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  • Agmer confirmó una jornada de paro por 24 horas para este jueves

    Agmer confirmó una jornada de paro por 24 horas para este jueves

    Agmer confirmó una jornada de paro por 24 horas para este jueves

    La Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos anunció un paro de 24 horas para el jueves 23 de abril, en adhesión a la jornada de movilización convocada por la Multisectorial en Defensa de la Caja de Jubilaciones contra la reforma previsional que impulsa el gobierno provincial.

    Noticias Entre Rios
    El secretario general de Agmer, Abel Antivero, confirmó la medida de fuerza y señaló que las 17 departamentales del gremio participarán de la protesta. «Vamos a estar resistiendo a esta reforma, que es un ajuste», afirmó. La movilización comenzará a las 10:00.
    Agmer integra la Multisectorial junto a la Federación de Jubilados, la Asociación de Trabajadores del Estado, el Sindicato Argentino de Docentes Privados, la Asociación de Magisterio de Enseñanza Técnica, la Asociación de Judiciales de Entre Ríos y jubilados autoconvocados, entre otras organizaciones que rechazan la iniciativa oficial.

  • Viajar mal se convirtió en rutina: estrés, incertidumbre y horas perdidas por fallas y demoras en colectivos y trenes

    Viajar mal se convirtió en rutina: estrés, incertidumbre y horas perdidas por fallas y demoras en colectivos y trenes

    Viajar mal se convirtió en rutina: estrés, incertidumbre y horas perdidas por fallas y demoras en colectivos y trenes

    En las cabeceras y estaciones de la Ciudad y el conurbano hay una escena que se repite todos los días: personas que corren para no perder un tren, que no saben si va a salir, filas que desbordan las paradas, colectivos que pasan llenos sin detenerse, gente que viaja apretada y cansada. No es una excepción ni un mal día. Es simplemente la rutina. Viajar dejó de ser un trayecto previsible para convertirse en una sucesión de esperas, decisiones forzadas y tiempos muertos. Tiene que ver con problemas constantes con los trenes, que en muchos casos redujeron frecuencias. Y la semana pasada se sumó el conflicto entre el Gobierno nacional y las empresas de colectivos, que aunque mejoró, está latente.Un hombre con ropa de operario, la campera gastada y las manos curtidas, se queda medio dormido apoyado contra el caño frío de la parada. Abraza la mochila contra el pecho, como si fuera un escudo. Cada tanto abre los ojos, mira la calle y vuelve a cerrarlos. El colectivo no llega. Nadie sabe cuándo va a llegar.Raúl Toloza lo mide en horas. “Le dedico dos horas a viajar. Me tomo el Roca hasta Calzada y después el 271. Si perdés uno te querés matar. A la vuelta es peor, tarda más y vienen llenos”. Hace un año, dice, no era así. “Venían cada 15 o 20 minutos. Ahora a veces pasan dos seguidos completamente llenos y no paran”.Blanca Aguayo lo ve en la fila. Todos los días toma el 414 desde Florencio Varela hasta La Plata. “Antes esperaba 30 minutos, ahora viene cada una hora. Se junta con los chicos de la facultad y la fila supera la garita”, cuenta. A la vuelta, la decisión es forzada: “No sabés qué elegir. Tren o colectivo, en los dos viajás apretada, cansada y harta”.En Lomas de Zamora, la rutina de Natalia y su pareja está atravesada por esa misma lógica. Él sale de trabajar cerca de las 22 en Chacarita, combina subte y tren hasta Constitución y desde ahí intenta volver. “Los trenes no cumplen horarios, los cancelan o los cambian. El de las 22.53 termina saliendo a las 23.11”, dice. Cuando llega, el problema sigue: colectivos que no salen, aunque estén estacionados. “Él llegó a esperar media hora y termina caminando porque pierde más tiempo esperando”. Muchas noches camina a las 11, cansado, con el celular en la mano y la ubicación compartida. “Da miedo”, dice.La rutina de viajar mal. Trenes y colectivos colapsados, y demoras y estrés para los pasajeros. Foto: Emmanuel FernándezA la mañana, el problema se repite pero con otro ritmo: colectivos que pasan desbordados, imposibles de abordar, incluso para trayectos de pocas cuadras. “Tengo que dejar pasar uno o dos trenes porque no te podés subir”, dice.En los trenes del Roca, la experiencia es otra forma de desgaste. Una mujer se seca la transpiración con el dorso de la mano mientras intenta sostenerse. Está atrapada entre cuerpos que no dejan de empujar desde atrás. Cada vez entra más gente. No hay aire. No hay espacio. Solo un murmullo de quejas y respiraciones agitadas.El deterioro también se siente en el cuerpo y en el vínculo con los otros. “Cada día se viaja peor: te golpean, te insultan”, cuenta Facundo Ríos, que viaja desde Quilmes hasta Olleros y demora hasta tres horas por tramo. “Todos salimos con el mismo fin, pero la falta de respeto es lo peor. Hay hombres que hacen fuerza como patovicas para meterse. No da derecho a maltratar a otro”, recrimina. En los andenes y dentro de los vagones, la escena se repite: empujones, discusiones, tensión.La rutina de viajar mal. Trenes y colectivos colapsados, y demoras y estrés para los pasajeros. Foto: Emmanuel FernándezCristian Ferraro lo vive todos los días. “Cansa más que trabajar”, dice. Viaja parado, apretado, a veces sostenido con un solo pie. “El tren se queda parado, la gente empuja para subir. Se pelean. Es un desastre”. Cuenta también lo que pasa dentro de los vagones: consumo de alcohol, humo, falta de control. “Viajo hace años y nunca vi que bajen a nadie”, describe.A veces el viaje parece avanzar con normalidad hasta que se interrumpe. En estaciones como Temperley o Claypole, los parlantes anuncian que el tren termina ahí. Y todo vuelve a empezar: esperar otro transporte, buscar alternativas, o resignarse a caminar por las vías para llegar a la siguiente estación. En otras ocasiones, la escena escala en el hall de Constitución: cancelaciones repentinas, pasajeros corriendo de un andén a otro, gente que después de horas de viaje pierde su lugar y tiene que volver a subirse a una formación ya llena. La rutina de viajar mal. Trenes y colectivos colapsados, y demoras y estrés para los pasajeros. En la terminal de Retiro se repite el escenario de otras cabeceras. Foto: Guillermo Rodríguez AdamiEl sistema no solo funciona mal: también se está achicando. Según un informe de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor, en abril de 2026 cayó con fuerza la cantidad de pasajeros en colectivos del AMBA en comparación con 2025. En los días hábiles (los más representativos del movimiento laboral) la baja es del 15%. Pero la caída es aún más marcada los fines de semana: los sábados baja un 19% y los domingos un 20%, mientras que en feriados alcanza el 29%, lo que refleja un retroceso general del uso del transporte también en actividades sociales y de ocio.Al mismo tiempo, no solo disminuyó la cantidad de usuarios, sino también la oferta del sistema. Los colectivos recorrieron menos kilómetros (una baja del 12% en días hábiles, 10% los sábados y 9% los domingos), y hubo menos unidades en circulación (8% menos en días hábiles, 7% los sábados y 6% los domingos). En feriados, la reducción es todavía más fuerte en todos los indicadores.El informe vincula este escenario a tres factores principales: el aumento del costo del gasoil, la deuda por subsidios impagos y la caída en la demanda, asociada tanto al deterioro del servicio como a la menor actividad económica. En conjunto, los datos reflejan un doble fenómeno: menos gente viajando, pero también menos transporte disponible. Es decir, no se trata solo de una caída en la demanda, sino también de un sistema que se achica. El resultado es un escenario paradójico: aunque hay menos pasajeros, quienes siguen viajando pueden enfrentarse a un servicio más limitado, con menor frecuencia y cobertura.Los usuarios del tren Sarmiento también padecen demoras y esperas para volver hacia el Oeste. Como contó Clarín en una nota anterior, volver al sur del conurbano se convirtió en una odisea. Los últimos servicios hacia Bosques salen apenas pasadas las 20.30: 20.33 por vía Temperley y 20.36 por vía Quilmes. Para miles de personas, llegar a tiempo a Constitución define todo: o un viaje relativamente directo o una combinación que puede estirarse hasta tres horas.Quienes no llegan, quedan fuera del sistema. La salida de circulación de la línea 148, “El Halcón”, profundizó ese escenario. Durante décadas fue la conexión directa entre Constitución y el sur. Sin ese colectivo, miles de pasajeros quedaron sin una alternativa clave. Jennifer lo resume: “Después de las 20.30 no hay nada. Tenés que hacer dos o tres combinaciones o pagar un Uber. Es una odisea”.Desde entonces, la vuelta depende de lo que haya: combis que salen llenas, taxis compartidos o aplicaciones de viaje con precios que muchas veces son inaccesibles. Un taxi puede costar entre 7.000 y 8.000 pesos; una app, hasta 45.000. Para muchos, directamente no es una opción.Colas interminables para tomar colectivos la semana pasada, durante el conflicto en el que las empresas redujeron servicios por diferencias con los subsidios con el Gobierno nacional. Foto: Martín BonettoEl impacto no es solo físico. El psicoanalista Ricardo Rubinstein explica a Clarín que el viaje puede funcionar como una rutina organizadora, un momento de transición entre la vida personal y el trabajo. Pero cuando las condiciones son malas, ocurre lo contrario: “Genera estrés, irritación y cansancio. Afecta la concentración, el humor, los vínculos y hasta el sueño”.Viajar mal, de forma sostenida, también tiene un efecto psicológico. La incertidumbre constante (no saber si el tren va a salir, si el colectivo va a parar o cuánto va a durar el trayecto) genera ansiedad y un estado de alerta permanente. A eso se suma la frustración acumulada por el tiempo perdido y la sensación de falta de control sobre la propia rutina.Con el tiempo, ese desgaste impacta en la vida cotidiana: menos energía para el trabajo, menos paciencia en los vínculos, menos tiempo para descansar. El viaje deja de ser un momento de transición y se convierte en una carga que se arrastra durante todo el día.Zona norte: entre el costo y la pérdida de previsibilidadEn la zona norte, el viaje tiene otra geografía, pero comparte el mismo desgaste. En la estación de Retiro, el movimiento es constante: trabajadores, estudiantes y también pasajeros de larga distancia conviven en un mismo flujo que, en horas pico, se vuelve difícil de contener.El servicio funciona todos los días, desde aproximadamente las 5 de la mañana hasta cerca de las 23 horas. En los ramales urbanos del tren Mitre (como Tigre, Mitre y José León Suárez) las formaciones circulan cada 15 a 20 minutos en hora pico y entre 20 y 35 minutos el resto del día, aunque el ramal Bartolomé Mitre suele tener intervalos más amplios. En los trayectos más largos, las frecuencias pueden superar la hora de espera.A eso se suma otro factor que pesa cada vez más: el costo del viaje. Con tarifas vigentes desde septiembre de 2024, según Trenes Argentinos, el boleto oscila entre los $ 280 y los $ 450 según el destino, y puede llegar hasta los $ 900 en recorridos más extensos como Villa Ballester–Zárate. Para muchos usuarios, sostener ese gasto implica buscar alternativas: promociones bancarias, descuentos o incluso el uso de tarjetas SUBE con tarifa social de familiares.Sol y Javier lo viven todos los días. Son compañeros de trabajo, viven en Constitución y viajan hasta José León Suárez. Combinan subte y tren. “Tenemos un gasto cercano a los 60.000 pesos por mes. Tratamos de aprovechar promociones o ver si alguien nos puede acercar en auto”, cuentan. En el caso de Sol, evitar un colectivo es una decisión económica: “Prefiero no seguir gastando”.El tiempo también pesa. “Son dos horas de ida y dos de vuelta. Es cansador”, dicen. Y aunque el subte mantiene cierta regularidad, el tren perdió previsibilidad. “Antes sabíamos que salía y en 25 o 35 minutos llegábamos. Ahora hay retrasos constantes”.Zona oeste: viajes largos y rutinas adaptadasEn el oeste, la historia cambia de línea pero no de fondo. El tren Sarmiento es, para muchos, parte de la identidad de quienes viven en esa zona. “Es costumbre”, dice Milagros, de 23 años, que vive en Merlo y combina colectivo y tren para trabajar y estudiar fotografía en Capital.En hora pico, las formaciones del Sarmiento circulan cada 10 a 15 minutos, pero esa frecuencia no se mantiene en los ramales más largos ni durante los fines de semana, donde las esperas pueden extenderse a más de una hora. En los últimos días, además, hubo modificaciones en los primeros y últimos trenes por obras en las vías, lo que obligó a muchos usuarios a reorganizar su rutina.Milagros tarda dos horas entre ida y vuelta. “Es tedioso, pero me acostumbré. Trato de ver una serie o estudiar en el viaje”, dice. Para reducir costos, usa la SUBE de sus padres jubilados. “Es parte de la cultura de la gente que vive en provincia”.Pero no todos logran naturalizarlo. Ornella, estudiante de Psicología en la UBA, vive en Francisco Álvarez y viaja tres veces por semana a Once. Su trayecto puede extenderse hasta tres horas y media. “Es como hacer un viaje a la costa todos los días”, grafica. Primero toma un colectivo, después el tren y finalmente completa el recorrido a pie o con otro transporte.La frecuencia también es un problema. “Antes el tren tardaba menos. Ahora a veces esperás más de una hora”, cuenta Milagros. Y en algunos casos, el margen de error es mínimo: “Hay compañeros que tienen un colectivo que pasa una sola vez a la noche. Si lo perdés, esperás hasta las 2 de la mañana”.La respuesta oficialDesde la Secretaría de Transporte, en diálogo con Clarín, reconocen las dificultades del sistema. “Más que un mejor servicio queremos que sea seguro. El sistema de transporte que recibimos como herencia es un desastre”, señalaron. Según explicaron, la reducción de frecuencias se dio principalmente en una primera etapa, pero luego las empresas realizaron esfuerzos para recuperar niveles habituales.En el sistema ferroviario, el foco está puesto en la seguridad. En el marco de la Emergencia Ferroviaria, se avanzó en la revisión de normas y mantenimiento, incluyendo la derogación de una resolución que limitaba la velocidad en estaciones terminales. La medida, tomada junto a Trenes Argentinos, busca optimizar los tiempos de viaje sin comprometer la seguridad, apoyada en inversiones como el sistema de frenado automático, mejoras en señalamiento y renovación de vías.»Entendemos las dificultades que atraviesan los usuarios y sabemos que aún queda mucho por hacer. El objetivo es avanzar hacia un sistema más previsible, seguro y eficiente, recuperando progresivamente niveles de servicio que hoy se ven condicionados por una situación estructural compleja», manifestaron. Trenes Argentinos informó que actualmente hay nueve estaciones fuera de servicio por obras en las líneas Roca, Mitre y Sarmiento. La empresa explicó que los diagramas de servicio se ajustan en función de las obras para preservar la seguridad operacional en el marco de la Emergencia Ferroviaria, que las afectaciones se informan por los canales oficiales y que, salvo en el Sarmiento donde algunas semanas se modifican los primeros y últimos trenes, los servicios publicados mantienen sus frecuencias habituales gracias a ventanas nocturnas de trabajo en Roca y Mitre.En cuanto a la demanda, los datos de la CNRT muestran una caída sostenida de pasajeros en los últimos años. En el Roca, tras el pico pospandemia de 131,2 millones de pasajeros en 2022, se pasó a 120,3 millones en 2024 y 111,6 millones en 2025; en enero y febrero de 2026 se registraron 14,9 millones de viajes. En el Mitre, luego de superar los 39 millones de pasajeros entre 2022 y 2024, el total bajó a 28,2 millones en 2025 (año atravesado por interrupciones prolongadas por obras) y en los dos primeros meses de 2026 sumó 1,55 millones. En el Sarmiento, que había alcanzado su máximo en 2024 con 77,7 millones de pasajeros, el número descendió a 70,2 millones en 2025 y acumula 8,3 millones en lo que va de 2026.Viajar en el AMBA es, cada vez más, una experiencia que atraviesa todo. El tiempo, el cuerpo, el ánimo. Menos transporte, más espera, más tensión.

  • Más de 36.000 cabezas en 14 horas: se realizó un remate récord en Banco Nación

    Más de 36.000 cabezas en 14 horas: se realizó un remate récord en Banco Nación

    Más de 36.000 cabezas en 14 horas: se realizó un remate récord en Banco Nación

    Este viernes 10 de abril se llevó a cabo una nueva edición del Gran Remate de hacienda en el emblemático salón de actos de la Casa Central del Banco de la Nación Argentina. Organizado con la fuerza de Expoagro y bajo el martillo de la consignataria Colombo y Magliano. El evento volvió a posicionarse y superarse dado que en esta oportunidad se vendieron más 36.000 cabezas.La jornada que se extendió durante catorce horas, reunió a productores, consignatarios, autoridades y referentes de la cadena agroindustrial, en un contexto de buenas expectativas y acompañamiento al crecimiento de la actividad.Con hacienda proveniente de distintas regiones del país y un importante despliegue de representantes, el remate se desarrolló con agilidad, transparencia y una participación activa de compradores. La posibilidad de seguir la subasta en vivo, tanto por televisión como por streaming, permitió ampliar el alcance del evento y consolidar su carácter federal.En este marco, la iniciativa volvió a destacar el valor del trabajo conjunto entre el sector público y privado, generando herramientas comerciales y financieras que impulsan el desarrollo productivo. Las condiciones ofrecidas y el respaldo institucional fueron aspectos centrales para sostener el dinamismo de la jornada.“Lo que el año pasado fue histórico, hoy es una tradición”. Así lo expresó Elvio Colombo, presidente de la consignataria Colombo y Magliano en la apertura y detalló: “Este Banco con presencia a lo largo y ancho de todo el país, -desde los grandes centros urbanos hasta las comunidades más pequeñas- continúa honrando el espíritu de aquellos visionarios que, en 1891, establecieron en su Carta Orgánica la misión de financiar y acompañar al sector agropecuario”.En la misma línea, destacó: “Por nuestra parte, con 87 años de trayectoria y más de 70 representantes en todo el territorio ganadero, podemos decir con orgullo y humildad que hemos recorrido un camino similar: el de estar al servicio de los hombres y mujeres del campo argentino”.Elvio Colombo, presidente de la consignataria Colombo y Magliano. Como anfitrión del evento, el Banco de la Nación Argentina volvió a abrir las puertas de su Casa Central para recibir a uno de los encuentros ganaderos más importantes del año, reafirmando su compromiso con el desarrollo productivo y el acompañamiento al sector agropecuario.Durante el remate, la entidad ofreció la promoción exclusiva para las operaciones realizadas con AgroNación Tarjeta, con una tasa preferencial del 24% —una de las más competitivas del mercado— orientada a potenciar los stocks ganaderos, sin límites de compra y con vigencia hasta el 24 de abril.Además, se lanzaron préstamos AgroNación en dólares con tasa fija del 2.75% con destino a capital de trabajo con destino específico y plazo flexible de 12 meses, exclusivo a través de “BNA+ Empresas”.“Que más de 36.000 cabezas y productores de todo el país confluyan hoy acá habla del dinamismo del sector y de la confianza en este tipo de espacios”, así lo expresó, José Luis Pérsico, director del BNA.En este sentido, agregó: “Para el banco, esta alianza con actores como Colombo y Magliano y Expoagro no es circunstancial. Es parte de una estrategia clara: estar donde se generan los negocios reales, acompañando al productor con herramientas financieras concretas, en el momento en que las decisiones se toman” y destacó que “este remate refleja justamente eso. Un esquema que combina volumen, calidad y financiamiento, y que permite potenciar operaciones en un contexto donde el negocio ganadero muestra señales positivas”.Como parte de una iniciativa que ya se consolida dentro del calendario ganadero, desde Exponenciar destacaron el crecimiento sostenido del remate y el valor de generar este tipo de eventos que potencian la comercialización y el encuentro entre los distintos actores del sector. Al respecto, Martín Schvartzman, CEO de Exponenciar puso en valor el trabajo conjunto y la proyección de esta propuesta.“Es un orgullo estar participando con estos dos grandes socios estratégicos que tenemos. Agradecerle al Banco Nación, 135 años trabajando para el campo argentino. Uno ve lo que hicieron en Expoagro hace poquito y lo que están haciendo acá, y la verdad que el banco volvió a ser banco y a prestarle al sector productivo para que la Argentina tenga un buen crecer. Y a Colombo y Magliano, qué trayectoria, qué presente, pero, fundamentalmente, qué futuro, qué equipo tienen”.Durante el remate, también estuvieron presentes entidades del sector, tales como Amadeo Derito, Presidente de la Asociación Argentina de Angus; Mauricio Groppo, Presidente de Asociación Argentina de Brangus; Saturnino Madariaga, Director y Tesorero de Asociación Braford Argentina; Juan Aloe, Director Ejecutivo de Asociación Argentina Criadores de Hereford y Fernando Laulhe , Presidente de la Comisión de Ganadería de CREA.“Vivimos una gran jornada en esta emblemática casa del Banco de la Nación Argentina”Así lo describió Juan Pedro Colombo, director y martillero de la consignataria y agregó: “Estamos felices por haber concluido un día en el que comercializamos 36.000 cabezas, distribuidas en casi 400 lotes de todo el país, a lo largo de 14 horas de trabajo. Un esfuerzo que se disfruta especialmente cuando ves al equipo en su máxima expresión: los representantes… socios estratégicos de la casa, junto a muchos clientes y amigos que nos acompañaron durante toda la jornada”.El remate avanzó con ritmo sostenido, con valores muy buenos y por momentos de un ritmo vertiginoso, que se mantuvieron muy firmes a lo largo de casi 14 horas de actividad.Por último, Juan Pedro Colombo agradeció a todos los que hicieron posible este gran día: “A Exponenciar, al equipo del Banco Nación y especialmente, a nuestras familias por el acompañamiento constante. Y, por supuesto, al gran equipo de Colombo y Magliano, que una vez más puso el cuerpo y el corazón para que esta segunda edición del remate en el Banco Nación sea un día inolvidable”.Cabe destacar el trabajo del equipo de martilleros que estuvo integrado por Juan Pedro Colombo, Carle Colombo, Hernán Vassallo, Juan Carlos Blasco y Martín Humarán.

  • La nueva advertencia de Donald Trump a Irán: «El tiempo se acaba, quedan 48 horas antes del infierno»

    La nueva advertencia de Donald Trump a Irán: «El tiempo se acaba, quedan 48 horas antes del infierno»

    La nueva advertencia de Donald Trump a Irán: «El tiempo se acaba, quedan 48 horas antes del infierno»

    Mientras las Fuerzas Armadas de Estados Unidos buscaban desesperadamente al piloto que se eyectó del caza que fue derribado en los cielos iraníes, el presidente Donald Trump recordó que el lunes se vence un ultimátum para que Irán firme un acuerdo de paz o reabra el estrecho de Ormuz y amenaza con que si no lo hacen “el infierno” se desplomará sobre ellos.En medio de la confusión general que existe sobre los objetivos de Trump en la guerra que lanzó con Israel hace más de un mes, el jefe de la Casa Blanca reiteró este sábado el emplazamiento que había dado al régimen iraní hace más de una semana.“¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para HACER UN ACUERDO o ABRIR EL ESTRECHO DE ORMUZ? El tiempo se agota: 48 horas antes de que el infierno se desplome sobre ellos. ¡Gloria a DIOS!”, escribió en Truth Social.El mensaje mismo es confuso ya que emplaza a Irán, pero le da la opción de hacer un acuerdo o abrir el estrecho, no los obliga a las dos cosas. Estados Unidos quiere que se abra ese paso vital, donde transita el 20% del petróleo mundial, buena parte del gas y fertilizantes, cuyo cierre ha provocado que suba el precio del crudo a más de 100 dólares el barril, rupturas en la cadena de suministro global y elevado el costo en los surtidores de los estadounidenses.Trump quiere terminar lo antes posible esta guerra porque tiene elecciones legislativas en noviembre y su popularidad viene cayendo en picada desde que comenzó la guerra el 28 de febrero. Busca que Irán ceda en la mesa de negociaciones o en el campo de batalla, pero ninguna de las alternativas está sucediendo. Irán desconoce conversaciones formales y dice que las condiciones de EE.UU. son “inaceptables”.Y, pese a los feroces ataques de EE.UU. e Israel que han provocado destrucción y miles de muertos, Irán sigue resistiendo militarmente más de lo que Trump imaginaba. El derribo de dos aviones de combate en el cielo iraní –que supuestamente EE.UU. tenía controlado–, y el piloto que aún se busca desesperadamente complican la situación al jefe de la Casa Blanca que había dicho que las fuerzas iraníes estaban “diezmadas”.EE.UU. viene acumulando fuerzas terrestres en el Golfo y podría el lunes, cuando venza el ultimátum, desatar una ofensiva con tropas, una alternativa que la mayoría de los expertos coinciden en que llevaría el conflicto a una gran escalada.La reiteración de este ultimátum refuerza esa idea. Ya hay más de 50.000 tropas estadounidenses en la región, que podrían tomar la isla de Kharg y otras en el estrecho de Ormuz para liberar su tránsito. Pero la resistencia iraní podría ser feroz.Mientras tanto, el ejército estadounidense se apuraba este sábado a encontrar a un aviador estadounidense que el viernes se eyectó de un caza F-15 derribado sobre Irán.Un miembro de la tripulación de dos personas del caza estadounidense F-15 fue rescatado tras el derribo, según funcionarios estadounidenses. Es una carrera contra reloj porque las fuerzas iraníes también persiguen al piloto desaparecido, dijeron funcionarios iraníes.El esfuerzo de búsqueda y rescate para el miembro de la tripulación es el más peligroso hasta la fecha para las tropas estadounidenses durante la guerra. Las operaciones de búsqueda y rescate en combate son de por sí arriesgadas porque los helicópteros y aviones utilizados vuelan más bajos del suelo y deben depender de otras aeronaves para protegerse del fuego enemigo.En Irán, los medios estatales mostraron imágenes de personas que parecen dirigirse a las montañas de Khuzestán, portando rifles para buscar al miembro de la tripulación desaparecido. Anteriormente, dijo que «muchas personas» viajaron a la zona para «capturar» al estadounidense y que las fuerzas armadas iraníes pidieron a la gente que no “maltratara al piloto”.La televisión iraní también emitió un comunicado ofreciendo a la población de la zona una recompensa «valiosa» por la captura de un piloto enemigo con vida.Los ataques continuaron en toda la región el sábado, con Israel atacando objetivos del régimen en Teherán y Irán lanzando una oleada de ataques contra Israel. Irán también acusó a Estados Unidos e Israel de llevar a cabo ataques contra plantas petroquímicas en Khuzestán, así como contra la central nuclear de Bushehr cerca del Golfo Pérsico, afirmaciones que las autoridades estadounidenses e israelíes no han confirmado.