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  • Marina Delorenzi llega a la Feria Internacional del Libro con «Cuerpo que se hace signo»

    Marina Delorenzi llega a la Feria Internacional del Libro con «Cuerpo que se hace signo»

    Marina Delorenzi llega a la Feria Internacional del Libro con «Cuerpo que se hace signo»

    La escritora y docente Marina Delorenzi desembarca en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires para presentar su obra debut, Cuerpo que se hace signo, un título que ya cosecha éxitos tras su reciente y auspicioso lanzamiento local.

    Con más de cien ejemplares vendidos, la obra ha logrado un impacto inmediato. Lo que comenzó como una sólida recepción en Entre Ríos busca ahora expandir sus fronteras en el evento editorial más importante de habla hispana.
    El libro explora con agudeza y sensibilidad la intersección entre la corporeidad y la construcción de sentidos, una temática que ha resonado con fuerza por su profundidad reflexiva y su originalidad narrativa.
    Coordenadas del encuentro
    La autora participará de una jornada especial de presentación y firma de ejemplares en el espacio de la editorial cordobesa Tinta Libre.

    De todas maneras se podrán adquirir ejemplares durante todas las jornadas que dure la Feria, en el stand de la editorial.
    Sobre la autora: entre el aula y la escritura
    Marina Delorenzi no solo vuelca su pasión en el papel; también es una activa impulsora de la cultura regional. Como coordinadora del taller literario «Hilando Palabras», se dedica a la formación de nuevos autores, una vocación que recientemente la llevó a dictar talleres de escritura creativa en Chile.
    Esta presencia en La Rural no solo representa un logro personal en la carrera de la escritora uruguayense, sino que ratifica la vigencia y el vigor de la producción intelectual entrerriana.
    La llegada de Cuerpo que se hace signo a Buenos Aires es una invitación a descubrir una voz nueva que logra transformar la experiencia física en lenguaje poético y reflexivo.
    Para conseguir un ejemplar, o mayor información sobre la escritora, podés seguir las novedades a través de su instagram @marinadelorenzi.escribe

  • «Los tanques», el primer libro de Lucía Schvartzman, se presentará en La  Histórica

    «Los tanques», el primer libro de Lucía Schvartzman, se presentará en La Histórica

    «Los tanques», el primer libro de Lucía Schvartzman, se presentará en La Histórica

    Será este sábado 9 de mayo en la Casa de Costa a Costa (Suipacha 678) con entrada libre y gratuita desde las 20, con lecturas a cargo de escritores locales, exposición de fotografías, música en vivo y set de vinilos.
    El sábado 9 de mayo se presentará en Concepción del Uruguay el primer libro de la escritora uruguayense Lucía Schvartzman. Se trata de un poemario de textos de la autora, cuidadosamente editado por el sello Pixel Editora de la ciudad de La Plata.
    La presentación estará a cargo del escritor y editor platense Carlos Aprea y de Gonzalo Seguel, comunicador y librero impulsor de la librería Mala Palabra de la ciudad histórica.

    Acompañarán con lecturas los escritores locales Enzo Amarillo, Hugo Luna, Magín Juárez y Marga Presas.
    La música en vivo estará a cargo de Lupretinia, compositora y artista visual oriunda de Colón, y habrá un set de vinilos del productor, DJ y coleccionista local Wasaoner (Facundo Menghini). Además, se exhibirán fotografías de Luciano García Presas, artista visual y autor de las fotografías de tapa, contratapa e interiores del libro “Los tanques”.

    En la contratapa, el escritor y periodista Horacio Fiebelkorn dice: 
    “En un escenario que se mueve entre ciudades grandes y chicas, se teje una experiencia poética cuya materia verbal enhebra con soltura la información de la época con un ánimo singular y una mirada que reúne todos los sentidos. En este libro de Lucía Schvartzman se cumple lo que hace un siglo anticipó César Vallejo: «Los materiales artísticos que ofrece la vida moderna han de ser asimilados por el espíritu y convertidos en sensibilidad». No se trata entonces de simular una modernidad sino de ejercerla. «Así -dijo Vallejo- la inquietud (…) crece y se exaspera y el soplo de la vida se aviva». Tal el camino que abren estos poemas, donde el fuego de la palabra se actualiza una vez más.”
     

     
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  • Presentaron en la UCU el libro sobre “plazo razonable”

    Presentaron en la UCU el libro sobre “plazo razonable”

    Presentaron en la UCU el libro sobre “plazo razonable”

    La actividad académica se desarrolló en la sede central y contó con la disertación del autor, en el marco de la cátedra de Derecho Constitucional.

    En la ciudad de Concepción del Uruguay se llevó a cabo la presentación del libro “El plazo razonable. Estándares de la Corte Interamericana”, una propuesta académica que convocó a estudiantes, docentes y profesionales del ámbito jurídico.
    El encuentro tuvo lugar en la sede central de la Universidad de Concepción del Uruguay y contó con la participación del intendente José Eduardo Lauritto, quien acompañó la actividad y destacó la importancia de generar espacios de reflexión y producción de conocimiento en la ciudad.
    La disertación estuvo a cargo del autor de la obra, el Dr. Martín Julián Acevedo Miño, quien abordó los principales ejes de su investigación doctoral. Durante su exposición, desarrolló el concepto de “plazo razonable” desde la perspectiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, analizando distintos fallos y proponiendo herramientas para evitar situaciones que puedan derivar en responsabilidad internacional del Estado.
    La actividad se enmarcó dentro de la cátedra de Derecho Constitucional y estuvo dirigida a la comunidad educativa, incluyendo estudiantes de Derecho, profesionales matriculados, integrantes del Poder Judicial y público en general.
    Desde la organización destacaron la relevancia de este tipo de iniciativas, que fortalecen el debate académico y promueven el análisis crítico sobre temas centrales del sistema jurídico actual.
     

  • Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor

    Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor

    Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor
    El 23 de abril se celebra el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, decretado por la UNESCO con el objetivo de fomentar la lectura, además de dar a conocer el derecho de la propiedad intelectual para el autor de su propia obra literaria.
    La UNESCO designa a Estrasburgo Capital Mundial del Libro 2024
    La Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay, ha anunciado la designación de Estrasburgo (Francia) como Capital Mundial del Libro para 2024.
    La propuesta de Estrasburgo para este año está relacionada con el papel de los libros para compartir las preocupaciones medioambientales y los conocimientos científicos, así como empoderar a los jóvenes como agentes del cambio.

    Se ha elegido Estrasburgo por su patrimonio literario y sus planes de actividades que combinan la literatura con otras disciplinas artísticas, como la música, la dramaturgia y la ilustración. Además, la ciudad cuenta con un sólido historial en la organización de eventos a gran escala.
    Las ciudades designadas Capital Mundial del Libro por la UNESCO se comprometen a promover el libro y la lectura para todas las edades y grupos de población, dentro y fuera de sus fronteras, y a organizar un programa de actividades para el año.
    Estrasburgo es la vigésimo cuarta ciudad que ostenta este título desde 2001, y sucede a Madrid (2001), Alejandría (2002), Nueva Delhi (2003), Amberes (2004), Montreal (2005), Turín (2006), Bogotá (2007), Ámsterdam (2008), Beirut (2009), Liubliana (2010), Buenos Aires (2011), Ereván (2012), Bangkok (2013), Port Harcourt (2014), Incheon (2015), Breslavia (2016), Conakry (2017), Atenas (2018), Sharjah, (2019), Kuala Lumpur (2020), Tiflis (2021), Accra (2023) y Guadalajara (2022).
    Origen del Día Mundial del Libro
    El Día Mundial del Libro, tuvo su origen el día 15 de noviembre del año 1995 como una manera de rendir un homenaje a grandes escritores universales como Miguel de Cervantes, Garcilaso de la Vega, Williams Shakespeare, Vlamidir Nabkov, Josep Pla, Manuel Mejías Vallejo, entre otros.
    Fue a través de la UNESCO que se decretó el día 23 de abril ya que en esa fecha se celebra el natalicio o muerte de estos ilustres personajes de la literatura.
    Esto se logró gracias a la colaboración de la Unión Internacional de Editores y cuyo fin fue, no solo fomentar la cultura y las letras en el mundo, sino también, buscar una manera de proteger la propiedad del derecho de autor.
    A partir de esta fecha, se busca rendir un homenaje universal a los libros y autores, así como fomentar y descubrir el placer de la lectura, valorar todo el aporte cultural y el legado de los grandes escritores tanto del pasado como del presente.
    ¿Qué son los derechos de autor?
    Los derechos de autor, se refieren a un conjunto de principios y normas jurídicas que establecen los derechos morales, patrimoniales y universales que tienen todos los autores y escritores de obras literarias, científicas, musicales, artísticas o de carácter didáctico.
    En esta categoría también están los creadores de programas informáticos, los anunciantes y publicistas, los productores de la cinematografía, etc. Está considerado como uno de los derechos humanos fundamentales en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
    Los libros más leídos en el mundo
    A través de la historia, mucha ha sido la literatura que ha marcado un antes y un después en toda la historia universal de los seres humanos. En los cinco continentes, grandes escritores de la talla de Homero, Shakespeare o Miguel de Cervantes han dejado un gran legado a la humanidad, sin embargo, aquí haremos mención a las obras más relevantes.
    La Biblia
    Ha sido el libro más universal y vendido en todo el mundo. Su influencia ha sido incuestionable y hoy sigue siendo uno de los más importantes e influyentes en el planeta entero.
    La Iliada, de Homero
    Considerada una de las grandes obras literarias de todos los tiempos, donde se mezcla toda la historia cultural y social de la antigua Grecia, con personajes mitológicos envueltos en una fascinante historia de amor.
    Obras completas, de Williams Shakespeare
    Toda su obra literaria es universal. Traducida a casi todos los idiomas y representadas en los mejores escenarios y teatros de todo el mundo.
    El Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes
    Esta magistral obra de la literatura española ha sido traducida a muchos idiomas. Llena de una gran genialidad ha logrado cautivar al público lector de todas las edades.
    Harry Poter, de J.K.Rowling
    Este libro ha sido toda una revolución. Con casi 400 millones de copias vendidas, está entre los más buscados y aceptados por grandes y pequeños.
    El Diario de Ana Frank
    Uno de los relatos más conmovedores y aleccionadores, contado por una niña durante el exterminio nazi. Ha sido traducido a muchos idiomas alrededor del mundo.
    Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez
    Fue ganador del Premio Nobel de Literatura. Ha sido considerada una verdadera obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal.
    La Biblia, el libro más importante de la historia
    Considerado el libro universal de toda la cristiandad. Traducido a 438 lenguas e impreso al menos unas 6.000 millones de veces. Un importante manuscrito que habla del origen de la humanidad y toda su creación, así como todas las enseñanzas del cristianismo a través del evangelio.
    Ha sido el libro más vendido y leído de todos los tiempos, también ocupa el primer lugar en copias reproducidas, eso sin contar el gran número de ejemplares que han sido donados y regalados.

  • Polémica en España por un libro que retrata a Felipe VI como un rey dividido entre el poder y un loco deseo por otros hombres

    Polémica en España por un libro que retrata a Felipe VI como un rey dividido entre el poder y un loco deseo por otros hombres

    Resulta difícil imaginar que Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y de Grecia, más conocido como Felipe VI, es un rey dividido entre el poder y un loco deseo por otros hombres.A diferencia de su padre -el incontenible rey Juan Carlos, quien le dejó el trono en 2014-, los españoles creyeron, hasta ahora, que Felipe nunca se había salteado ni un renglón del libreto que la Casa Real había escrito para él.Y aunque no existen evidencias de lo contrario, la circulación de un libro sobre sus supuestos amoríos secretos con empresarios y artistas famosos acelera las pulsaciones de la charla en los bares.“Los novios de Felipe VI: La corona y los hombres que pasaron por su vida” es una crónica sin el mínimo rigor científico que consume páginas entre la biografía no autorizada y el morbo de la prensa de chimentos macerada sobre especulaciones. Su autor se llama Joaquín Abad y se presenta como “periodista y editor de decenas de publicaciones digitales”. “Fui director de La Crónica en Almería y de El Caso. En la actualidad soy CEO de Cibeles Group (una empresa de medios y contenidos)”, se define Abad.El catálogo de las amistades íntimas que el libro de Abad le adjudica a Felipe, quien se casó en 2004 -cuando era príncipe de Asturias- con la periodista Letizia Ortiz, perfila a artistas de alta exposición como los cantantes Miguel Bosé o Alejandro Sanz.Los reyes, Felipe VI y Letizia, esperan a los asistentes a la reunión del Patronato de la Fundación Princesa de Girona que ha tenido lugar este miércoles en el Palacio Real de Madrid. Foto EFE“Ha tenido una colección de amigos y de amigas. Creo que ha tenido más amor con los amigos que con las amigas. Se siente más a gusto con los hombres”, afirmaba Abad en una charla por YouTube hace ocho meses.Porque su libro no es una novedad editorial. Se publicó en septiembre del año pasado y pasó sin pena ni gloria hasta que, en estos días, despertó la curiosidad morbosa de los españoles.“Los novios de Felipe VI es un retrato íntimo y sutilmente provocador del hombre que creció entre los silencios de Zarzuela, marcado por una madre sola, un padre ausente y una corona que exigía descendencia, no libertad”, lo promociona la cadena de librerías La Casa del Libro, donde un ejemplar cuesta 23,75 euros.“Ha tenido aventuras con chavales más jóvenes que él”, dice Abad sobre Felipe, de 58 años y un metro noventa y siete.Su compañero de bancoEl rey, que habla siete idiomas y participó como deportista en los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, mantiene amistades con compañeros del colegio Santa María de los Rosales, donde estudió. Allí conoció a los hermanos Fuster, Álvaro y Ricky. Álvaro, hoy empresario, fue, además de compañero de banco de Felipe, testigo de su boda con Letizia. Su hijo Álvaro es ahijado del rey.Abad describe a Fuster como un pilar fundamental en la biografía emocional de Felipe VI e insinúa que fue su gran amor.“Siempre estaba contenido -lo define Abad respecto de los presuntos enamoramientos del rey-. Creo que nunca se desmelenó del todo”.El rey Felipe VI llega para reunirse con el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, este miércoles al Aeropuerto Internacional de El Alto (Bolivia). Foto EFEEl Felipe más vulnerable a quedar prendado de figuras públicas, según Abad, fue el de los años de principado. Por entonces habría tenido relaciones con el diseñador de alta costura Lorenzo Caprile o el empresario Borja Vázquez.El libro apuesta a agrietar la “arquitectura de la ejemplaridad” a la que Felipe VI le dedicó buena parte de su vida pública desde que Juan Carlos abdicó: mientras el rey emérito encarnaba, a ojos de sus súbditos, el desbordamiento y la opacidad, Felipe VI quiso presentarse limpio y honesto.“Se lo estudia todo”, comenta un funcionario que participó en algún viaje con el Felipe jefe de Estado. “Serio, responsable y disciplinado”, son los atributos que mejor definen su tarjeta de presentación.El supuesto amorío con Juliana AwadaNo es la primera vez que el bajo perfil del rey Felipe es detonado por rumores. En febrero de este año, el programa Intrusos, de América, aseguró que mantenía una relación con Juliana Awada, recién separada del ex presidente Mauricio Macri.En España nadie le dio crédito al disparate. “Un romance entre el rey Felipe VI y Juliana Awada: la historia del bulo (mentira) de la televisión argentina”, titulaba la prensa local.El ex cuñado de LetiziaSegún “Los novios de Felipe”, el matrimonio con Letizia Ortiz es pura pantalla detrás de la cual, cada uno lleva una intensa y tormentosa vida sentimental y sexual. En junio de 2024 Clarín conversó en exclusiva con Jaime de Burgo, ex amigo y ex cuñado de Letizia, quien asegura haber sido el gran amor de la reina.“Fue larga la relación que mantuve con Letizia, antes y después de Felipe”, confesó De Burgo a Clarín.“La nuestra no fue una relación de amantes -aseguró-. El amante sería él, en todo caso. Quiero decir Felipe. La nuestra fue una relación de compromiso, duradera, exclusiva, planificamos nuestro futuro juntos y quisimos formar una familia.”Como sucede cada vez que algún miembro de la Corona protagoniza algún escándalo, verdadero o inventado, la Casa Real se cose la boca y permanece en silencio hasta que pase el vendaval. Ni afirma ni desmiente.En la web de Maldita.es, especializada en la verificación de lo que se publica y en la lucha contra la desinformación, sobre la frase que afirma “El escritor Joaquín Abad asegura que el rey Felipe VI es homosexual”, Maldita aclara: “Este contenido no fue aún investigado por nuestro equipo”.

  • Federico García Lorca, íntimo: un nuevo libro reúne cartas inéditas y reconstruye su vida familiar

    Federico García Lorca, íntimo: un nuevo libro reúne cartas inéditas y reconstruye su vida familiar

    Federico García Lorca, íntimo: un nuevo libro reúne cartas inéditas y reconstruye su vida familiar

    El periodista español Víctor Fernández recoge en No te olvides de escribir (Akal) la correspondencia entre Federico García Lorca y su familia, unas cartas que considera que «humanizan» al autor de La casa de Bernarda Alba y hacen una distinción entre «el yo, Federico García Lorca, y el yo poético».Tal y como explica Fernández (Barcelona, 1975) en una entrevista, este volumen nace a partir de Cartas de Vicenta Lorca a su hijo Federico (RBA), una compilación de misivas entre madre e hijo publicada en 2008 que el mismo periodista editó.»El libro está descatalogado desde hace mucho tiempo y me da un poco de rabia que se haya convertido en pieza de coleccionista», explica el escritor, que un día lanzó en X el anzuelo de una posible reedición, idea en la que ‘picó’ Alejandro Rodríguez, editor de Akal.»Mientras montaba el libro, fui descubriendo que había otras cartas que no estaban recogidas o estaban dispersas. Durante bastante tiempo, dos años y medio, estuve llamando a puertas de archivos y colecciones, y de esa manera han aparecido cartas inéditas», comenta Fernández.Pese a que la mayoría de misivas están firmadas por Federico García Rodríguez y Vicenta Lorca Romero, padre y madre –aunque escritas por ella–, o enviadas por Federico hijo a padres y hermanos, No te olvides de escribir también recupera dos cartas del poeta al padre y otras tantas de hermanos y primos.Fernández ha buceado entre los documentos de la familia García Lorca, la colección del hispanista irlandés Ian Gibson o el archivo del profesor de la Universidad de Boston Christopher Maurer.En cuanto al contenido de las epístolas, el periodista del periódico La Razón sostiene que «nos recuerdan que antes de ser un mito, antes de ser leyenda, Lorca fue una persona humana».»Fue un chico que tenía problemas en la residencia de estudiantes porque la estufa no funcionaba, que le pedía dinero a sus padres, que tenía problemas para publicar y para estrenar su teatro… Creo que todo eso lo recogen las cartas y lo humanizan», agrega Fernández.Así, el escritor cree que donde mejor se percibe la diferencia entre «el Lorca familiar y el poeta» es en las cartas enviadas desde Nueva York, donde el dramaturgo granadino vivió entre junio de 1929 y marzo de 1930 y escribió Poeta en Nueva York, obra cumbre de la vanguardia literaria.»Esas cartas son casi hasta periodísticas porque son crónicas de lo que hay en Nueva York: «He ido a tal calle, he encontrado rascacielos, he estado con Federico De Onís, hemos estado cantando al piano…». Eso contrasta luego con los poemas que él escribe esos días, tan duros y amargos que parecen dos autores distintos», agrega.La figura central sigue siendo Vicenta Lorca: «Vicenta ha quedado un poco desdibujada, también porque ella misma lo quiso. Creo que en la sombra ayudó mucho a modelar al poeta que luego hemos tenido y eso se refleja en las cartas. Aparte de hacer de madre, evidentemente, hay una preocupación por el destino de los textos, y creo que eso no se ha reivindicado mucho», subraya el escritor.Pese a que estas más de 225 cartas dan buena muestra de lo que era Federico García Lorca y su relación con la familia, Víctor Fernández sostiene que todavía quedan documentos por descubrir, sobre todo en la colección del crítico literario Rafael Martínez Nadal, quien presumiblemente poseía «el santo grial del lorquismo».»Martínez Nadal fue amigo y confidente de Lorca. Digo confidente, pero Lorca compartía su intimidad con él. Antes de morir, Martínez Nadal vendió una serie de papeles a la Biblioteca Nacional, como ‘El público’ y varios manuscritos de poemas, aunque se quedó con cosas como el manuscrito de ‘Así que pasen cinco años’», explica Fernández.Sin embargo, los descendientes del crítico literario no permiten la consulta de este archivo, lo que Fernández achaca a que Martínez Nadal era un «personaje complicado» que llevaba una «doble vida» desde su bisexualidad.

  • Crisis de natalidad y feminismo: el libro que propone repensar familia y reproducción

    Crisis de natalidad y feminismo: el libro que propone repensar familia y reproducción

    Tener o no tener hijos es mucho más que un dilema personal. Especialmente cuando el Estado empieza a pensar la población como un factor económico, como un capital que adquiere diferentes valores y significados según las épocas.Adele Clarke, Donna Haraway y Ruha Benjamin. | Fotos: gentileza.Problematizar la noción de población y contraponer la posibilidad de construir nuevos parentescos es el objetivo del libro que tiene como compiladoras a las intelectuales norteamericanas Donna Haraway y Adele Clarke. El conflicto está expresado en el título Generar parentesco, no población (Editorial Rara Avis), que podría definirse como la respuesta feminista a la introducción del libro Las venas abiertas de América Latina, que publicó la editorial Siglo XXI en el año 1971.Con el título “Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta”, Eduardo Galeano sostenía que los países imperialistas se ocupaban, bajo medidas a veces más directas y sanguinarias y otras más sutiles, de eliminar a la población pobre de América Latina e impedir que se multiplicara.La mención de este libro, que, por supuesto, escapa a las referencias de las autoras, tiene dos justificaciones. Por un lado, como señala en el prólogo a la edición en español Julieta Massacese, Generar parentesco, no población carece de una mirada latinoamericana.Pero, fundamentalmente, lo que hoy incómoda del texto de Galeano es el sesgo machista que desconoce el lugar de la mujer, los embarazos no deseados, que en muchos casos son el resultado de un abuso, y el condicionamiento que la maternidad implica.Más allá de la distancia de épocas y de género, existe una coincidencia ligada a la certeza de que la maternidad y la paternidad no pueden ser pensadas únicamente desde una perspectiva personal (de hecho, muchas de las autoras de este libro rechazan la palabra elección), al tratarse de un tema que involucra a la sociedad en su conjunto y su calidad de vida.El grupo de autoras, integrado por la académica canadiense Michelle Murphy, la socióloga hindú Ruha Benjamín, la especialista en medicina social taiwanesa Yu- Ling Huang, la socióloga de la misma nacionalidad Chia – Ling Wu y la académica norteamericana Kim TallBear, propone un abordaje desde la justicia reproductiva para desarrollar un pensamiento sobre la natalidad que requiere de un lenguaje alejado de los prefijos pro y anti.En esta línea, poner en crisis la elección como bandera y síntesis de la autonomía femenina significa tanto alertar sobre una simplificación de la experiencia como negar que la mayoría de las veces las mujeres no pueden elegir.La preocupación por la cantidad de habitantes, más allá de que esté sustentada en las cuestiones ambientales y en el desastre climático, siempre parece demasiado cercana a la idea de población excedente. Es decir, es muy difícil hablar de tener menos hijos, de desalentar en las mujeres el deseo de traer nuevas personas al mundo, sin que el discurso se acerque directamente a un control de las libertades individuales.Pero, además, instrumentar una suerte de sentido común que reemplace el sueño de la maternidad por el convencimiento de dejar de parir es algo que ya tiene una existencia real en las sociedades actuales, donde las mujeres no perciben de manera tan generalizada que la maternidad sea un mandato como en otros tiempos, pero puede generar un efecto contrario si se convierte en un lenguaje propagandístico que pueda interpretarse como una orden.Abordar el tema de la natalidad desde el feminismo para señalar, por ejemplo, la cantidad de alimentos que será necesario producir en un futuro, frente a las estimaciones de una población mundial de 19 mil millones de personas para el año 2100, parece estar en línea con un planteo capitalista.Donna Haraway. Foto: gentileza.Humanizar el razonamientoEs verdad que las autoras señalan que hay que pensar nuevas maneras de cuantificar, y justamente es la noción de parentesco la que viene a humanizar este razonamiento, pero ¿cómo pensar la natalidad desde esta lógica sin reproducir la ideología imperante, a la que tampoco le interesa que los pobres o las personas racializadas tengan más hijos, salvo que los piensen como mano de obra barata o esclava?Las nuevas formas de parentesco están ligadas a una vida comunitaria donde la maternidad y la paternidad serían compartidas, donde lo que se busca es dejar de privatizar los afectos para abrir la familia a una forma social que, según las autoras, tiene diferentes variantes. Algunas directamente se oponen a la monogamia (Kim TallBear) y todas ponen en crisis la organización familiar tradicional signada por el parentesco biológico.El libro plantea una discusión que es arriesgada y que se enfrenta a varios tabúes. En este sentido, el aporte es valioso, aunque también es evidente que las mismas autoras no tienen muy en claro cómo llevar a la práctica las acciones para transformar esas relaciones no biológicas en vínculos más permanentes.El pasaje de la obligación de ser madres a la elección de no serlo implicó un cambio social y hoy se habla frecuentemente de la baja en la tasa de natalidad. Incluso, algunos países asiáticos como Taiwán y Japón, que siempre tuvieron sobrepoblación, se enfrentan a una baja de la natalidad que pone en riesgo la población de reemplazo, según afirman Yu- Ling Huang y Chia – Ling Wu.Las políticas de control de la natalidad siempre apuntaron a favorecer determinados nacimientos y disuadir o anular otros. En la actualidad, el envejecimiento poblacional de Europa y la llegada de migrantes de continentes que tienen una alta cantidad de población joven, como es el caso de África, implica una transformación de la sociedad europea que es vivida como una amenaza a su identidad.Ruha Benjamin. Foto: gentileza.En este marco, decir desde el feminismo que hay que tener menos hijos porque las personas del futuro van a vivir cada vez peor y el planeta no va a soportar tantos seres humanos que pongan en riesgo la vida animal y vegetal puede ser atinado, pero es un planteo que tiene que estar bien direccionado y no puede eludir la noción de clase.Una crianza colectiva¿Qué mujeres están en mejores condiciones de decidir no tener hijos? ¿Hasta qué punto es posible imaginar una crianza colectiva de un hijo que tiene una madre y un padre biológicos?Para que los parentescos no biológicos tengan el mismo reconocimiento ante la ley que cualquier lazo de sangre, es imprescindible una revolución en el armado del Estado y de la vida social. Tener menos hijos pero aumentar la cantidad de parientes supone incrementar los vínculos, las formas de componer las familias, pero no las personas. Aquí habría que preguntarse qué consecuencias y qué tipo de mundo será aquel que tenga más ancianos que niños.Si bien es verdad que la crianza y las tareas de cuidado necesitan de muchas personas de distintos géneros para ser realizadas, guiar la decisión de tener hijos y los modos de conformar una familia es una estrategia que puede llevar a una intromisión total del Estado en aquellos espacios donde muchas personas han logrado conquistar una autonomía.No siempre esta manera de pensar implica una mayor democracia colectiva, como tampoco la familia es en todos los casos una zona de opresión. Puede ser el único lugar de amparo, el único espacio donde las personas se sienten elegidas y amadas.Adele Clarke. Foto: gentileza.Se trata de medidas que se presentan como escenarios de mayor libertad e igualdad en su afán de socializar los vínculos, pero que pueden traer un mayor nivel de control.Imaginar una subjetividad nueva, un mundo donde, como dice Kim TallBear, “el amor y las relaciones no se consideren objetos escasos que hay que defender”, habla de un ejercicio intelectual que es interesante abordar y discutir, pero que toma como referencias otras épocas, experiencias más arcaicas que van a adquirir necesariamente un sentido diferente en las sociedades actuales.Generar parentesco, no población. Debates feministas sobre natalismo, VV.AA. (Rara Avis).

  • Masonería y dictadura: un libro revela redes de poder, tensiones y vínculos ocultos en la Argentina

    Masonería y dictadura: un libro revela redes de poder, tensiones y vínculos ocultos en la Argentina

    Masonería y dictadura: un libro revela redes de poder, tensiones y vínculos ocultos en la Argentina

    No es una cita al pasar. Funciona, más bien, como una declaración de principios que sobrevuela todo el encuentro. Y también como un punto de tensión. La escena es la presentación de Masones en dictadura, la investigación de Gabriel Darrigran: historiador con formación archivística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, investigador en el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca y colaborador de la revista académica REHMLAC+ de la Universidad de Costa Rica. Su trabajo se apoya en una base poco frecuente: archivos institucionales desclasificados de la propia masonería argentina.Gabriel Darrigran: historiador con formación archivística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España, es autor de Masones en dictadura. Foto: Martín Bonetto.Desde ahí, el libro propone volver sobre las décadas del 60, 70 y comienzos de los 80. Años atravesados por dictaduras, violencia política y, también, por redes de poder que exceden lo local. La masonería –que se reconoce heredera de la tríada libertad, igualdad, fraternidad– aparece en ese recorrido no como un bloque homogéneo, sino como un espacio atravesado por tensiones, negociaciones y zonas grises.El lugar no es neutro. La presentación ocurre en una sede masónica frente a Plaza de Mayo, cargada de una densidad simbólica que no hace falta subrayar. Desde el inicio se instala una idea: “cerrar un círculo”. Hay algo de gesto ritual, pero también de intento historiográfico.A diferencia de lo que ocurrió en varias dictaduras europeas –donde la masonería fue perseguida, clausurada y desmantelada–, en la Argentina del siglo XX su situación fue más ambigua. Hubo momentos de fricción, sobre todo bajo gobiernos de impronta nacionalista o clerical, pero en términos generales logró sostener una existencia legal, casi administrativa, como asociación civil. Su estabilidad, en todo caso, no dependía de una política uniforme sino de algo más volátil: las internas del propio poder militar.Presentación del libro Masones en dictadura, de Gabriel Darrigran, historiador con formación archivística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España. Foto: Martín Bonetto.En los años más oscuros, la masonería funcionaba, hacia adentro, con una lógica casi de club: actas, listas de socios, reuniones formales. Circula una anécdota que condensa ese clima: un grupo de masones es detenido en la ruta, bajo sospecha de subversión, hasta que un superior reconoce los símbolos y los deja seguir. No eran clandestinos. Eran, en todo caso, identificables.Redes, dinero y Guerra FríaPara entender el lugar que ocuparon algunos actores masones en la Argentina de los 70, Darrigran propone abrir el foco. La Guerra Fría no fue sólo un enfrentamiento ideológico. Fue también una trama de financiamiento, inteligencia y operaciones encubiertas.En Europa, estructuras clandestinas vinculadas a la OTAN –que se conocerían públicamente años después– canalizaron recursos hacia grupos preparados para una eventual resistencia ante una invasión soviética. En ese entramado, donde circulaban dinero, información y alineamientos políticos, aparece una figura clave: Licio Gelli. No sólo por su pertenencia a la masonería, sino por su capacidad de moverse en distintos niveles de poder.Uno de los momentos en los que esa red asoma con más claridad es el regreso de Juan Domingo Perón al país tras su exilio. «El primer paso que dio en esa dirección fue acercarse al Vaticano. En 1962, Perón solicitó formalmente que se le levantara la excomunión que creía se le había impuesto en junio del 55 –subraya Darrigran en las páginas de Masones en dictadura–. Sin embargo, este gesto de reconciliación no fue suficiente para asegurar su regreso. Necesitaba más apoyos».José López Rega –espiritista, rosacruz y masón– creía que, para asegurar ese retorno, Perón debía contar con el aval de la masonería. “El propio Perón compartía esta creencia, ya que consideraba que la masonería había sido una de las fuerzas conspiradoras que, de alguna forma, habían saboteado su gobierno».La figura que aparece entonces es la de Gelli. “Se trataba de Licio Gelli, un empresario miembro de la entidad masónica Gran Oriente de Italia”, señala Darrigran, mientras proyecta la imagen de Perón junto a quien, desde joven, había adherido al fascismo.»En 1969, el presidente del Gran Oriente de Italia, al verse imposibilitado de gestionar los asuntos administrativos de este grupo encubierto, nombró a Licio Gelli como secretario organizativo de la logia de propaganda masónica –se puede leer en un fragmento–. Así fue como, en 1971, Gelli se le presentó a López Rega en Madrid, como el responsable de la logia Propaganda Due (P2) de Roma».Presentación del libro Masones en dictadura, de Gabriel Darrigran, historiador con formación archivística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España. Foto: Martín Bonetto.Un punto de inflexiónEn ese marco, una reunión reservada funciona como punto de inflexión. Perón quiere volver a la presidencia y busca saldar viejas tensiones con los masones argentinos. “Era, por tanto, una oportunidad única para revitalizar la masonería argentina, participando activamente en el gobierno de Cámpora”, escribe Darrigran. La hipótesis se sostiene en testimonios judiciales y en trabajos como Vigilia de armas, de Horacio Verbitsky, y sugiere la existencia de canales de diálogo en los meses previos al retorno definitivo.»Todo cambió repentinamente, el 1 de julio de 1974, cuando falleció el presidente de la Nación, conmocionando profundamente a la sociedad argentina –profundiza Darrigran en Masones en dictadura–. Sin embargo, la muerte del líder peronista no frustró por completo el plan conocido sólo por algunos masones de la logia Panamérica. El vínculo clave con el gobierno seguía siendo José López Rega, el hombre de confianza de María Estela. Su influencia sobre la presidenta era tal que, ese mismo año, la mandataria designó a César De la Vega, médico cirujano y Gran Maestre de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones entre 1972 y 1975, embajador en Francia».El golpe del 24 de marzo de 1976 abre otro escenario. El Proceso de Reorganización Nacional –uno de los períodos más violentos de la historia argentina– reconfigura también ese entramado. Los planes previos se desarman.“En ese contexto, una vez más la responsabilidad de proteger los intereses de la Gran Logia recaía sobre personas como Alcibíades Lappas –menciona Darrigran–, quien tenía estrechos vínculos con el liberal Emilio Eduardo Massera, integrante de la nueva junta militar”.Presentación del libro Masones en dictadura, de Gabriel Darrigran, historiador con formación archivística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España. Foto: Martín Bonetto.En otro pasaje, el autor señala que durante el Proceso “todo parece ir viento en popa para la masonería y en particular con la platense; coincidiendo con la ‘pacificación’ del país por medios non sanctos. Las correctas relaciones institucionales con personajes como Carlos Suárez Mason, Osvaldo Cacciatore y Emilio Massera habían posibilitado un respeto mutuo, impidiendo que los militares se inmiscuyeran en los asuntos masónicos”.El escándalo P2El hallazgo en Italia –en el marco de la investigación por la desaparición del banquero Michele Sindona– expone documentos, archivos y la lista completa de la logia P2. El impacto en Europa es inmediato. En la Argentina, en cambio, la información tarda más en decantar. Pero hay un dato que resuena: entre los nombres aparecen figuras argentinas de peso, como Emilio Eduardo Massera, López Rega y Raúl Lastiri.La P2 no funciona como una logia convencional. Es una estructura paralela, incluso clandestina para la masonería regular. Sus operaciones incluyen espionaje, intervención política y vínculos con servicios de inteligencia de la OTAN y la CIA. La Argentina aparece ahí como un nodo más dentro de una red mayor.»El escándalo llegó a Argentina en mayo de 1981, cuando el periodismo local se percató de que Licio Gelli había sido parte del servicio diplomático argentino desde 1973″, apunta Darrigran. «Para entonces, ya había mucha más información disponible sobre la logia Propaganda Due y sus objetivos..».Décadas más tarde, en 2006, fiscales italianos entregan a Estela de Carlotto bienes incautados a Gelli. Un gesto simbólico que vuelve a cruzar historias.Uno de los tramos más inquietantes conecta esa red internacional con el corazón del aparato represivo. En la ESMA, además de funcionar como centro clandestino de detención, operaba una imprenta donde se falsificaban documentos. El testimonio de Víctor Basterra vuelve concreta esa dimensión: allí se hicieron pasaportes, entre otros, para Licio Gelli. El vínculo ya no es sólo ideológico. Es operativo.Presentación del libro Masones en dictadura, de Gabriel Darrigran, historiador con formación archivística en la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España. Foto: Martín Bonetto.En 1982, en plena guerra de Malvinas, los masones de La Plata se reúnen cerca del regimiento del que habían partido los soldados. El gesto busca inscribirse –aunque sea de manera simbólica– en ese momento. Ese mismo año, al abrirse la piedra fundacional de la ciudad, aparecen medallas masónicas del siglo XIX. La escena alimenta una narrativa de continuidad histórica.La lista de nombres asociados es amplia y heterogénea: Alfredo Palacios, Raúl Alfonsín, José de San Martín, Hipólito Yrigoyen, José Ingenieros, Arturo Jauretche, Adrián Otero, Alfredo Bravo, Manuel Belgrano, Leandro N. Alem.La dictadura, mientras tanto, impone sus propias reglas. La masonería no confronta: se adapta. Una circular interna lo explicita: respetar las leyes, reconocer a las autoridades. En los hechos, eso implica redefinir perfiles: menos estudiantes –demasiado expuestos– y más integrantes de fuerzas de seguridad.El cierre vuelve a la voz inicial. Ricardo Seen retoma la palabra: “La masonería debería estar con el más débil. No puede estar con una dictadura –apunta–. Lo primero que debe hacer es respetar la Constitución, no podemos ir en contra de la Constitución, pero tampoco las leyes pueden ir en contra del ser humano. La masonería es una institución humanista que no tiene que acompañar los cambios, tiene que ser el cambio”.