le confíen la provincia, debe explicar qué ocurrió durante su conducción de ATER”.

    “Casaretto dice en los medios que quiere ser gobernador y que no le interesa ocupar ningún otro cargo. Está en todo su derecho de expresar una aspiración política, pero quien pretende administrar Entre Ríos también debe estar dispuesto a responder por las decisiones y los mecanismos de control que funcionaron durante el período en que estuvo al frente de ATER”, afirmó Dal Molín.
    Casaretto condujo la Administradora Tributaria de Entre Ríos entre 2011 y 2015, período que comprende parte de las compensaciones tributarias fraudulentas investigadas por la Justicia.
    La nueva denuncia fue presentada por María Estrella Martínez de Yankelevich, exjefa del Departamento Despacho de ATER, quien reconoció mediante un juicio abreviado su participación en las maniobras. En su presentación, sostiene que el nivel de las operaciones realizadas excedía las posibilidades de los empleados administrativos y requería intervención de los niveles superiores del organismo.
    “Estamos hablando de expedientes, resoluciones, modificaciones de cuentas tributarias y accesos informáticos. Casaretto debe explicar qué mecanismos de supervisión existían durante su gestión, qué nivel de intervención tenía la conducción sobre esas operaciones y qué información llegaba a las autoridades del organismo”, planteó el senador.
    Dal Molín también cuestionó que el exdirector de ATER invoque la denuncia que presentó en 2014 como una prueba definitiva de inocencia.
    “Haber presentado aquella denuncia es un antecedente que deberá valorar la Justicia, pero no alcanza por sí solo para cerrar cualquier otra línea de investigación. La nueva presentación sostiene precisamente que aquella denuncia pudo haber sido utilizada para apartar las sospechas de la conducción. Corresponde que la Justicia determine si lo denunciado tiene sustento y, en ese caso, cuáles fueron las responsabilidades”, remarcó.
    Finalmente, el senador sostuvo: “Si Casaretto aspira a gobernar Entre Ríos, tiene que estar dispuesto también a explicar su gestión anterior y a que la Justicia determine si existieron fallas de control y responsabilidades en el funcionamiento de ATER”.

  • A 35 años del gas natural en Entre Ríos: cuando gobernar era construir futuro

    A 35 años del gas natural en Entre Ríos: cuando gobernar era construir futuro

    Existen fechas que la memoria institucional debería atesorar con más cuidado del que solemos dedicarle. El 16 de agosto de 1991 es una de ellas. Ese día, en la Plaza Martín Fierro de Paraná, Entre Ríos dejó de ser una provincia postergada en materia energética y se incorporó, por primera vez, a la red de gas natural. No fue un anuncio más: fue el comienzo de una transformación silenciosa que, con los años, llegaría a decenas de miles de hogares entrerrianos.

    Hay una categoría de obra pública que rara vez ocupa portadas ni discursos épicos: la que va bajo tierra. No tiene la espectacularidad de un puente ni la fotogenia de un edificio inaugurado con corte de cinta. Se construye kilómetro a kilómetro, invisible para la mayoría de la población, y sin embargo es la que sostiene, de manera más profunda y duradera, la vida cotidiana de una comunidad. La llegada del gas natural a la provincia encarna esa paradoja: uno de los proyectos más estructurales de la historia reciente es, a la vez, uno de los más imperceptibles.
    Aquella jornada significó el acto de habilitación de las primeras conexiones domiciliarias de gas natural en Entre Ríos, bajo la primera gobernación del Dr. Jorge Pedro Busti. Estuvieron presentes el entonces presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem; el arzobispo de Paraná, monseñor Estanislao Karlic, y un amplio arco de funcionarios y legisladores. El presidente de EGASER, Alejandro Renaud, fue preciso en su definición del momento: se trataba de emprender, «todos los entrerrianos juntos», el camino de «la sustitución tecnológica, la productividad, el confort, la calidad de vida». Palabras que hoy, treinta y cinco años después, conservan una vigencia notable, porque describen con exactitud lo que terminó ocurriendo.
    Tras la bendición de las instalaciones por monseñor Karlic, el propio presidente de la Nación y el gobernador Busti caminaron hasta la casa de la familia Cartagna, en Antártida Argentina 266, a pocos metros del palco, detrás de la actual Terminal de Ómnibus de la ciudad. Allí, en la intimidad de un hogar entrerriano cualquiera, se encendió simbólicamente el primer artefacto alimentado a gas natural de la zona. La política bajó del escenario y entró a una casa. Ese gesto, tan simple como contundente, sintetiza toda una forma de gobernar: la obra pública no como promesa vacía, sino como derecho concreto que llega a la mesa de cada familia.
    Y en esa dimensión radica la clave del proceso. El gas natural no se ve. No hay una postal de la red subterránea de cañerías que hoy recorre buena parte de la provincia, ni una imagen que capture el instante exacto en que una industria bajó sus costos energéticos o una familia dejó de cargar garrafas en pleno invierno. Es una obra que trabaja puertas adentro: en el confort silencioso de una casa con calefacción, en la planilla de costos de una fábrica, en la caja de un comercio que gana competitividad.
    Los datos posteriores lo confirman con crudeza estadística. Quince años después, para 2006, Redengas ya abastecía a 31.500 usuarios de los 42.000 en condiciones de conectarse en Paraná, y en el resto de la provincia Gas Nea alcanzaba a un universo potencial de 84.000 usuarios, con 30.000 clientes reales a esa fecha. Actualmente, según la Audiencia Pública N.º 104 del ENARGAS, realizada en enero de 2024, se estima que existen más de 120.000 usuarios conectados en toda la provincia. Detrás de cada uno de esos números hay una familia que cambió su forma de vivir, una industria que ganó eficiencia, un comercio que redujo su estructura de costos. Ese es el verdadero balance de una obra de infraestructura: no la cantidad de fotos que generó, sino la cantidad de vidas que mejoró de manera sostenida.
    Volviendo al acto, Busti pronunció una frase que condensa todo un estilo de gestión: «Yo no vine a ponerle mi nombre a las cosas, sino a hacer cosas en nombre de todos». No fue una frase vacía. Uno de los principales objetivos de aquella primera gobernación fue lograr el abastecimiento de gas natural en la provincia, y para eso Busti no partió de cero ni buscó reinventar lo hecho: comenzó por reordenar las acciones que ya había desarrollado la gestión anterior de Sergio Montiel, dándole continuidad a una política de Estado por encima de las diferencias partidarias. En ese marco se completó el cruce subfluvial del Gasoducto Mesopotámico, en su tramo Aldao (Santa Fe)-Aldea Brasilera, obra estructural sin la cual ningún desarrollo posterior habría sido posible.
    Sobre esa base, la gestión de Busti impulsó un nuevo proyecto de distribución en Paraná de dimensiones inéditas para la época: 300 kilómetros de red, 520 manzanas alcanzadas y 27.000 usuarios directos proyectados. Los trabajos comenzaron en octubre de 1990 y, apenas diez meses después, en agosto de 1991, se habilitaba el primer servicio domiciliario de gas natural no solo en Entre Ríos, sino en toda la Mesopotamia argentina. Ese dato no es menor: Entre Ríos fue la puerta de entrada del gas natural a toda la región mesopotámica y hasta nuestros días es la provincia con mayor desarrollo de la red dentro del NEA, dado que Corrientes y Chaco tiene una cobertura muy limitada y Misiones directamente no tiene un sólo metro de gasoducto.
    Vale la pena, entonces, reivindicar este tipo de gestión pública en un momento en que la política parece medirse casi exclusivamente por el impacto de un anuncio en las redes y por la manía de lo fundacional. Jorge Busti gobernó con la convicción de que continuar lo bueno de una gestión anterior no era debilidad sino responsabilidad de Estado, y con la certeza de que las obras que verdaderamente importan no siempre necesitan un nombre propio grabado en una placa. «No vine a ponerle mi nombre a las cosas, sino a hacer cosas en nombre de todos», dijo aquel 16 de agosto de 1991. Treinta y cinco años después, con el gas natural corriendo silenciosamente bajo miles de calles entrerrianas, esa frase sigue siendo la mejor definición de lo que significa gobernar para la gente.
     
    Por Claudio Ava Aispuru
    (Ex presidente del Frente Entrerriano Federal)

  • Luis Caputo cruzó a Ricardo Quintela por decir que lo iban a investigar cuando Milei deje el poder: «Mejor que amenazar cual matón de barrio, dedíquese a gobernar»

    Luis Caputo cruzó a Ricardo Quintela por decir que lo iban a investigar cuando Milei deje el poder: «Mejor que amenazar cual matón de barrio, dedíquese a gobernar»

    Luis Caputo cruzó a Ricardo Quintela por decir que lo iban a investigar cuando Milei deje el poder: «Mejor que amenazar cual matón de barrio, dedíquese a gobernar»

    El ministro de Economía, Luis Caputo, respondió con dureza a través de redes sociales al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, luego de que este afirmara que el funcionario del gobierno de Milei sería investigado cuando la oposición vuelva al poder. “Mejor que amenazar cual matón de barrio, dedíquese a gobernar bien su provincia, que es un desastre”, le reprochó Caputo.

    En su contundente mensaje, el ministro recordó: “Ya estuvieron y lo hicieron gobernador, porque para eso ustedes utilizan el poder del Estado. Tuvieron que inventar entonces que mi familia había atentado contra la vicepresidenta”. Esta declaración alude al intento de magnicidio contra Cristina Kirchner y a las denuncias surgidas durante el juicio sobre presuntos vínculos entre la empresa familiar Caputo Construcciones y Jonathan Morel, líder de la agrupación Revolución Federal, quien estuvo bajo investigación y fue detenido temporalmente.
    Caputo redobló la apuesta: “Por no adherir al RIGI, está privando a los riojanos de empleo, recursos y mejores salarios. Mejor que amenazar, dedíquese a gobernar bien su provincia, que por su culpa es un verdadero desastre”.
    El cruce comenzó tras una entrevista concedida por Quintela a Infobae TV, en la que cuestionó al ministro luego de sus críticas a la posible candidatura presidencial de Axel Kicillof. Caputo había afirmado que, “por más que ocurra una guerra mundial o una invasión extraterrestre, Axel Kicillof nunca va a ser presidente”, una frase que generó malestar en el entorno del gobernador bonaerense.
    En respuesta, Quintela advirtió: “Lo vamos a investigar a él también cuando lleguemos al poder. Vamos a hacer lo que nunca hicimos, que es investigar qué sucedió en esta gestión. Por eso, los inversores tienen que tener cuidado”. Estas palabras fueron interpretadas por Caputo como una amenaza, motivo por el cual respondió públicamente.
    El gobernador riojano acusó además a Caputo y su entorno de desconocer la realidad del país: “No conocen el país porque no lo visitan, no saben cuáles son los problemas. Nunca desembarcaron en una provincia para fijarse en lo que pasa con la gente. No conocen la idiosincrasia ni el potencial de cada región. Lo único que conocen son políticas para beneficiar a un grupo selecto de la Argentina y del extranjero”.
    Quintela también cuestionó el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) y el nuevo proyecto “superRIGI”, señalando que implican “una entrega total, absoluta, de nuestra riqueza”. La Rioja es una de las provincias que no adhirió al RIGI, a diferencia de Catamarca y San Juan, que impulsan proyectos mineros con inversiones que oscilan entre 200 y 2.000 millones de dólares. El gobernador argumentó que no se opone a las inversiones, sino “a un sistema donde ellos se la llevan toda y las provincias quedan con muy poco”.
    Sobre la denuncia aludida por Caputo, cabe recordar que en octubre de 2022, en el marco del proceso judicial por el intento de magnicidio contra Cristina Kirchner, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), entonces a cargo de Agustín Rossi, presentó una denuncia vinculando a integrantes de Revolución Federal, incluido Jonathan Morel, con supuestas amenazas a la vicepresidenta.
    Durante la investigación, se detectaron pagos realizados por la empresa familiar Caputo a Morel por trabajos de carpintería en dos proyectos inmobiliarios de la empresa en Añelo, Neuquén. Flavio Caputo, hermano de Luis y primo de Nicolás Caputo, se presentó ante la justicia y ofreció colaborar para desmentir las acusaciones, señalando que estas contrataciones fueron meramente comerciales y no constituyen “apoyo financiero” a la agrupación.
    Morel fue detenido durante la investigación, aunque luego quedó libre acusado de “incitación a la violencia colectiva”. Frente a la controversia, Caputo reiteró: “Yo no tengo la culpa de que un loco haya querido matar a la vicepresidenta”.