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  • La Justicia ordenó reactivar el trámite para llevar a juicio la causa por la muerte de Catalina De Gracia – Arriba Noticias

    La Justicia ordenó reactivar el trámite para llevar a juicio la causa por la muerte de Catalina De Gracia – Arriba Noticias

    La Justicia ordenó reactivar el trámite para llevar a juicio la causa por la muerte de Catalina De Gracia – Arriba Noticias

    La decisión fue adoptada este martes por el vocal de la Cámara, Mariano Martínez, durante la audiencia en la que se analizó el planteo de la querella autónoma. De esta manera, quedó sin efecto la paralización que había dispuesto la jueza de Garantías subrogante, Alejandra Núñez.

    El freno al expediente había sido dispuesto a raíz de una cuestión vinculada con la tasa de justicia correspondiente a la demanda civil. La magistrada había establecido que debía acreditarse el pago de ese concepto o existir una resolución firme sobre el beneficio de litigar sin gastos solicitado por la familia de Catalina.

    La querella cuestionó esa decisión al considerar que una obligación económica relacionada con la acción civil no debía impedir el desarrollo de la investigación penal ni el acceso a la instancia de juicio.

    Durante la audiencia, la representación de la familia sostuvo que la situación afectaba el derecho a una tutela judicial efectiva. En ese marco, el abogado querellante José Ostolaza reclamó que el expediente avance hacia el debate oral.

    Cómo continúa el expediente

    Con el pronunciamiento de la Cámara, la jueza de Garantías deberá retomar el procedimiento establecido en el artículo 404 del Código Procesal Penal de Entre Ríos.

    El próximo paso será dar intervención a las defensas sobre el requerimiento de elevación a juicio y la demanda presentada. Las partes tendrán entonces un plazo de cinco días para formular oposición, pedir el sobreseimiento, proponer una salida alternativa o efectuar el ofrecimiento de pruebas.

    Posteriormente deberá realizarse una audiencia para determinar si corresponde elevar la causa a juicio.

    En caso de que se concrete esa elevación, el expediente será enviado al Tribunal Oral correspondiente. Allí se realizará el sorteo de los magistrados que tendrán a su cargo el debate y, en una instancia posterior, se establecerá la fecha del juicio oral.

    Una causa que comenzó en 2017

    Catalina De Gracia tenía cinco años cuando murió en noviembre de 2017. De acuerdo con los antecedentes de la causa, la niña había sido trasladada por sus padres, Florencia Caminos y Cristian De Gracia, al Hospital Justo José de Urquiza de Concepción del Uruguay luego de presentar un cuadro febril.

    a familia sostuvo que durante los días posteriores Catalina fue llevada en distintas oportunidades al centro asistencial para recibir atención médica, hasta que finalmente se produjo su fallecimiento.

    La investigación contó inicialmente con la intervención del Ministerio Público Fiscal, pero posteriormente la Fiscalía decidió apartarse de la acusación al considerar que no existían elementos suficientes para sostener un juicio. A partir de entonces, la acción penal fue continuada de manera privada por el abogado José Ostolaza, en representación de la querella.

    En 2025 se había informado que la querella acusaba a cuatro profesionales de la salud por el delito de homicidio culposo, en el marco de una hipótesis de mala praxis. Tres de ellos habían prestado declaración ante la Justicia y estaba pendiente la comparecencia del cuarto.

    La resolución conocida este martes representa un nuevo avance procesal para la causa, que ahora deberá atravesar las instancias previstas antes de determinar si finalmente será elevada a juicio oral.

  • Simulaba llevar una pizza y era droga: cayeron tras un operativo antidrogas en Paraná a un falso delivery

    Simulaba llevar una pizza y era droga: cayeron tras un operativo antidrogas en Paraná a un falso delivery

    Simulaba llevar una pizza y era droga: cayeron tras un operativo antidrogas en Paraná a un falso delivery

    Un insólito operativo policial desarticuló una novedosa maniobra de venta de estupefacientes en pleno centro de la capital provincial. Un hombre fue detenido durante la tarde de este jueves tras ser interceptado cuando transportaba un kilogramo de marihuana oculto dentro de una caja de pizza dentro de su mochila térmica de entregas.

    El procedimiento se concretó alrededor de las 14:00 horas en la esquina de las calles Pascual Palma y Alem. La alerta se activó a partir de una llamada telefónica que advertía sobre un sujeto que simulaba ser repartidor para concretar entregas de droga en la vía pública.
    Falso delivery y requisa con hallazgo
    Frente a los datos recibidos, las fuerzas de seguridad desplegaron una vigilancia en el sector hasta localizar al sospechoso a bordo de su motovehículo. Al ser interceptado, las autoridades contaron con la presencia de testigos civiles y el trabajo del gabinete de Criminalística para proceder con la apertura del bolso.
    Al inspeccionar el interior de la mochila de delivery, los efectivos hallaron una pizza y, oculto junto a ella, un paquete compacto con una sustancia vegetal. Las pruebas orientativas de campo confirmaron que se trataba de picadura de marihuana, alcanzando un peso aproximado de un kilo.
    Detenido y secuestros
    Por orden de la autoridad judicial competente, el falso repartidor quedó formalmente detenido e incomunicado, mientras la investigación continúa para determinar la red de distribución.
    Durante el operativo, el personal policial procedió al secuestro de:

    Cerca de un kilogramo de marihuana fraccionada.

    Un motovehículo y la mochila térmica utilitaria.

    Un teléfono celular y dinero en efectivo, vitales para el peritaje informático.

  • Piqueteros quieren llevar al Papa a una villa y podría haber un encuentro con empresarios y sindicalistas

    Piqueteros quieren llevar al Papa a una villa y podría haber un encuentro con empresarios y sindicalistas

    La visita del Papa Francisco a Argentina está generando gran expectativa en sectores políticos, empresariales y sindicales, que buscan concretar un encuentro con el pontífice. Sin embargo, quienes tomaron la iniciativa fueron los movimientos sociales agrupados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) y la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR). Estas organizaciones no solo manifestaron su deseo de saludar al Papa, sino que también le propusieron visitar un barrio popular o un centro de reciclado.

    La invitación fue formalizada mediante una carta dirigida el 5 de este mes al prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, el cardenal Michael Czerny, con copia para la hermana Alessandra Smerilli, quien asumirá el cargo a fin de año. Esta instancia, una especie de comisión de Pastoral Social del Vaticano, es el canal lógico para este tipo de gestiones, dado que durante el papado de Francisco fue el organismo encargado de mantener el vínculo con los movimientos populares a nivel mundial.
    Cabe destacar que Juan Grabois, integrante del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), miembro fundacional de la UTEP junto a organizaciones como el Movimiento Evita, Somos/Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC), formaba parte de este organismo que impulsaba los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares. El Papa siempre buscó acercar a la Iglesia con estos movimientos, reconociendo la legitimidad de sus demandas.
    Como arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio valoraba la economía popular como una vía para que muchas personas obtuvieran ingresos mediante pequeños emprendimientos, en espera de incorporarse al mercado formal de trabajo. En ese marco, conoció a Grabois. Ya como pontífice, su cercanía a estos movimientos también expresaba su interés en evitar que cayeran en corrientes marxistas y, en el contexto argentino, en colaborar para contener eventuales desbordes sociales.
    En la carta, el secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, y el de la FACCyR, Sergio Sánchez, señalan que el Papa tendrá “la oportunidad histórica de encontrarse con quienes representan cotidianamente las tres T: Tierra, Techo y Trabajo”, demandas que sintetizan las preocupaciones de Francisco. Por ello, proponen una visita a la sede de la UTEP, a un centro de reciclado en Buenos Aires o un recorrido por un barrio popular del área metropolitana.
    Los dirigentes advierten que atraviesan “un momento muy difícil” y expresan su preocupación porque “en Argentina y buena parte de la región, los movimientos populares están siendo profundamente golpeados”. Señalan que las experiencias de trabajo autogestionado, cooperativas, integración urbana, espacios comunitarios, redes de cuidado y respuestas frente al hambre y la exclusión están siendo debilitadas o desmanteladas.
    “Vemos con preocupación cómo vuelven a imponerse valores que colocan al dios dinero por encima del trabajo humano, de la dignidad de las personas y del cuidado de los más pobres”, denuncian. Concluyen que el encuentro con estos movimientos “no sería solo una actividad dentro de una agenda, sino un signo concreto de una Iglesia que escucha, acompaña y camina con los pobres y los trabajadores excluidos”.
    Paralelamente, desde los sectores empresariales –especialmente vinculados a las pymes– y sindicales, a través de diversos gremios, se avanza en la elaboración de un posible documento conjunto de adhesión a la Doctrina Social de la Iglesia, que se entregaría a Francisco y, si es posible, se leería públicamente en su presencia. Este encuentro podría realizarse en el campus de la Universidad Católica Argentina (UCA) en Puerto Madero, reuniendo a empresarios, sindicalistas y movimientos populares.
    La confección de este documento plantea un desafío importante: lograr acuerdos entre empresarios y sindicalistas. Además, algunos dirigentes empresariales temen que una declaración crítica sobre la realidad económica y social del país pueda generar represalias por parte del Gobierno. Por su parte, la Iglesia busca evitar que la visita papal se politice.
    No obstante, fuentes eclesiásticas reconocen que la línea entre un mensaje social y una intencionalidad partidaria es muy delgada, ya que los actores sociales no podrán eludir sus realidades. “La forma en que se expresen las demandas no será irrelevante”, señalan. Asimismo, habrá que observar cómo Francisco abordará las referencias sociales, tal como lo hacen todos los pontífices que visitan países con problemáticas sociales.
    El Papa estará en Argentina del 8 al 11 de noviembre, tras un paso por Uruguay desde el 6 y antes de dirigirse a Perú, donde permanecerá hasta el 17. Al llegar a Buenos Aires el domingo, se reunirá con el presidente de la Nación en la Casa de Gobierno. Al día siguiente, celebrará una multitudinaria misa en las cercanías del Monumento de los Españoles, en Palermo, replicando el gesto de Juan Pablo II en 1982, durante el cierre de la Guerra de Malvinas.
    Se prevé un encuentro con autoridades de la sociedad civil en el Palacio Libertad, la cita con empresarios, sindicalistas y movimientos sociales en el auditorio mayor de la UCA, y otro con jóvenes en el estadio de River. El martes, el pontífice viajará a la ciudad de Córdoba, donde oficiará una misa en el playón de la fábrica militar de aviones y visitará la catedral, en una referencia a la visita de Juan Pablo II en 1987.
    Finalmente, el miércoles oficiará una misa en L

  • La IA se mete en la carrera espacial: el plan de las tecnológicas para llevar los centros de datos fuera de la Tierra

    La IA se mete en la carrera espacial: el plan de las tecnológicas para llevar los centros de datos fuera de la Tierra

    La IA se mete en la carrera espacial: el plan de las tecnológicas para llevar los centros de datos fuera de la Tierra

    Mientras la inteligencia artificial (IA) avanza a velocidad de fibra óptica, su infraestructura sigue atrapada en una conexión de dial-up. Cada nuevo centro de datos consume grandes cantidades de electricidad, agua para refrigeración y espacio físico. Por ello, trasladar estos centros fuera de la Tierra se ha convertido en un tema recurrente en las discusiones estratégicas de la industria tecnológica.

    A medida que crecen las ambiciones de la IA, también aumenta el interés por llevar parte de su arquitectura informática más allá de la superficie terrestre. Gobiernos, startups e inversores ya evalúan seriamente esta posibilidad.
    Aunque todavía lejos de ser una solución inmediata, el espacio comienza a verse menos como una extravagancia y más como una alternativa real, ante la saturación de las redes eléctricas y los crecientes obstáculos para nuevos proyectos en tierra.
    La principal ventaja del despliegue espacial radica, además de la total inmunidad frente a inundaciones, terremotos o conflictos locales, en la posibilidad de operar al margen de regulaciones fiscales, ambientales y normativas que frenan el crecimiento de los centros de datos tradicionales. En resumen, el espacio ofrece un potencial de expansión prácticamente ilimitado, algo que la superficie terrestre ya no puede garantizar.
    La carrera espacial suma un nuevo protagonista. Ya no se trata sólo de lanzar cohetes o satélites: empresas como Google, Amazon, Microsoft, SpaceX y xAI exploran cómo convertir la órbita terrestre en una gigantesca plataforma para procesar datos.
    ### La avanzada terrestre
    Entre los pioneros destaca Starcloud, una startup que proyecta una constelación de hasta 88.000 satélites funcionando como un centro de datos distribuido alrededor del planeta. En lugar de concentrar miles de servidores en edificios, la propuesta es repartir el procesamiento entre nodos espaciales conectados por enlaces láser y alimentados por energía solar.
    Orbital, fundada por el joven Euwyn Poon, trabaja con un enfoque similar, basado en centros de datos alimentados por energía solar continua. Su objetivo es construir plataformas de procesamiento en órbita baja capaces de aprovechar la energía fuera de la atmósfera y disipar calor mediante radiación. La compañía planea realizar las primeras pruebas operativas en 2027.
    Por su parte, SpaceX, apoyada en la experiencia acumulada con Starlink, estudia la posibilidad de ampliar sus futuras constelaciones para no solo transmitir, sino también procesar información en el espacio. Si esto se concreta, la red orbital podría evolucionar hacia una nube distribuida gigantesca capaz de ejecutar cargas de trabajo sin depender de los centros terrestres.
    A través del Proyecto Suncatcher, Google explora cómo trasladar su capacidad de cómputo al espacio. En asociación con Planet, uno de los mayores operadores privados de satélites de observación terrestre, lanzará dos prototipos en 2027 equipados con chips TPU y enlaces láser de alta velocidad, destinados a probar la computación en el borde (edge computing) en la órbita.
    El objetivo final es crear una plataforma distribuida de procesamiento que aproveche una fuente de energía prácticamente inagotable y escale más allá de las limitaciones de la infraestructura terrestre. Las primeras pruebas incluyen medir la resistencia de los chips a la radiación espacial y validar sistemas de comunicación óptica entre satélites.
    ### Los límites físicos de la computación espacial
    Lanzar un nanosatélite ya representa un desafío. Construir y mantener un centro de datos en órbita es una tarea de otra magnitud. Cada kilogramo lanzado eleva los costos y exige componentes que soporten temperaturas extremas, impactos de micrometeoritos y años de exposición a radiación que puede afectar el funcionamiento de los chips.
    Además, los márgenes de error son mínimos. Lo que en tierra puede solucionarse con mantenimiento presencial, en el espacio requiere sistemas extremadamente confiables, pues cualquier intervención es complicada y excepcional.
    Gestionar la temperatura de los servidores orbitales supone un reto técnico y económico. Aunque el exterior frío del espacio podría facilitar la refrigeración, la ausencia de materia impide la disipación térmica por conducción o convección. Así, una ventaja teórica del cosmos se convierte en su principal cuello de botella operativo.
    Esto obliga a incorporar voluminosos sistemas de radiación térmica, que aumentan peso, complejidad y costos de lanzamiento. Gran parte de la infraestructura espacial termina dedicada a mantener el funcionamiento de los equipos, en lugar de procesar datos.
    Asimismo, la redundancia es clave para contrarrestar la degradación causada por la radiación y partículas energéticas. Por ello, el esfuerzo de ingeniería se centra más en garantizar la supervivencia del sistema que en maximizar su rendimiento.
    La creciente cantidad de satélites aumenta el riesgo de colisiones, generando fragmentos que pueden permanecer años en órbita. Expertos advierten que la proliferación espacial exige sistemas de seguimiento cada vez más sofisticados para mantener un entorno orbital gestionable.
    Una investigación de IEEE Spectrum concluye que operar una GPU en el espacio aún resulta varias veces más costoso que hacerlo en tierra. El ahorro energético no compensa por ahora los gastos de lanzamiento, blindaje, mantenimiento y reemplazo de hardware. La física continúa imponiendo condiciones difíciles de superar.
    Sin embargo, en ciertas aplicaciones específicas, el procesamiento orbital ofrece ventajas concretas, como en el análisis de imágenes satelitales, vigilancia espacial, detección temprana de amenazas y gestión del tráfico satelital. Procesar datos cerca de su origen reduce la necesidad de transmitir grandes volúmenes a la Tierra y mejora los tiempos de respuesta.
    Los centros de datos espaciales dejan de ser ciencia ficción, aunque tampoco constituyen una revolución inevitable. La tecnología existe, el interés empresarial crece y las inversiones aumentan, pero la diferencia entre la promesa de energía ilimitada y las limitaciones de la termodinámica sigue

  • La cámara secreta de Microsoft: entrar en ella puede llevar a la locura

    La cámara secreta de Microsoft: entrar en ella puede llevar a la locura

    La cámara secreta de Microsoft: entrar en ella puede llevar a la locura

    Hasta 2015, la cámara anecoica creada por los Laboratorios Orfield, un centro de arquitectura en Minnesota, Estados Unidos, ostentaba el récord mundial como el lugar más silencioso del mundo, al absorber el 95% de los sonidos. Ningún ser humano logró permanecer dentro por más de 45 minutos, ya que el silencio absoluto provoca trastornos mentales.

    El término «anecoica» significa «sin eco» y describe una habitación diseñada para eliminar cualquier reverberación. Está construida con paredes dobles de acero, pisos de malla y paneles de fibra de vidrio.
    El propósito de esta habitación es la experimentación. Desde Harley Davidson hasta la NASA utilizan este espacio para recolectar datos que mejoren sus productos y entrenar a astronautas. Incluso fabricantes de electrodomésticos, como lavadoras, emplean estas cámaras para diseñar modelos más silenciosos.
    Los Laboratorios Orfield y su fundador, Steven Orfield, aprovecharon también su cámara anecoica para desafiar a las personas a permanecer sentadas en completa oscuridad durante 45 minutos. Sin embargo, nadie logró siquiera acercarse a ese tiempo, ya que la privación sensorial extrema puede llevar a la locura.
    A pesar de lo que pueda parecer, esta cámara funciona casi como un instrumento de tortura. Los voluntarios que ingresaron reportan que, ante la ausencia de sonidos externos, comienzan a percibir ruidos internos del propio cuerpo: ruidos digestivos, latidos cardíacos, respiración y circulación sanguínea, además de el imperceptible crujido de huesos. El cerebro intenta localizar alguna fuente sonora, convirtiendo al propio cuerpo en el generador de todos los sonidos, lo que desestabiliza la mente y provoca una pérdida de equilibrio emocional y mental.
    Cada uno de estos sonidos, imperceptibles en la vida cotidiana, se vuelven aterradores. Por eso, ninguno pudo superar los 40 minutos sin manifestar síntomas de desorientación o locura. En la cámara es obligatorio estar sentado, ya que permanecer de pie puede causar mareos intensos y caídas en segundos.
    Desde 2015, Microsoft posee el récord mundial con una cámara anecoica que absorbe el 99.99% de los sonidos, ubicada en las profundidades del Edificio 87 en su sede de Redmond, Washington. Allí, los niveles de ruido alcanzan los -20.6 decibeles, acercándose al vacío acústico.
    Para contextualizar, un susurro humano tiene aproximadamente 30 decibeles, la respiración normal ronda los 10 decibeles, y el vacío sonoro se estima en -24 decibeles. La cámara de Orfield cuenta con niveles de -9.4 decibeles, mientras que la de Microsoft se acerca al límite físico del ruido.
    Esta cámara está protegida por seis capas de hormigón y acero, cada una de ellas con paredes de 30 centímetros de grosor, lo que aísla completamente cualquier sonido externo; incluso el despegue de un avión Jumbo apenas se percibiría como un susurro dentro de la cámara.
    En este ámbito, los ingenieros de Microsoft prueban altavoces para tabletas y portátiles, y optimizan llamadas de Skype para eliminar cualquier contaminación de ruido externo. No obstante, si una persona grita dentro de esta cámara, no se produce ningún sonido audible.
    La experiencia de estar en la cámara de Microsoft provoca inicialmente una sensación de relajación total. Sin embargo, con el paso del tiempo, el cerebro comienza a concentrarse y los oídos insisten en captar algún sonido, activándose los ruidos corporales y llevando gradualmente a un estado mental límite.
    Hundraj Gopal, científico especialista en habla y audición y diseñador principal de la cámara anecoica de Microsoft, describe la experiencia: “Cuando entras, sientes una sensación extraña y única, difícil de explicar. Para la mayoría, la ausencia de ruido resulta ensordecedora y genera una sensación de presión en los oídos o zumbidos. Los sonidos muy débiles se vuelven audibles debido al ambiente extraordinariamente silencioso. Al girar la cabeza, puedes oír cómo gira; tu respiración suena fuerte.”
    A diferencia de Microsoft, la cámara anecoica de Steven Orfield está abierta al público y recibe miles de visitantes de todo el mundo. Orfield construyó su cámara en un edificio histórico que albergaba el Studio 80, famoso por grabaciones de artistas como Bob Dylan, Prince y Cat Stevens.
    Esta cámara atiende también a diversos sectores industriales, probando desde desfibriladores y máquinas para apnea del sueño hasta válvulas cardíacas, auxiliares auditivos, electrodomésticos, partes de automóviles, computadoras y discos duros.
    Por su parte, el récord de permanencia en la cámara de Orfield no supera los 45 minutos, y la mayoría de las personas solicita salir poco después de ingresar. En comparación, el silencio extremo que ofrece la cámara de Microsoft la hace aún más implacable.
    El silencio absoluto puede resultar perturbador, pero existen sonidos esenciales para la vida: la lluvia, el viento, el flujo de un río, un saludo esperado o el paso de alguien querido. Si el silencio puede conducir a la locura, los sonidos pueden alcanzarse como camino hacia la felicidad.