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  • El viaje introspectivo de un gran editor: del diagnóstico al arte de mirar y leer, siempre leer

    El viaje introspectivo de un gran editor: del diagnóstico al arte de mirar y leer, siempre leer

    El viaje introspectivo de un gran editor: del diagnóstico al arte de mirar y leer, siempre leer

    Medrano, Lezica, Acuña de Figueroa, Gianantonio (ex Peluffo) conforman una imaginaria y mítica manzana de Almagro donde el editor Fernando Fagnani ha paseado y pasea con ojos más que curiosos. La suya es una mirada analítica, casi detectivesca, también romántica y hasta crítica. Sus sentidos arman un recorrido, construyen y reconstruyen caminos y atajos por los que anduvo un niño, un adolescente inquieto, un hombre que se fue construyendo hasta llegar al adulto que enfrenta una enfermedad y se vuelve un paciente que también es una reflexión andante.Fernando Fagnani es editor de Edhasa.
    Foto: Juano Tesone El autor cuenta en el libro Ventana magnética (Edhasa) lo que pasó siendo alguien que, a través del hostil mundo de la medicina, descubre y soporta la presencia de un tumor. Esa invasión corporal llamada cáncer. En ese laberinto entró y de allí salió como solo se puede salir de ese encierro: por arriba.“Siempre fui de caminar mucho, pero no de la manera en que lo hacía en ese momento, más como una mirada de cartógrafo, siempre miré así los edificios, la arquitectura”. Fagnani es un editor experimentado que hoy dirige Edhasa, casa que publica libros fundamentales de autores necesarios para entender el mundo y viajar a través de sus ficciones, muchas de ellas notables.Desde que se enteró de que tenía un pasajero indeseado, un okupa agresivo cambió su percepción: el mundo le ofreció oportunidades para mirar y también para incomodar. “Tenía mucha necesidad de mirar afuera, hacia el fondo. No solo físicamente, sino mentalmente. Para mí, mirar es como leer”. Después de escuchar el diagnóstico que lo señalaba como enfermo de cáncer, Fagnani comenzó un derrotero por consultorios, clínicas y centros de estudios. También ellos se volvieron objeto de su mirada analítica.Fagnani es un editor profesional, uno de los grandes que dejan huella en dos siglos. Sabe lo que significa leer entodos los sentidos posibles. “Leés en diagonal y a veces con mucha intensidad y en ese momento, en esos meses yo leía con mucha intensidad. Estuve y estoy todo el tiempo buscando algún sentido a las cosas”, dice Fagnani una de las útlimas tardes de verano en una oficina donde la madera ocupa la mayor parte del entorno y donde las cúpulas de la ciudad se meten elegantemente por las ventanas. Un matiz importante: habla en pasado del tiempo que convivió con un tumor, un cáncer al que logró aislar y ahuyentar.–¿Por qué decís en tu libro afirmás que el cáncer es “narrativamente mísero”?–Porque está saturado de protocolos y tiene muy poca potencia metafórica. A diferencia del sida o la tuberculosis, que generaron imaginarios fuertes, el cáncer es más difícil de narrar. Es, en realidad, un conjunto de enfermedades distintas, con tratamientos distintos. Y además está asociado a la quietud: la quimioterapia, la espera, el cuerpo inmóvil. Si lo comparo con el sida, que tiene una carga simbólica potente –la idea del virus atacando el sistema inmunológico, casi de ciencia ficción–, el cáncer resulta más opaco. Incluso en la ficción aparece menos. Hay melodramas, sí, pero cuesta encontrar relatos que lo vuelvan narrativamente fértil.Foucault entre los autores que leyó Fagnani.
    AFP PHOTO MICHELE BANCILHON –En tu libro aparece mucho la lectura como experiencia cambiante. ¿Cuánto cambiaron tus gustos a lo largo de los años?–No cambian tanto los gustos como las necesidades. Leo de manera anárquica: ensayo, historia, novelas, según el momento. Cuando viajo elijo libros para llevar y termino leyendo otros que aparecen en el camino. Me interesa ese desvío, ese encuentro inesperado. Leo a Michel Foucault, a W. G. Sebald, a Claudio Magris sin pensar demasiado en las fronteras entre ficción y ensayo. Me gusta que un libro me lleve a un lugar que no había previsto.–Hablás de la lectura como experiencia cambiante. ¿Se modificaron tus gustos en este último tiempo?–No cambian tanto los gustos como las necesidades. Leo de manera anárquica: ensayo, historia, novelas, según el momento. En los viajes me pasa algo curioso: llevo libros y termino leyendo otros. Me interesa ese desvío, ese encuentro inesperado. Leo a Michel Foucault, a W. G. Sebald, a Claudio Magris sin pensar demasiado en las fronteras entre ficción y ensayo. Me gusta que un libro me lleve a un lugar que no había previsto.Susan Sontag, autora de La enfermedad y sus metáforas.
    Foto: Jens-Ulrich Koch / AFP–Tuviste un reencuentro crítico con Susan Sontag. ¿Qué pasó?–La leí de joven y me deslumbró. Tiene una capacidad de convicción enorme. Pero al releer La enfermedad y sus metáforas encontré problemas. Me resultó forzada la comparación entre tuberculosis y cáncer y su rechazo al lenguaje militar. Las metáforas bélicas atraviesan toda la cultura, más aún en siglos donde la guerra era cotidiana. Además, Sontag usa personajes literarios para hablar de la tuberculosis y casos reales para el cáncer, algo que contradice su propia crítica. Y cuando cuenta su experiencia personal –en El sida y sus metáforas– aparece una épica: médicos que la desahucian, viajes, la curación. Esa narrativa es, en sí misma, profundamente “militar”. Me sorprende que no haya integrado esa dimensión en su reflexión inicial. No por obligación autobiográfica, sino por coherencia intelectual.–Caminando por Almagro te encontraste con un hotel misterioso que te hizo viajar en el tiempo… En tu familia los hoteles están ligados a la felicidad. ¿A vos qué te generan?–Para mí son un paréntesis incómodo. Los asocio más al trabajo y a cierta ansiedad que al descanso. Llego, todo está perfecto, pero si no tengo algo que hacer, me quiero ir. No es un espacio en el que me sienta propio. En cambio, para mi padre y mi abuelo eran lugares de libertad. Mi abuelo, viajante, repetía hoteles y rutinas: ahí encontraba una familiaridad casi doméstica. Mi padre, que vino de Zárate a Buenos Aires, también los vivía como emancipación.–Después de atravesar una enfermedad, ¿qué empezaste a ver en los hospitales?–Me obsesioné con su arquitectura. Son espacios decisivos: ahí se juega la vida y la muerte, pero casi no hay reflexión sobre su dimensión simbólica. Cuando me atendí en el Instituto Fleming empecé a observar todo: colores, luces, materiales. Nada es casual. Hay magentas, amarillos, luces giratorias, decisiones que buscan intervenir en el ánimo del paciente. Incluso las camas: originalmente eran de madera, para evitar la frialdad del metal.Arquitectura pálida de las instituciones médicas.
    Foto: Luciano Thieberger
    –¿Qué conclusión sacaste de esa observación?–Que hay dos espacios donde todo debería estar pensado al detalle: la escuela y el hospital. Uno forma, el otro te enfrenta a un límite. Antes ese límite estaba en la iglesia; hoy está en el hospital. Por eso, humanizarlos es clave. Y el arte cumple un papel central: introduce sentido, rompe la lógica puramente funcional. Aunque, como me pasó de chico en una escuela museo, a veces uno convive con ese arte sin siquiera advertirlo. Pero está ahí, operando.–Decías que el arte puede humanizar los hospitales. ¿Cómo lo viste en la práctica?–Es muy evidente. En el Instituto Fleming hay muchos cuadros: óleos, acrílicos. Levantás la cabeza y ves una imagen; después, un médico de guardapolvo blanco. Esa escena no es lo mismo que una pared blanca. El arte introduce otra atmósfera, una pausa. Incluso las luces –esas que parecen de discoteca– funcionan como un elemento extraño que rompe la lógica hospitalaria. Todo eso humaniza.Fernando Fagnani: escritor, editor y obsesivo de los detalles y las formas.
    Foto: Fernando Fagnani
    Foto: Juano Tesone
    –¿Cuánto te cambió atravesar la enfermedad?–Me cambió la percepción del tiempo, que es decir todo. No es que antes creyera que era inmortal, pero la finitud estaba afuera. Ahora está adentro. Y eso reordena todo, aunque no siempre pueda precisar cómo. La muerte deja de ser una abstracción: entra en la vida cotidiana, en los otros. Porque aunque a vos te vaya bien, ves que a otros con lo mismo no. Para el paciente, sin embargo, hay momentos en que eso queda en segundo plano: el tratamiento absorbe todo, y cuando no, tratás de pensar en otra cosa.–En el libro aparecen sueños muy intensos. ¿Qué lugar ocuparon?–Siempre soñé mucho, pero en ese período los sueños eran más opacos, más difíciles de interpretar. Me impactaban, pero no podía leerlos. Era raro: de noche aparecían escenas cargadas de sentido y, sin embargo, ininteligibles. Como si la experiencia excediera cualquier traducción.Ventana magnética.
    Fernando Fagnani.
    Editorial Edhasa–A eso se sumó la muerte de tu padre.–Sí, y fue todo muy confuso. Ocurrió justo después de mi primera quimioterapia. No sabía si tenía que pensar en mí, en él, hacer un duelo u otro. Todo se superponía. Durante el día podía sostener cierta normalidad, trabajar, distraerme. Pero la noche era más difícil. Ahí todo volvía.–Bien. Físicamente, con controles cada tres meses. Los días previos a cada estudio son más inquietos, pero después me olvido. Mentalmente, más tranquilo. También con una sensación nueva: la de no ser imprescindible. No en un sentido negativo, sino como una forma de alivio.–Elegís decir “tumor” y no “cáncer”. ¿Por qué?–Porque “tumor” sugiere algo acotado, encapsulado. “Cáncer” tiene un peso distinto, remite a la diseminación. Incluso en las recetas médicas, leer la palabra “cáncer” era un golpe. Decir “tuve un tumor” me resulta más manejable. Y hablo en pasado: objetivamente hoy no está. Transité este momento de manera bastante silenciosa. Hay gente que necesita hablar, compartir; a mí no me pasó eso. También porque el malestar es difícil de narrar una vez que pasa. Como el dolor: en el momento es absoluto, después se vuelve difuso. Creo que, si uno quisiera escribirlo, tendría que ser desde otro registro, no realista. Un diario más libre, incluso delirante, que capture no solo lo físico sino la imaginación que se activa alrededor del cuerpo.Fernando Fagnani
    Foto: Juano Tesone–¿Hubo momentos de incertidumbre fuerte?–Sí. Cuando el médico me dijo que, si el tratamiento no funcionaba, habría que probar otra cosa. Ahí aparece la posibilidad del fracaso. Es una “crudeza empática”: te dicen la verdad sin crueldad innecesaria, pero sin suavizarla. Y eso te enfrenta a algo que preferirías no pensar, pero que está ahí.

  • “Para que el agro pase a ser el gran motor del crecimiento argentino”

    “Para que el agro pase a ser el gran motor del crecimiento argentino”

    “Para que el agro pase a ser el gran motor del crecimiento argentino”

    Un reciente estudio de la Universidad Austral y el IAE, afirma que si se eliminaran las retenciones al agro y mejorara la infraestructura, la producción agroindustrial en pocos años podría aumentar en un 90% superando los 250 millones de toneladas y pasando a ser el gran motor del crecimiento argentino.Actualmente, la presión fiscal argentina sobre la renta agrícola es del 55%, mientras que los productores de la Unión Europea reciben apoyos estatales del 16%.El transporte de granos por camión, el mal estado de la red vial y el atraso tecnológico del parque de tractores y cosechadoras, encarecen los costos y afectan la productividad.A pesar de ese pesado lastre el complejo agroindustrial aporta el 23% del PBI y representa el 60% de las exportaciones totales.Pero si se pudieran eliminar las retenciones y mejorar la logística, el sector productivo argentino modernizaría su equipamiento y aumentaría el área agrícola en 6,5 millones de hectáreas, pasando a aportar el 45% del PBI, y fortaleciendo la generación actual de divisas.Si el populismo no hubiera hecho demagogia con la mal llamada Justicia social, no existirían retenciones y todo el país estaría mucho mejor.Ricardo E. Frías / ricardoefrias@gmail.comLa dirigencia política argentina practica “la viveza artificial”, que es una variante contemporánea de la viveza criolla y una parodia malsana de la inteligencia artificial.Con esta práctica responden con sofismas (falsos razonamientos) a las interpelaciones acerca de sus actos corruptos.Daniel Maccagnoni / republicracia@gmail.xcomEs indignante cómo se está llevando el juicio del caso Cuadernos.Los privilegios otorgados a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner son flagrantes y alimentan la percepción de que algunos actores judiciales están jugando para CFK, generando desconfianza y sensación de impunidad para los poderosos.La Justicia no puede permitirse favoritismos ni excepciones; debe actuar con firmeza, igualdad y transparencia.Exigimos que el juicio se realice presencialmente, para que la sociedad pueda seguirlo directamente y comprobar que se respeta la ley.Nadie está por encima de la Justicia, y quienes buscan proteger privilegios traicionan la democracia y el Estado de derecho.Es hora de que prevalezca la verdad, sin privilegios ni protecciones indebidas.María Inés Blomberg / Inesblomberg@gmail.comEl Gobierno actual se propuso terminar con el latrocinio al Estado. Loable intención, peeeeroooo….Para lograr ese cometido, se debe investigar y castigar a los delincuentes que ejercieron cargos en forma delictiva.No se deben cerrar establecimientos imprescindibles para la atención de personas con discapacidades diversas.No es justo para dichas personas y sus familiares ni para quienes estudiaron con afán de atenderlas y ayudarlas a tener una vida mejor.En dichos centros pueden sociabilizar, ser contenidos, tener el trato debido, por personas preparadas para ello. Estos centros deben ser reabiertos. Pero con gente honesta en su administración.Con un presupuesto justo, bien administrado y controlado, se puede devolver tranquilidad y alegría a los afectados y sus familias. Que así sea.Adolfo R. Ortiz / adolfoortiz27@yahoo.com.ar

  • Hartos levantan firmas: Ruidos encarecedores generan serias molestias a gran cantidad de vecinos

    Hartos levantan firmas: Ruidos encarecedores generan serias molestias a gran cantidad de vecinos

    Si dudas el hecho de haber dispuesto la llamada Zona Joven en la ciudad, es algo que la juventud necesita para tener un especio de diversión y nadie puede oponerse a que esto suceda, pero también es una gran verdad que todo tiene un límite, limita que parece haber sido superado infinidad de madrugadas, por lo cual gran cantidad de vecinos empezaron a levantar firmas para llevar su queja a las autoridades.

    Lamentablemente la situación parecería desmadrada y se ve con preocupación que quienes deben actuar en consecuencia, no tienen ni la decisión, ni el poder para hacerlo.
    En estas madrugadas se volvieron a escuchar los estruendos de escape libres y corridas de motos, mayormente en zona de las “Manos” donde se juntan muchos motociclistas para realizar sus destrezas, generando además de ruidos muchas veces insoportables, maniobras que ponen en riesgo sus vidas y la de terceros, accionar que está penado por la Ley y puede se pasible (de accionar la autoridad) del inicio de una causa penal.
    Pero no todo termina ahí, vecinos de Concepción del Uruguay, zona cancha de Gimnasia, Cantera y San Isidro, se ven seriamente perjudicados por estos ruidos, lo que en muchas madrugadas y por muchas horas, no les permite el normal descanso, incluso en días laborables.
    Seguramente saldrán las críticas para apoyar este tipo de acciones, pero también es importante tener en cuenta al vecino que no es, ni quiere ser parte de este tipo de diversión y se ve involucrado involuntariamente.
    Lo propio ocurre cuando la música excede los niveles permitidos en zonas urbanas, pero ese no es el problema más grave, lo complejo es que ni los horarios límites son respetados en muchas oportunidades y la música sigue a lo largo de la madrugada, siendo escuchada a muchas cuadras de distancia.
    “No sabemos como hacer para descansar. Los escapes libres hacen saltar de la cama, tengo niños chicos y debo estar con ellos porque se asustan y no pueden dormir. Vivimos en la zona del Puerto y es insoportable. Hasta hemos notado que ya no quedan pájaros que se van espantados por tremendos ruidos. Necesitamos que las autoridades hagan algo y se hagan responsables”, dijo indignada una señora en su nota.
    Otro vecino del barrio ubicado en zona del Estadio Núñez, dijo “Hasta cuando van a permitir tanto desorden. El otro día vimos que en Gualeguaychú no los dejaron ni entrar a la ciudad y acá hacen lo que quieren. Para peor de males, si alguno se lastima es el Estado el que los asiste en el hospital con plata de la gente. Hasta los perros están acobardados”.
    Sin dudas al tema es sumamente importante y delicado, ya que afecta a diferentes sectores de la comunidad, pero quienes tienen la posibilidad de solucionarlo o mejorarlo, son las autoridades.

  • Una gran kermese para concientizar sobre el Autismo 

    Una gran kermese para concientizar sobre el Autismo 

    Una gran kermese para concientizar sobre el Autismo 

    El 2 de abril será el Día Mundial de la Concientización sobre el Autismo, por lo cual “Hablamos de Autismo” realizará una kermese familiar, con acompañamiento de la Municipalidad. Será una actividad abierta a la comunidad, con espacios de juego, movimiento y también de calma, para que cada persona pueda participar desde sus posibilidades. Se hará el jueves 2 de abril, de 16 a 19 horas en el Centro Deportivo y Cultural “El Espinillo”.

    La Asamblea General de las Naciones Unidas designó este día en 2007. Este año, bajo el lema «Autismo y humanidad: toda vida tiene valor», se destaca y reivindica la dignidad y el valor de todas las personas autistas como parte integrante del futuro común de la humanidad. En un momento en el que resurgen la desinformación y la retórica regresiva sobre las personas autistas, se llama a la acción para superar las narrativas limitadoras, así como para reconocer la dignidad inherente, la igualdad de derechos y el valor incondicional de todas las personas autistas.
    Se trata de una condición que se encuentra dentro de los trastornos del neurodesarrollo, se manifiesta durante los tres primeros años de vida, perdurando a lo largo de todo el ciclo vital y, en realidad, se denomina como Trastornos del Espectro Autista (TEA). Esta condición suele afectar la comunicación y la capacidad de interacción social de quien lo padece. Las personas afectadas suelen presentar conductas rutinarias o repetitivas, a veces llamadas conductas estereotipadas. Sin embargo, no hay un solo tipo de TEA, hay tantas maneras de tener TEA como individuos que lo padecen.

  • Rocamora hizo un reconocimiento a un gran dirigente – El Miércoles Digital

    Rocamora hizo un reconocimiento a un gran dirigente – El Miércoles Digital

    Antes del partido de cierre de temporada de la Liga Argentina, frente a Ciclista Juninense, la dirigencia de Tomás de Rocamora realizó un homenaje al fallecido dirigente Fabián Borro y lo repetirá este domingo en el juego final de temporada de la Liga Femenina contra Obras Sanitarias.
     
    En la noche del jueves 26 de marzo  los encargados de descubrir el cuadro del reconocimiento fueron los presidentes de ambas instituciones, Santiago Losada y Miguel Had, respectivamente.
    La imagen del cuadro es de una visita que Fabián Borro, entonces presidente de la AdC, realizó a la ciudad de Concepción del Uruguay en oportunidad de lanzarse oficialmente la primera temporada de la Liga Nacional Femenina.
    Este mismo cuadro será entregado este domingo a la viuda de Borro, Graciela Spiazzi, en oportunidad de la visita de Rocamora a Obras Sanitarias en el juego que tendrá lugar desde las 20:30 en el Templo del Rock. La imagen la entregarán las jugadoras Santina Cherot Magri y Florencia Losada.
    Fabián Borro, ex presidente de Obras Sanitarias, FeBAMBA, Asociación de Clubes, CAB y FIBA Americas, falleció a los 64 años el pasado 10 de febrero dejando una huella que será por siempre recordada en la dirigencia del básquet nacional.
     
    Texto: Mauricio Galarza  (Prensa Rocamora). 
    Foto: IG @harophotography27 

     
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