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  • Mientras el mundo habla de inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China está apostando por otra carrera mucho más compleja: enseñar a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante

    Mientras el mundo habla de inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China está apostando por otra carrera mucho más compleja: enseñar a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante

    Mientras el mundo habla de inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China está apostando por otra carrera mucho más compleja: enseñar a robots humanoides a trabajar en entornos reales mediante entrenamiento físico constante

    Mientras el mundo se centra en la inteligencia artificial capaz de escribir o programar, China apuesta por una carrera aún más compleja: enseñar a robots humanoides a desenvolverse en entornos reales mediante un entrenamiento físico constante.

    Lejos de la imagen habitual de la inteligencia artificial asociada a servidores, pantallas o modelos digitales procesando enormes cantidades de datos, en diversos centros de entrenamiento chinos se observa a robots que dedican horas a intentar agarrar objetos, desplazarse por habitaciones y cumplir tareas repetitivas.
    La lógica detrás de estos experimentos es clara: una máquina puede aprender a responder preguntas tras analizar inmensas cantidades de texto, pero ello no garantiza que sepa actuar en el mundo físico. Movimientos tan cotidianos como trasladar una caja, abrir una puerta o caminar sobre una superficie irregular siguen representando grandes desafíos.
    Durante años, la revolución de la inteligencia artificial se desarrolló principalmente dentro de las computadoras, donde los modelos aprendían leyendo información, identificando patrones y generando respuestas cada vez más sofisticadas. En cambio, los robots humanoides enfrentan un problema distinto: comprender el mundo implica interactuar con él. Deben aprender a medir el peso que pueden levantar, mantener el equilibrio y adaptarse a cuando un objeto no está exactamente en la posición esperada.
    Por ese motivo, numerosas empresas están recopilando datos físicos mediante la observación de operarios humanos que realizan movimientos repetidos mientras sensores y cámaras capturan cada acción para transformarla en material de entrenamiento. Este proceso se asemeja más a una escuela práctica que a una compañía de software, donde las máquinas aprenden observando y repitiendo.
    El desafío que aún separa a los robots de los seres humanos radica en el desarrollo natural de habilidades físicas desde los primeros años de vida. Caerse, levantarse, empujar objetos o calcular distancias forman parte de un aprendizaje casi automático para las personas. Para los robots, sin embargo, cualquier variación mínima en su entorno puede alterar tareas que en el laboratorio parecían resueltas con éxito.
    Por ello, los especialistas hablan cada vez más de inteligencia artificial encarnada, un concepto que busca combinar la capacidad de razonamiento con la experiencia física directa. La meta ya no es solo construir sistemas que piensen o respondan preguntas, sino lograr que actúen en escenarios cambiantes sin depender de instrucciones constantes.
    La apuesta de China no es solo científica, sino que responde también a una enorme expectativa económica. Fábricas, centros logísticos, hospitales y comercios son algunos de los espacios donde estos robots podrían asumir tareas que actualmente requieren intervención humana permanente.
    La elección del formato humanoide no es casual: escaleras, herramientas, puertas y estaciones de trabajo fueron diseñadas para personas, por lo que un robot con características similares podría integrarse con mayor facilidad en esos ambientes. Actualmente, China concentra cientos de proyectos vinculados a este sector y busca posicionarse en una carrera tecnológica que recién comienza.

  • Búsqueda de Agostina Vega: el ministro de Seguridad aseguró que el hombre detenido «miente y cada vez que habla embarra más la cancha»

    Búsqueda de Agostina Vega: el ministro de Seguridad aseguró que el hombre detenido «miente y cada vez que habla embarra más la cancha»

    Búsqueda de Agostina Vega: el ministro de Seguridad aseguró que el hombre detenido «miente y cada vez que habla embarra más la cancha»

    La búsqueda de Agostina Vega, de 14 años, continúa esta noche en la ciudad de Córdoba. El ministro de Seguridad provincial, Juan Pablo Quinteros, informó que las tareas se prolongarán durante la madrugada del sábado, utilizando drones y el helicóptero de la Policía para intensificar el rastrillaje en la zona sudeste de la ciudad. “La fiscalía cuenta con datos concretos que ubican en ese lugar a la persona sospechada”, precisó.

    Quinteros señaló que la búsqueda aumentará su intensidad durante las primeras horas de la mañana. Además, apuntó al único detenido en la causa, Claudio Barrelier, de 33 años. “Barrelier está mintiendo y, en cada declaración, complica aún más la investigación. Esto pudo confirmarse gracias a la labor de la policía de Córdoba, que con el seguimiento mediante domos comprobó que muchas de sus afirmaciones son absolutamente falsas”, expresó el ministro en un diálogo en vivo con TN.
    El funcionario agregó: “Sigue hablando y mintiendo, lo cual entorpece la causa, pero estamos convencidos de que las pistas que se están investigando nos permitirán encontrar definitivamente a Agostina”.
    Horasy antes de esta entrevista, el defensor de Barrelier, Jorge Sánchez del Bianco, informó que su cliente modificó parte de su coartada al declarar por segunda vez ante el fiscal Raúl Garzón. En esta nueva declaración, Barrelier admitió que la joven que aparece en un video ingresando a su domicilio es Agostina y no su hija, como había sostenido en un primer momento.
    Según la versión actualizada del imputado, la menor permaneció aproximadamente media hora en su casa, tiempo durante el cual conversaron y en algún momento Agostina realizó una llamada telefónica.
    Quinteros detalló: “Barrelier comenzó diciendo que tuvo muy poco trato con Agostina y que solo la ayudó a subir a un remise, un auto rojo que la esperaba con otra persona. Luego, gracias al seguimiento de cámaras, se pudo determinar que Agostina ingresó a su domicilio alrededor de las 22:45. Ante esta evidencia, él negó inicialmente que fuera así y aseguró que la niña del video era su hija. Sin embargo, la madre biológica de su hija confirmó que la persona que aparece no es su hija”.
    El ministro agregó que, en esta nueva declaración, cuando se le señaló la falsedad, Barrelier admitió haber mentido sobre la identidad de la persona en el video. También negó haber salido de su casa a esa hora, pese a que no hay registro alguno que confirme esa afirmación. “Podría enumerar numerosas otras mentiras que ha dicho, aunque al estar imputado no está obligado a decir la verdad. Incluso podría haberse negado a declarar”, concluyó.
    Respecto al operativo nocturno, Quinteros destacó que los helicópteros continuarán con reflectores en sectores específicos indicados por la fiscalía. En caso de no encontrar resultados, al amanecer se incorporarán perros y caballos para intensificar el rastreo en la zona.
    Agostina Madeleine Vega desapareció la noche del sábado luego de salir de su casa en Córdoba y desde entonces no se tiene información sobre su paradero. La justicia desplegó múltiples allanamientos, activó la Alerta Sofía y detuvo a Barrelier, última persona en haber estado con la menor y sobre quien existen fuertes indicios, aunque aún no se ha logrado avanzar en la ubicación concreta de Agostina.

  • Después de los abucheos y la polémica, el vertiginoso Fito Páez presentó un nuevo disco que habla de un renacer

    Después de los abucheos y la polémica, el vertiginoso Fito Páez presentó un nuevo disco que habla de un renacer

    Después de los abucheos y la polémica, el vertiginoso Fito Páez presentó un nuevo disco que habla de un renacer

    Fito Páez no da respiro. Aún resuenan los ecos de su cuarta presentación en el Movistar Arena, donde interpretó íntegro su penúltimo disco, *Novela*, generando molestias en un público que sólo quería escuchar sus éxitos. Sin embargo, ya lanzó su nuevo álbum, *Shine*, estrenado el jueves 21 de mayo y disponible en todas las plataformas. Ante quienes prefieren sus temas clásicos, Páez responde ofreciéndoles su corazón a través de canciones nuevas. “Bancate ese defecto”, podría decirle Charly García.

    Es imposible que un artista con más de cuatro décadas como solista, más una quinta década que incluye sus comienzos en Rosario y su paso por las bandas de Juan Carlos Baglietto y Charly García, no mantenga una identidad propia e inconfundible.
    Su estilo, intereses, evolución y diversiones conforman una unidad anárquica pero inquebrantable; a lo largo del tiempo, Páez ha sido absolutamente fiel a sí mismo, algo que nadie puede cuestionar.
    La calidad de sus treinta discos, según cómo se contabilice, puede ser motivo de debate. Pero en semejante producción, ningún autor permanece estático. Menos él, que desde la edición de *La Conquista del Espacio* (2020) ha generado seis álbumes de música nueva, emulando aquella época dorada en que un artista renovaba sus laureles anualmente. Esta fiebre creativa parece ser marca registrada en Rosario, donde otro incansable creador es Litto Nebbia, coterráneo e influencia para Páez. Mientras tanto, la mayoría de los músicos se toma más tiempo.
    Según explicó Páez durante la escucha para prensa, *Shine* es un disco sobre el renacer, el feliz resultado de una situación desgraciada. “Estaba terminando *Novela* en Madrid —relató—, y una mañana me caí por una escalera: once fracturas en nueve costillas, quedé al borde de la muerte. Fue un mes de internación, con opiáceos, desde fentanilo hacia abajo. Ahora suena gracioso, pero no lo fue”.
    Ese episodio ayuda a entender por qué *Shine* suena lisérgico, ligeramente psicodélico y con cierto aire a Pink Floyd.
    El álbum inicia con un motivo delicado en piano, dividido en tres partes que sirven como marco a su nuevo material, titulado *Hablame*. El icónico disco *El lado oscuro de la luna* también comenzaba con un collage sonoro llamado “Hablame”. Hay algo en el piano de Fito que recuerda al toque cristalino de Rick Wright, el fallecido tecladista de Pink Floyd, aunque quizá sea efecto de la medicación. Lo que sigue es más confuso, como probablemente fue el despertar de “Girl T.Rex”, una tía glamorosa y funky de la protagonista de “Polaroid de locura ordinaria”, segunda canción del álbum.
    *Shine* es, además de título del disco, una canción en la que Páez desafía desde el amor y la paz, pasando luego al ataque. Recuerda a Discépolo y su célebre “el mundo fue y será una porquería”, para luego expresar nostalgia por aquel mundo “dado vuelta desesperadamente feliz”. Esta contradicción, lejos de ser negativa, es un ingrediente esencial para un artista; lo que muchos parecen no entender es que Fito Páez es un verdadero artista, con sus cumbres y abismos, como todos.
    La canción *Shine* es un rock crítico y combativo. “¡A la mierda con el flow y los bits!”, canta, en un claro rechazo a la pobreza estética del trap y géneros afines; exhorta a “escapate, el barrio no es para ti”, dejando atrás la postal idealizada del suburbio y sus rituales; y sentencia “contra el imperio zombie, la resistencia zulú”, dejando abierta la posición ideológica de cada oyente.
    En un momento donde predomina la corrección política y muchos músicos buscan el aplauso de la industria mediante colaboraciones oportunistas, Fito Páez patea el tablero de propios y extraños. Si el mundo puede resumirse en una canción, este nuevo mundo del autor rosarino cabe perfectamente en esta.
    No todo el disco es protesta o reclamo. En temas como “Planeta azul” destaca la belleza plácida y espacial —una especialidad floydiana— con un pulso folclórico digital, mientras que “Universo”, dedicada a su amigo fallecido, el músico cubano Pablo Milanés, se presenta como un portal al más allá, donde Páez despliega su poesía estelar hablando de “resplandor” —¿un guiño a la película de Kubrick?— y renacer, otro hilo conductor del disco.
    Convive con esta calma la dramática “Prueba de amor”, que recrea clásicos por partida doble: Romeo y Julieta y el clásico de fútbol Rosario Central vs. Newell’s Old Boys, una tragedia barrabrava en clave shakesperiana. Esta intensa canción es un buen preludio para “Río místico”, cuyo coro evoca un aire gospel en esta reflexión existencial.
    Además de la excelente banda que acompaña a Páez, Sofía Gala desempeña un papel importante en el disco. Por error, Fito le envió una llamada perdida en la que ella escuchó la palabra “Hablame”, lo que encendió su imaginación y se tradujo en un instrumental dividido en tres partes. “Ese ‘Hablame’ —explicó— tenía humor, era todo, una orden, una sentencia. Todo eso me intrigó, y como forma parte de nuestro vínculo,