Etiqueta: Gurises

  • Las mesas de los gurises, una política, tres decisiones

    «Las mesas de los gurises, una política, tres decisiones»

    El letrado y ambientalista Jorge Daneri cuestiona la concentración el régimen alimento infantil escolar, «los gurises no son un mero nicho de mercado, como las grandes empresas agroalimentarias lo han ido imponiendo», plantea enre otros puntos.
    Por JORGE DANERI (*) Siempre las mesas de los gurises fue un debate relevante en la cooperadora de la Escuela Numero 1 del Centenario de Paraná. Alucinante fue y es la convivencia como la ternura de la escala humana, aquello y esto de las cercanías: el barrio nuestro, los vínculos afectivos, el almacén en la esquina de los queridos Marcheta, el verdulero papá de dos seres del jardín de infantes, el que repara la cocina, abuelo de la maestra de tercero, la heladera que debíamos cambiar y vecinas solidarias nos regalaron tres.
    Cuando se recuperó la democracia, el joven dirigente radical, Ruben Ghiggi, Ministro de Acción Social de Entre Ríos, solicitó a la también joven Diana Schantarelli, organizar la gestión de apoyo a todos los comedores escolares de la Provincia en articulación con la máxima autoridad educativa. Y así fue, simplemente una celebración de la escala humana y la gestión democrática sustentada en la conversación, la escucha, la participación social: caminar cada rincón, escuela, cooperadora, respetando el diálogo político con las autoridades de las Municipalidades y Juntas de Gobierno.
    El concepto de «líneas de dignidad» de cada barrio, de las ciudades se construye como la mesa de los Gurises, en el seno de la comunidad educativa. Es así también en las mesas de las Comisiones Vecinales, las Cooperativas, cooperadoras de los centros de salud, en la mesa redonda de los Concejos Deliberantes, o la mesa aún inexistente del Consejo Económico y Social de la Constitución Provincial.
    Es la mesa familiar que dejó de ser en miles de hogares y resulta ser el segundo hogar de las afectividades, de la contención, desde el mismo momento que se siente el aroma a cebolla, sopa, mate cocido o te y el llamado de los y las cocineras, muchas veces madres o padres, que convocan al encuentro del estar habitar el espacio y tiempo colectivo.
    Y si profundizamos un poquito, cada pueblo, comuna en la escala que sea, tiene como un diversidad de culturas de los sabores, desde los imigrantes y aquellos nativos nuestros,  aromas a cuencos milagrosos, benditos, sabor de madrugadas y atardeceres que no los puede cambiar una licitación concentrada ni en el puerto de la gran ciudad, ni en el mega depósito de Don quien sea.
    Los tibios aromas que nos habitan, son los de nuestros abuelos y viejos, todos aquellos, alemanes del Volga, judíos, sirio libaneses, españoles e italianos, vascos, franceses, suizos, aromas de inmigrantes pobres, sabores de libertad en los territorios humanos bien anclados de amores y proyectos.
    Es enorme el debilitamiento de la estructura institucional y cívica -celebrada y enriquecida durante décadas de democracia en la gestión pública, cooperativa y solidaria de la mesa de los gurises en las Escuelas todas-  de avanzar la decisión oficial de concentrar en ese super Régimen del alimento infantil escolar. Desterritorializar, descontextualizar alienados a sintagmas, metáforas y  juegos del lenguaje de un mundo convertido en objeto-mercancía, resulta desolador,  afirman Ingrid Toro y Omar Felipe Giraldo en «Afectividad Ambiental».
    La sustentabilidad de las políticas públicas para cumplir con el derecho a la alimentación saludable de los seres mas vulnerables, dependerá de cómo los/as niños/as contemplen, sientan y puedan pensar los retos de cómo, por quién y para quién se cultiva y brinda nuestra comida.  Los gurises no son un mero nicho de mercado, como las grandes empresas agroalimentarias lo han ido imponiendo. Es vital evidenciar el papel fundamental que cumplen las nuevas generaciones para transformar nuestro sistema alimentario y recuperar la escala humana de cercanía desde las diversidades todas.
    Educación participativa y fortalecimiento comunitario desde las necesidades culturales de los habitantes y su alimentación responsable. Lo que promueve el gobierno provincial es una dolorosa profundización de la fragmentación social. 
    Pero el análisis de contexto y riesgos, es aún de una mayor complejidad. Dos hechos políticos conmueven este escenario degradante: la disolución del coro nacional de niños es una decisión trágica para la cultura argentina. La votación de rechazo a la resolución que pretende proteger los derechos de las niñas y mujeres en la ONU contra la violencia digital durante el mes de noviembre de  2024, pocos días después de votar también en las Naciones Unidas, contra otra resolución por los derechos de los pueblos originarios, las dos en abrumadora minoría para el gobierno Argentino, son decisiones políticas que no podemos, bajo punto de vista alguno, normalizar, ser indiferentes y sí considerarlas sinérgicamente.
    «No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños» (Nelson Mandela).» nos comparte como una sentencia inapelable las primeras palabras de la acción de Amparo Colectivo presentada a la Justicia por el gremio docente Agmer, la Fundación Cauce,  madres y padres.
    Aún no sabemos si al Coro Nacional de niños lo van a licitar para que la inteligencia artificial sustituya la ternura, la sonrisa y la alegría de volar con las voces de los seres del amor.
    Trasciende sí el rumor, fuerte rumor, de que los coros de las esperanzas de las escuelas primarias y secundarias públicas de toda la provincia, van a cantar en sus comedores y comisiones vecinales, canciones de diversidades culturales y biológicas como caricias de esperanzas. Y plantarán ceibos para no perder la memoria de las raíces de nuestras identidades.
     (*) Abogado ecologista. Durante la dictadura, acompañando a la cooperadora de la Escuela Pública Caciano Calderón en San Agustín con Rubén Ghiggi, Juan Godoy, Diana Schantarelli, Ana Dangelo, Nito Mansilla, Luis Lemos, Humberto Varisco (h), Eduardo Solari (h), Ruben Pagliotto y otros compañeros de la Juventud Radical. En democracia, largo tiempo en la Cooperadora de la Escuela Nro. 1 Del Centenario, Paraná. Director de Promoción Social de la provincia durante el primer gobierno democrático y ex concejal de la ciudad de Paraná 87/91.

     
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  • La comida de los gurises entrerrianos se planifica desde Nordelta

    «La comida de los gurises entrerrianos se planifica desde Nordelta»

    «De un esquema descentralizado, en el que cada establecimiento podía adquirir buena parte de los productos en comercios y proveedores de su propia comunidad, se pasó a un modelo centralizado que concentra la provisión en un único operador», señala el dirigente urguayense en este artículo.
    Por JUAN MARTÍN GARAY (*)
    UN APELLIDO QUE VUELVE A APARECER
    Hay un apellido que hoy aparece en el centro de una de las contrataciones más importantes del Gobierno de Entre Ríos: Chediack.
    José Chediack es presidente de Teknofood, la empresa adjudicataria de la provisión de alimentos no perecederos para desayunos y meriendas de los comedores escolares entrerrianos. José es, además, hermano de Juan Chediack, quien fuera presidente de la Cámara Argentina de la Construcción y uno de los empresarios que declaró como imputado colaborador en la causa Cuadernos.
    Conviene decirlo con claridad: José Chediack no responde por los actos de su hermano y no existen elementos que vinculen a él o a Teknofood con aquella causa judicial. Pero tampoco resulta razonable pretender que un apellido con esa historia desaparezca del análisis político cuando una empresa presidida por uno de los hermanos queda en el centro de una contratación estatal de más de $101.000 millones.
    Porque la pregunta no es qué hizo Juan Chediack. La pregunta es otra: ¿qué modelo de Estado está construyendo hoy el Gobierno de Entre Ríos?
    DE LAS ESCUELAS ENTRERRIANAS A UN ÚNICO OPERADOR
    El Gobierno de Frigerio decidió modificar el sistema de provisión de alimentos escolares. De un esquema descentralizado, en el que cada establecimiento podía adquirir buena parte de los productos en comercios y proveedores de su propia comunidad, se pasó a un modelo centralizado que concentra la provisión en un único operador.
    Y cuando se habla de un único operador no estamos hablando de una contratación menor. Estamos hablando de $101.726.784.000, según el Decreto 1983/2026, que aprobó la contratación de Teknofood para los ciclos lectivos 2026 y 2027, con posibilidad de prórroga para 2028. El decreto lleva la firma del gobernador Rogelio Frigerio y de la ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso.
    El propio decreto establece un precio de $1.600 por ración y señala que la oferta fue considerada técnicamente ajustada a lo requerido, con un precio unitario acorde a los valores de mercado y conveniente para el Estado.
    Y justamente por eso las preguntas son políticas: ¿era necesario modificar el modelo? ¿Por qué concentrar la provisión? ¿Qué beneficios concretos obtiene la Provincia con esta centralización? ¿Qué pasó con los proveedores locales que antes participaban del sistema?
    Porque detrás de una cifra de semejante magnitud no hay solamente una decisión administrativa. Hay una decisión política acerca de cómo circulan los recursos públicos y quiénes participan de esa circulación.
    Antes, una parte de esos recursos podía llegar directamente a almacenes, panaderías, productores, cooperativas y PYMES de nuestros pueblos y ciudades. Ahora, una enorme masa de dinero público queda concentrada en una contratación provincial de escala extraordinaria.
    ¿POR QUÉ NORDELTA?
    Y acá aparece la pregunta que le da sentido a todo esto: ¿la comida de nuestros gurises se decide en Entre Ríos o se planifica desde Nordelta?
    Porque no estamos hablando solamente de dónde se compra un alimento. Estamos hablando de dónde se piensa una política pública, quién la administra, bajo qué criterios se define y dónde termina impactando económicamente.
    Mientras en Entre Ríos hay panaderías, almacenes, productores, cooperativas y PYMES que conocen las necesidades de cada comunidad, el Estado provincial eligió concentrar la provisión alimentaria en una empresa radicada fuera de la provincia.
    No se trata de estar en contra de una empresa privada. Se trata de preguntarnos por qué el Estado decidió que una política que podía fortalecer nuestras economías locales debía transformarse en una contratación centralizada de más de cien mil millones de pesos.
    Porque cada peso que deja de circular en una localidad entrerriana también tiene un impacto. Es trabajo que no se genera, una compra que no se realiza, una PYME que no participa y una economía local que pierde movimiento.
    CUADERNOS COMO ADVERTENCIA, NO COMO ACUSACIÓN
    Por eso aparece Cuadernos en esta historia. No como una acusación contra José Chediack ni contra Teknofood, porque no corresponde establecer una relación judicial que no existe.
    Aparece como un antecedente político que la Argentina no debería olvidar. La causa Cuadernos puso bajo la lupa la relación entre grandes empresarios, decisiones políticas y enormes volúmenes de recursos públicos. Juan Chediack declaró como imputado colaborador y relató ante la Justicia aspectos vinculados con sus relaciones empresariales y con el funcionamiento de la obra pública.
    La enseñanza política que debería quedar de todo aquello es elemental: cuando el Estado concentra negocios millonarios en determinados actores privados, la sociedad tiene derecho a preguntar, controlar y conocer. Ese debería ser el punto de partida de cualquier gobierno, sea del signo político que sea.
    Y AHÍ APARECE FRIGERIO
    Y es justamente ahí donde la discusión alcanza al Gobierno de Rogelio Frigerio. No porque exista una vinculación judicial entre Frigerio y los hermanos Chediack que pueda afirmarse. No la hay. La cuestión es política.
    Frigerio fue (¿o lo sigue siendo?) asesor de Gildo Insfrán en Formosa, ministro del Interior durante el gobierno de Mauricio Macri y forma parte de un espacio político que conoce de cerca las relaciones entre el Estado y los grandes grupos económicos.
    La experiencia de aquellos años, incluida la causa Cuadernos, debería haber dejado una conclusión que trascienda cualquier partido: cuanto mayor es la concentración de recursos públicos, mayores deben ser los controles y las explicaciones.
    Y acá estamos hablando de una contratación de $101.726.784.000. No es una cifra que pueda pasar inadvertida.
    NO SOLO IMPORTA CUÁNTO CUESTA: TAMBIÉN QUÉ COMEN
    Pero hay una cuestión todavía más importante que no podemos perder de vista. Estamos hablando de alimentos destinados a nuestros gurises.
    Por eso, la discusión no puede reducirse al monto de la contratación, al mecanismo de compra o a quién resulta adjudicatario. También tenemos que preguntarnos qué calidad nutricional tienen los alimentos que llegan a las escuelas, cómo se define su composición y qué criterios de salud alimentaria se están aplicando.
    El Estado no puede mirar solamente el precio de una ración. Cuando esa ración forma parte de la alimentación cotidiana de niños y niñas, también debe importar su valor nutricional, su composición, su calidad y su adecuación a una alimentación saludable.
    Porque una política alimentaria escolar no puede evaluarse únicamente en términos de logística. Tiene que evaluarse también en términos de nutrición y de salud. Y ahí el Estado tiene una responsabilidad todavía mayor: garantizar que la alimentación de nuestros chicos no sea solamente suficiente, sino también adecuada.
    LA JUSTICIA PUSO OTRO ELEMENTO SOBRE LA MESA
    A esta discusión económica y política se sumó ahora otra cuestión: la alimentación que efectivamente reciben los chicos.
    La Justicia provincial hizo lugar a una medida cautelar y ordenó a la Provincia abstenerse de ofrecer, servir, entregar o distribuir en establecimientos educativos públicos provinciales determinados alimentos no perecederos destinados a desayunos y meriendas que contengan uno o más sellos de advertencia o leyendas precautorias, conforme al artículo 12 de la Ley 27.642.
    Al mismo tiempo, ordenó garantizar la continuidad de la alimentación mediante productos que no estén alcanzados por esa prohibición. Es importante marcar el límite: esa decisión judicial no declara ilegal la contratación de Teknofood ni resuelve el fondo de la cuestión. Por lo tanto, no corresponde presentar el fallo como una declaración de ilegalidad del contrato.
    Pero sí aporta un elemento que no puede ser ignorado: el nuevo esquema de alimentación escolar está siendo sometido a control judicial y la discusión sobre qué reciben nuestros gurises ya no es solamente política.
    NO ES SOLAMENTE COMIDA
    Por eso, reducir esta discusión a una licitación sería equivocarnos de debate. Acá estamos discutiendo qué Estado queremos.
    Un Estado que distribuya recursos, que fortalezca a sus comunidades, que genere oportunidades para sus PYMES y que permita que parte del dinero público quede en los pueblos y ciudades donde se genera y se necesita. O un Estado que centralice, concentre y termine derivando una política pública provincial hacia un único operador.
    Y hay una regla básica que debería ser indiscutible: cuanto mayor es el monto, mayor debe ser la transparencia. Más de $101.000 millones no pueden ser solamente un número dentro de un expediente. Son recursos públicos. Son recursos de todos los entrerrianos. Y por eso deben poder ser explicados de principio a fin.
    Pero además hay algo que no puede quedar en segundo plano: esos recursos están destinados a alimentar a nuestros gurises. Y eso obliga a discutir no solamente cuánto se gasta y quién lo administra, sino también qué reciben, qué comen y con qué criterios nutricionales se decide su alimentación.
    LA COMIDA DE LOS GURISES
    No estamos hablando de cemento. No estamos hablando de una obra. No estamos hablando de una compra cualquiera. Estamos hablando de la comida de nuestros gurises.
    Y si la comida es de los gurises entrerrianos, las decisiones sobre esa comida deberían pensarse desde Entre Ríos, teniendo en cuenta a sus escuelas, sus comunidades, sus productores, sus comercios y sus PYMES. Pero también, y fundamentalmente, teniendo como prioridad la nutrición, la calidad de los alimentos y la salud de nuestros chicos.
    No se trata de perseguir apellidos. No se trata de condenar empresas. No se trata de utilizar una causa judicial para construir una acusación que no existe.
    Se trata de algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: preguntar por qué el Gobierno de Entre Ríos eligió concentrar más de cien mil millones de pesos en un único operador, qué consecuencias tiene esa decisión para nuestra provincia y qué garantías existen respecto de la calidad nutricional de los alimentos que reciben nuestros gurises.
    Porque la transparencia no empieza cuando aparece una denuncia. Empieza mucho antes: cuando el Estado decide cómo gastar el dinero de todos y cuando define qué pone sobre la mesa de nuestros chicos. Y entonces la pregunta vuelve, inevitable:
    ¿Por qué la comida de los gurises entrerrianos se planifica desde Nordelta,cuando debería pensarse desdeEntre Ríos?
    (*) Abogado y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque “Juntos por Uruguay” – P J.

     
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  • La comida de los gurises entrerrianos se planifica desde Nordelta

    La comida de los gurises entrerrianos se planifica desde Nordelta

    Por Juan Martín Garay (*)

    UN APELLIDO QUE VUELVE A APARECERHay un apellido que hoy aparece en el centro de una de las contrataciones más importantes del Gobierno de Entre Ríos: Chediack.
    José Chediack es presidente de Teknofood, la empresa adjudicataria de la provisión de alimentos no perecederos para desayunos y meriendas de los comedores escolares entrerrianos. José es, además, hermano de Juan Chediack, quien fuera presidente de la Cámara Argentina de la Construcción y uno de los empresarios que declaró como imputado colaborador en la causa Cuadernos.
    Conviene decirlo con claridad: José Chediack no responde por los actos de su hermano y no existen elementos que vinculen a él o a Teknofood con aquella causa judicial. Pero tampoco resulta razonable pretender que un apellido con esa historia desaparezca del análisis político cuando una empresa presidida por uno de los hermanos queda en el centro de una contratación estatal de más de $101.000 millones.
    Porque la pregunta no es qué hizo Juan Chediack. La pregunta es otra: ¿qué modelo de Estado está construyendo hoy el Gobierno de Entre Ríos?
    DE LAS ESCUELAS ENTRERRIANAS A UN ÚNICO OPERADOREl Gobierno de Frigerio decidió modificar el sistema de provisión de alimentos escolares. De un esquema descentralizado, en el que cada establecimiento podía adquirir buena parte de los productos en comercios y proveedores de su propia comunidad, se pasó a un modelo centralizado que concentra la provisión en un único operador.
    Y cuando se habla de un único operador no estamos hablando de una contratación menor. Estamos hablando de $101.726.784.000, según el Decreto 1983/2026, que aprobó la contratación de Teknofood para los ciclos lectivos 2026 y 2027, con posibilidad de prórroga para 2028. El decreto lleva la firma del gobernador Rogelio Frigerio y de la ministra de Desarrollo Humano, Verónica Berisso.
    El propio decreto establece un precio de $1.600 por ración y señala que la oferta fue considerada técnicamente ajustada a lo requerido, con un precio unitario acorde a los valores de mercado y conveniente para el Estado.
    Y justamente por eso las preguntas son políticas: ¿era necesario modificar el modelo? ¿Por qué concentrar la provisión? ¿Qué beneficios concretos obtiene la Provincia con esta centralización? ¿Qué pasó con los proveedores locales que antes participaban del sistema?
    Porque detrás de una cifra de semejante magnitud no hay solamente una decisión administrativa. Hay una decisión política acerca de cómo circulan los recursos públicos y quiénes participan de esa circulación.
    Antes, una parte de esos recursos podía llegar directamente a almacenes, panaderías, productores, cooperativas y PYMES de nuestros pueblos y ciudades. Ahora, una enorme masa de dinero público queda concentrada en una contratación provincial de escala extraordinaria.
    ¿POR QUÉ NORDELTA?Y acá aparece la pregunta que le da sentido a todo esto: ¿la comida de nuestros gurises se decide en Entre Ríos o se planifica desde Nordelta?
    Porque no estamos hablando solamente de dónde se compra un alimento. Estamos hablando de dónde se piensa una política pública, quién la administra, bajo qué criterios se define y dónde termina impactando económicamente.
    Mientras en Entre Ríos hay panaderías, almacenes, productores, cooperativas y PYMES que conocen las necesidades de cada comunidad, el Estado provincial eligió concentrar la provisión alimentaria en una empresa radicada fuera de la provincia.
    No se trata de estar en contra de una empresa privada. Se trata de preguntarnos por qué el Estado decidió que una política que podía fortalecer nuestras economías locales debía transformarse en una contratación centralizada de más de cien mil millones de pesos.
    Porque cada peso que deja de circular en una localidad entrerriana también tiene un impacto. Es trabajo que no se genera, una compra que no se realiza, una PYME que no participa y una economía local que pierde movimiento.
    CUADERNOS COMO ADVERTENCIA, NO COMO ACUSACIÓNPor eso aparece Cuadernos en esta historia. No como una acusación contra José Chediack ni contra Teknofood, porque no corresponde establecer una relación judicial que no existe.
    Aparece como un antecedente político que la Argentina no debería olvidar. La causa Cuadernos puso bajo la lupa la relación entre grandes empresarios, decisiones políticas y enormes volúmenes de recursos públicos. Juan Chediack declaró como imputado colaborador y relató ante la Justicia aspectos vinculados con sus relaciones empresariales y con el funcionamiento de la obra pública.
    La enseñanza política que debería quedar de todo aquello es elemental: cuando el Estado concentra negocios millonarios en determinados actores privados, la sociedad tiene derecho a preguntar, controlar y conocer. Ese debería ser el punto de partida de cualquier gobierno, sea del signo político que sea.
    Y AHÍ APARECE FRIGERIOY es justamente ahí donde la discusión alcanza al Gobierno de Rogelio Frigerio. No porque exista una vinculación judicial entre Frigerio y los hermanos Chediack que pueda afirmarse. No la hay. La cuestión es política.
    Frigerio fue (¿o lo sigue siendo?) asesor de Gildo Insfrán en Formosa, ministro del Interior durante el gobierno de Mauricio Macri y forma parte de un espacio político que conoce de cerca las relaciones entre el Estado y los grandes grupos económicos.
    La experiencia de aquellos años, incluida la causa Cuadernos, debería haber dejado una conclusión que trascienda cualquier partido: cuanto mayor es la concentración de recursos públicos, mayores deben ser los controles y las explicaciones.
    Y acá estamos hablando de una contratación de $101.726.784.000. No es una cifra que pueda pasar inadvertida.
    NO SOLO IMPORTA CUÁNTO CUESTA: TAMBIÉN QUÉ COMENPero hay una cuestión todavía más importante que no podemos perder de vista. Estamos hablando de alimentos destinados a nuestros gurises.
    Por eso, la discusión no puede reducirse al monto de la contratación, al mecanismo de compra o a quién resulta adjudicatario. También tenemos que preguntarnos qué calidad nutricional tienen los alimentos que llegan a las escuelas, cómo se define su composición y qué criterios de salud alimentaria se están aplicando.
    El Estado no puede mirar solamente el precio de una ración. Cuando esa ración forma parte de la alimentación cotidiana de niños y niñas, también debe importar su valor nutricional, su composición, su calidad y su adecuación a una alimentación saludable.
    Porque una política alimentaria escolar no puede evaluarse únicamente en términos de logística. Tiene que evaluarse también en términos de nutrición y de salud. Y ahí el Estado tiene una responsabilidad todavía mayor: garantizar que la alimentación de nuestros chicos no sea solamente suficiente, sino también adecuada.
    LA JUSTICIA PUSO OTRO ELEMENTO SOBRE LA MESAA esta discusión económica y política se sumó ahora otra cuestión: la alimentación que efectivamente reciben los chicos.
    La Justicia provincial hizo lugar a una medida cautelar y ordenó a la Provincia abstenerse de ofrecer, servir, entregar o distribuir en establecimientos educativos públicos provinciales determinados alimentos no perecederos destinados a desayunos y meriendas que contengan uno o más sellos de advertencia o leyendas precautorias, conforme al artículo 12 de la Ley 27.642.
    Al mismo tiempo, ordenó garantizar la continuidad de la alimentación mediante productos que no estén alcanzados por esa prohibición. Es importante marcar el límite: esa decisión judicial no declara ilegal la contratación de Teknofood ni resuelve el fondo de la cuestión. Por lo tanto, no corresponde presentar el fallo como una declaración de ilegalidad del contrato.
    Pero sí aporta un elemento que no puede ser ignorado: el nuevo esquema de alimentación escolar está siendo sometido a control judicial y la discusión sobre qué reciben nuestros gurises ya no es solamente política.
    NO ES SOLAMENTE COMIDAPor eso, reducir esta discusión a una licitación sería equivocarnos de debate. Acá estamos discutiendo qué Estado queremos.
    Un Estado que distribuya recursos, que fortalezca a sus comunidades, que genere oportunidades para sus PYMES y que permita que parte del dinero público quede en los pueblos y ciudades donde se genera y se necesita. O un Estado que centralice, concentre y termine derivando una política pública provincial hacia un único operador.
    Y hay una regla básica que debería ser indiscutible: cuanto mayor es el monto, mayor debe ser la transparencia. Más de $101.000 millones no pueden ser solamente un número dentro de un expediente. Son recursos públicos. Son recursos de todos los entrerrianos. Y por eso deben poder ser explicados de principio a fin.
    Pero además hay algo que no puede quedar en segundo plano: esos recursos están destinados a alimentar a nuestros gurises. Y eso obliga a discutir no solamente cuánto se gasta y quién lo administra, sino también qué reciben, qué comen y con qué criterios nutricionales se decide su alimentación.
    LA COMIDA DE LOS GURISESNo estamos hablando de cemento. No estamos hablando de una obra. No estamos hablando de una compra cualquiera. Estamos hablando de la comida de nuestros gurises.
    Y si la comida es de los gurises entrerrianos, las decisiones sobre esa comida deberían pensarse desde Entre Ríos, teniendo en cuenta a sus escuelas, sus comunidades, sus productores, sus comercios y sus PYMES. Pero también, y fundamentalmente, teniendo como prioridad la nutrición, la calidad de los alimentos y la salud de nuestros chicos.
    No se trata de perseguir apellidos. No se trata de condenar empresas. No se trata de utilizar una causa judicial para construir una acusación que no existe.
    Se trata de algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: preguntar por qué el Gobierno de Entre Ríos eligió concentrar más de cien mil millones de pesos en un único operador, qué consecuencias tiene esa decisión para nuestra provincia y qué garantías existen respecto de la calidad nutricional de los alimentos que reciben nuestros gurises.
    Porque la transparencia no empieza cuando aparece una denuncia. Empieza mucho antes: cuando el Estado decide cómo gastar el dinero de todos y cuando define qué pone sobre la mesa de nuestros chicos. Y entonces la pregunta vuelve, inevitable:
    ¿POR QUÉ LA COMIDA DE LOS GURISES ENTRERRIANOS SE PLANIFICA DESDE NORDELTA, CUANDO DEBERÍA PENSARSE DESDE ENTRE RÍOS?
    (*) Abogado y Concejal. Vicepresidente 1° del HCD de Concepción del Uruguay. Presidente del Bloque “Juntos por Uruguay” – P J.
     

  • Con los gurises no: que se vayan los Adorni de los comedores escolares

    Con los gurises no: que se vayan los Adorni de los comedores escolares

    «Con los gurises no: que se vayan los Adorni de los comedores escolares»

    Desde la filial de María Grande (departamento  Paraná) de Agmer, emitieron un duro cuestionamiento sobre las decisiones  adoptadas sobre los comedores escolares.
     
    El texto dice lo siguiente:
     
    «La nueva estafa de la política frigerista se planifica ahora con los comedores escolares. El gobierno provincial, que ajusta sobre las jubilaciones, salarios y derechos de las y los que trabajan, ahora plantea cambiar la política de comedores y contratar una empresa de Buenos Aires que duplicaría el dinero del presupuesto para los comedores de nuestras escuelas: de 22 mil millones de pesos anuales se pasaría a 42 mil millones, y no precisamente para que nuestros gurises coman mejor»,señalaron.
    «Sin consultar a nadie, sin pensar en los chicos, en las familias, en los comerciantes de cada pueblo que hoy trabajan con las instituciones educativas, la gestión Frigerio alcanza el colmo del unitarismo: comprar viandas en Buenos Aires con una empresa además muy cuestionada. ¿Quienes son los nuevos Adorni que están detrás de este negocio inmoral con la comida de los chicos?…», denuncian.
    «Aplaudimos el reclamo legal realizado por el Dr. Rubén Pagliotto contra esta barbaridad, que parece superar cualquier límite. Exigimos la inmediata suspensión de la decisión política del gobierno provincial de cambiar el funcionamiento de los comedores y reclamamos que la ministra Verónica Berisso y todos los nuevos Adorni implicados en esta estafa política se vayan por donde vinieron: no queremos que pendrives llenos de la nuestra se vayan a una cuenta ‘empresarial’ a BsAs. ¿No les da vergüenza absolutamente nada?», indicaron
    Luego fueron al grano con algunos dirigentes: «Hay funcionarios del gobierno que provienen del partido y la ideología de Leandro N. Alem, de Hipólito Yrigoyen, de Arturo Illia y de Ricardo Alfonsín: ¿dónde quedó su decencia política? Algún otro, que dice ser legislador socialista, aliado a Frigerio, acompaña leyes de ajuste y estafas políticas, olvidándose que era dirigente del partido de Alfredo Palacios, de Alicia Moreau de Justo y de Alfredo Bravo, luchadores incansables por la justicia y los derechos humanos. ¿Semejantes traidores a sus valores nos vienen a hablar de “violencia”? ¿No les da nada de vergüenza su violencia ideológica, política y moral? ¿No sienten la dureza de su cara de piedra, su cinismo y sus mentiras? ¿No tienen algo mejor que hacer que joderle la vida a las y los que trabajan y ponen el hombro todos los días? ¿No se han dado cuenta que su alianza ideológica hoy es para los entrerrianos y los argentinos una vergüenza mundial?», apuntaron.
     

     
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  • Gurises al certamen nacional «Usina de Ideas con IA»

    Gurises al certamen nacional «Usina de Ideas con IA»

    Gurises al certamen nacional «Usina de Ideas con IA»

    Cinco proyectos de Concepción del Uruguay competirán en el certamen nacional «Usina de Ideas con IA»

    Este jueves se realizó la presentación oficial de los cinco equipos de estudiantes de Concepción del Uruguay que representarán a la ciudad en el concurso nacional «Usina de Ideas con IA», una iniciativa impulsada por la Chicos.net que promueve el desarrollo de soluciones innovadoras mediante el uso de herramientas de inteligencia artificial.
    La actividad tuvo lugar en el Polo Tecnológico La Nube, donde los estudiantes expusieron y defendieron las aplicaciones desarrolladas junto a sus docentes, luego de un proceso de formación y acompañamiento que estuvo a cargo de la docente Evelyn Curuchet, quien coordinó la capacitación en inteligencia artificial y acompañó a los grupos durante la elaboración y presentación de cada propuesta.
    En total, participaron cinco equipos de distintas instituciones educativas de Concepción del Uruguay: el Instituto Privado María Auxiliadora D-133, la Escuela de Educación Técnica N.° 1 “Ana Urquiza de Victorica”, la Escuela de Educación Técnica N.° 2 “Francisco Ramírez”, el Instituto Bilingüe “República de Italia” y la Escuela Secundaria N.° 9 “América”. Sus proyectos ya fueron inscriptos para participar del certamen, cuya convocatoria permanecerá abierta hasta el 10 de julio.
    El concurso busca incentivar la creatividad, el pensamiento crítico y la aplicación de la inteligencia artificial para resolver problemáticas reales. Además, contempla importantes premios para las instituciones participantes, entre ellos computadoras destinadas a fortalecer los espacios educativos.
    De la presentación participaron la viceintendenta de Concepción del Uruguay, Rossana Sosa Zitto; la coordinadora del Polo Tecnológico La Nube, Mariela Sánchez; la concejala Paola Jacquement; la docente Evelyn Curuchet; docentes de las instituciones participantes y los estudiantes que integran cada uno de los equipos.
    La jornada culminó con la entrega de certificados a los alumnos y docentes que participaron de la instancia de capacitación y presentaron sus proyectos, en reconocimiento al compromiso y al trabajo realizado durante todo el proceso de formación. Cabe destacar que la convocatoria del certamen permanece abierta hasta el 10 de julio.