Etiqueta: Google

  • FBI y Google frenan estafa masiva que robó datos bancarios

    FBI y Google frenan estafa masiva que robó datos bancarios

    FBI y Google frenan estafa masiva que robó datos bancarios

    Escuchar esta noticia
    Powered by Evolucion Streaming

    x1

    El FBI y Google colaboraron para desmantelar una masiva campaña de phishing que utilizaba inteligencia artificial y millones de sitios web fraudulentos para robar contraseñas y datos de tarjetas de crédito. Según informó Bleeping Computer, el grupo detrás de esta operación criminal operaba desde China y afectó a miles de usuarios en todo el mundo.

    El grupo de ciberdelincuentes, conocido como Outsider Enterprise, ofrecía un servicio de phishing como producto (PhaaS, por sus siglas en inglés), un modelo de negocio presente en la dark web que provee kits de ataque listos para usar. Esto permitía a quienes contrataban el servicio lanzar ataques sin necesidad de contar con conocimientos técnicos.
    Los kits de phishing estaban diseñados para suplantar la identidad de empresas reconocidas, entre ellas las operadoras de telefonía Verizon, AT&T y T-Mobile. Desde 2023, Outsider Enterprise operó a gran escala con alrededor de 9.000 sitios web falsos y más de un millón de URLs fraudulentas. El FBI informó que estas campañas derivaron en el robo de más de 3.8 millones de registros de tarjetas bancarias, generando pérdidas estimadas en 1.900 millones de dólares.
    La desarticulación de esta red fue parte de la Operación Riptide, un programa del FBI destinado a combatir múltiples amenazas contra la seguridad digital. En el marco de esta intervención, se incautaron servidores y cuentas utilizadas para testear los servicios fraudulentos.
    Google, que presentó una demanda civil contra el grupo de origen chino, indicó que estas operaciones afectaron a miles de usuarios a nivel global. La compañía detalló que Outsider Enterprise coordinaba sus acciones a través de Telegram y distribuía kits de phishing que facilitaban el envío de mensajes de texto falsos, simulando ser comunicaciones oficiales de Google y otras marcas de confianza.

  • Justicia de Mendoza condena a 13 años a abusador que subió videos a Google

    Justicia de Mendoza condena a 13 años a abusador que subió videos a Google

    Justicia de Mendoza condena a 13 años a abusador que subió videos a Google

    Escuchar esta noticia
    Powered by Evolucion Streaming

    x1

    La Justicia de Mendoza condenó a 13 años de prisión a un hombre tras descubrirse que abusó de su sobrina de tres años, filmó los hechos y subió los videos a su cuenta personal de Google Photos. La empresa tecnológica alertó a las autoridades sobre la presencia de material de abuso sexual infantil en esa cuenta, lo que dio inicio a la investigación.

    El proceso comenzó el 27 de febrero, cuando Google informó a la Justicia argentina que un usuario había subido ocho archivos con contenido ilegal a la nube. Entre las pruebas recolectadas, se encontraron registros de los abusos, así como una foto del DNI del acusado y datos del teléfono celular utilizado.
    El fiscal de Delitos Sexuales, Flavio D’Amore, a cargo del caso, ordenó un allanamiento el 20 de marzo en el barrio Virgen del Luján. En la vivienda encontraron a la niña víctima de los abusos y comprobaron cuál era la habitación donde se habían grabado los ataques. El sospechoso, que trabajaba como operario en una bodega, fue detenido minutos después en su lugar de trabajo.
    La investigación determinó que la víctima era hija de la hermana del acusado. Según fuentes cercanas, en los videos el hombre sometía a la menor a “juegos” que incluían tocamientos en sus partes íntimas. En otra grabación, se observó que aprovechaba que la niña dormía para rozarla con sus genitales.
    Afrontando las pruebas, el imputado aceptó someterse a un juicio abreviado, reconociendo los abusos y la producción de material de abuso sexual infantil agravado. La jueza Érica Sánchez dictó la condena de 13 años de prisión.
    Este caso no es aislado; Google juega un rol clave en la lucha contra el abuso infantil al colaborar con la Justicia argentina mediante informes automáticos que alertan sobre material ilegal almacenado o compartido en sus plataformas. En Mendoza, estas denuncias han impulsado la apertura de decenas de investigaciones.

  • La era de la IA gratis, a punto de terminar: por qué Google saca ventaja y deja expuesto a ChatGPT

    La era de la IA gratis, a punto de terminar: por qué Google saca ventaja y deja expuesto a ChatGPT

    La era de la IA gratis, a punto de terminar: por qué Google saca ventaja y deja expuesto a ChatGPT

    Durante años, la industria del software promovió la idea de que era posible acceder a sistemas capaces de redactar informes, programar aplicaciones, resumir documentos o analizar imágenes sin asumir su verdadero costo. Millones de personas se habituaron a usar una inteligencia artificial (IA) abundante y casi gratuita. Hoy, esa ficción económica comienza a resquebrajarse.

    Lo que se avecina no es solo una revisión tarifaria, sino una batalla por el control logístico. Gemini, ChatGPT y Copilot se posicionaron como favoritos porque aún mantienen planes gratuitos masivos; el resto apenas ofrece pruebas limitadas. Sin embargo, en esta segunda fase, el contador vuelve a cero.
    Es fundamental entender que la IA es más que una aplicación informática: es una industria que convierte energía en respuestas. Detrás de cada consulta funcionan centros de datos, procesadores especializados y sistemas de refrigeración que operan las 24 horas.
    Desde esta perspectiva, la gratuidad nunca fue un destino, sino una etapa de transición. Mientras los consumidores descubrían los beneficios de la IA, las empresas recopilaban información, afinaban algoritmos y sometían sus modelos a una prueba de estrés global imposible de replicar en laboratorio.
    El experimento rindió frutos. La tecnología demostró su utilidad, conquistó oficinas, hogares y ganó aceptación en círculos profesionales. Ahora comienza una nueva etapa: convertir esa dependencia creciente en un negocio rentable. Lo gratuito no desaparece, pero deja de ser el centro de la escena.
    Este proceso recuerda lo ocurrido con Spotify o los servicios de almacenamiento en la nube. Las versiones gratuitas funcionan como puerta de entrada, pero a medida que aumentan las limitaciones, muchos usuarios migran a la suscripción. En la práctica, las funciones que generan productividad, ahorro de tiempo o ventajas reales están reservadas para quienes pagan.
    La IA parece seguir el mismo camino. El acceso libre permanece como opción, pero el verdadero valor comercial se concentra en los servicios premium. Para usuarios intensivos, la suscripción mensual será casi inevitable, mientras que quienes la usen de forma esporádica no enfrentarán mayores restricciones.
    ### Planes gratuitos condicionados
    La primera señal ya se percibe en los planes gratuitos, que continúan existiendo, pero con alcance cada vez más reducido. Se acortan los límites diarios, aumentan los tiempos de espera y las funciones más potentes quedan reservadas para quienes pagan.
    Un caso destacado es Grok, el chatbot desarrollado por la empresa xAI de Elon Musk. En su etapa inicial, ofrecía amplias capacidades sin demasiadas restricciones, pero con el tiempo la estrategia cambió: las funciones más sofisticadas migraron a planes VIP y muchas prestaciones ilimitadas desaparecieron. Anthropic sigue una estrategia similar, ofreciendo en su versión gratuita solo una ventana de prueba limitada para evaluar el servicio, insuficiente para uso profesional.
    La publicidad, que durante años financió buena parte de internet, ya no cubre los costos asociados a los modelos avanzados. Aunque sigue siendo una fuente relevante de ingresos, no compensa el gasto creciente.
    Esta evolución tecnológica también introduce un nuevo actor: los agentes de IA. A diferencia de un chatbot tradicional que responde preguntas puntuales, un agente puede leer documentos, navegar sitios web, consultar bases de datos, ejecutar tareas complejas y corregir errores de forma autónoma. Esta capacidad multiplica el consumo de recursos, ya que el usuario paga por disponer de un sistema que trabaja en su nombre durante períodos prolongados, lo que presiona los modelos de negocio.
    En este contexto se libra la batalla más importante de la industria. Gemini de Google, ChatGPT de OpenAI y Copilot de Microsoft son las pocas plataformas que todavía sostienen versiones gratuitas masivas. Compiten por los mismos usuarios, aunque presentan fortalezas, limitaciones y modelos de negocio muy diferentes.
    La discusión ya no gira en torno a qué modelo responde mejor. Gemini, ChatGPT y Copilot alcanzaron un nivel de madurez similar para la mayoría de las tareas. La batalla decisiva se libra en otro terreno: quién puede sostener los costos, expandir su distribución y transformar la IA en un negocio rentable.
    ### Google Gemini, el mejor posicionado
    Según analistas, Gemini está en una posición difícil de igualar porque forma parte de un ecosistema tecnológico monolítico. Google controla sus propios centros de datos, desarrolla procesadores específicos para IA y cuenta con una maquinaria publicitaria capaz de generar ingresos multimillonarios.
    Además, integra Gemini en Android, otorgándole una posición privilegiada dentro de la vida digital de los usuarios. Durante décadas perfeccionó un modelo basado en publicidad y monetización indirecta que le permite sostener servicios masivos sin depender exclusivamente de suscripciones. Mientras otros buscan convertir usuarios gratuitos en clientes pagos, Google cuenta con fuentes de ingresos consolidadas.
    Aunque Gemini se utilice sin costo, Google obtiene valor económico a partir de la actividad dentro de su ecosistema. La combinación de datos, publicidad e integración con servicios como Android, Gmail y el buscador le permite absorber gastos que para muchos competidores resultan difíciles de justificar.
    ### Copilot sigue su marcha ascendente
    Microsoft emerge como el segundo gran contendiente. Copilot basa su fortaleza en la integración con Windows y Microsoft 365. En lugar de competir por la atención del consumidor individual, apunta al mercado corporativo, donde las empresas están dispuestas a pagar por herramientas que aumentan la productividad. Cada función incorporada en Word, Excel, PowerPoint o Teams fortalece esa posición.
    La relación con OpenAI también es clave. Microsoft aprovecha los avances tecnológicos de los modelos más sofisticados y los integra en productos ampliamente utilizados por empresas y profesionales.
    Esta combinación permite expandir la presencia de Copilot sin depender exclusivamente de decisiones de compra individuales. El objetivo no es ser el chatbot más popular, sino una pieza esencial en el entorno empresarial.
    ### La difícil situación de ChatGPT
    La situación más desafiante corresponde a

  • Google asegura que encontró la solución al mayor problema de la inteligencia artificial

    Google asegura que encontró la solución al mayor problema de la inteligencia artificial

    Google asegura que encontró la solución al mayor problema de la inteligencia artificial

    La expansión acelerada de la inteligencia artificial ha vuelto a poner bajo la lupa a los centros de datos que sostienen esta tecnología. Más allá de la enorme demanda energética, crece el cuestionamiento social sobre el consumo de agua necesario para refrigerar los servidores que procesan millones de consultas, entrenan modelos y ejecutan aplicaciones de inteligencia artificial.

    En este contexto, Google anunció una nueva estrategia para reducir el impacto hídrico de sus operaciones y responder a las críticas que afronta la industria tecnológica. La compañía afirmó que para 2030 espera reponer más agua de la que consumen sus centros de datos y oficinas, además de invertir en infraestructura local y desarrollar fuentes alternativas de abastecimiento.
    Según informó The Verge, el plan se basa en cinco compromisos relacionados con el uso responsable del agua. Entre ellos se incluyen la reposición neta positiva de recursos hídricos, el financiamiento de proyectos comunitarios, la búsqueda de fuentes no tradicionales para la refrigeración y una mayor transparencia sobre el consumo de sus instalaciones.
    «Somos apenas uno de los muchos actores que participan en este sector», explicó Ben Townsend, responsable global de infraestructura y sustentabilidad de Google. El ejecutivo agregó que la intención es ofrecer una especie de guía para que las comunidades puedan exigir estándares similares a cualquier empresa que desee instalar un centro de datos en su territorio.
    El anuncio se produce en un momento especialmente sensible para la industria, marcada por una carrera global para construir instalaciones que satisfagan la creciente demanda de procesamiento. Alphabet, la casa matriz de Google, informó recientemente que busca obtener 80.000 millones de dólares mediante la venta de acciones para financiar su expansión en este segmento.
    No obstante, la aceptación social de estos proyectos parece estar en declive. Una encuesta reciente de Gallup, citada por The Verge, reveló que más del 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de un centro de datos cerca de su lugar de residencia. Las principales preocupaciones son el consumo energético, la presión sobre los recursos naturales y el uso de agua.
    El consumo de agua se ha convertido en una inquietud creciente debido a que los centros de datos emplean grandes volúmenes de agua para mantener refrigerados los equipos que operan las 24 horas. Distintos estudios advierten que el crecimiento de la inteligencia artificial incrementa considerablemente esa demanda. Un solo complejo puede requerir hasta 1,5 millones de litros diarios para enfriar sus servidores, lo que en regiones con estrés hídrico genera tensiones con las necesidades de la población local.
    Google sostiene que es necesario analizar el panorama en contexto. Bikash Koley, vicepresidente de infraestructura global de la compañía, afirmó que los sistemas de refrigeración por agua permiten reducir el gasto energético de los centros de datos en aproximadamente un 10% respecto de los sistemas basados exclusivamente en aire.
    «El consumo agregado de agua de los centros de datos es pequeño», señaló Koley en una publicación oficial. Según sus cálculos, los centros de datos en Estados Unidos emplean menos del 1% del agua que los ciudadanos destinan anualmente al riego de jardines. Aun así, la empresa se compromete a proteger los recursos hídricos locales en todas sus operaciones.
    Para cumplir con su objetivo de reposición neta positiva, Google planea financiar proyectos orientados a mejorar sistemas de riego, modernizar infraestructura hídrica y optimizar la gestión del agua en distintas regiones. Asimismo, anunció una inversión de 17 millones de dólares para apoyar nuevas iniciativas de conservación en siete estados de Estados Unidos.
    La compañía también continuará publicando informes anuales sobre su consumo de agua y ampliará el uso de fuentes alternativas, como aguas residuales recicladas, un enfoque que ya aplica en un condado del estado de Georgia.
    El debate, sin embargo, está lejos de cerrarse. Investigadores han cuestionado en los últimos años algunos cálculos de la industria tecnológica, señalando que no siempre se contempla el consumo indirecto de agua asociado a la generación eléctrica o a las cadenas de suministro.
    Townsend defendió la metodología utilizada por Google y aseguró que la empresa trabaja para contabilizar esa huella hídrica indirecta. Destacó que las inversiones en energías renovables, que no requieren agua, han contribuido a reducir parte de ese impacto.
    El ejecutivo reconoció que las preocupaciones de las comunidades son legítimas. «Sería un error decir que todo son conceptos equivocados», afirmó. Aunque sostuvo que el sector utiliza menos agua de lo que se cree, consideró que este es el momento para invertir y evitar que el crecimiento de los centros de datos se convierta en un problema futuro.
    La cuestión se ha vuelto central para una industria que enfrenta crecientes cuestionamientos por el costo ambiental de la inteligencia artificial. Mientras las grandes tecnológicas prometen modelos más eficientes, energías renovables y nuevas formas de refrigeración, el desafío radica en demostrar que el desarrollo de la IA puede crecer sin comprometer recursos tan sensibles como el agua.

  • «Internet muerto» ya es una realidad: los robots dominan la web y se usan para manipular respuestas de Google y ChatGPT

    «Internet muerto» ya es una realidad: los robots dominan la web y se usan para manipular respuestas de Google y ChatGPT

    «Internet muerto» ya es una realidad: los robots dominan la web y se usan para manipular respuestas de Google y ChatGPT

    Durante años, la denominada «teoría de internet muerto» fue considerada una especie de conspiración originada en los rincones más recónditos de la red. Esta hipótesis sostiene que gran parte de la actividad en línea ya no es realizada por personas reales, sino por programas automatizados capaces de generar contenido, comentar publicaciones e incluso sostener conversaciones completas.

    Aunque en un principio la idea parecía exagerada, dos recientes acontecimientos han reforzado esta tesis. Por un lado, Cloudflare, una de las principales empresas de infraestructura de internet a nivel mundial, confirmó que por primera vez los bots generan más tráfico web que los usuarios humanos. Por otro, moderadores de Reddit denunciaron que algunas empresas están utilizando comunidades en línea para influir en las respuestas de herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT y los sistemas de búsqueda respaldados por la IA de Google.
    La combinación de ambos fenómenos genera una creciente preocupación entre expertos, moderadores y usuarios: un internet donde las máquinas no solo producen una proporción cada vez mayor de contenido, sino que además empiezan a influir en las respuestas que otras máquinas ofrecerán en el futuro.
    ### De teoría marginal a un fenómeno cada vez más evidente
    La teoría de internet muerto comenzó a ganar popularidad en 2021 con la premisa de que gran parte de la actividad diaria en la web proviene de sistemas automatizados. En su momento, esta hipótesis fue descartada por muchos como una exageración. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial generativa transformó el escenario.
    Modelos como ChatGPT han hecho posible producir textos, imágenes y conversaciones a una escala inédita. Paralelamente, aumentó la cantidad de cuentas automatizadas capaces de interactuar con un comportamiento cada vez más similar al humano. Incluso Sam Altman, CEO de OpenAI, admitió recientemente que quizás subestimó el fenómeno. En su cuenta en la red social X afirmó: “Nunca tomé muy en serio la teoría de internet muerto, pero parece que ahora hay muchísimas cuentas manejadas por modelos de lenguaje”.
    Esta observación resulta relevante al provenir de uno de los principales impulsores de la inteligencia artificial moderna.
    Recientemente, Matthew Prince, CEO y cofundador de Cloudflare, reveló que el tráfico generado por bots ya supera al generado por humanos. Según las cifras difundidas por la compañía, el 57,5% de las solicitudes web actuales provienen de sistemas automatizados, mientras que el 42,5% restante corresponde a actividad humana. Prince admitió que este punto de inflexión llegó antes de lo previsto, ya que anteriormente estimaba que ocurriría en 2027.
    La empresa aclara que no se trata únicamente de bots tradicionales dedicados a indexar páginas o realizar tareas automáticas, sino de una nueva generación de agentes impulsados por inteligencia artificial que pueden navegar sitios, recopilar información, comparar productos, consultar precios y ejecutar tareas complejas en nombre de los usuarios. Aunque los humanos siguen siendo quienes más tiempo destinan a consumir contenido y utilizar aplicaciones, la cantidad de solicitudes automáticas ya supera en volumen el tráfico generado por personas.
    ### La nueva batalla: influir en las respuestas de las IA
    Paralelamente al avance de los bots, otro fenómeno comenzó a preocupar a algunas de las comunidades más grandes de la web. Moderadores del subreddit dedicado al biohacking denunciaron que empresas vinculadas a la venta de péptidos y terapias hormonales están utilizando estos foros para influir en futuras respuestas generadas por inteligencia artificial.
    El problema no es el spam tradicional, sino que estas publicaciones se presentan como preguntas legítimas o debates genuinos diseñados para generar participación y comentarios. La estrategia se aprovecha de que plataformas como Reddit son frecuentemente utilizadas como fuentes de información por herramientas de inteligencia artificial y sistemas de búsqueda potenciados por IA.
    Los moderadores sostienen que algunas empresas intentan instalar ciertos temas, productos o marcas dentro de conversaciones populares para aumentar las probabilidades de que esos contenidos aparezcan luego en respuestas generadas por sistemas como ChatGPT. Incluso, algunas compañías buscan entender qué tipo de preguntas suelen priorizar los modelos de lenguaje, para luego replicar esos formatos dentro de la comunidad.
    La complejidad radica en que muchas de estas cuentas no muestran señales evidentes de manipulación, y suelen tener actividad y antecedentes similares a los de usuarios comunes. Ante la dificultad para distinguir contenido auténtico de publicaciones coordinadas, el equipo de moderación optó por restringir los debates sobre péptidos y terapias hormonales, concentrándolos en espacios específicos para facilitar el control.
    Detrás de esta decisión subyace una preocupación más profunda. “Hay una tristeza al ver cómo este lugar de internet que era tan humano se está erosionando y quedando atascado con contenido artificial impulsado por IA”, declaró uno de los moderadores.
    Este sentimiento refleja uno de los temores centrales de la teoría de internet muerto. Si una proporción creciente de la web es producida por sistemas automatizados, y las inteligencias artificiales se alimentan de esa misma web para aprender y generar respuestas, el riesgo es que internet termine alimentándose a sí misma.
    En ese escenario, las máquinas no solo generan contenido, sino que también condicionan la información que otras máquinas procesarán posteriormente.
    La teoría de internet muerto nació como una especulación sobre un futuro dominado por algoritmos. Los datos recientes no prueban que ese proceso ya se haya completado, pero muestran una realidad difícil de ignorar: los bots ya constituyen la mayoría del tráfico web y cada vez más actores intentan influir en las respuestas de las inteligencias artificiales que millones de personas utilizan diariamente.
    La pregunta ya no es si las máquinas participan en internet, sino cómo determina esto qué porcentaje de lo que vemos, leemos y creemos en línea sigue siendo verdaderamente humano.