Israel y el Líbano acuerdan volver a reunirse tras su primera ronda de diálogo en Washington
Los gobiernos de Israel y del Líbano acordaron volver a reunirse en una fecha y lugar aún por determinar, tras las conversaciones de paz celebradas este martes en Washington, informó Estados Unidos, que actúa como mediador.
«Todas las partes acordaron iniciar negociaciones directas en una fecha y lugar mutuamente convenidos», señaló el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado. El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, mantuvieron un encuentro de dos horas y media en presencia del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con el objetivo de poner fin a los ataques israelíes en el Líbano, iniciados tras la guerra con Irán.Las negociaciones, de las que fue excluido el grupo shiíta Hezbollah, constituyeron el encuentro de más alto nivel entre Israel y el Líbano desde 1993.»La reunión preparatoria fue constructiva», indicó la enviada de Líbano en otro comunicado, que también «pidió un alto el fuego» y el regreso de las personas desplazadas a sus hogares.Según el Departamento de Estado, Israel pidió «el desarme de todos los grupos terroristas no estatales», en referencia a la milicia Hezbollah, y reiteró su compromiso de «entablar negociaciones directas para resolver las cuestiones pendientes y alcanzar una paz duradera».Por su parte, el Líbano reclamó «un alto el fuego» y el respeto de las condiciones del cese de hostilidades anunciado en 2024, que garantiza la «integridad territorial y plena soberanía» del país, según el gobierno estadounidense.
La Administración del presidente Donald Trump insistió en que cualquier cese de hostilidades debe acordarse directamente entre los dos gobiernos, con la mediación de Estados Unidos, y no por vías paralelas. A la salida de la reunión, en el Departamento de Estado, el embajador israelí afirmó que las conversaciones demostraron que su país y el Líbano están «unidos» en la lucha contra Hezbollah.Las conversaciones se producen tras seis semanas de enfrentamientos entre Hezbollah e Israel en territorio libanés, que han dejado más de 2.000 muertos y más de un millón de desplazados debido a los ataques e incursiones israelíes, que el gobierno de Benjamín Netanyahu justifica por el lanzamiento de cohetes del grupo extremista.Israel se ha negado a incluir al Líbano dentro de la tregua que Estados Unidos declaró con Irán la semana pasada y ha continuado con los ataques en territorio libanés, incluido este martes, mientras se celebraba la reunión en Washington.Las discrepancias entre ambas delegaciones son grandes, puesto que el gobierno libanés pide un alto el fuego inmediato que permita un diálogo más amplio, pero Israel lo descarta y exige el desarme total de Hezbollah y la creación de una «zona de seguridad» en el sur del Líbano que le permita controlar la franja entre la frontera y el río Litani.El líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el lunes las conversaciones «sin sentido» con Israel y consideró que un cambio de estrategia como este requiere un previo consenso interno entre los libaneses.Al iniciar el encuentro, Marco Rubio calificó la reunión de «oportunidad histórica» y afirmó que no solo se trata de abordar un posible alto el fuego sino «una solución permanente a 20 o 30 años de influencia de Hizbulá» en la región.
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El conmovedor adiós a los periodistas asesinados en Líbano: «Fue un crimen de guerra»
El conmovedor adiós a los periodistas asesinados en Líbano: «Fue un crimen de guerra»
La ocupación israelí en Líbano avanza como en Gaza, con los mismos métodos y asesinatos de la prensa. Fatima Ftouni, Ali Choeib y Mohammad Ftouni son los últimos rostros del periodismo silenciados por sus misiles, junto a 42 ambulancieros libaneses asesinados. Ellos y las ambulancias son los otros objetivos.Los tres periodistas fueron asesinados deliberadamente por el ejército israelí en Jezzine, en la montaña del sur del Líbano, no con uno sino con dos misiles, uno tras otro, cuando iban todos en el auto gris con los chalecos puestos, los micrófonos y los trípodes. Los tres periodistas muertos pertenecían a cadenas televisivas pro-Hezbollah, la milicia proiraní y partido político libanés. Pero eran todos reconocidos periodistas profesionales, respetados y queridos por sus pares.Funerales de los periodistas muertos en Líbano. Foto: EFESu despedida en la plaza de los Mártires, con toda la prensa nacional e internacional, fue conmovedora. Para el presidente libanés Joseph Aoun «fue un crimen de guerra», que apunta a los periodistas que deben informar. Al menos 18 periodistas han sido asesinados en Líbano desde el 2023, informando.Hezbollah y sus dobles estándaresEn Europa y en Argentina Hezbollah es una organización terrorista. En Líbano es un partido político, con diputados, ministros y senadores, y una milicia militar proiraní, con comandantes, armamentos, drones, campos de entrenamiento, misiles, armas, refugios y brigadas. Además de bancos, hospitales, escuelas, ambulancias, centros de ayuda, barrios y cadenas de televisión, con una enorme organización social para los musulmanes shiítas.El debate es si sigue teniendo o no un rol que estaba escrito antes en la Constitución y que el gobierno libanés quiere sacarle: el rol de resistencia nacional del sur del Líbano.El problema es que a medida que la invasión israelí se consolida junto con los ataques, bombardeos y víctimas, el rol de Hezbollah se hace más fuerte en la resistencia y consigue un apoyo popular que había perdido entre la población libanesa.“A pesar de los esfuerzos del Estado por imponer un bloqueo informativo sobre estos acontecimientos, Irán y Hezbollah siguen gozando de popularidad entre ciertos sectores de la población, que perciben sus acciones a través del prisma de la resistencia y su deseo de oponerse al imperialismo occidental e israelí”, comenta Neil Quilliam, investigador de Chatham House en Londres.En todo el Magreb, Teherán y Hezbollah —que sumió al Líbano en la guerra en represalia por el asesinato del líder supremo iraní Ali Khamenei— son vistos por algunos como los pocos actores capaces de oponerse al Estado judío.“Esto no refleja necesariamente un apoyo a la política iraní ni a los vestigios de la teología shiíta, sino más bien una admiración por la determinación de Irán de desafiar a Israel y a Estados Unidos en un momento en que los ejércitos árabes permanecen al margen”, continuó Quilliam.Iraníes cantan consignas durante el funeral de los periodistas. Foto: EFEEn este contexto, el embajador de Irán no abandonará el Líbano, a pesar de haber sido declarado “persona non grata” y de haber recibido la orden de abandonar el país antes del domingo.»El embajador no abandonará el Líbano, de acuerdo con los deseos del presidente del Parlamento, Nabih Berri, y de Hezbollah», declaró la fuente, que habló bajo condición de anonimato. El grupo terrorista libanés había denunciado la decisión de expulsar al enviado iraní, Mohammad Reza Sheibani, mientras que el partido Amal de Berri se unió a los ministros de Hezbollah para boicotear una sesión del gabinete esta semana en protesta por la orden.El miedo a la guerra civilEl cuerpo de Fatima Ftouni durante los funerales en Beirut. Foto: EFEEl riesgo en Líbano es la guerra civil nuevamente. El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó que «cualquier intento de atentar contra la paz civil será neutralizado». Añadió que «los servicios de seguridad están adoptando medidas firmes para prevenir cualquier violación de la seguridad mediante arrestos y la confiscación de armas».Aoun también afirmó que «nadie en el Líbano desea que estalle una guerra civil». Indicó que «la situación en el sur es trágica debido a las graves violaciones cometidas por Israel». Recalcó la importancia de «mantener los contactos internacionales para entablar negociaciones con la parte israelí».Una ceremonia de toda la prensaEra necesario pronunciarse en la plaza de los Mártires, a pesar de la sensación de que la historia se repite con los periodistas que cubren la guerra en Líbano.El auto de los periodistas tras el ataque Jezzine. Foto: XinhuaCientos de periodistas libaneses y extranjeros se congregaron alrededor de las cinco y media de la tarde del domingo en la plaza de los Mártires de Beirut para denunciar una vez más el asesinato de tres de sus colegas a manos de Israel el 28 de marzo.La ocasión sirvió para rendir homenaje a Fátima Ftouni, a su hermano, el camarógrafo Mohammad Ftouni, y a Ali Choeib, quienes murieron horas antes en un ataque con dron israelí contra su automóvil en la avenida principal de Jezzine. También para exigir al gobierno que tome medidas firmes para acabar con la impunidad.Algunos portaban velas, otros pancartas proporcionadas por el sindicato de periodistas. Una pancarta pedía la documentación de los crímenes de guerra. Otra instaba a la Corte Penal Internacional a juzgar estos presuntos crímenes. La tristeza y la indignación se mezclaban. Algunos rostros luchaban por contener las lágrimas. Líbano no debe convertirse en otro cementerio de la información.Fatima y AliFátima Ftouni tenía 31 años y toda la vida por delante. Ali Choeib era un experimentado corresponsal de guerra de cincuenta años. Trabajaba con su hermano para Al-Mayadeen, un canal pro-Hezbollah, mientras que él trabajaba para Al-Manar, propiedad del partido.El automóvil destruido en un ataque aéreo israelí, en Jezzine. Foto: Xinhua“Una vez, antes de la guerra, acompañé a Ali a filmar en Taybe (Marjeyoun). Cuando en el pueblo se enteraron de que estaba allí, empezaron a discutir sobre quién lo invitaría a tomar té o café. Todos querían darle la bienvenida a su casa. La gente lo quería mucho, especialmente los habitantes de los pueblos fronterizos”. “Cuando lo veían, corrían a abrazarlo y besarlo”, dice Khodor Markiz, camarógrafo de Al-Manar.Para sus admiradores, era un ícono mediático que había cubierto todas las guerras con Israel: desde el período previo a la liberación del año 2000 hasta la más reciente, incluyendo el conflicto de julio de 2006 e incidentes en Adaisseh (Marjeyoun) en 2010.Mona Tahini, periodista de Al-Manar durante 19 años, contó que «tenía todas las cualidades de una gran figura mediática. Sin ego ni necesidad de protagonismo. Fue un mentor para todos nosotros», continuó su colega.La joven FátimaOriginaria de Taybeh, Fatima Ftouni estudió en la Universidad Internacional Libanesa en el campus de Nabatieh. La mayor parte de su carrera la desarrolló en Al-Mayadeen, donde comenzó como editora antes de convertirse en una de las corresponsales del canal en el sur del país.En la plaza de los Mártires, Fatima Choucair, una de sus colegas, la recordó como una mujer «apasionada por el trabajo de campo». Señaló que el asesinato de periodistas es un «patrón recurrente» en Israel. «Su muerte y la de Ali Choeib no son ni una sorpresa ni un incidente aislado», declaró.Fatima Ftouni y su hermano ya habían perdido a siete familiares en un bombardeo israelí en Tul (Nabatiyeh) durante la reanudación oficial de la guerra el 2 de marzo. Diecisiete meses antes, la joven había sobrevivido a un ataque israelí contra una casa de huéspedes en Hasbaya, donde se alojaban varios periodistas de medios libaneses y regionales. Tres de sus colegas murieron en el acto en su bungalow: el camarógrafo Ghassan Najjar y el ingeniero de radiodifusión Mohammad Reda, de Al-Mayadeen.Un gran corresponsalAli Choeib era un experimentado corresponsal de guerra, con más de 35 años de experiencia, que salvó la vida a muchos colegas en los días de la ocupación israelí en el sur del Líbano, en el 2006, y en los bombardeos.Calmo y profesional, era una estrella en los pueblos que visitaba con su chaleco azul de prensa y su casco antibalas. Las abuelas se sacaban fotos con él. Lo veían en la televisión. Israel lo acusa de formar parte de las fuerzas de élite de Hezbollah.