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  • Comienza el Mundial más grande de la historia: 48 selecciones, nuevas reglas y el último baile de Messi

    Comienza el Mundial más grande de la historia: 48 selecciones, nuevas reglas y el último baile de Messi

    Comienza el Mundial más grande de la historia: 48 selecciones, nuevas reglas y el último baile de Messi

    El Mundial de la revolución comenzará a hacer historia desde las 13 horas en el Estadio Azteca, con el partido inaugural entre México y Sudáfrica. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, vestido de traje y ubicado en el palco de honor, vivirá momentos de ansiedad y felicidad al ver concretado su sueño: una Copa del Mundo ampliada, con 48 selecciones, 104 partidos en distintos horarios, 1,248 futbolistas y nuevas reglas. Mientras tanto, en Kansas City, Lionel Messi observará el torneo con la tranquilidad que le otorga el título obtenido en Qatar. Para él, este será su “último baile”: un sexto Mundial en el que buscará reeditar la corona junto a la “Scaloneta”, el equipo diseñado por Lionel Scaloni, considerado por muchos expertos como uno de los grandes favoritos junto a Francia y España.

    Infantino apostó fuerte con su idea y ahora estará presente para mostrar al mundo su obra magnánima. Nunca antes un Mundial se había disputado en tres países distintos. Un dato llamativo es que las relaciones entre esos Estados atraviesan momentos de tensión, aunque eso queda en segundo plano cuando ruede la pelota, ya que el espectáculo distrae y emociona. Desde el punto de vista económico, el negocio es importante: según un estudio de S&P Global Market Intelligence, el campeonato generará cerca de 9,000 millones de dólares para la FIFA.
    Este será, además del Mundial más largo, el más complejo en materia de seguridad. La figura central en este aspecto es Donald Trump, presidente de Estados Unidos, quien asegura haber puesto fin a ocho guerras, pese a haber liderado el ataque contra Irán que mantiene al mundo en vilo. Justamente, Irán será protagonista en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, que llega con su figura viral Tim Payne. El mayor temor estadounidense es un posible ataque con drones. “Si hay una amenaza que me quita el sueño, es la de los drones”, declaró Jessica Tisch, comisionada de policía de Nueva York. Para cubrir los costos de seguridad, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias ha distribuido 625 millones de dólares entre las 11 ciudades anfitrionas de Estados Unidos. Otros 250 millones se destinan a detectar y neutralizar drones sospechosos.
    Nuevo formato y reglas
    El aumento de equipos —de 32 a 48— exigió un cambio en el formato del torneo. Las selecciones se dividirán en 12 grupos de cuatro equipos que disputarán partidos todos contra todos. La clasificación será diferente: avanzarán los dos primeros de cada grupo (24 equipos) más los ocho mejores terceros, conformando 32 equipos para la ronda de dieciseisavos de final. No todos los primeros de grupo tendrán ventaja, ya que algunos enfrentarán a terceros y otros a segundos, sin importar su rendimiento, como sucederá con la “Scaloneta”.
    La FIFA confirmó recientemente una serie de modificaciones arbitrales destinadas a acelerar el ritmo de los partidos y eliminar ciertas prácticas habituales. Entre las novedades más importantes figuran la tarjeta roja para jugadores que se tapen la boca durante discusiones, la ampliación de las facultades del VAR —que podrá intervenir en casos de segundas tarjetas amarillas— y nuevas herramientas para sancionar demoras en las reanudaciones.
    Otra innovación serán las pausas para rehidratación, ya implementadas en la mayoría de los torneos de clubes. Esta medida tiene un propósito comercial y una dimensión de salud deportiva, debido a las elevadas temperaturas previstas durante la competición. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el calor extremo será un factor a tener en cuenta, con riesgos tanto para jugadores como para aficionados. Un estudio encargado por la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas (FIFPRO) estima que 26 de los 104 partidos se disputarán en condiciones riesgosas, entre ellos la final, dos partidos de cuartos de final y el encuentro por el tercer puesto.
    Argentina, España y Francia, principales favoritos
    La “Scaloneta” mantiene argumentos sólidos para soñar con repetir la gloria. Lionel Messi, que cumplirá 39 años en los próximos días, sigue siendo una pieza determinante. El tiempo no le ha pasado factura. Lionel Scaloni mantuvo la base del equipo campeón en Qatar y es posible que para el debut frente a Argelia alinee a 11 campeones del mundo.
    Argentina jugará a su estilo, pese a que pocos equipos continúan con la tendencia de la posesión y los ataques escalonados masivos. “Nosotros vamos todos juntos y a los pases”, suele explicar Scaloni. En esencia, la “Scaloneta” es un equipo de volantes al que se suma Messi como factor diferencial. La principal duda será el estado físico de algunos lesionados, aunque la confianza es alta.
    Francia propone un fútbol moderno y de rápidas transiciones. El conjunto europeo, con el talentoso Kylian Mbappé a la cabeza, es el máximo candidato para la mayoría. Los “Bleus” pueden pasar de cero a cien en segundos, aunque las condiciones climáticas podrían jugarles en contra.
    España se sitúa en un punto intermedio entre argentinos y franceses: puede apostar a la posesión y también cuenta con el determinante Lamine Yamal, aunque también llega con molestias físicas.
    Un rumor que cobró fuerza conforme se acercaba la fecha es si este será el Mundial de Cristiano Ronaldo. Algunos sugieren que Messi ya tiene su Copa y que el portugués, que disputará su sexto Mundial, la merece. En este sentido, Portugal cuenta con un gran plantel.
    El Mundial comenzará, la pelota empezará a rodar y todo lo externo quedará de lado. Para bien o para mal, solo importará lo que suceda dentro

  • El fútbol tiene su historia: la pelota sigue rodando – El Miércoles Digital

    El fútbol tiene su historia: la pelota sigue rodando – El Miércoles Digital

    El fútbol tiene su historia: la pelota sigue rodando – El Miércoles Digital

    A pocos días del inicio del Mundial del deporte más popular del planeta, el profesor Gustavo Sirota hace un repaso sobre la historia de la pelota, sus negocios, etc.
     
    Por GUSTAVO SIROTA
     
    Cada cuatro años “el mundial” dispara las emociones de millones de aficionados a lo largo del planeta. El más popular de los deportes convoca a sus fanáticos movilizando la ilusión de convertirse en “campeón del mundo”. Detrás del juego que conocemos hay una larga historia, algunas curiosidades y hasta la disputa sobre si fueron los ingleses o los guaraníes los “inventores” de esta pasión llamada futbol.
    El mundo deportivo se apresta a vivir una de sus fiestas más importantes. Como cada cuatro años la atención se centra en la Copa del Mundo de futbol. Cuarenta y ocho selecciones compiten este 2026 por el título de ser el mejor seleccionado del planeta.
    Dólares de por medio, Donald Trump podrá cumplir uno más de sus caprichos de megamillonario: llevar el torneo nuevamente a su tierra. Sin tradición futbolera – junto a México y Canadá – Estados Unidos recibirá al futbol del mundo por segunda vez – ya lo hizo en 1994 y México en 1970 – y como ningún otro evento atrapará la atención de fanáticos y no tanto, que vibrarán al compás de una pelota.
    Pasión que atrapa a millones. Suman 270 millones – 1 de cada 10 son mujeres – de jugadores/as en actividad y federados, incluyendo, además del futbol 11 tradicional, las distintas variantes – futsal, futbol 7, de playa, futbol adaptado, futgolf, etc. -. Reunidos en más de 1.700.000 equipos, representan unos 301.000 clubes desperdigados a lo largo y ancho del planeta. Alrededor de 150.000 son deportistas profesionales – 130 mil hombres y 20 mil mujeres – registrados en 3.986 clubes de 135 países. Hay más federaciones afiliadas – 211 – a la FIFA que estados reconocidos. – 193 más Palestina y Vaticano – por las Naciones Unidas.
    289 – 23, 2 % – de los 1.248 jugadores que componen la nómina de las 48 selecciones participantes jugarán para federaciones que representan países en los que no han nacido. Raíces familiares, doble nacionalidad, naturalizados en los lugares donde juegan, han jugado o se han formado son las razones de este fenómeno que continua en crecimiento.
    Duplica a lo sucedido en 2018 en Rusia cuando alcanzó al 11,1 % de los jugadores y supera con creces el 16, 5 % de cuatro años atrás en Qatar. 40 de los 48 seleccionados tienen este tipo de jugadores en sus listas, siendo Curazao – 25 -; Congo – 20 – y Marruecos – 19 – los que encabezan el listado de “no nacidos en el país para el cual juegan”.
    En tiempos de redes y televisión, se calcula que la competición mundialista convocará seis mil millones de aficionados, el doble que la sumatoria de los juegos olímpicos en sus dos versiones, de verano e invierno. Solo la final será seguida por más de dos mil millones de espectadores en las distintas plataformas. Casi seis millones de espectadores seguirán los 104 partidos en algunos de los 16 estadios – 11 Estados Unidos, 3 México y 2 Canadá -. Muestra del interés que despierta la competencia se refleja en las solicitudes de entradas – 150 millones – que recibió la FIFA, demanda 30 veces superior a la oferta disponible.
    Que ha llevado a que el futbol se convierta en el deporte más popular de todos los tiempos. Desde cuando patear una pelota ha sido parte del acervo cultural de civilizaciones y pueblos. Veamos algunos datos para tratar de entender una pasión que comienza miles de años atrás.
    Miles de años pateando una pelota
    Los orígenes más remotos de este deporte hay que rastrearlos en la mismísima prehistoria. En Nueva Guinea se encontraron pinturas rupestres de 8.000 a 9.000 años de antigüedad – que corresponderían al período neolítico – donde puede verse claramente un grupo de hombres pateando un objeto redondeado, similar a una pelota actual. Nada se sabe de las características de estas prácticas, ni de sus motivos, pero constituyen quizás el primer y más remoto antecedente de nuestro actual fútbol.
    Cuatro mil quinientos años atrás los chinos nos ofrecen otra pista sobre los primeros momentos de este apasionante deporte. Los soldados del emperador Xeng-Ti eran obligados, como parte de su adiestramiento militar, a participar en un juego donde dos grupos se disputaban la posesión de una pelota con el objetivo de introducirla en una especie de meta que estaba marcada por un círculo de un metro de diámetro.
    El «arco» era un tejido sedoso tensado entre dos postes que llegaba a medir hasta 10 metros de alto, en cuyo centro estaba el agujero por donde debía pasar la «pelota», que era en realidad una masa esférica – se hacía con algún pellejo animal – que debidamente secado se rellenaba con crines, virutas de madera y vegetales resistentes.
    Algunos siglos más tarde, el emperador Fu-Hi lo haría con raíces duras que apelmazadas formaban una masa redondeada recubierta con pedazos de cuero crudo. En este juego por lo general muy violento se permitían utilizar manos y piernas. El «jefe» – el actual capitán – del equipo derrotado era golpeado por sus propios compañeros y por los espectadores que habían apostado a su favor y perdido dinero en las apuestas.
    En el siglo III AC los soldados de la Dinastía Han practicaban un ejercicio llamado ts´uh kúh – también llamado luju o tsu chu – que provendría de los vocablos Tsu o cu, patear, y chu o ju que hacía mención a un tipo de balón de cuero. El juego consistía en arrojar una bola con los pies hacia una pequeña red. En algunas variantes el jugador debía hacerlo mientras se defendía del ataque físico de sus rivales. Al principio era una pelota rellena de pelo que rebotaba poco, utilizando luego vejigas de animales que al hincharse podían rebotar más.
    Con el luju o tsu chu surge la primera portería o nuestro arco moderno: “el ojo elegante” que consistía en una pequeña red ligada al extremo de dos cañas de bambú con una separación. Era compartida por los dos equipos y se instalaba en medio del campo. Incluso algunos emperadores contaron con jugadores “profesionales”, solo dedicados a la práctica del juego. Servía para entretener e incluso se contaban mujeres en los equipos, acompañándose muchas veces la disputa del cotejo con música. También se impusieron normas y arbitrajes, aunque estaba permitido empujarse y golpearse.
    El juego pretendía inculcar a los soldados del emperador habilidad y espíritu de colaboración. Se jugaba con dos equipos de diez jugadores. Uno de ellos asumía la dirección de sus compañeros. Había un portero, quien si la pelota no cruzaba la meta tenía que devolverla al campo de juego. La pelota estaba formada por ocho piezas de cuero, completamente redonda e hinchada con aire. La técnica para hinchar la pelota era un enfriamiento y calentamiento sucesivo.
    Un «manual de ts´u-chü», de 25 capítulos redactado en la época de la dinastía Han nos da una señal de lo importante que era considerada esta práctica. En las normas allí descriptas se especifican once casos considerados como faltas y otros diez casos en los que se debía suspender el juego. El equipo ganador era recompensado con un banquete de manjares, frutas y vinos; el perdedor recibía insultos, atropellos y a veces incluso sus jugadores eran apaleados.
    Las apuestas eran parte del espectáculo, muestra de su aceptación y arraigo, asistiendo en muchas ocasiones el propio emperador para observar la fortaleza y destreza de sus soldados. Un poema atribuido a Lin Yu del siglo I antes de la era cristiana nos trae comentarios de este juego. «La pelota es redonda, el campo de juego, cuadrado, al igual que el cielo y la tierra. La pelota vuela sobre nosotros como el sol, mientras los dos equipos se enfrentan entre sí».
    Los japoneses en el siglo XV A.C. practicaban un juego parecido. Se cree que fue introducido por los chinos, adoptando en tierras japonesas algunas particularidades propias que lo distinguían. Era practicado como diversión, imperando la cortesía por sobre cualquier pretensión de triunfo o superioridad. Los jugadores interrumpían el juego constantemente para pedirse disculpas ante la menor brusquedad o desborde físico.
    El campo de juego tenía veinte metros de lado – se menciona también un cuadrado de 14 por 14 metros – y estaba delimitado por cuatro árboles, ubicados en cada uno de los vértices, que simbolizaban cuatro virtudes esenciales. El pino representaba la amistad, el cerezo la galantería, el almendro la hermandad y el sauce la cortesía.
    También estaba el kemari, de tipo más ceremonial, vinculado a las prácticas del sintoísmo. La pelota debía ser mantenida en el aire el mayor tiempo posible, pasándosela entre jugadores sin usar las manos, golpeando la misma con los pies y con los muslos. Un sacerdote oficiaba como árbitro, sentado en el borde del campo con un reloj de arena. El kemari fue un juego respetuoso, una actividad educativa, sin ánimo competitivo, con el único objetivo de aprender y respetar a los compañeros de juego. Los participantes debían jugar con gracia y cortesía sin chocar unos con otros.
    Los egipcios fueron otro de los pueblos que tuvieron este tipo de prácticas deportivas. Podemos observar representaciones de un juego muy similar al actual fútbol en los siglos V al III A.C., con más jugadores y en un campo que medía varios cientos de metros. El juego era parte de los rituales de este pueblo, presumiblemente en honor a Isis, diosa de la fertilidad.
    Se han hallado juegos de pelota representados en las tumbas de Saqqara. En un dibujo se ven grupos de jóvenes que dan patadas a una esfera similar a un balón. También se han encontrado algunas pelotas conservadas por la sequedad del aire y que se pueden contemplar en los museos de El Cairo, Londres y Berlín. Son de colores, hechas de piel o de trenzado de punto estrecho, cosido con tendones a puntadas en cruz; están rellenas de salvado o de juncos. Había también pelotas de palmera trenzadas y otras de arcilla o loza fina.
    En la actual Australia los nativos practicaban distintos juegos de pelota. Divididos por grupos, se lanzaban la pelota de unos a otros mientras los del grupo opuesto intentaban interceptar el lanzamiento y atraparla. Era de cuero de canguro, y los saltos y movimientos de los jugadores se asemejan a los de estos animales. Una de las variantes oponía a dos grupos locales y consistía en pasarse la pelota los del mismo grupo manteniéndola fuera del alcance de los adversarios. El juego, de nombre marn grook, podía durar variar horas sin interrupción. Había dos maneras de jugarlo, solo con los pies y con cualquier superficie del cuerpo, excepto las manos.
    Los juegos de pelota derribaban fronteras y multiplicaban sus seguidores. Sin reglas precisas, con las manos a veces, con los pies otras, la práctica de estos incipientes deportes se extendía y en cada región le incorporaban elementos propios, distintivos de sus culturas. Algunos pueblos musulmanes, los persas y los hindúes conocían algunas variantes de este tipo de juegos, practicados por lo general con las manos a modo del actual handball.
    En África, algunos pueblos practicaban juegos similares con el pie. Los zulús aprovechaban estas prácticas que permitían “expresar las ansiedades y tensiones, así como manifestar de forma aceptable la agresividad y la hostilidad que reinan entre las poblaciones”. Ya en tiempos modernos los equipos de esa región de la actual Sudáfrica continúan algunas prácticas ancestrales. Cada equipo tiene sus propios brujos, cuya finalidad es aumentar con su magia la eficacia de los suyos, al tiempo que sus maleficios perjudican al equipo oponente. Cuando se sospecha que un jugador está hechizado puede ser dado de baja por miedo a que el hechizo se extienda a otros jugadores.
    Los griegos fueron los primeros en utilizar una pelota rellena de aire, por lo general una vejiga de cerdo inflada. El uso de la pelota –esfaira o esfaire por esfera– aparece en numerosos deportes griegos, en los que predominaba el uso de las manos, ya que en estos pueblos el juego de pelota con el pie nunca despertó demasiado interés.
    El más conocido fue el episkyros, que se jugaba con dos equipos compuestos por entre doce y quince jugadores cada uno, y que tenía como objetivo introducir la pelota – follis – en la meta contraria que por lo general se delimitaba con una línea que debía ser traspuesta por jugador y pelota. Tenía un tiempo establecido para jugarlo y en algunos relatos se menciona que el equipo que tenía en su poder el “follis” al momento que se cumplía el tiempo era el ganador.
    Del haspartum al Calcio
    Los romanos, continuadores de la tradición griega en sus juegos, tuvieron el suyo propio. El haspartum que era agresivo y violento. Los jugadores de cada equipo debían impulsar la pelota hasta hacerla pasar por una línea situada al final del campo contrario. El campo podía tener cientos de metros de largo, – en algunos casos rivalizaban pueblos vecinos – y ganaba el bando que conseguía llevar con los pies el balón hasta la puerta de la iglesia del pueblo contrario. Los participantes utilizaban manoplas para abrirse paso entre sus contrincantes, lo que dejaba innumerables heridos y contusos en cada competencia. Este juego gozó de gran popularidad y las legiones romanas lo impusieron en casi todos los rincones del imperio.
    El haspartum se siguió practicando en las islas británicas mucho después que las legiones romanas se retirarán. Una cédula real de 1314, emitida por el rey Eduardo II prohibía este juego plebeyo y alborotador, muchas veces violento, condenando “estas escaramuzas alrededor de pelotas, de las que resultan males que Dios no permita», imponiendo “pena de encarcelamiento”. Su sucesor Eduardo III lo encuadró entre los juegos «estúpidos y de ninguna utilidad». Hay edictos contra estas prácticas dictados por Enrique IV en 1410 y Enrique VI en 1547 que confirman el poder estimulante de las prohibiciones, pues cada vez se jugaba más y atraía mayor cantidad de seguidores.
    Hasta Shakespeare recurre al futbol. En 1592, en «Comedia de los errores» el personaje principal rezongaba… ¿Me habéis tomado por pelota de fútbol? Vos me pateáis hacia allá y él me patea hacia acá. Si he de durar en este servicio, debéis forrarme de cuero». Años después, en otra obra, el conde de Kent insultaba de esta manera: «¡Tú, despreciable footballer!».
    No ha sido el único personaje de las letras aficionado al futbol. Albert Camus fue arquero de un equipo de estudiantes en su Argelia natal. También Jean Paul Sartre, Rafael Alberti y Arthur Conan Doyle jugaron futbol. El creador de Sherlock Holmes fue incluso fundador del primer equipo de su ciudad, el Porstmouth AFC, donde llegó a jugar de arquero y de lateral derecho bajo el seudónimo de AC Smith. Más cercanos en el tiempo y la geografía Osvaldo Soriano, Roberto Bolaño, Eduardo Galeano, por mencionar solo tres consecuentes seguidores del deporte más popular.
    En la actual Inglaterra se han encontrado grabados de estas prácticas deportivas, lo mismo que en Normandía, Bretaña –en la actual Francia– y España. Probablemente el término pelota sea una derivación del de pilotta que le daban los romanos. Según algunos escritos de la época Julio César era bastante buen jugador, y Nerón resultó un gran aficionado a estos juegos, aunque también era muy tramposo y mal perdedor.
    Sobre el nombre que se le da a la esfera, balón o pelota hay algunas controversias que nos remiten a la edad media. Allí se encuentran documentos que mencionan el «jugar con un fútbol», no de «jugar al fútbol». Por ello se podría interpretar que la pelota con la que se jugaba, por lo general una vejiga de animal inflada y forrada de cuero, recibía el nombre de futbol, nombre que siglos más tarde daría denominación al juego de pelota con los pies y sin usar las manos.
    En Normandía y Bretaña existió el soule o choule. Este juego se remonta a la segunda mitad del primer milenio –siglos VIII o IX DC–. Entonces ya se acostumbraba perseguir por los bosques y campos de estas regiones un pellejo relleno de crines de forma esférica. En los siglos XI y XII esta costumbre se consolidó y se hizo más organizada. Árboles o muros eran utilizados como arcos y los jugadores, cuya cantidad variaba de acuerdo a cada juego sin mínimo o máximo establecido, debían impulsar con los pies la pelota a la meta. Cada vez que trasponía la línea fijada se contabilizaba un tanto.
    Se permitía el uso de las manos y una de las variantes del juego era impulsar la pelota con un bastón curvado. En el siglo XIV la nobleza y la Iglesia adoptaron este juego, lo que posibilitó su propagación y aceptación de manera masiva.
    Se practicaban dos modalidades: «soule» corta, que se jugaba en un terreno de juego delimitado y con un gran número de jugadores, pudiendo llegar hasta 100. Consistía en llevar la pelota al otro extremo del campo; y «soule» larga, que consistía en llevar la pelota desde un pueblo a otro. Los equipos enfrentaban habitantes de dos pueblos, o bien casados contra solteros. Este juego fue muy popular entre los campesinos y los estudiantes.
    El propio rey Enrique II de Francia lo practicó con fervor y ayudó a que se popularizara. El matrimonio de María Estuardo con Francisco II, rey de Francia, en el año 1558 introdujo la “soule” en la Corte de Escocia. Ricardo Corazón de León fue uno de los que jugó y conoció este tipo de juegos, siendo un entusiasta del mismo y ayudando a que se propague en su corte.
    Este juego fue muy popular durante los siglos XI, XII y XIII. Al principio se jugaba durante los días festivos de Navidad y la vigilia de Cuaresma, y, posteriormente todos los domingos. A causa del gran número de participantes, y de los contactos y amontonamientos que se producían durante el juego su práctica empezó a ser peligrosa sucediendo, de cuando en cuando, alguna muerte. Por esto se prohibió en el año 1369, aunque tradiciones locales lo mantuvieron hasta principios del siglo XX adoptando características de juego regional.
    En el siglo XV, el harpastum renació en las ciudades italianas, especialmente en Florencia y Padua, bajo la forma del calcio. En un primer momento, el “giocco del calcio” fue practicado por la nobleza. Más tarde se sumó la burguesía hasta convertirse en un evento popular, un pasatiempo, y también en un juego de mascarada del carnaval.
    En el calcio primitivo se permitía empujar la pelota con el pie, rodar por el suelo, tomarla con las manos y correr, pero no lanzarla. Solo se la podía pasar y lanzar con el pie.  Las dimensiones del campo eran de 100 por 50 metros. El terreno estaba delimitado por unos postes de 1 metro y 20 centímetros. El traspasar estos postes otorgaba un punto o «caçcia» y daba lugar al cambio de campo. Los jugadores a las dos faltas eran reemplazados y se jugaba desde que salía el sol hasta que se ponía.
    Se jugaba de enero a marzo. Cada equipo vestía una indumentaria, por lo general de terciopelo o seda, que permitía distinguirlos. El número de jugadores por equipo era de 27 o 28: 15 «innanzi» o delanteros; 5 «sconciatori» o enlaces; 4 «datori innanzi» o medios y 3 o 4 «dato addietro» o defensas de zona. Llegó a ser tan popular el juego qué en 1580 Giovanni Bardi, buscando unificar las normas del juego, presentó el primer conjunto de reglas: “Discorso sopra il giuoco del calcio fiorentino” que intentaba sistematizar el “calcio”, convertido ya en un espectáculo que movilizaba numerosos y pasionales seguidores.
    El calcio se disputaba en las plazas de la ciudad, donde se trazaba un campo cuyas dimensiones variaban. El más grande, en la plaza de Santa Croce, llegó a medir 137 metros de largo por 50 de ancho. El juego era tumultuoso, muy agresivo, y culminaba las más de las veces en batallas campales. Seis árbitros lo controlaban desde los laterales y estaban permitidos los agarrones, revolcones, golpes y otro tipo de contactos físicos. El objetivo de cada bando era introducir la pelota en la meta rival, que era defendida desde la línea por los defensas. Tal fue la popularidad de este deporte que la vida de la ciudad se detenía para permitir la presencia masiva en los cotejos.
    En la actualidad, una vez al año, se practica el calcio en Florencia y permanece vivo en el recuerdo. Este juego, del que la Federación Italiana de Fútbol asegura que radica el origen del fútbol moderno, se practicó hasta el año 1700, siendo adeptos del juego los papas Clemente VII, León X y Urbano VII.
    América también jugaba a la pelota
    Nuestro continente no fue ajeno a este tipo de prácticas deportivas. Cuando llegaron los europeos a tierras americanas este tipo de juegos eran muy populares y se realizaban en medio de espectaculares y vistosas convocatorias, muchas asociadas a ritualidades o ceremonias religiosas. Las crónicas destacan “la agilidad increíble en los juegos de pelota” que tenían los nativos.
    En el extremo norte de América los esquimales practicaban una especie de fútbol sobre la tierra helada, el akraunak, que es jugado aún por el pueblo inuit. Las pelotas son de piel, de formas y tamaños variables, rellenas de hierba, musgo, plumas, virutas o huesos de ballena. Trasmitido de generación en generación, los arcos se marcan sobre la nieve y los capitanes eligen a los integrantes de su equipo entre los jóvenes y viejos, hombres y mujeres, indistintamente, procurando que las fuerzas estén equilibradas. La pelota solo puede ser golpeada con el pie y cuando un equipo logra cruzar el arco contrario se declara vencedor del juego.
    En algunos discos o estelas de origen maya anteriores a la llegada de los españoles se puede observar este tipo de prácticas. Lo hacían en un campo que medía 100 metros de largo por 50 de ancho, delimitado por muros o cercas de piedras o tierra en sus costados. Se han encontrado canchas de diferentes tamaños que oscilan entre 10 y 165 metros, como los de Copán, Palenke, Tikal, Uxmal, Kaminaljuyú y Chichen-Itza. Los campos de juego de pelota se llamaban tlachtli y solían estar dedicados al dios del sol «Huitzilopochtli».
    Los jugadores debían impulsar una pelota de caucho de entre 20 y 30 cm de diámetro que pesaba tres o cuatro kilos y debía ser introducida en un aro colgante sin utilizar las manos. Los equipos se formaban por entre dos a cuatro jugadores, pudiendo en algunos casos llegar a contar hasta once participantes por bando.
    Los participantes tenían protección en la cabeza y complementaban su indumentaria con guantes y rodilleras. La espalda y las caderas eran las partes del cuerpo más utilizadas para tratar de impulsar la pelota hacia el cesto. La imposibilidad de usar las manos hacía muy difícil lograr tantos. Se declaraba vencedor al equipo que marcaba primero el número de goles pactados antes del juego.
    El tlachli o ullamalitztli azteca o pok-ta-pok de los mayas eran importantes en la vida de estos pueblos. Hunden sus raíces en larga historia americana y cobran, más allá de la contienda propiamente dicha, dimensiones sociales, políticas y religiosas significativas. Se han encontrado muchos campos de juego, representaciones pictóricas y gran número de referencias históricas a estos juegos de pelota, que con algunas variantes se siguen jugando en México.
    En Méjico y América Central el juego de pelota pertenecía a una ceremonia, que ya se practicaba hace 3000 años con una pelota de caucho. Hay quienes sostienen la hipótesis de que el origen del juego de pelota habría venido determinado por la presencia del ulli – caucho – con las que se confeccionaban las pelotas.
    Destacan en este particular a la región de Tabasco y el sur de Veracruz, principal ciudad productora de este material.  En algunas regiones de México y América Central jugaban a la pelota, generalmente con la rodilla y la cadera o con el antebrazo, incluso un juego donde solo se podía golpear la pelota con el pie era conocido en Teotihuacán.
    En Chichén-Itzá aparecen pintadas escenas en las que hay una serie de personas jugando a pelota con el pie y con la rodilla. La forma de juego más difundida consistía en golpear la pelota con la cadera, pero hay representaciones donde se observa un hombre que la golpea con los pies. En un mural de más de mil años se muestra un azteca pateando la pelota con la pierna izquierda.
    Los aztecas tenían la costumbre de sacrificar a los vencedores de estos juegos. Antes de cortarles la cabeza, les pintaban el cuerpo en franjas rojas. Los elegidos de los dioses daban su sangre en ofrenda, para que la tierra fuera fértil y el cielo generoso.
    No se puede asegurar que se jugase al fútbol como lo conocemos en nuestros días, aunque los habitantes de la selva amazónica boliviana practican un juego de pelota cuyo origen ubican en tiempos remotos. Este consiste en correr detrás de una esfera de goma maciza y la intención del juego es meterla entre dos palos sin hacer uso de las manos. En el siglo XVII los nativos de del América del Norte practicaban el pasuckuakohowog, cuyos partidos llegaban a reunir hasta mil jugadores, con festejos conjuntos al finalizar el juego.
    El “manga ñembosarai”. ¿Los guaraníes inventaron el futbol?
    En el siglo XVIII, un sacerdote jesuita español que se encontraba en las misiones del Alto Paraná describió así el juego de los guaraníes: «no lanzan la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie descalzo». Un sacerdote jesuita, Joseph Gumilla que explora la región del Orinoco, narra que el mismo juego era practicado entre “salvajes” y refiere a la “destreza bárbara” en el juego que poseían los Otomacos que habitaban esa región.
    En Europa no se estilaban las pelotas infladas recubiertas de cuero: el juego era conocido en Méjico, Centro América, Antillas, Colombia, Venezuela y Amazonas. Tenían campos de juego previstos para esas prácticas, de ancho y largo señalados con líneas y también especies de arcos donde se convertían los tantos. En algunos hasta llegó a haber asientos de piedra alrededor para los espectadores, y tribunas de honor, donde los caciques y señores se acomodaban en asientos preciosamente tallados.
    El modo de jugar, y su semejanza con el juego europeo lo describió minuciosamente en «Historia de las Américas», Gonzalo Fernández Oviedo. “El deporte hoy tan en boga lo hemos aprendido de los indígenas americanos, como el fumar” narra, asimilando con el juego “que se jugaba en Italia antes de descubrir América; y con el nombre castellano «calcio» – balompié – y vi jugar un juego de pelota muy gruesa, tan grande como una botija de arroba, o más grande, y la llamaban balón o palón”. Detalla haber visto esta práctica deportiva “en Lombardía y en Nápoles muchas veces, a gentiles hombres y dábanle patadas a aquella pelota o balón con el pie, y en la forma de juego pareciere mucho al que es dicho de los indios».
    Guillermo Furlong en su “Historia Social y Cultural del Río de la Plata 1536 – 1810” reproduce las crónicas de Fernández Oviedo. También hace mención a Historia de las Américas», Gonzalo Fernández Oviedo. “El deporte hoy tan en boga lo hemos aprendido de los indígenas americanos, como el fumar” narra, asimilando con el juego “que se jugaba en Italia antes de descubrir América; y con el nombre castellano «calcio» – balompié – y vi jugar un juego de pelota muy gruesa, tan grande como una botija de arroba, o más grande, y la llamaban balón o palón”. Señala Fernández de Oviedo haber visto esta práctica deportiva “en Lombardía y en Nápoles muchas veces, a gentiles hombres y dábanle patadas a aquella pelota o balón con el pie, y en la forma de juego pareciere mucho al que es dicho de los indios».
    Gonzalo Fernández Oviedo es uno de los cronistas que reproduce Guillermo Furlong en su “Historia Social y Cultural del Río de la Plata – 1536 – 1810”. Otro cronista que aparece allí mencionado es José Sánchez Labrador, quien cuenta como “los pampas jugaban” con “esta pelota de goma” y los guaraníes jugaban “los más chiquitos con la cabeza y los más grandes con el empeine del pie”. De manera similar describe estas prácticas por parte de los guaycurués y mbayas.  También reproducido en la obra de Furlong, el jesuita Patricio Fernández habla de estos “juegos semejantes al de la pelota en Europa”.
    En 2014 El cortometraje documental “Los guaraníes inventaron el futbol” producido por la Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay, la Dirección de Educación Indígena del Ministerio de Educación, la Secretaría Nacional de Deportes y la Asociación Ciudadela Cultural San Ignacio Guazú introdujo un novedoso elemento que sitúa el origen del futbol moderno en tierras guaraníes. Dirigido por el cineasta paraguayo Marcos Ybáñez y con el aporte de la historiadora Margarita Miró.
    El documental está basado en la investigación del antropólogo y lingüista español Bartomeu Melià fallecido en 2019. Especialista en la historia de los guaraníes, afirmaba que “ya jugaban al fútbol en el siglo XVII en los reductos jesuitas de San Ignacio Guazú, en el actual departamento de Misiones, a 230 km de Asunción”. Suma en su trabajo la colaboración de Alberto Luna y Antonio Betancor, reconocidos estudiosos de los pueblos guaraníticos. Incluso en ocasión de la visita del Papa Francisco a Paraguay se le obsequió una copia del mismo, sabedores además de la afición del Pontífice por el futbol.
    No sería la primera vez que la Santa Sede se ocuparía de este tema. Unos años antes, cuando el mundial de Sudáfrica en 2010 “L´Osserbatore Romano”, órgano oficial del Vaticano, publicó un artículo bajo el título «Cuando los guaraníes inventaron el fútbol». Allí se mencionan los «antepasados de los paraguayos y los orígenes del fútbol moderno» y asegura la nota que «tenemos un testimonio preciso e inequívoco que nos dice que una actividad singularmente parecida al fútbol moderno existía, no ya en tiempos remotos, sino con toda probabilidad en el siglo XVII e incluso a mediados del siglo XVIII…. en el actual territorio de Paraguay”.
    El “manga ñembosarai” que significa “jugar a la pelota con los pies” en guaraní se practicaba desde el siglo XVI al menos en tierras paraguayas. Hay testimonios que se remontan a 1639 y documentan la existencia de un deporte de pelota que se jugaba con el pie. El primer registro de este juego aparece en el “Tesoro de la Lengua Guaraní”, un diccionario bilingüe guaraní-español publicado por el jesuita peruano Antonio Ruiz de Montoya en 1639. Allí “mangaì” se define como “árbol que da las pelotas que llaman de neruio”, una referencia a las pelotas de goma con las que los guaraníes jugaban al manga ñembosarái los domingos después de misa.
    La pelota era hecha de caucho inflado llamado mangá y rebotaba mucho más que el actual balón del fútbol convencional. El juego consistía en dos equipos que se pasaban con los pies la pelota. «El objetivo era que la pelota no dejara de saltar, que no parara” y «lo jugaban los varones los domingos por la tarde después de la misa y había apuestas a ver quién ganaba». A diferencia del fútbol actual, el manga ñembosarái se jugaba sin arcos. Era más parecido a lo que hoy llamaríamos «hacer jueguito», y el equipo que perdía era el que primero se cansaba.
    Otros registros de este deporte aparecen en varias de las «cartas anuas» que los jesuitas enviaban a sus superiores. Los libros “Breve relación de las Misiones del Paraguay” publicado en 1771 y “La República de Platón y los Guaraníes” del año 1793, escritos por los jesuitas españoles José Cardiel y José Manuel Peramás, aparecen menciones a este juego, muy similar al fútbol actual, que consistía en que dos equipos jugaban y tocaban la pelota, sin dejarla parar.
    Peramás y Cardiel describieron la vida en la reducción de San Ignacio Miní, en la actual provincia de Misiones. Peramás menciona en su obra que los guaraníes “solían también jugar con un balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, cada vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso. No lanzaban la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión”. Cardiel señala que “los Guaraníes jugaban un juego de pelota con los pies… no juegan a la pelota como nosotros con la mano, sino que la envían y la vuelven a recibir con la parte superior del pie descalzo con gran rapidez y mucha destreza”.
    En el juego no había límite de tiempo ni objetivos. Los partidos siempre terminaban en cero a cero. El perdedor era el equipo que se cansaba primero y abandonaba el juego, algo que podía durar horas. Había apuestas sobre qué equipo ganaría, lo que nos da una idea de la atención que se prodigaba en la comunidad al manga ñembosarái.
    El futbol moderno: creación “pirata”
    Pero recién en el siglo XIX toma impulso la práctica masiva de este tipo de deportes. Será Inglaterra la pionera en sistematizar y normalizar el juego del fútbol. Los principales centros de estudios de la época tendrán en esto un papel determinante, incentivando en sus alumnos este tipo de prácticas deportivas.
    Los célebres «colleges» de Cambridge y Eton serán los que tomen la delantera. Allí se trazaron las primeras normas básicas como el fuera de juego, cambio de lado al finalizar el primer tiempo, saque de arco y lateral, introducción de los arcos con travesaño, sanciones para las jugadas violentas o agresivas y tiros libres para determinadas penas.
    En Cambridge en 1846, en el Trinity College, se elaboró el «primer código de fútbol». Las reglas prohibían el uso de las manos para atrapar, conducir y despedir la pelota. Se limitó el número de participantes a once jugadores por bando, de los cuales uno solo podía usar las manos dentro de un área perfectamente delimitada. Era el goalkeeper o cuidador del gol o guardián del arco que, cuando llegó el momento de traducirlo al idioma argentino, fue el arquero.
    Ese juego se llamó football association, a diferencia del otro, denominado football rugby. Por esa tendencia tan británica de apocopar las palabras para hacerlas más prácticas en el lenguaje diario, se lo llamó soccer y así lo denomina hasta hoy en los países de habla inglesa.
    En 1848 aparece el primer reglamento con la intención de unificar las distintas reglas que se utilizaban hasta entonces. Se toma el del Trinity College de dos años antes y se establecen como normas el “ofsside” – fuera de juego -, cambio de lado al finalizar el primer tiempo, saque de arco y lateral, introducción de los arcos con travesaño, sanciones para las jugadas violentas o agresivas y tiros libres para determinadas penas.
    En 1857 se constituyó el primer club exclusivamente de futbol: el Sheffield, en la ciudad del mismo nombre. El club fundado por estudiantes del del Harrow School de Londres aún existe y compite en la octava categoría – amateur – del futbol inglés. El “soccer” que jugaban los chicos de las universidades y las escuelas iba a difundirse entre los trabajadores de las fábricas. El deporte de la elite llegaba al pueblo.
    El 26 de octubre 1863, en la taberna “Freemason” de Londrés, se fundó la Football Asociation. La institución agrupaba en sus comienzos a doce clubes afiliados y será la encargada de redactar el primer reglamento del fútbol que abarcaba 14 puntos. Aquí el fútbol se separa definitivamente del rugby y comienza a tener entidad propia.
    Se establece el largo máximo permitido para una cancha, 181 metros, el ancho de los arcos en 7,32 metros, todavía vigente, y se penalizó a aquel jugador que propine un puntapié a un rival. En 1873 se creó el puesto de arquero y el córner que hasta entonces era tiro indirecto desde donde había salido la pelota. Dos años más tarde se dispuso bajar la altura del travesaño a 2,44 metros – inicialmente era de 5,50 metros – y en 1891 se reglamentó el penal que hasta entonces sólo se sancionaba cuando existía mano de un jugador dentro de su propia área.
    En 1878 se introduce la figura del árbitro dentro del campo de juego. La violencia con que se jugaba dejaba en cada partido un tendal de lesionados, heridos e incluso a veces muertos, por lo que para proteger a los jugadores el árbitro penaliza las infracciones y puede hacer uso de un silbato para imponer su autoridad, que hasta ese momento la ejercía a los gritos.
    Ese mismo año, en Shefield, dos equipos de esa ciudad inauguran una modalidad increíble para aquellos tiempos: juegan el primer partido nocturno, gracias a dos generadores portátiles de electricidad ubicados detrás de cada arco.
    Los ingleses fueron los primeros en organizar un certamen por eliminación. En 1871 primera Copa Inglesa tiene como ganador al Bolton Wanderers. La tradición de aquella competencia sigue vigente: el primer sábado de mayo posterior a la culminación de la liga inglesa – premier league – en el estadio Wembley en Londres, se disputa la final del torneo de Copa más antiguo del mundo. Fue el único partido televisado, por la BBC, en vivo desde 1938 hasta 1983.
    En 1881, el ganador de la primera Copa Inglesa, Bolton Wanderers, produce también la primera revolución táctica. Hasta entonces se jugaba con un arquero y diez jugadores que corrían atrás de la pelota para tratar de meterla en el arco de enfrente. El Bolton, entonces, aplica por primera vez un sistema, el 1-1-1-8. Un arquero, un defensor, un mediocampista y ocho delanteros, dándole el puntapié inicial a una variable que, con el tiempo, pasó a ser vital: la táctica y la estrategia.
    Aston Villa, tradicional equipo de Birmingham, que da un nuevo paso adelante en el desarrollo de la táctica: adopta la formación 1-1-2-7. Un arquero, un defensor, dos mediocampistas y siete atacantes. Más tarde el Blackburn Rovers revoluciona la táctica: 1-2-3-5, un arquero, dos zagueros o fullbacks, tres medios o half backs y cinco delanteros o forwards. Es el llamado “Sistema Clásico” y tendrá tanta influencia en la organización del juego que perdurará durante más de medio siglo.
    Brasil tras el Mundial 1950, buscó equilibrio defensivo y ofensivo, evolucionando el 4-2-4 hacia el 4-3-3 en 1962. El «catenaccio» en Italia sostenía una sólida línea defensiva, con un líbero que coordinaba los defensores y cerraba espacios.
    La «Naranja Mecánica” de Rinus Michels y Johan Cruyff, introdujo el «Fútbol Total», estilo polifuncional donde todos los jugadores atacaban y defendían. No existían posiciones fijas. Presión alta (Pressing), achique y la trampa del offside.
    En 1886 se crea la “International Football Association Board” que reúne a las cuatro federaciones de la Gran Bretaña para unificar criterios respecto a la aplicación de las reglas del juego y sus futuras modificaciones. El objetivo fue crear un reglamento – «Laws of the Game» o leyes del juego – para preservar la uniformidad del juego, siendo hasta el día de hoy el organismo internacional encargado de “definir y modificar las reglas del fútbol a nivel mundial, garantizando la estabilidad y esencia del deporte”.
    La “Fédération Internationale de Football Association” – FIFA – se unió al “International Football Association Board” en 1913, reconociendo la “autoridad” de la entidad británica. En la actualidad el organismo está compuesto por las cuatro federaciones fundadoras con un voto cada una, y la FIFA con cuatro votos, requiriendo una mayoría de tres cuartas partes para cambios en las reglas.
    La Federación Internacional de Futbol Asociado – FIFA – se constituye en París en 1904. La integran entonces las federaciones de Francia, España, Suiza, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Suecia. Se adhieren posteriormente las federaciones de Alemania y Austria. En 1908 se convirtió en deporte olímpico, participando en esa primera oportunidad, en los IV Juegos Olímpicos de Londres, Inglaterra, Francia, Holanda, Dinamarca.
    En 1928 la FIFA decide organizar la primera copa mundial que se disputaría en Uruguay y que obtendría la selección local. La designación de la sede fue un reconocimiento por los dos títulos olímpicos conquistados por la “celeste”: en Paris -1924 – y Ámsterdam -1928 -. Trece selecciones fueron de la partida en aquel certamen inaugural, dando inicio a una historia que escribirá este año su edición número veintitrés.
    Desde entonces cada cuatro años, con el solo interregno de la guerra – 1942 y 1946 – el planeta todo, y no sólo el del futbol, vuelve sus ojos hacia donde se disputa el “Campeonato Mundial”.
     
    Fuentes:
    El Miércoles – 5 de julio de 2006 – N° 222
    Historia del futbol. Evolución Cultural – Jesús Paredes Ortiz – Efedeportes.com. Revista Digital – Buenos Aires – Año 11 – N° 106 – marzo de 2007
    “Historia Social y Cultural del Río de la Plata – 1536 – 1810 – El Trasplante Cultural” – Guillermo Furlong Buenos Aires – 1969
    Historia del fútbol, del juego al deporte – Alfred Wahl – Barcelona – 1997
    Las antiguas civilizaciones también se apasionaban por el fútbol – Sputnik Mundo – 9 de mayo 2018
    Historia del futbol – Enciclopedia Concepto – 2010 https://concepto.de/historia-del-futbol/#ixzz7k3DAHOoZ
    “Los guaraníes y el origen del futbol: el manga ñembosarái – LaLiga. Com – 19 de enero de 2017
    latinoamerica21 – Philippe Raposso – “Manga ñembosarái: los guaraníes inventaron el futbol” – latinoamerica21/com/es
    “Los guaraníes inventaron el fútbol” – L´Obsservatore Romano – Gianpaolo Romanato – 29 de junio 2010.
    Cuatrobocas – https://cuatrobocaspe.blogspot.com – Orígenes del futbol I; II y III
     
     
     
     

     
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  • El streaming te transforma: la tendencia de los roles secundarios convertidos en el alma de la historia a través de los episodios

    El streaming te transforma: la tendencia de los roles secundarios convertidos en el alma de la historia a través de los episodios

    El streaming te transforma: la tendencia de los roles secundarios convertidos en el alma de la historia a través de los episodios

    “No existen papeles pequeños, existen actores pequeños”, solía decir Katharine Hepburn para explicar cómo ciertos personajes secundarios llegan a dominar una historia completa. La industria audiovisual está repleta de ejemplos donde un rol lateral se vuelve icónico: Heath Ledger ganó un Oscar póstumo por su Joker en Batman: El caballero de la noche, Javier Bardem transformó a Anton Chigurh en una presencia inolvidable en Sin lugar para los débiles, y Joe Pesci creó en Buenos Muchachos uno de los personajes más citados del cine a partir de un papel inicialmente periférico. Las series han adoptado esta lógica, potenciada por el auge de los spin-offs, convirtiéndola en una tendencia estructural.

    Durante décadas, la televisión construyó personajes secundarios memorables capaces de robarse escenas completas. Karen Walker en Will & Grace, Jesse Pinkman en Breaking Bad, Barney Stinson en How I Met Your Mother, Ari Gold en Entourage o el entrañable George Costanza en Seinfeld ocuparon un lugar emocional, a menudo superior al de los protagonistas oficiales. Algo cambió en la narrativa contemporánea, y esta transformación encontró en el streaming un terreno ideal.
    Las plataformas digitales operan con una lógica distinta a la televisión tradicional: sus algoritmos miden conversaciones, memes, repeticiones de escenas y reacciones en redes sociales en tiempo real. Este flujo constante de datos modifica desde la escritura hasta el destino de ciertos personajes. Un secundario que genera impacto puede obtener episodios adicionales, ampliar su arco dramático o incluso convertirse en la figura central de una franquicia. La audiencia ya no sigue exclusivamente una historia principal, sino que se atrae por personajes específicos.
    Según un estudio de Parrot Analytics, el 61 % de las series más comentadas en redes sociales durante el último año tuvieron como motor narrativo a personajes originalmente secundarios. Este fenómeno es especialmente visible en producciones corales, donde el reparto funciona como un ecosistema emocional y cada integrante puede activar su propia conversación. A continuación, ejemplos que ilustran con claridad este cambio narrativo.
    **The Pitt**HBO (2 temporadas, 30 episodios)El drama médico creado por R. Scott Gemmill encuentra su verdadero pulso en un personaje inicialmente periférico que disputa protagonismo al doctor Robby, interpretado por Noah Wyle. Dana Evans, papel de Katherine LaNasa, se convirtió rápidamente en uno de los personajes más comentados gracias a su mezcla de ironía, autoridad y desgaste emocional. El hospital funciona como un organismo coral donde residentes, enfermeros y administrativos sostienen gran parte de la tensión narrativa. HBO entendió pronto el impacto de ciertos secundarios y fue expandiendo sus conflictos personales conforme crecían las conversaciones online. La dinámica recuerda a clásicos como ER, aunque con un enfoque mucho más fragmentado y contemporáneo.
    **Adolescencia**Netflix (Miniserie, 4 episodios)La serie británica creada por Jack Thorne y Stephen Graham construye su impacto en figuras laterales que revelan el deterioro emocional de toda una comunidad. Ashley Walters destaca como un detective contenido y vulnerable, que funciona como brújula moral del relato. Owen Cooper es otro de los fenómenos actorales más comentados del último año, partiendo de un rol inicialmente periférico. Netflix detectó rápidamente el nivel de conversación generado en TikTok, donde múltiples escenas alcanzaron viralidad inmediata.
    **The Studio**Apple TV+ (1 temporada, 10 episodios)Seth Rogen protagoniza esta sátira feroz sobre Hollywood, aunque varias de las escenas más celebradas pertenecen a Kathryn Hahn y Catherine O’Hara. La serie se centra en ejecutivos, asistentes y productores que devoran el centro narrativo con apariciones breves pero contundentes. Apple construyó gran parte de la campaña digital alrededor de estos personajes laterales, reconociendo que el humor más filoso emergía lejos del protagonista. Este fenómeno confirma la tendencia creciente de que las series contemporáneas funcionen como mosaicos de personalidades, y no como relatos organizados en torno a un único héroe.
    **Sirens**Netflix (1 temporada, 5 episodios)La comedia negra protagonizada por Meghann Fahy y Milly Alcock encuentra uno de sus puntos más fuertes en Simone, interpretada por Julianne Moore. Su presencia magnética altera cada escena y modifica el equilibrio emocional de la serie. Aunque el relato gira en torno a tensiones familiares y vínculos tóxicos, gran parte del interés crítico se concentró en personajes antes considerados satélites narrativos. Netflix aprovechó esta recepción para ampliar el protagonismo de ciertos personajes hacia el final de la temporada.
    **Paradise**Disney+ (2 temporadas, 16 episodios)Sterling K. Brown lidera este thriller político creado por Dan Fogelman, pero el gran descubrimiento fue el personaje interpretado por James Marsden. Su construcción ambigua, entre vulnerabilidad y manipulación, dominó buena parte de la conversación semanal. Disney+ utilizó clips específicos de este personaje para potenciar el engagement en redes sociales, reflejando cómo las plataformas monitorean las reacciones para reposicionar figuras dentro de la narrativa.
    **The Residence**Netflix (1 temporada, 8 episodios)Este policial ambientado en la Casa Blanca transforma un asesinato durante una cena oficial en un misterio coral repleto de sospechosos. Uzo Aduba lidera la serie como la excéntrica detective Cordelia Cupp, aunque gran parte del atractivo reside en los personajes secundarios. Giancarlo Esposito, Randall Park y Susan Kelechi Watson aprovechan cada aparición para apropiarse de varios momentos clave. La serie utiliza una estructura típica del streaming actual: múltiples personajes, pistas cruzadas y focos emocionales diseñados para alimentar teorías y conversaciones entre espectadores.
    **It:

  • La historia de la banda que hackeó bases públicas para cambiar identidades y recaudar 130 millones de pesos

    La historia de la banda que hackeó bases públicas para cambiar identidades y recaudar 130 millones de pesos

    La historia de la banda que hackeó bases públicas para cambiar identidades y recaudar 130 millones de pesos

    Benjamín Domado por Lexx es un nombre registrado oficialmente en el Registro Nacional de las Personas (RENAPER), pero en realidad no existe ninguna persona con esa identidad. Una organización de hackers modificó esa identidad, aparentemente como una broma, y además comercializaba el acceso a bases de datos de organismos nacionales. De esta manera, habrían recaudado al menos 130 millones de pesos en el último año, generando un problema de seguridad nacional cuyas dimensiones son difíciles de cuantificar.

    La investigación, que se originó en una causa judicial, derivó esta semana en 11 allanamientos en distintas provincias del país y en la detención de siete personas, según fuentes judiciales consultadas por Clarín. Lejos de concluir el expediente, este avance inaugura una nueva etapa en la que se analizarán los celulares y computadoras secuestrados y se trabajará en la identificación de más involucrados en esta modalidad delictiva: organizaciones criminales digitales cuyos integrantes no se conocen en persona pero poseen gran capacidad de daño.
    Se comprobó que, mediante al menos una docena de cuentas en la red social Telegram, se comercializaba el acceso ilegal a bases de datos de organismos nacionales. Cada acceso, limitado a una sola consulta, tenía un costo que oscilaba entre 8 mil y 14 mil pesos.
    Entre las bases de datos vulneradas se encuentran las del RENAPER; la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor (DNRPA); el Sistema de Gestión Hospitalaria (SIGEHOS); el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (SIFCOP); la Dirección Nacional de Vialidad (DNVN); el Registro Estadístico Unificado de Niñez y Adolescencia (REUNA); el PAMI; el sistema SUBE; las policías de San Luis y Santa Cruz, y la aplicación “Mi Argentina”, entre otras.
    Esto implicó que información oficial, sensible y confidencial de toda la población argentina quedara disponible para quien pagara por acceder a ella. Datos como la identidad de prófugos de la justicia, domicilios, cuentas bancarias y bienes personales estaban al alcance de la organización. “El acceso era ilimitado y no sabemos qué información se obtuvo y con qué fin: si fue para extorsionar, robar o presentar denuncias”, señaló a este medio uno de los investigadores.
    La causa comenzó en marzo del año pasado, tras una investigación preliminar realizada por la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), quienes presentaron una denuncia penal. Se detectaron canales de Telegram que ofrecían acceso a bases de datos mediante cuentas con nombres como “CorvusDoxBot”, “AfaArgBot”, “Laburados_BOT”, “ElSobrino_BOT”, “Renacer Bot”/“ExpertoPDF_Bot”, “ArgentinaDataaBot”, “LaxorusBot”, “Dniclub_Bot”, “Movistar_Bot”, “Buscadoss_Bot” y “NoLaVenBot”.
    El fiscal federal Ramiro González quedó a cargo de la investigación, que comenzó con la incorporación de un agente encubierto digital: un oficial de una fuerza de seguridad federal que se infiltró en estos canales de Telegram presentándose como comprador de información. Esto permitió comprender el modus operandi y avanzar en la identificación de los responsables.
    Cada cuenta proporcionaba un enlace para acceder al sistema hackeado solicitado, limitado a la obtención de un solo dato. Por cada acceso se cobraba un monto entre 8 mil y 14 mil pesos. Los hackers usaban una modalidad que dificultaba la detección de la intrusión: se valían de convenios entre organismos públicos y entes descentralizados autorizados a acceder a sus bases. La organización violaba a esos entes, infiltrándose silenciosamente por esa vía.
    Los pagos se realizaban mediante billeteras virtuales y direcciones de criptoactivos desvinculadas directamente de los miembros de la organización. Utilizaban dos métodos para ocultar la identidad: cuentas asociadas a otras para dificultar el rastreo y el uso de “mulas”, es decir, personas reales a quienes se usurpaba la identidad para abrir cuentas a su nombre, donde se recibían los pagos. En algunos casos, estas personas aceptaban colaborar a cambio de sumas de hasta 30 mil pesos.
    Según la Fiscalía, la organización ilegal recaudó más de 130 millones de pesos en un solo año a partir de la venta de accesos a estas bases. “La entidad económica de las maniobras descriptas, un caudal superior a los ciento treinta millones de pesos ($130.000.000) entre las distintas plataformas relevadas, sin perjuicio de las operaciones cursadas en moneda extranjera y criptoactivos, y la sofisticación con la que los investigados han fragmentado, redistribuido y convertido los flujos económicos producidos por su actividad ilícita”, sostiene la acusación.
    Además de estas actividades, la investigación detectó una alteración específica en la base del RENAPER considerada peligrosa: uno de los integrantes de la organización modificó la identidad de otro involucrado, registrándola bajo el nombre “Benjamín Domado por Lexx”, tal como confirmó el organismo.
    Esta semana, a solicitud del fiscal González, el juez federal Sebastián Ramos ordenó los 11 allanamientos en distintas provincias. Se detuvo a siete personas imputadas por los delitos de violación de secretos, acceso indebido a sistemas de información, sustracción y alteración de registros oficiales, daño informático calificado y asociación ilícita.
    La mayoría de los acusados son menores de 30 años, y dos de ellos son menores de edad. Según los investigadores, probablemente no se conocen personalmente y mantienen vínculos exclusivamente virtuales.
    Durante los

  • Hello Kitty llega a Hollywood: la historia detrás de la gata más famosa del mundo

    Hello Kitty llega a Hollywood: la historia detrás de la gata más famosa del mundo

    Hello Kitty llega a Hollywood: la historia detrás de la gata más famosa del mundo

    En 1974, Sanrio era una modesta empresa japonesa, conocida principalmente por decorar sandalias de plástico con ilustraciones de frutas. Ese año, Shintaro Tsuji contrató a una joven diseñadora, Yuko Shimizu, con la tarea específica de crear un personaje para estampar en un monedero de vinilo.

    Shimizu se inspiró en un gato bobtail japonés que el padre de una niña le había regalado. El resultado fue una pequeña gata blanca, sin boca, con un moño rojo. En sus primeros bocetos, el personaje no tenía nombre y era simplemente “la gatita blanca sin nombre”.
    El nombre se inspiró en la gatita negra del libro A través del espejo, de Lewis Carroll, y fue Tsuji quien añadió el “Hello” como un guiño a la conexión social, valor fundamental para Sanrio. Así nació Hello Kitty, un personaje concebido para vender papelería infantil que terminaría redefiniendo la cultura popular global.
    La fecha de nacimiento ficticia del personaje es el 1 de noviembre, coincidiendo con la de su creadora. Shimizu dejó Sanrio en 1976 para casarse, sin imaginar la magnitud de lo que había dejado atrás. Desde entonces, trabaja de manera independiente y, por contrato, no percibió grandes réditos económicos provenientes de la franquicia.
    Tras la retirada de Shimizu, Yuko Yamaguchi asumió el rol de diseñadora principal, cargo que mantiene desde hace más de veinte años. Fue ella quien explicó públicamente, en una entrevista con Time en 2014, el significado de la ausencia de boca en Hello Kitty: su rostro inexpresivo permite que cada persona proyecte en él su propio estado de ánimo.
    ### De un monedero de vinilo al fenómeno global
    En 1976, apenas dos años después del debut del personaje, Sanrio abrió su primera tienda en Estados Unidos, ubicada en San José, California. La expansión fue inmediata; las ventas alcanzaron cifras inimaginables y lo que había nacido como un artículo de papelería infantil se convirtió en el motor económico de toda la empresa.
    Durante la década de 1980, el alcance de Hello Kitty trascendió su propósito original para representar valores universales —amistad, inclusión y ternura— que resonaban más allá de las fronteras culturales. Su impacto fue tal que, en 1983, UNICEF la nombró embajadora de los niños en Estados Unidos, reconocimiento que se extendió a Japón en 1994.
    En los años 90, Sanrio amplió su público objetivo hacia adolescentes y adultos jóvenes, apostando por el componente nostálgico de la marca. Portátiles, carteras y accesorios de moda protagonizaron esta segunda ola, consolidando a Hello Kitty como un símbolo cultural que trascendía el ámbito infantil para imponerse entre celebridades como Mariah Carey, Paris Hilton y Katy Perry.
    ### Animaciones, colaboraciones y una marca multimillonaria
    El primer intento por trasladar a la gata muda a la narrativa audiovisual fue con la serie estadounidense Hello Kitty’s Furry Tale Theater, estrenada alrededor de 1986 y coproducida con Japón. Le siguieron varias producciones en ambos países durante las décadas de los 90 y 2000, entre ellas Hello Kitty and Friends (1989) y la más reciente, Supercute Adventures (2020), creada para YouTube.
    Con el tiempo, la imagen del personaje se licenció para más de 50,000 productos en más de 130 países, desde artículos de papelería hasta colaboraciones con marcas de lujo. Parques temáticos, cafeterías temáticas, videojuegos y colecciones de alta costura convirtieron a Hello Kitty en una de las franquicias más rentables de la historia, comparable en escala económica a Pokémon o Mickey Mouse.
    ### El salto a Hollywood
    Con estreno previsto para julio de 2028 y distribución global a cargo de Warner Bros. Pictures, este film representa el capítulo más ambicioso de una historia que comenzó hace más de cincuenta años con un simple monedero de vinilo.
    La idea de llevar a Hello Kitty al cine empezó a tomar forma en 2015, cuando se supo que Sanrio evaluaba una adaptación cinematográfica. Cuatro años después, en 2019, The Hollywood Reporter confirmó que New Line Cinema y FlynnPictureCo. desarrollaban una película en inglés, marcando la primera vez que Sanrio licenciaba los derechos cinematográficos de su personaje principal a un gran estudio de Hollywood.
    El proyecto atravesó varios cambios de dirección y guion a lo largo de los años. El guion actual está a cargo de Jeff Chan, mientras que la dirección, inicialmente atribuida a Leo Matsuda, fue recientemente reemplazada. New Line Cinema y Warner Bros. Pictures Animation confirmaron que David Derrick Jr. (Moana 2) y John Aoshima (Ultraman: Rising) dirigirán la película, con Beau Flynn y Ramsey Naito como productores.
    “Estoy muy complacido de que Hello Kitty y otros populares personajes de Sanrio vayan a hacer su debut en Hollywood”, declaró Shintaro Tsuji, fundador de Sanrio, según The Hollywood Reporter. “Hello Kitty ha sido durante mucho tiempo un símbolo de amistad y esperamos que esta película sirva para ampliar ese círculo en todo el mundo”.

  • Atenas de Córdoba vive la era más triste de su rica historia: el paso a paso de un nuevo descenso en la Liga Nacional de Básquetbol

    Atenas de Córdoba vive la era más triste de su rica historia: el paso a paso de un nuevo descenso en la Liga Nacional de Básquetbol

    Atenas de Córdoba vive la era más triste de su rica historia: el paso a paso de un nuevo descenso en la Liga Nacional de Básquetbol

    Atenas de Córdoba atraviesa su momento más sombrío: un nuevo descenso en la Liga Nacional de Básquetbol

    Aunque el impacto no es tan fuerte como el que causó su primer descenso hace tres años, resulta alarmante ver nuevamente a Atenas, el equipo más laureado de la Liga Nacional de Básquetbol, siguiendo el mismo camino. El conjunto cordobés cayó 88-77 como visitante ante Argentino de Junín el martes pasado, perdió la serie por la permanencia 3-1 y la próxima temporada deberá regresar a la Liga Argentina.
    Quedan lejos aquellas primeras tres décadas gloriosas en la Liga, durante las cuales Atenas conquistó nueve títulos —el último en 2009—, sumó siete subcampeonatos y construyó un prestigio inigualable. Sin embargo, en las últimas temporadas el Griego se acostumbró a sufrir. Desde la temporada 2015/16, cuando se implementó un régimen de un solo descenso resuelto en un playoff entre los dos últimos de la fase regular, el equipo debió disputar esa instancia en cuatro ocasiones, más que cualquier otro: había superado a Quilmes en 2018/19, vencido a Bahía Basket en 2020/21 y caído frente a San Lorenzo en 2022/23.
    Tras aquel primer descenso, Atenas se coronó campeón de la Liga Argentina 2023/24 y, ya en su nuevo estadio inaugurado en mayo de 2024, tuvo un regreso aceptable a la élite: finalizó 12º, lejos de la zona de descenso, y volvió a disputar playoffs tras ocho años, aunque perdió en la reclasificación ante Obras. Con esa base, la dirigencia decidió preservar al entrenador Gustavo Peirone y mantener a siete de los nueve jugadores mayores de la temporada anterior, incluidos cuatro que habían competido en Liga Argentina (Lucas Arn, Nicolás Zurschmitten, José Montero y Juan Cruz Oberto). No obstante, perdió a su mejor jugador, el alero pampeano Leonardo Lema, quien se incorporó a Quimsa.
    Esta campaña, como otras de las recientes, estuvo marcada por una cadena de malos resultados y cambios que no lograron revertir la situación. Antes de finalizar el primer mes, el alero estadounidense Marc Loving fue despedido por bajo rendimiento. A comienzos de noviembre, luego de cuatro derrotas consecutivas, Peirone fue cesado. Su reemplazante, José Luis Pisani, tampoco pudo enderezar al equipo, que encadenó hasta nueve derrotas seguidas, siete de ellas como local.
    Las incorporaciones en enero del ala pivot estadounidense Danjel Purifoy y del experimentado escolta Luciano González aportaron cierta estabilidad, pero no fueron suficientes para rescatar a un plantel muy afectado por las lesiones, especialmente de Arn, Zurschmitten y Buendía. En varias ocasiones el equipo debió disputar encuentros con apenas cinco jugadores mayores disponibles.
    A pesar de todo, Atenas llegó al último día de la fase regular con chances de evitar el playoff por la permanencia. Tras vencer 82-78 a Oberá Tenis Club en Misiones y días antes superar 84-82 a La Unión en Formosa, dependió de un resultado externo: la victoria de Unión de Santa Fe sobre San Martín de Corrientes lo envió a enfrentar nuevamente a Argentino de Junín, un equipo que por tercer año consecutivo debió superar la dura instancia para eludir el descenso, habiendo superado anteriormente a Comunicaciones y Zárate Basket.
    El primer partido de la serie, disputado en el estadio Estructuras Pretensa de Córdoba, fue muy parejo; Atenas perdió 96-93 tras un triple decisivo de Buendía a 2.4 segundos del final. Dos días más tarde, Argentino, liderado por el base Franco Balbi—que se sumó para esta serie y fue la figura—se impuso 84-78 y ganó la ventaja de localía. El domingo, en Junín, el Turco venció 61-53 y dejó a Atenas al borde del abismo.
    El martes, en el Fortín de las Morochas, con una cancha llena y enardecida, Argentino dominó el partido. Tras ir abajo en el primer tiempo y un tercer cuarto ajustado, el local dominó el último cuarto con las destacadas actuaciones de Dylan Smith (22 puntos y 5 rebotes), David Schriver (21 puntos) y Balbi (15 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias), ganó 88-77 y sentenció el descenso de Atenas.
    El multicampeón cordobés deberá replantear profundamente su proyecto para no solo lograr un rápido regreso a la Liga Nacional, sino también recuperar parte del prestigio y la grandeza que supo tener.

  • El atletismo argentino celebró su historia en Concepción del Uruguay: homenajes por los 80 años de FADER – El Miércoles Digital

    El atletismo argentino celebró su historia en Concepción del Uruguay: homenajes por los 80 años de FADER – El Miércoles Digital

    El atletismo argentino celebró su historia en Concepción del Uruguay: homenajes por los 80 años de FADER – El Miércoles Digital

    En el marco del 55º Campeonato Nacional U20 disputado en la mítica pista del CEF N° 3 «Hugo Mario La Nasa», la comunidad atlética vivió una jornada de profunda relevancia institucional y emotividad.
    En coincidencia con el 80º Aniversario de la Federación Atlética de Entre Ríos (FADER), se llevó a cabo el descubrimiento de una placa conmemorativa que celebra el legado, el crecimiento y la rica trayectoria de la entidad entrerriana a lo largo de ocho décadas.
    La ceremonia contó con una destacada presencia de autoridades del ámbito nacional y local, encabezada por el Presidente de la Confederación Argentina de Atletismo (CADA), Daniel Sotto, junto al Presidente de la FADER, Aníbal Lanz; el Intendente de Concepción del Uruguay, José Lauritto; y el Director del CEF N° 3, Damián Viso.
    También acompañaron este significativo momento el Secretario de Cultura, Turismo y Deportes local, Sergio Darío Richard; el Director de Deportes, Osvaldo López; el Vicepresidente de la CADA, Jorge Pardo; y el Secretario de Actividades Atléticas, Juan Alberto Scarpin.
    Durante el acto, se entregaron distinciones individuales a figuras que han moldeado el atletismo de la región y el país.
    Uno de los momentos destacados fue el reconocimiento a la velocista Isabel Sierro, recordada por su excelencia en las pistas como Campeona Sudamericana, representando un verdadero orgullo para el atletismo nacional.
    Asimismo, se reconoció la trayectoria de Christian Fernández, atleta de élite que alcanzó títulos sudamericanos y panamericanos, además de llevar la bandera argentina a competencias de nivel mundial, dejando una huella imborrable para las nuevas generaciones de deportistas.
    El ámbito de la formación también tuvo un lugar central con el homenaje a Jorge Miró, exentrenador y formador de numerosos atletas destacados que han brillado en escenarios nacionales y sudamericanos, fruto de su incansable dedicación en la enseñanza de la disciplina.
    Del mismo modo, se distinguió la labor de Alberto Fernández, entrenador cuya capacidad técnica ha sido fundamental en la preparación de atletas de proyección internacional, logrando representación en certámenes sudamericanos, mundiales y en los Juegos Olímpicos.
    La gestión deportiva fue especialmente valorada a través de la figura de Juan Alberto Scarpin, ex presidente de la FADER y de la CADA, quien actualmente continúa su labor como encargado de las Actividades Atléticas de la Confederación, siendo un pilar en la organización del atletismo nacional.
    También se destacó a Patricia Lescano, quien lideró la Federación Atlética de Entre Ríos durante 14 años con una gestión comprometida y que hoy continúa aportando sus conocimientos al deporte en su rol como entrenadora.
     
    En un momento de gran carga simbólica, se rindió tributo a la memoria de Hugo Mario La Nasa, ex presidente de la FADER y de la CADA.
    El reconocimiento fue recibido por Yolanda Ventos, honrando el legado de quien fuera un dirigente transformador y un pilar fundamental para el atletismo argentino.
    Para finalizar la jornada, la Confederación Argentina de Atletismo y la FADER desean expresar su más profundo agradecimiento al Intendente José Lauritto y a todas las autoridades municipales de Concepción del Uruguay.
    Su compromiso constante y su visión estratégica han sido claves para el desarrollo de nuestro deporte, brindando siempre un apoyo incondicional que permite que el atletismo siga creciendo en infraestructura, eventos de nivel nacional y en la formación de nuevos talentos.

     
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  • Colección Helft: la historia del coleccionismo que impulsó el arte contemporáneo argentino

    Colección Helft: la historia del coleccionismo que impulsó el arte contemporáneo argentino

    Colección Helft: la historia del coleccionismo que impulsó el arte contemporáneo argentino

    Más que una muestra, Colección Helft, inaugurada recientemente en W-galería, es una narrativa viva que testimonia el valor del coleccionismo inteligente y sensible. Marion Eppinger y Jorge Helft se conocieron en el colegio secundario y se casaron en 1955. Durante la siguiente década recibieron a sus tres hijos y vivieron en Europa y Estados Unidos, hasta que en 1968 regresaron a Argentina, donde descubrieron con fascinación la escena cultural de una ciudad encendida.Marion Eppinger y Jorge Helft se conocieron en el colegio secundario y se casaron en 1955. Archivo Clarín.Guiados por su visión, la pareja creó una metodología estrecha y personal a la hora de adquirir obras, además de ocupar roles cercanos a la gestión cultural, inexistente por entonces. Esta exposición, por lo pronto, es una historia de intuición y valor.Con un escaso conocimiento del arte local, los Helft decidieron empezar de cero, frecuentando talleres y forjando amistad con artistas como Líbero Badíi entre tantos otros, que además empezaban a ir al departamento familiar de Palermo.Mientras las salidas de los fines de semana giraban en torno a visitas a espacios y galerías de arte, sus ojos comenzaban a abrirse hasta que en una visita al Instituto Di Tella, les llamó la atención un móvil de Julio Le Parc que adquirieron por 300 dólares. Esa fue la base fundante.Tanto Marion como Jorge habían nacido en Europa y venían de familias que encontraron en Argentina un nuevo hogar después de la Segunda Guerra Mundial y que estaban estrechamente vinculadas al coleccionismo, en especial el padre de Helft, por lo que vivir con arte no les era ajeno.Sin opiniones ajenasLo particular de su experiencia era la escena en la cual estaban inmersos, donde la gente no compraba arte contemporáneo, lo que les dio la ventaja para construir su legado sin opiniones ajenas ni el arrebato de las modas.Obras de Alberto Heredia y Antonio Berni en Colección Helft en W—galería. Foto: gentileza.El catálogo que acompaña la exposición comienza con un texto de Nicolás Helft, uno de los hijos de la pareja, que confiesa que el arte le dio a su papá la posibilidad de salir de una vida gris y de oficina para encontrar su verdadero motor, que llenó la cotidianeidad de proyectos y posibilidades en una Buenos Aires que «le generaba un estado de exaltación».Lentamente, empezó la convivencia con obras poco convencionales, que se salían de las paredes e invitaban al debate. Los Helft atesoraban lo que la mayoría no entendía, donde resonaban lo erótico, lo grotesco y la densidad de la mano de artistas que se arriesgaban contra todo pronóstico, desde Victor Grippo hasta Alberto Heredia, a quien Marion adoraba.Atenta y sabia, es quien representa hoy al dúo que, si bien se divorció en 1996, no separó la colección, mientras que la presencia de Jorge, que falleció hace exactamente un año, se percibe en cada rincón. Eppinger explica que, cuando en los años 80 decidieron mudarse de Palermo a San Telmo, fue con el objetivo de «ganar metros» y diseñar un edificio sobre la calle Defensa, que pasó a conocerse como «enfrente» ya que hacía espejo con el nuevo hogar.Desembarcar en el barrio más antiguo de Buenos Aires, que por entonces era ignorado por la mayoría de los porteños, debe de haber sido un contraste fascinante, en un momento donde la historia se debatía con el surgimiento del under.Unos años antes habían inaugurado la legendaria Fundación San Telmo, donde desde 1980 organizaron muestras, conciertos y editaron catálogos, transformándola en un referente para una nueva generación, así como para los amigos de siempre.Por allí pasaron desde Liliana Porter hasta Antonio Berni y Guillermo Kuitca, que con apenas 19 años tuvo la oportunidad de presentar una de sus primeras exposiciones, costeada con la compra de obras por parte de los Helft.Con respecto a ese salto territorial, en el catálogo se aclara: «Lo cierto es que esta elección “excéntrica” expandió el movimiento que venía sucediendo desde el centro-norte de la ciudad hacia el eje sur, históricamente más postergado. La movida cultural se enraizó en esta nueva geografía y confirmó la agudeza de Jorge y Marion para interpretar su tiempo».El circuito del arte, que por entonces era precario y no sostenía la economía de los artistas, hizo de la Fundación un oasis donde practicaron el rol de «administradores culturales», un término acuñado por Jorge, al darle oportunidades a artistas, curadores e incluso acercaron a la gente a las expresiones culturales del momento.Obras de Juan Carlos Distéfano y Jorge de la Vega en Colección Helft en W—galería. Foto: gentileza.Por medio de sus acciones e incluso de la propia colección, fomentaron la internacionalización del arte argentino, colocándolo a la par de referentes como Marcel Duchamp o Louise Bourgeois, que también adquirieron en estrecho diálogo.Una corporalidad potenteDesperdigadas entre salas y espacios secundarios, el cuerpo de obras seleccionadas por Jimena Ferreiro, junto a la familia Helft y el equipo de W, despliega una corporalidad potente y exige ser abordado con atención.Las lenguas y figuras danzantes de Heredia conviven con el narciso de Pablo Suárez, una pieza icónica de Rubén Santanonín y una obra de Víctor Grippo, que en su momento invitó a la crítica, cuando decían que Jorge había enloquecido al comprar «un pan quemado» por 500 dólares.En el primer piso, se hacen presentes las «Bocanadas» de Graciela Sacco, las siluetas de Ana Mendieta, una obra de 1964 de Marta Minujín, que se mira con un Niki de Saint Phalle y una escultura en resina de Juan Carlos Distéfano, que recuerda a las pinturas de desnudos de Prilidiano Pueyrredón. Un tanto kitsch y otro poco sexy, todas están unidas por el hilo rojo que los Helft tejieron durante tanto tiempo.»Narciso de Mataderos» (1984), de Pablo Suárez en Colección Helft en W—galería. Foto: gentileza.Colección Helft permite comprender la relevancia de una forma de coleccionismo que no abunda, donde el valor simbólico supera al económico y la necesidad por la opulencia y la urgencia quedan de lado. Marion y Jorge crearon algo irrepetible, al sumergirse entre la vanguardia y el under floreciente, entendiendo la relevancia del arte argentino antes que la mayoría, hasta convertirse en figuras claves de una época que ya no existe.Colección Helft en W—galería (Defensa 1369), de martes a sábado de 12 a 18, hasta el 13 de junio, con entrada gratis.

  • Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata

    Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata

    Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata

    Quizá no haya lugar más adecuado que el Museo de Arte Español Enrique Larreta para albergar la exposición El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Por un lado, su arquitectura resuena en aquello que se está mostrando: el decorado de la casa de avenida Juramento al 2200 remite, si bien ecléctico, a los modos de ornamentación de fines del siglo XIX, con piezas de arte sacro, habitaciones dedicadas a celebrar el siglo de oro español, patio andaluz con fuente y mayólicas coloridas, tal y como la ideó el escritor argentino, autor de La gloria de don Ramiro.Por el otro, la exhibición curada por Francisco Girelli y Fernando Martínez Nespral establece una relación entre la investigación que realizaron con la colección de piezas de cerámica esmaltada que pertenece al acervo patrimonial de la institución.En el nombre de la muestra está la clave. Primero, porque refiere tanto al título del libro que Vicente Nadal Mora publicó en 1949, en los inicios del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas (IAA) dirigido por Mario J. Buschiazzo.Y luego, a la pesquisa que sustenta esta exhibición que fue realizada por los dos arquitectos antes mencionados, investigador y director del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo” (IAA) de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA, respectivamente.Por su parte, Girelli se dedica a la historia de la arquitectura americana, con especialidad en la historia edilicia de la Ciudad de Buenos Aires en el periodo colonial y poscolonial, desde el registro arqueológico.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Un clásico de 80 añosEn este sentido, la fecha “2026” que está presente como cierre temporal de la exhibición remarca que después de 80 años de la publicación de ese “clásico”, uno de los primeros estudios académicos sobre el tema de todo el continente, los estudios de cultura material lo tienen en cuenta y siguen su legado.El trabajo de Nadal Mora se ocupó de estudiar y catalogar los azulejos franceses, generalmente blancos con decoración azul, que fueron muy utilizados en la arquitectura de Buenos Aires desde mediados de siglo XIX, teniendo su auge entre 1860 y 1890. Estuvieron en patios y zaguanes, se destacaron en cocinas y hasta decoraron las cúpulas de las iglesias.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.De ese pasado brillante, poco quedó en pie. Hoy se recupera como material arqueológico, gracias a la práctica del Centro de Arqueología Urbana (CAU–IAA) en la ciudad de Buenos Aires. El trabajo de rescate de las piezas enteras y de fragmentos de la variedad de mosaicos coloreados recrea no sólo para lo que eran usados en términos ornamentales sino el sistema de comercio de estos materiales en el Río de la Plata.No sólo los azulejos franceses, llamados Pas de Callais, nombre que queda pegado al paso de origen, el de Callais, sino, tal como explican los curadores, “otros enfoques contemporáneos, iniciados con Daniel Schávelzon y el trabajo con vestigios arqueológicos, permitieron establecer que el uso de azulejos en Buenos Aires comenzó al menos desde el siglo XVIII con piezas españolas en su mayoría –producidas en Cataluña y Valencia–, pero también de otros centros de producción como Inglaterra, Holanda e Italia».Por lo tanto, la exposición es más del recorrido libresco iniciado en 1949 por Nadal Mora, que una colección en particular o un conjunto de estos materiales. Es, sobre todo, un ida y vuelta de producciones impresas que fueron posibles gracias a esos azulejos. Folletos y recortes de prensa, manuscritos inéditos que pueden ser vistos por primera vez.Asimismo, la exhibición da cuenta de cómo esa publicación fue señera para concitar el interés en este tema, no sólo en Argentina sino en otros países, como por ejemplo Uruguay que fue un polo de intercambio con coleccionistas locales.“En general entre arquitectos, quienes con este material liviano, pequeño y estéticamente atractivo, podían de alguna manera conservar una parte de los edificios que desaparecían bajo la piqueta del progreso. José María Peña, Carlos E. Duchini, Alejandro Ruiz Luque, Álvaro Orsatti y Enrique Echavarría Coll, entre otros, se sumaron armando colecciones y produciendo publicaciones y exposiciones», explican los curadores en su texto.Y agregan: «En paralelo surgió en Uruguay otro grupo de coleccionistas que intercambiaban con los de Buenos Aires. Los primeros de ellos fueron Francisco Mazzoni y Manuel Paz Morquio, y en la década de 1960 empezó Alejandro Artucio Urioste, fundador de dos museos dedicados al tema en Montevideo y Punta Ballena, y autor de una serie de libros indispensables”.Quien seguramente vio ese libro fue el escritor Manuel Mujica Lainez, ya que la reproducción del azulejo con el hombrecito está impresa. En Misteriosa Buenos Aires, el libro que reúne la colección de cuarenta y dos relatos publicado en 1950, está “El hombrecito del azulejo (1875)”.Todos los cuentos de ese libro están fechados y la idea de Mujica Laínez es, sobre todo, fusionar historia y ficción, una suerte de armado cronológico para volver a contar el pasado de la ciudad.Están situados en el catastro citadino, tienen referencias a hechos reales y los elementos del fantástico redoblan a apuesta de ese misterio, de nuevas configuraciones desde un presente que necesita volver a narrar historias.A su vez, en ese cuento se condensa a la perfección la historia del azulejo, pero también, la de los azulejos que podemos ver en la muestra: “El hombrecito del azulejo es un ser singular. Nació en Francia, en Desvres, departamento del Paso de Calais, y vino a Buenos Aires por equivocación. Sus manufactureros, los Fourmaintraux, no lo destinaban aquí, pero lo incluyeron por error dentro de uno de los cajones rotulados para la capital argentina, e hizo el viaje, embalado prolijamente el único distinto de los azulejos del lote», escribe el autor.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.»Los demás –continúa–, los que ahora lo acompañan en el zócalo, son azules como él, con dibujos geométricos estampados cuya tonalidad se deslíe hacia el blanco del centro lechoso, pero ninguno se honra con su diseño: el de un hombrecito azul, barbudo, con calzas antiguas, gorro de duende y un bastón en la mano derecha”.A falta de una piezaSi bien la composición del zaguán donde estaba destinado era geométrica, el obrero lo incluye a falta de una pieza. Así es que Martinito, nombre que recibe de Daniel, el niño enfermo de quien será amigo, llega a Buenos Aires y al barrio de San Telmo: por un error y por la falta.Para salvar el pequeño, Marinito entretiene a la Muerte: le habla en francés, le cuenta los chismes del barrio de los que pasan por ese zaguán, su propia historia que “transcurre a mil leguas de allí, allende el mar, en Desvres de Francia.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Le explica que ha nacido en Desvres, en casa de los Fourmaintraux, los manufactureros de cerámica. “rue de Poitiers”, y que pudo haber sido de color cobalto, o negro, o carmín oscuro, o amarillo cromo, o verde, u ocre rojo, pero que prefiere este azul de ultramar. ¿No es cierto? N’est–ce pas?”.Estas distracciones contrarreloj hacen que la Madame la Mort se quede con el hombrecito en lugar del niño que, sano y salvo, no encuentra consuelo para el agujero que quedó en la pared. Tiempo después, al limpiar el pozo del patio, “uno de los hombres grita, desde la hondura, con voz de caverna: –¡Ahí va algo, abarájenlo! Y el chico recibe en las manos tendidas el azulejo intacto, con su hombrecito en el medio».Esta escena es providencial y prefigura las tareas de la arqueología urbana con muchos Danieles al rescate del pasado. Uno de ellos, el mencionado Daniel Schávelzon. A diferencia de la ficción, el azulejo azul con el hombrecito está perdido, ya que después de pertenecer a la colección de Alejandro Ruiz Luque no se supo más de esta pieza, ultra codiciada en su valor simbólico y referencial.¿Fue robada? ¿escondida? Un motivo que, con un poco de imaginación, puede ser el puntapié de un nuevo cuento de misterio y fantasía.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta (Av Juramento 2291) de 11 a 19, miércoles gratis y martes cerrado.

  • El Jardín “Ardillitas” celebra 50 años de historia junto a su comunidad – El Miércoles Digital

    El Jardín “Ardillitas” celebra 50 años de historia junto a su comunidad – El Miércoles Digital

    El jardín de la Escuela Avellaneda comenzó este miércoles 1º de abril las celebraciones de su 50º aniversario con gran marco de público, mucha emoción y muchos recuerdos afectuosos.
    El Jardín de Infantes “Ardillitas”, perteneciente a la Escuela Nº 1 “Nicolás Avellaneda”, ubicada en calle Leguizamón 325, frente a Plaza San Martín, en la ciudad de Concepción del Uruguay, celebró este 1º de abril sus 50 años de vida institucional, formando generaciones de niños y siendo parte fundamental de la historia educativa de la comunidad.

    Durante esta primera conmemoración, que marcó el inicio de los festejos por los 50 años, la institución contó con un destacado marco de público. Se hicieron presentes ex docentes y ex alumnas de la primera y tercera promoción, quienes se acercaron a compartir este momento tan especial.

    La jornada, además de calurosa, estuvo cargada de emoción, recuerdos y alegría por el reencuentro, reflejando el profundo vínculo que el Jardín “Ardillitas” ha construido a lo largo de su historia con la comunidad. En esta ocasión, también dirigió unas palabras la profesora Silvina Suárez, supervisora de Nivel Inicial del Departamento Uruguay, quien acompañó este significativo inicio de los festejos con sus afectuosos conceptos.

    En ese contexto tan significativo, en el patio exterior de la Escuela se plantó un árbol de la especie «eugenio» (Eugenia paniculata), árbol pequeño perenne, de follaje denso y brillante; fue plantado por las «seños» del Nivel Inicial, con los niños y niñas del Jardín y también con ex alumnos. Para finalizar el encuentro se realizó una «suelta de libros».

    Los inicios
    El Nivel Inicial fue creado el 1 de abril de 1976, según registros de periódicos, escritos de la época y fotografías conservadas por la institución.
    En sus comienzos funcionaba con una sección de Preescolar en el horario de 9:30 a 11, con una matrícula de 38 alumnos, a cargo de la docente María Enriqueta Suárez de Arlettaz. En aquellos primeros años el jardín estaba ubicado en el sector sur de la escuela, sobre calle Artusi.
    Con el paso del tiempo se fueron incorporando nuevas docentes y se amplió la propuesta educativa. Entre quienes formaron parte de esta etapa se encuentran Adriana Brich de Pocco, Laura Güidoni y Marta Pulido. Más adelante, en 1980, se titularizó la docente Norma Arrieta de Rodríguez en el turno tarde.
    Hacia el edificio propio
    Debido a la creciente demanda de matrícula, el jardín atravesó distintos momentos y espacios dentro de la institución e incluso fuera de ella. En un período funcionó en la esquina de Artusi y Congreso de Tucumán, donde también trabajaban la Clínica Escolar y la Escuela para Ciegos y Ambliopes. En ese entonces, la docente “Pirucha” Angelini colaboraba en la organización del espacio para recibir a grupos numerosos de niños.

    Durante esos años también se sumaron nuevas docentes, entre ellas Silvia Fornasari y posteriormente Marta Lemos, consolidando dos salas en cada turno.
    En 1981 el jardín regresó nuevamente a aulas del sector sur de la escuela sobre calle Artusi. En esa etapa fue fundamental el acompañamiento del “Club de Madres”, quienes junto a la Asociación Cooperadora colaboraban activamente en tareas de mantenimiento y en proyectos institucionales.
    Un hecho muy importante ocurrió en 1989, cuando la comisión de padres del jardín solicitó al entonces director de la escuela, Alfredo Jesús Córdoba, que se destinara la casa habitación del director para el funcionamiento del Nivel Inicial, debido a la necesidad de contar con un espacio adecuado para los niños.
    Ese mismo año, mediante la Resolución Nº 2497/89 del Consejo General de Educación, se autorizaron las reformas necesarias y el jardín pudo trasladarse a un nuevo espacio. En ese momento, las salas estaban a cargo de las docentes Olga Frontelli y Beatriz Bracco en el turno mañana, y Norma Arrieta de Rodríguez y Marta Pulido de Richard en el turno tarde, siendo luego reemplazada esta última por Mabel Basualdo.
    Años más tarde, en junio de 1995, el equipo directivo solicitó la construcción de nuevas instalaciones para el Nivel Inicial. Finalmente, el 5 de octubre de 1998 se inauguró el edificio propio del Jardín “Ardillitas”, con la presencia de autoridades educativas, supervisores, directivos, docentes, representantes de instituciones, familias y alumnos, marcando un momento de gran alegría para toda la comunidad educativa.
    Una huella inconfundible
    A lo largo de estas cinco décadas, numerosas docentes han dejado su huella en el jardín, acompañando el crecimiento y aprendizaje de generaciones de niños y niñas, fortaleciendo un espacio educativo que forma parte de la identidad de la ciudad.

    Actualmente, el equipo directivo de la institución está integrado por la directora Silvia Dolores Percara, la vicedirectora del turno mañana Diana De Los Santos, el vicedirector del turno tarde Oscar Zanardi, la directora radial Romina Carrizo y las secretarias Lorena Ayala y María Isabel Medina.
    En el Nivel Inicial se desempeñan como docentes titulares María Belén Caire, Celia Gobbi, María Alejandra Girod y Celina Bochatay.
    Convocatoria a ex docentes, ex alumnos y familias
    En el marco de este aniversario tan significativo, la comunidad educativa invita a ex docentes, ex alumnos y familias que hayan sido parte de la historia del Jardín “Ardillitas” a acercar fotografías, guardapolvos, cuadernos u objetos que conserven como recuerdo de su paso por la institución.
    Quienes deseen colaborar pueden acercarse a la Escuela Nº 1 “Nicolás Avellaneda”.
    Todo el material reunido formará parte de una muestra que se realizará en el mes de octubre, como cierre de este año de celebración y memoria compartida.

     
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