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  • Mar del Plata: Casación revocó el sobreseimiento y dispuso que vayan a juicio 42 personas acusadas de lavado de activos provenientes de narcotráfico

    Mar del Plata: Casación revocó el sobreseimiento y dispuso que vayan a juicio 42 personas acusadas de lavado de activos provenientes de narcotráfico

    Mar del Plata: Casación revocó el sobreseimiento y dispuso que vayan a juicio 42 personas acusadas de lavado de activos provenientes de narcotráfico

    En línea con el recurso presentado por el fiscal general subrogante Carlos Fioriti, la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal revocó el sobreseimiento de 42 personas acusadas de haber lavado de activos provenientes del narcotráfico y ordenó remitir la causa al Tribunal Oral Federal de Mar del Plata para que se lleve adelante el juicio oral.

    En la resolución, los jueces Javier Carbajo, Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña revocaron lo que había resuelto el exmagistrado del tribunal federal marplatense Martín Poderti en mayo de 2025. En un fallo unipersonal, había dictado el sobreseimiento de familiares y allegados de dos hombres que fueron condenados por causas de narcotráfico y cuyo círculo cercano era investigado por lavado de activos. Juan Manuel Mariscal fue condenado a 7 años de prisión por transportar 165 kilos de cocaína mientras que Hugo “Coco” Esteban fue considerado responsable de haber intentado trasladar casi 3 toneladas de marihuana desde Misiones a Mar del Plata y se le fijó una pena de 13 años de prisión.
    En paralelo a la causa de Mariscal, se abrió un expediente para investigar el financiamiento de la operación. En ese marco, se pudo identificar que uno de los autos de la familia era resguardado en un galpón propiedad de Esteban y su familia. Al momento del allanamiento, no solo se encontró ese vehículo sino unos 30 más, varios de ellos sin patentar y sin documentación. El hallazgo de tal patrimonio, sin respaldo financiero ni documental aparente, y el vínculo advertido entre los poseedores de los vehículos y el transportista de cocaína, motivó la ampliación del objeto procesal al posible lavado de dinero.
    Para la fiscalía, el vínculo asociativo/comercial entre las familias, el incremento patrimonial injustificado, las operaciones realizadas entre ellos —con utilización muchas veces de documentación falsa, domicilios inexactos o inexistentes— y la posibilidad de que el dinero producto del narcotráfico y otros delitos fuera convertido en vehículos, permitió trazar una hipótesis sobre la posible existencia de una organización conformada tanto por familiares como allegados de ambos implicados. Esos dos grupos habrían adquirido bienes, por lo menos desde 2011 y hasta 2019, con las ganancias obtenidas del tráfico ilícito de estupefacientes, los que fueron puestos en circulación en el mercado mediante maniobras de compraventa y transferencia de rodados con la finalidad de dar una apariencia lícita a un origen espurio.
    Los hechos habían sido calificados por el MPF como lavado de activos agravado por ser realizado con habitualidad, y a los imputados se los acusó como miembros de una asociación o banda conformada para la comisión continuada de hechos de esta naturaleza.
    No obstante, el magistrado del tribunal oral había interpretado las maniobras de lavado de activos como operaciones independientes por lo que, al ser consideradas maniobras aisladas, su monto individual no llegaba a los 150 salarios mínimos que exige el artículo 303 del Código Penal que establece las penas para el delito de lavado. De esa forma, optó por una figura atenuada (prevista en el inciso 4 del mismo artículo) que contempla la aplicación de una multa, lo que finalmente derivó en la prescripción de la acción penal.
    La posición del MPF
    «Además de castigar la ley con una pena más dura para el caso de darse los supuestos del inciso 2 a del artículo 303 (habitualidad y como miembro de una banda dedicada a la comisión continuada de hechos de esa índole), lo cierto es que esa habitualidad, que sería demostrada en debate, es la que permite afirmar que las operaciones, las maniobras descriptas como lavado de activos, no pueden ser valoradas de manera autónoma, es decir no puede contemplarse el momento de cada una de las operaciones de manera aislada”, consideró el fiscal.
    De esa forma, sostuvo que correspondía sumar los montos de todas las operaciones relacionadas, un cálculo que superaría el umbral de 150 salarios mínimos vitales y móviles establecido en el artículo 303 del Código Penal, lo que daría lugar a una pena privativa de la libertad. En esta línea, destacó que las pautas de agravamiento y vinculación de maniobras entre sí debían ser objeto de discusión en un juicio oral y público, instancia que resultaba obturada por la resolución de sobreseimientos dictada.
    Al requerir la nulidad de la resolución para que el proceso pudiera continuar hacia la instancia del juicio oral, el fiscal Fioriti sumó que el pronunciamiento invadió cuestiones de política criminal delineadas por la Procuración General de la Nación, afectó el principio acusatorio y los compromisos internacionales asumidos por la República Argentina en la lucha contra el lavado de activos.
    Las maniobras imputadas
    Fioriti recordó que la acusación recaía sobre este grupo de personas, a partir de la confluencia de distintos requerimientos de elevación a juicio, por ser integrantes de una organización que operó en Mar del Plata, al menos desde 2011 y hasta 2019. Según explicó, los acusados habrían desarrollado, en nombre propio o bien a través de personas ficticias y/o jurídicas, operaciones comerciales de forma habitual a través de las cuales habrían puesto en circulación bienes no declarados que habrían sido adquiridos con dinero de origen ilícito. Para ello, habrían utilizado a modo de «pantalla» locales comerciales y la supuesta concesionaria de compra y venta de vehículos automotores no registrada que funcionaría en diversos domicilios.
    Como consecuencia, se advirtió en la investigación que los acusados, en algunos casos, no registraban actividad económica o si en algún momento la registraron, no era acorde con su verdadera capacidad, de acuerdo a lo informado por AFIP. En concreto, la red descubierta se dedicaría, con habitualidad, particularmente a la compra y venta de vehículos, en su mayoría de alta gama, y también de inmuebles, como fachada para blanquear dinero del tráfico de drogas.
    El lavado como delito permanente
    Para el fiscal, más allá del criterio tomado por la resolución, la acción penal tampoco habría prescripto: “El lavado de activos integra la categoría de los llamados delitos permanentes cuya consumación perdura en el tiempo hasta que culmina la acción antijurídica, lo que debería suceder recién con el dictado de una sentencia condenatoria”, sostuvo Fioriti.
    Sostuvo que el delito continuó ejecutándose a pesar de esa incautación de bienes de 2016 dado que hasta la actualidad no se ha logrado recuperar todos los activos involucrados con las maniobras investigadas. En ese sentido, reparó en que algunos continuaron en posesión de los imputados y fueron vendidos a terceros, lo que motivó varios pedidos de restitución como poseedores de buena fe mientras que otros, que se hallaban bajo custodia, desaparecieron.
    La postura del MPF ante Casación 
    “El fraccionamiento de los hechos como conductas aisladas e independientes entre sí, condujo al juez a una irrazonable conclusión a los fines de apreciar el monto real de tales operaciones”, sostuvo el fiscal general Raúl Omar Pleé.
    Marcó que el enfoque del magistrado se apartó del marco fáctico propuesto por el Ministerio Público Fiscal, que «presentó los hechos como parte de una maniobra continuada y organizada de lavado de activos, ejecutada con habitualidad en el seno de una estructura delictiva”. Desde esta perspectiva, Pleé indicó: “el tipo penal aplicable no exige que el monto considerado surja de una única operación, sino que habilita a contemplar la reiteración de conductas, la existencia de una organización común y el destino económico de las maniobras como un todo integrado”.
    A su vez, marcó el contexto en el que se inserta la causa: “un fenómeno criminal complejo, con aristas transversales a otras investigaciones, y que se vincula con la circulación de activos presuntamente provenientes del narcotráfico y otras actividades ilícitas”.
    En este sentido, en línea con lo expresado por Fioriti, indicó: “la respuesta estatal debe ser coherente con los compromisos internacionales asumidos por la República Argentina en el marco de la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, todos ellos instrumentos de jerarquía constitucional». “Tales compromisos imponen la obligación de investigar, juzgar y sancionar eficazmente este tipo de conductas, evitando decisiones que frustren, en forma prematura y sin análisis exhaustivo, el juzgamiento de los hechos”, agregó
    La resolución de la sala I
    “La plataforma fáctica descripta en los requerimientos acusatorios pone de manifiesto múltiples maniobras de lavado enmarcadas dentro de un plan delictivo global, continuado y organizado, regidas por un mismo designio criminal, de dar apariencia lícita a fondos presuntamente espurios”, indicó Javier Carbajo, quien encabezó la resolución con su voto.
    “Cuando la letra de la ley es clara y no exige esfuerzo de interpretación, debe ser aplicada directamente sin atender a otras consideraciones  Por consiguiente, la decisión cuestionada, al fraccionar cada operación de lavado de activos como si fueran hechos independientes, se apartó de la base fáctica delineada por el acusador público, de la letra de la ley y de las circunstancias del caso, y condujo a la forzada conclusión de apreciar el caso bajo el supuesto del artículo 303 inciso 4º del mismo texto, según la ley 27.739”, explicó.
    “En suma, la decisión bajo examen no puede ser calificada como un acto jurisdiccional válido, en los términos fijados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la materia”, determinó Carbajo.
    Por su parte, Gustavo Hornos reparó en que los hechos imputados constituyen el delito de lavado de activos. “Se trata de un ilícito pluriofensivo, cuya afectación excede con amplitud el patrimonio individual o el interés de una víctima concreta, y que compromete bienes jurídicos de naturaleza colectiva, vinculados al orden socioeconómico, la estabilidad del sistema financiero y la confianza pública”, remarcó.
    En este sentido, recordó que en otras resoluciones ya se expidió sobre la lesividad del lavado y que “no se agota en la incorporación de activos de origen delictivo al circuito formal, sino que consolida económicamente el delito precedente, tornándolo eficaz y rentable”. Marcó que esa condición ha sido destacada por los organismos internacionales de los que la Argentina es parte como el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional sobre el Lavado de Activos) o a nivel regional el GAFISUD (Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica), que emiten recomendaciones y protocolos para combatirlo. Por su parte, Diego Barroetaveña adhirió a lo expuesto por sus colegas.

  • La Fragata Libertad y una nueva misión cargada de historias a bordo: «En el mar, el barco es la única esperanza»

    La Fragata Libertad y una nueva misión cargada de historias a bordo: «En el mar, el barco es la única esperanza»

    Amarrada en el puerto, con las velas recogidas, la Fragata ARA Libertad parece detenida. Pero no. En cubierta hay movimiento constante; en las escaleras angostas y empinadas se cruzan tripulantes; en cada sector alguien trabaja sin pausa. El barco todavía no navega, pero el viaje, de algún modo, ya empezó.En pocos días zarpará para un nuevo viaje de instrucción, el 54°, en una travesía de más de cinco meses que marca el tramo final en la formación de los guardiamarinas. A bordo irán más de 250 personas que llegan de norte a sur y de este a oeste del país, llenos de sueños, de ganas y de orgullo: desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde la costa atlántica hasta el oeste cuyano. Entre ellos, Ángelo Carballo, de Misiones; Álvaro Gutiérrez, de Ledesma, Jujuy; Ayelén Borges, de San Juan; Sara Noroña, de Ushuaia; y Brenda Núñez, de Mar del Plata. Una geografía entera reunida, con historias distintas que hoy se cruzan en un mismo barco a punto de zarpar.La misión, explica el comandante Jorge Cáceres, es clara: “formar a los guardiamarinas”. Que asuman tareas reales —guardias de navegación, de puente de comando, puestos de responsabilidad— y que, al mismo tiempo, representen al país. “La Fragata es una embajadora”, dice.Él mismo atravesó ese recorrido. Hizo su viaje de instrucción en 1998 como guardiamarina, volvió en 2017 como jefe de cubierta y hoy está al mando. Cuando se le pregunta por el joven que empezó la carrera y el hombre que es ahora, no contesta enseguida. Se toma unos segundos para manejar la emoción. Después habla del mismo sentimiento de entonces, de su vínculo con el mar y de una vocación que se sostuvo en el tiempo. “Nunca imaginé que iba a estar acá de comandante. Creo que para nosotros es uno de los sueños más grandes”.Para Brenda Núñez (22), guardiamarina en comisión, todo empezó mucho antes, en su infancia en Mar del Plata. “Desde chica fui fanática del mar y veía la Fragata en el puerto”, cuenta. “La veía y pensaba: qué buque inmenso, sería un honor estar ahí”.El comandante de la Fragata ARA Libertad, Jorge Gabriel Cáceres, en cubierta, días antes de iniciar un nuevo viaje de instrucción. Foto: Fernando de la Orden.No era una idea pasajera. Ingresó a la Armada en 2022 y hoy transita el tramo final de una formación de cuatro años que culmina con este viaje. “Arranqué la carrera justamente porque sabía lo que era la Fragata Libertad. Tuve la oportunidad de recorrerla como civil y eso me había llamado muchísimo la atención”, dice.Como ella, muchos de los que hoy están a bordo conocieron primero a la Fragata desde afuera. La vieron en un puerto, la recorrieron como visitantes o escucharon hablar de sus viajes. Para varios, ese primer contacto fue el que terminó marcando el rumbo. Pero estar a bordo en la Fragata no es casual: es el resultado de años de decisión, de disciplina y de una elección que, en muchos casos, empezó mucho antes de ingresar a la Armada.Entre esas dos historias —la del comandante que llegó a ese lugar después de décadas y la de Brenda, como la de tantos otros que recién empiezan— se mueve la vida a bordo. Y es ahí donde empieza, de verdad, el viaje.La vida a bordoDesde afuera, la Fragata Libertad se ve imponente. La proa, con su mascarón —la figura de una mujer que avanza sobre el río—, marca el rumbo, mientras los mástiles y los cabos se recortan contra el cielo. Pero alcanza con bajar una de las escaleras para que todo cambie. La luz del día queda afuera, el viento se apaga, y aparece otra vida.El barco se organiza en sectores. Hacia popa, los espacios de oficiales; hacia proa, los de suboficiales; en el centro, los guardiamarinas, ubicados ahí por una cuestión de estabilidad: es la zona donde el movimiento se siente menos y donde pueden concentrarse mejor en su formación.En ese sector se distribuyen los dormitorios: cuchetas de tres niveles, lockers individuales, baños y espacios compartidos. De un lado, el sector masculino; del otro, el femenino. También tienen su propio salón: un espacio amplio, donde la madera es protagonista, con sillones verdes y mesas largas. Es comedor, aula y lugar de recreación al mismo tiempo.Guardiamarinas en comisión, en el tramo final de su formación, en uno de los espacios comunes de la Fragata donde estudian, descansan y comparten la vida a bordo. Foto: Fernando de la Orden.Ahí transcurre buena parte de su vida a bordo. “Estar acá es el resultado de cuatro años de esfuerzo”, dice Ángelo Carballo (22), guardiamarina en comisión. Va a pasar su cumpleaños en navegación y lo cuenta con entusiasmo. Habla del orgullo de sus padres, de lo que significa para su familia verlo ahí y de todo lo que implicó llegar hasta este momento.La rutina de los 45 guardiamarinas a bordo mezcla formación, trabajo y convivencia. “Requiere disciplina, pero también mucha camaradería”, dice Brenda Núñez.Más allá, en el área de sanidad, varias oficiales y suboficiales trabajan en silencio. Ordenan insumos, revisan equipos, acomodan medicación. Hay un consultorio odontológico y una sala preparada para intervenciones quirúrgicas. Todo está listo para atender a una tripulación que pasará varios meses en navegación.“Viajar en la Fragata y ofrecer mis servicios es un orgullo y una responsabilidad, porque representamos al país en cada puerto extranjero”, dice Ayelén Borges (33), cabo principal de sanidad, enfermera, oriunda de San Juan. “No es solo el trabajo médico, también es cómo uno se muestra afuera”.Ayelén Borges, cabo principal de sanidad, en el área médica de la Fragata, donde se preparan para asistir a la tripulación durante los meses de navegación. Foto: Fernando de la Orden.La organización también se ve en lo cotidiano. Bajo cubierta, hay dos cocinas que funcionan de manera permanente para abastecer a toda la tripulación durante la navegación.Al volver a la cubierta por otra de las escaleras, la actividad no se detiene. El ritmo es constante: se escuchan pasos, órdenes, herramientas en movimiento. Algunos pulen los bronces hasta que brillan; otros supervisan, corrigen, ordenan. “Es parte del día a día. Todo tiene que estar en condiciones”, explica Álvaro Gutiérrez (22), cabo segundo, oriundo de Jujuy.“La Fragata es un emblema para nosotros, es una embajadora de nuestros mares”, dice. Y después agrega: “Estar en mar abierto, en la nada, y que el barco sea la única esperanza. Y que tus compañeros sean la familia. Son los que te levantan día a día”.Álvaro Gutiérrez, cabo segundo oriundo de Jujuy, en cubierta, donde realiza tareas de mantenimiento y forma parte de la vida diaria a bordo. Foto: Fernando de la Orden.Más abajo, otra vez por las escaleras, la Fragata cambia de nuevo. En la sala de máquinas, el trabajo es otro: más técnico, más exigente. Sara Noroña (25), cabo segundo maquinista, oriunda de Ushuaia, forma parte de ese sector.“Lo mío son las máquinas”, dice. Es una de las pocas mujeres maquinistas a bordo, no más de cinco en todo el barco. “Siempre tuve el sueño de estar en la Fragata. Mi hermano, que también es de mar, estuvo acá y me motivó mucho. Hoy estoy muy contenta de estar”, cuenta.Pero no todo es entusiasmo. “Lo más difícil es la familia. No es lo mismo estar lejos en tierra que en el medio del mar”. Aun así, eligió ese camino: el esfuerzo, dice, es parte de lo que implica estar ahí.Sara Noroña, cabo segundo maquinista, en la sala de máquinas, uno de los sectores más técnicos y exigentes del buque. Foto: Fernando de la Orden.Aunque oficiales, suboficiales y guardiamarinas tienen funciones y espacios distintos, los cruces son constantes: en los pasillos, en las guardias, en los momentos de descanso. La Fragata funciona como una pequeña ciudad en movimiento, donde todos dependen de todos, en una convivencia marcada por la disciplina, el compañerismo y una misma vocación por el mar.El viaje y la historia de la FragataEl próximo 11 de abril, la Fragata ARA Libertad zarpará desde el puerto de Buenos Aires para iniciar su 54° viaje de instrucción. Durante 161 días recorrerá nueve puertos en cinco países y navegará cerca de 16.000 millas náuticas (29.632 kilómetros). La primera escala será en Fortaleza, Brasil, y luego continuará hacia Estados Unidos, donde visitará New Orleans, Norfolk, Baltimore, New York y Boston, en el marco de las celebraciones por los 250 años de su independencia. El itinerario seguirá por Kingston (Jamaica), San Juan de Puerto Rico y Río de Janeiro, antes de regresar al país.A bordo viajarán más de 250 personas, entre oficiales, suboficiales y los 45 guardiamarinas en comisión que completarán allí su formación. Como buque escuela, la Fragata combina instrucción y representación: mientras los futuros oficiales asumen tareas reales de navegación, el barco actúa como embajadora argentina en cada puerto.Construida en el Astillero Río Santiago y botada en 1963, la Fragata Libertad es uno de los veleros más grandes y reconocidos del mundo. Mide 104 metros de eslora, cuenta con tres mástiles y 27 velas, y su mascarón de proa —una figura femenina que representa a la República— es uno de sus símbolos más característicos. A lo largo de su historia, obtuvo récords de navegación y premios internacionales como la “Boston Teapot”, consolidándose como una de las grandes embajadoras del país en el mar.En pocos días, la Fragata ARA Libertad soltará amarras y dejará el puerto para volver al mar. Entonces, lo que hoy es preparación se convertirá en travesía.Amarrada y con las velas recogidas, la Fragata ARA Libertad se prepara para zarpar en una travesía de más de cinco meses. Foto: Fernando de la Orden A bordo, cada uno iniciará su propio viaje. Para algunos será el primero; para otros, como el comandante, una nueva vuelta sobre una historia que empezó hace años. Afuera, el océano abierto. Adentro, una vida en común sostenida por la disciplina, el compañerismo y una misma vocación.Para quienes eligen esta vida, la libertad no es una idea abstracta: está en el mar, en el viento que empuja las velas, en esa forma de avanzar durante días sin tocar tierra. Y pocas cosas la representan mejor que este buque.Y mientras el viento vuelva a tensar las velas, la Fragata seguirá haciendo lo que hace desde hace más de seis décadas: formar marinos, representar al país y, sobre todo, poner en movimiento esas historias que, como el mar, van y vienen.Maestría Clarín / Universidad de San Andrés

  • Alerta naranja: un fuerte temporal dejó barrios de Mar del Plata bajo el agua y se espera más lluvia y viento

    Alerta naranja: un fuerte temporal dejó barrios de Mar del Plata bajo el agua y se espera más lluvia y viento

    Alerta naranja: un fuerte temporal dejó barrios de Mar del Plata bajo el agua y se espera más lluvia y viento

    El aviso del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se conoció pasado el mediodía de este martes y era a corto plazo, y a corto plazo también ocurrió un temporal de lluvia que en tan solo minutos y con fuertes chaparrones, anegó distintos sectores de la ciudad. No se registraron evacuados.El episodio ocurrió en el marco de un alerta naranja emitido por el SMN, por lo que las condiciones climáticas -abundante caída de agua, vientos y ocasional caída de granizo- se prolongarán al menos hasta la mañana de este miércoles.El termómetro supero los 27° pasado el mediodía cuando se dio a conocer el aviso a corto plazo. Tres horas después, el cielo se cubrió gris plomo desde la zona sur de la ciudad, donde se descargó con más fuerza.El puerto, como cada vez que llueve con intensidad, volvió a mostrar calles inundadas. En algunos sectores, zonas de Bermejo e Irala, y calle Hernandarias, el agua llegó a ingresar a comercios.También zonas residenciales como Güemes y Garay o Córdoba y Azcuenaga, en el barrio Chauvín, se vieron afectadas.El alerta naranja emitido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) es por tormentas fuertes para este martes, por lo que se espera hasta el final del día y para la madrugada del miércoles abundante caída de agua, intensas ráfagas de viento, ocasional caída de granizo, con actividad eléctrica.Las ráfagas podrían superar los 90 km/h, y estiman valores de precipitación acumulada entre 70 y 100 milímetros, los que podrían ser superados de forma puntual.Desde el área de Defensa Civil de la Municipalidad de General Pueyrredón no informaron evacuados, y recordaron que ante cualquier emergencia provocada por las inclemencias climáticas, están habilitados los números de Defensa Civil (103) y SAME (107).Más al sur de la provincia de Buenos Aires, en el partido de Tornquist, en la zona de Sierra de la Ventana cayeron más de 120 milímetros de lluvia desde la madrugada en el marco del alerta naranja, por lo que hubo evacuaciones, puentes desbordados y casas inundadas.Personal de Defensa Civil debió actuar toda la mañana y cerraron el tránsito por la presencia de agua sobre el puente carretero.