Israel y el Líbano acuerdan volver a reunirse tras su primera ronda de diálogo en Washington
Los gobiernos de Israel y del Líbano acordaron volver a reunirse en una fecha y lugar aún por determinar, tras las conversaciones de paz celebradas este martes en Washington, informó Estados Unidos, que actúa como mediador.
«Todas las partes acordaron iniciar negociaciones directas en una fecha y lugar mutuamente convenidos», señaló el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado. El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, mantuvieron un encuentro de dos horas y media en presencia del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con el objetivo de poner fin a los ataques israelíes en el Líbano, iniciados tras la guerra con Irán.Las negociaciones, de las que fue excluido el grupo shiíta Hezbollah, constituyeron el encuentro de más alto nivel entre Israel y el Líbano desde 1993.»La reunión preparatoria fue constructiva», indicó la enviada de Líbano en otro comunicado, que también «pidió un alto el fuego» y el regreso de las personas desplazadas a sus hogares.Según el Departamento de Estado, Israel pidió «el desarme de todos los grupos terroristas no estatales», en referencia a la milicia Hezbollah, y reiteró su compromiso de «entablar negociaciones directas para resolver las cuestiones pendientes y alcanzar una paz duradera».Por su parte, el Líbano reclamó «un alto el fuego» y el respeto de las condiciones del cese de hostilidades anunciado en 2024, que garantiza la «integridad territorial y plena soberanía» del país, según el gobierno estadounidense.
La Administración del presidente Donald Trump insistió en que cualquier cese de hostilidades debe acordarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no por vías paralelas. A la salida de la reunión, en el Departamento de Estado, el embajador israelí afirmó que las conversaciones demostraron que su país y el Líbano están «unidos» en la lucha contra Hezbollah.Las conversaciones se producen tras seis semanas de enfrentamientos entre Hezbollah e Israel en territorio libanés, que han dejado más de 2.000 muertos y más de un millón de desplazados debido a los ataques e incursiones israelíes, que el gobierno de Benjamín Netanyahu justifica por el lanzamiento de cohetes del grupo extremista.Israel se ha negado a incluir al Líbano dentro de la tregua que Estados Unidos declaró con Irán la semana pasada y ha continuado con los ataques en territorio libanés, incluido este martes, mientras se celebraba la reunión en Washington.Las discrepancias entre ambas delegaciones son grandes, puesto que el gobierno libanés pide un alto el fuego inmediato que permita un diálogo más amplio, pero Israel lo descarta y exige el desarme total de Hezbollah y la creación de una «zona de seguridad» en el sur del Líbano que le permita controlar la franja entre la frontera y el río Litani.El líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el lunes las conversaciones «sin sentido» con Israel y consideró que un cambio de estrategia como este requiere un previo consenso interno entre los libaneses.Al iniciar el encuentro, Marco Rubio calificó la reunión de «oportunidad histórica» y afirmó que no solo se trata de abordar un posible alto el fuego sino «una solución permanente a 20 o 30 años de influencia de Hizbulá» en la región.
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Israel y el Líbano acuerdan volver a reunirse tras su primera ronda de diálogo en Washington
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Guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, EN VIVO: medios iraníes aseguran que comenzó la cumbre entre el enviado de Trump y el régimen persa en Pakistán
Guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, EN VIVO: medios iraníes aseguran que comenzó la cumbre entre el enviado de Trump y el régimen persa en Pakistán
Sáb. 11.04.2026-10:40Con críticas a Irán en el inicio de las negociaciones, Trump afirmó que comenzó el proceso de limpieza del estrecho de OrmuzCasi al mismo tiempo que en Islamabad comenzaron las negociaciones con Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este sábado, con críticas al régimen persa, que ya comenzó el «proceso de limpieza» de minas en el estrecho de Ormuz. «Ahora estamos comenzando el proceso de limpieza del Estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo, incluidos China, Japón, Corea del Sur, Francia, Alemania y muchos otros», aseguró en su red Truth Social.Trump, que criticó durante las últimas semanas a sus aliados por negarse a reabrir militarmente la vía marítima bloqueada por Teherán, aseguró que esos países «no tienen el valor ni la voluntad de hacer este trabajo ellos mismos».Asimismo, arremetió contra los medios porque, según dijo, «les encanta decir que Irán está ganando cuando, en realidad, todo el mundo sabe que están perdiendo, y perdiendo mucho». «Su Armada ha desaparecido, su Fuerza Aérea ha desaparecido, su sistema antiaéreo es inexistente, sus radares han muerto, sus fábricas de misiles y drones han sido prácticamente aniquiladas junto con los propios misiles y drones y, lo más importante, sus ‘líderes’ de toda la vida ya no están con nosotros, ¡alabado sea Alá!», dijo. -

Javier Milei y sus medidas, en VIVO: antes de su viaje a Israel, el Presidente hablará en AmCham frente a empresarios de EE.UU.
Javier Milei y sus medidas, en VIVO: antes de su viaje a Israel, el Presidente hablará en AmCham frente a empresarios de EE.UU.
Será el próximo martes 14 de abril en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, donde el mandatario brindará el cierre del discurso. Seguí todas las novedades sobre las medidas del gobierno de Javier Milei en la cobertura minuto a minuto de Clarín. -

Gonzalo Garcés: «Cuando se acusa a Israel de genocidio, se instrumentaliza el pasado en su contra»
Gonzalo Garcés: «Cuando se acusa a Israel de genocidio, se instrumentaliza el pasado en su contra»
Leer Los relatos bíblicos (Paidós), de Gonzalo Garcés, en días de Semana Santa, núcleo central de la liturgia cristiana, es un desafío que exige despojarse de lo aprendido –sobre todo para quienes hemos recibido educación religiosa– y hacer lugar a una lectura distinta, desde otra perspectiva, que no es incompatible con nuestras creencias, pero toma distancia de las mismas.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.En su libro de 375 páginas, Garcés no ha querido reescribir la Biblia ni mucho menos reinterpretar los textos sagrados. Más bien se propuso ponderar las mejores historias que esta contiene, según su punto de vista, en las que hay hombres y mujeres con defectos, con maldad, que cometen errores y exhiben una naturaleza mezquina, pero también se enmiendan, y hay también opuestos. Su exploración es reflexiva, literaria, filosófica, histórica, matizada con otras voces contemporáneas y fragmentos de películas que el autor ha revisitado.El hecho de que Los relatos bíblicos vaya por su segunda edición dice mucho en un país cuya industria editorial local produce tiradas más pequeñas de novedades. Pero también dice mucho de una necesidad de esta época, que observamos en conferencias, talleres, cursos, clubes de lectura y en la calle: la gente está harta de todo lo que cabe estar harto y busca darle un sentido trascendente a su vida.Y allí aparecen Viktor Frankl y su conmovedor libro El hombre en busca de sentido, un longseller de todos los tiempos, a quien Garcés citará en algún momento de la charla. Precisamente lo hace en ese fragmento iluminado en que Frankl rescata que quienes tenían una vida espiritual profunda resistieron en los campos de concentración nazi mucho mejor que los más robustos físicamente.Es inevitable pensar que, en este tiempo que se percibe caótico, con un derrumbe de la geopolítica mundial y un escepticismo creciente de la sociedad en sus clases dirigentes, un libro que relee textos de la Biblia, el clásico de los clásicos, si se nos permite, aparezca como una lectura oportuna y necesaria.La charla en el café de la Biblioteca Nacional la abre el autor, que nos dice: “Debería de existir una palabra que no sea ni creyente, ni agnóstico ni mucho menos ateo, para designar a los que creen que el Universo tiene la forma de Dios”. De inmediato añade que quiere explicarlo mejor.“Uno de los grandes teólogos cristianos, Blaise Pascal, es autor de la apuesta de Pascal, que más o menos dice: No perdés nada viviendo como si creyeras, porque si llegada tu muerte no hay nada, habrás vivido infinitamente mejor que si hubieras sido ateo. Y si ves a Dios, tenías razón desde el principio.” De inmediato, Garcés subraya: “Se podría pensar que esta apuesta de Pascal tiene algo de oportunista. Creo lo contrario. Hay una idea muy profunda. Si Pascal tiene razón y se vive mejor como creyente, ¿qué nos dice esto sobre el mundo en que vivimos?”.Por ejemplo, continúa el autor, el núcleo de la Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento, “es el sacrificio de hoy para el futuro. Un creyente puede vivir una vida venturosa creyendo que algo lo espera en el horizonte, Dios o la vida futura. Para un judío es el plan de Dios que se remonta a un futuro infinito y es bueno. En todos los casos tenemos perspectivas sobre la vida que se proyectan hacia un futuro venturoso. Pero si vivís en función de esa proyección trascendente ¿vivís mucho mejor? Ahí es donde se toca la condición humana con Dios. Vivir para el futuro conduce a la felicidad, creas o no. Esto lo dice Viktor Frankl. Hoy las neurociencias tienen su propia explicación. Cuando esperas algo bueno se activa en el cerebro la producción de dopamina, un neurotransmisor de las emociones positivas, y ese circuito tiende a producir una resiliencia sorprendente ante el dolor, el hambre, la angustia. Genera una forma de felicidad”.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.Gonzalo Garcés habla de su libro con erudición y entusiasmo. Mira directo a los ojos sin buscar aprobación, pero sí empatía. Hay un solo momento incómodo, en el que evita brevemente la mirada directa, cuando la charla lo ubica en el presente brutal de Gaza. Educado, como dice, en forma hedonista, en su familia conviven raíces judías y cristianas casi en partes iguales.Al final de su reflexiva respuesta dirá en un tono ilustrado y franco: “Yo no sé si existe Dios, pero sé que las cosas suceden como si existiera”.Un lector precoz–Detrás de este libro hay muchas lecturas, críticas y contemporáneas, hay viajes y consultas de otras fuentes, como las neurociencias. ¿Cómo fue ese proceso?–Hace como 30 años empecé a leer la Biblia, pero por razones literarias, idolatraba a Dostoievski, que hablaba de la Biblia, y me puse a leer. De repente me di cuenta de que no era lo que pensaba, no era una colección de rezos y de proverbios, sino que era parte de la gran literatura. No estoy minimizando los textos sagrados porque pienso que la literatura, en su mayor grado de incandescencia, es metafísica. Quiero decir que Shakespeare o Tolstoi tocan zonas trascendentes de la existencia humana, que son comparables a los grandes relatos bíblicos como el Génesis, el Éxodo, los Evangelios. Son iluminadores. Y cuando me di cuenta empezó un viaje de aventura que siguió durante 30 años. Por el camino, además de esa relectura de la Biblia, empecé a leer exégesis bíblica, leí a algunos de los padres de la Iglesia –San Agustín, Tertuliano, Santo Tomás de Aquino– y después empecé a atar cabos. Me di cuenta de que hay descubrimientos de las neurociencias modernas que no reemplazan, pero se superponen con las reglas de la existencia que revelan los textos bíblicos. Con distintos lenguajes se expresan las mismas verdades.–¿Leíste mucho sobre neurociencias?–Sí, evidentemente no soy un experto. Soy una persona con una curiosidad infinita por diferentes formas de conocimiento. Fue suficiente para ver las conexiones. De la misma manera con el cine y la literatura. Fue suficiente para encontrar la forma en que los relatos bíblicos se repiten bajo otras formas en diferentes épocas. Un ejemplo: la historia de Caín y Abel también es la historia de Mozart y Salieri (compositor italiano que envidió el genio del primero). Y a su vez puede ser un número indefinido de relaciones tóxicas en las que una persona se esfuerza para construir algo, mientras que a su lado otra persona envidia su esfuerzo y procura destruirlo. Esa es la historia de Caín y Abel. Son arquetipos, llaves maestras que permiten descifrar relaciones humanas que sucedieron infinitas veces y suceden hoy en el mundo.–¿Una vez que decidiste escribir este libro pensaste que podría molestar a algunas personas, por ejemplo, a los creyentes?–Hay sobrados motivos para tener pudor al escribir sobre la Biblia. El primero es un pudor de orden intelectual. Se han escrito muchísimos libros al respecto. Ese pudor lo vencí cuando me di cuenta de que todos estamos leyendo por primera vez. Y si puedo escribir un ensayo sobre Borges, aunque existan muchos, amparado en la impresión que me causó, también puedo hacerlo con la Biblia. No temí ofender a los creyentes porque es un libro que celebra los relatos bíblicos. Es un libro fascinado por el misterio que representa la hondura de estos relatos. No puedo imaginar que un creyente lo sienta de otro modo. No abordo la fe como lo haría un judío o un católico practicante. Pero estoy proponiendo un camino que conduce ahí. Estoy diciendo, especialmente para los no creyentes, y aun para los creyentes que se preguntan por el sentido de su fe, “miren el tesoro incalculable que tenemos acá, revisitemos la Biblia y exploremos todas las conexiones. Sacaremos algo valioso de esa experiencia”. Si en algún momento pensé que el libro podría molestar a algunas personas fue a mis amigos ateos, que podían sentirlo algo así como una traición intelectual.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.–En relación con el concepto de Dios planteás su evolución. Para los creyentes Dios es inmutable.–Depende de con qué lado del telescopio se mire, puede explicarse de una forma o de otra. La percepción que los seres humanos tienen de Dios evoluciona. No es igual el Dios vengativo e iracundo del Deuteronomio que el Dios antropomórfico que en el Génesis se pasea por el Edén. Esas son versiones casi paganas de un Dios que no se diferencian de Zeus o de Odín. No es todavía el Dios abstracto, omnisciente y omnipresente de los libros tardíos de la Biblia, de Spinoza o de San Agustín. Sí, hay una evolución de Dios. Y para un no creyente que adopte una perspectiva histórica, la explicación sería que Dios es una proyección de la psicología colectiva y evoluciona a medida que esta evoluciona. En términos históricos del Antiguo Testamento es la fusión de dos dioses paganos diferentes: Yavé o Jehová (Dios colérico) y El (Dios benévolo). El monoteísmo recién nació con el exilio en Babilonia. Dios es una voz que habla desde el futuro y que convoca a la aventura, a lo desconocido.–Según los relatos bíblicos, los hebreos buscaron la tierra prometida por mandato de Dios. ¿Qué nos dice eso sobre la guerra en Gaza, en el sur del Líbano y en Irán, ya que la Biblia nos habla del futuro, según tu perspectiva?–En primer lugar, los judíos son autóctonos de Judea. Jerusalén fue la capital del antiguo reino de Israel. Ese reino existió. Se fundó en el siglo X antes de Cristo y más de quince siglos antes de la creación del Islam. Israel tiene derecho a existir, a vivir en paz y en seguridad. Creo que esto es algo que el mundo islámico nunca aceptó. Cada una de las guerras en las que Israel se vio envuelto fue iniciada por los vecinos en su contra e Israel las ganó. En 1947, la ONU estableció la partición de Palestina. Los judíos lo aceptaron. El territorio era mucho más pequeño que el actual Israel. Pero lo aceptaron. Y las potencias árabes no lo aceptaron y lo invadieron. Perdieron. En 1967 también lo atacaron para borrarlo del mapa y perdieron. En 1973 lo atacaron de nuevo para borrarlo del mapa y volvieron a perder. En 2023, Hamas, una organización terrorista que se propone la erradicación del Estado de Israel, perpetró la peor masacre desde la II Guerra Mundial. Estos son los hechos. Las respuestas de Israel fueron defensivas. Ahora, que en las guerras mueren inocentes es innegable; que Israel puede haber cometido en el peor de los casos actos de guerra –aunque no me parece demostrado–, podemos discutirlo. Pero creo que cuando se acusa a Israel de genocidio, se instrumentaliza el pasado más doloroso de los judíos en su contra, como quien dice que las víctimas de la Shoa ahora son nazis, y eso es grotesco. Y, por otro lado, es faltar a la verdad. Y, por otro lado, el genocidio es la erradicación sistemática de una población por ser esa población. Así fue el genocidio de los armenios perpetrado por los turcos.–¿Según tu punto de vista esto no ha ocurrido en Gaza, incluso con el proyecto de Donald Trump de convertir el territorio en “Gaza Resort”?–No (rotundo). Creo que el problema es Hamas, el gobierno en Gaza, que llenó sus túneles de armas, equipos y alimentos, y le negó a su propia población palestina el acceso a esos túneles para protegerse de una guerra iniciada por ellos mismos. Las atrocidades y la crueldad de la guerra en Gaza deberían pesar sobre la conciencia de Hamas en primer lugar. La culpa es de Hamas. El fenómeno de fondo es el régimen iraní, que masacra a su propio pueblo, que es expansionista e imperialista, que en lugar de invertir en bienestar para los iraníes ha dilapidado recursos considerables en armamento de última generación y en financiamiento de la Fuerza Quds, que la tenemos en la Triple Frontera (Brasil, Paraguay y Argentina); a Hezbollah y a Hamas en Medio Oriente, a Boko Haram en Nigeria, a los hutíes en Yemen, todos financiados por Irán en mayor o menor medida, con la esperanza del régimen iraní de desestabilizar y dominar esos Estados. Irán es profundamente odiado en Medio Oriente. Israel representa una herida especialmente dolorosa para Irán porque es un país desarrollado y democrático, donde la mayoría judía y la minoría musulmana conviven en paz. Eso no lo tolera una teocracia. No olvidemos que Irán es enemigo de la Argentina.–¿De cara a los escombros del mundo actual, para qué te sirve haber escrito este libro?–Yo también uso el arma secreta espiritual que inventaron allá lejos en el desierto. Y entendí que solamente se puede vivir de verdad en función de algo que está más allá de mí y de mi presente. Yo también oigo la voz que habla desde el futuro. Y en mis horas de desánimo, el hecho de confiar en que hay algo indefinido pero venturoso en el futuro me da un sentimiento de finalidad. Sacrificar grandes porciones de mi presente para ese proyecto que me trasciende me da una forma de alegría.Gonzalo Garcés básicoNació en Buenos Aires en 1974. Su novela Los impacientes recibió el premio Seix Barral/Biblioteca Breve en el año 2000.El escritor Gonzalo Garcés retratado en la Biblioteca Nacional. Foto: Federico Lopez Claro.Publicó también Diciembre (1997), El futuro (2003), El miedo (2012), Hacete hombre (2014), Cómo ser malos (2016), El tango de Oscar Wilde (Planeta, 2022) y El refugiado (Seix Barral, 2024).Su voz y sus ideas son habituales en distintos medios de comunicación; aportó textos para publicaciones como Clarín, El País o La Nación, y además es parte del equipo de Pensándolo bien, el programa conducido por Jorge Fernández Díaz en Radio Mitre.Los relatos bíblicos, de Gonzalo Garcés (Paidós). -

Israel legaliza la pena de muerte por horca para condenados por asesinato terrorista, una medida que apunta a los palestinos
Israel legaliza la pena de muerte por horca para condenados por asesinato terrorista, una medida que apunta a los palestinos
El pleno de la Knéset (Parlamento israelí) aprobó este lunes la reforma legal que establece la pena de muerte por ahorcamiento para los culpables de asesinato terrorista, una medida que las organizaciones de derechos humanos denuncian se aplicará en la práctica a los palestinos y no a los ciudadanos judíos israelíes.El texto, aprobado con 62 votos a favor y 48 en contra, obliga -salvo excepciones sin definir- a los tribunales militares israelíes a imponer dicha pena a los palestinos residentes en Cisjordania ocupada, mientras que a los tribunales ordinarios que juzgan a ciudadanos israelíes les da la posibilidad de aplicar en su lugar la cadena perpetua.El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asistió a la votación en el plenario de la Knéset y votó a favor de la reforma, promovida por el partido del ministro israelí de Seguridad Nacional, el ultranacionalista y supremacista judío Itamar Ben Gvir.Tras aprobarse la reforma, cuyo escrito no ha sufrido cambios tras pasar por comisión parlamentaria la semana pasada, Ben Gvir intentó descorchar una botella de champán, pero un ujier se lo impidió. Pocos minutos después, se detectó un lanzamiento de misiles de Irán hacia la región de Tel Aviv.»La ley es populista, inmoral, no igualitaria», condenó durante el debate de este lunes el diputado del partido opositor ‘Yesh Atid’ (Hay Futuro) Matti Sarfatti, calificándola de «claramente inconstitucional».Hasta ahora, Israel solo permitía la pena de muerte en casos extraordinarios, principalmente por crímenes de guerra o genocidio, y solo la ha aplicado una vez con la ejecución en 1962 de Adolf Eichmann, uno de los principales responsables del Holocausto.Palestinos: tribunales militaresEn Cisjordania, los palestinos acusados por asesinato terrorista son juzgados por tribunales militares israelíes, ya que el Ejército israelí controla este territorio ocupado.La nueva ley obliga a dichos tribunales a imponer en esos casos la pena capital, salvo «circunstancias especiales» -que no detalla- que podrían justificar aplicar en su lugar la cadena perpetua.Esta cuasi obligatoriedad ha sido criticada por ONG y la ONU, que denuncian que este tipo de tribunales no tienen suficientes garantías, así como que imponer la pena por defecto atenta contra el derecho a la vida y niega a los jueces evaluar circunstancias individuales.Además, tras la reforma el tribunal militar puede imponer la pena capital aunque no la haya solicitado la Fiscalía -órgano que en Israel actúa a menudo como contrapeso del Gobierno- y las sentencias pueden ser decididas por mayoría simple de la corte -en lugar de unanimidad como se suele exigir a la justicia militar-, sin que los jueces tengan que ostentar un alto rango militar.En la práctica, las autoridades israelíes utilizan la calificación de ‘terrorista’ para referirse a palestinos que atacan a sus soldados -solo por acciones como lanzar piedras- o a los colonos que residen ilegalmente en Cisjordania, además de a aquellos que perpetran auténticos atentados en territorio israelí.Israelíes: tribunales ordinariosLos ciudadanos israelíes, tanto dentro de territorio israelí como en Cisjordania (colonos ilegales), son juzgados por tribunales penales ordinarios. En este caso, la reforma añade una nueva condición para condenar a pena de muerte, además de que sea un asesinato terrorista: si se prueba que actuó con la finalidad de «dañar al Estado de Israel».»Esto es algo extraordinario en la ley israelí», explica a EFE la abogada Miriam Azem, coordinadora del centro legal palestino Adalah, quien explica que ello dificulta extremadamente que se aplique a un judío israelí.Además, el tribunal penal ordinario tendrá la opción de elegir entre la pena capital o la cadena perpetua.Plazos, ejecución y corredor de la muerteAunque durante la tramitación de la ley se llegó a plantear que fuera retroactiva, finalmente no lo será. Según la reforma aprobada, la sentencia a muerte se aplicará por ahorcamiento, en un plazo de 90 días desde la sentencia firme y se ocultará la identidad de los verdugos.El condenado se mantendrá separado del resto de prisioneros y en su ejecución deberán estar presentes el director de la prisión, un juez, un clérigo, un médico y un representante de las familias de las víctimas.Los sentenciados podrán apelar, pero los tribunales militares que juzgan a los palestinos de Cisjordania presentan una tasa de condena que supera el 99 %, según datos del Ejército recogidos por el diario Haaretz.Los palestinos condenados por la justicia militar no podrán además recibir una conmutación de la pena ni un indulto por parte del comandante del Ejército israelí, y la reforma legal solo deja una ventana abierta a posponer la ejecución si el primer ministro lo pidiera por «razones especiales».Un centenar de muertos en prisionesSi bien esta ley no se aplicará a los detenidos en relación a la masacre del 7 de octubre de 2023, se espera que la Knéset apruebe otro proyecto, conocido como ‘Ley sobre el enjuiciamiento de los participantes en los sucesos del 7 de octubre’, por el que un tribunal militar especial podrá sentenciarlos también a la pena de muerte.La reforma legal aprobada supone la culminación de una política impulsada por el ministro de Seguridad Nacional Ben Gvir, denunciada por ONG y organismos internacionales por la detención masiva de palestinos sin garantías y los abusos en las prisiones israelíes.Desde los ataques de Hamás del 7 de octubre, cerca de 100 detenidos palestinos han muerto entre rejas, según datos obtenidos por la ONG Médicos por los Derechos Humanos Israel (PHRI), una cifra récord y no actualizada hace meses.En muchos casos, fallecieron aparentemente como consecuencia de torturas, negligencia médica y privación de alimentos, en lo que diversas ONG describen como un sistema que ha convertido los centros de detención y prisiones en «campos de tortura».