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  • Mauro Díaz y el sueño del retiro en el Lobo

    Mauro Díaz y el sueño del retiro en el Lobo

    Mauro Díaz y el sueño del retiro en el Lobo

    Mauro Díaz y su último baile: Quiere retirarse en el club donde jugó su padre y ayudar a niños de su pueblo

    Mauro Díaz termina contrato con Universidad Católica en diciembre. Su deseo es regresar a Gimnasia de Entre Ríos, el club de su pueblo, para retirarse y luego trabajar en el complejo deportivo que construyó para abrirles las puertas del deporte a niños de escasos recursos.
    A Mauro Díaz le cuesta cada vez más recuperarse después de un partido. A los 35 años, el cuerpo le recuerda cosas que antes podía ignorar: dolores que no estaban, esfuerzos que ahora necesitan ser dosificados y recuperaciones que tardan. Pero hay algo que no ha cambiado. Todavía quiere competir.
    Lo que sí cambió es la manera de vivir el fútbol. «Hoy llego a mi casa y tengo a mi hija y me hace olvidar de eso». Ya no se lleva a casa la preocupación de si jugó bien o mal como lo hacía cuando tenía 20 años. La familia ocupa otro lugar, por lo que es consciente de que debe disfrutar de lo que queda.
    Y lo que queda, al menos por ahora, tiene fecha de vencimiento. El mediocampista termina su contrato con Universidad Católica en diciembre de 2026 y ya piensa en que este pueda ser su último año como futbolista profesional en Ecuador.
    Después aparece una posibilidad que tiene muchos más condimentos emocionales que deportivos: regresar a Argentina y jugar en Gimnasia de Entre Ríos, el club de su pueblo, que está en tercera categoría.
    Es el club donde jugó su padre y donde puso punto final a su carrera. También es el lugar en el que comenzó una historia que lo llevó mucho más lejos de lo que aquel niño que empezó a jugar fútbol en Entre Ríos imaginó. «Me gustaría retirarme allí».
    No habla de una transferencia, de un último gran contrato ni de una despedida multitudinaria. Habla de volver a casa. «Es un sueño que tengo de chico», dice emocionado en una entrevista con PRIMICIAS.
    El fútbol que lo obligó a crecer
    Díaz tenía apenas 13 años cuando dejó su casa para perseguir el sueño de convertirse en futbolista. Se fue a vivir lejos de su familia, en una experiencia similar a la que muchos jóvenes atraviesan cuando ingresan a las divisiones formativas de un club. River Plate fue su casa en sus inicios.
    A los 17 años debutó en el fútbol profesional y a los 19 le tocó vivir uno de los episodios más duros de la historia reciente del club ‘Millonario’: el descenso de 2011.
    La presión fue enorme y, pese a su corta edad, afrontó las mismas críticas y exigencias que el resto del plantel. Junto a varios de sus compañeros quedaron expuestos en medio de una crisis institucional y deportiva que a la final marcó sus carreras.
    Díaz reconoce que le habría gustado vivir aquella etapa de otra manera. Pero, con el paso de los años, dejó de verla solamente como una herida y la convirtió en aprendizaje.
    En River también encontró a algunos de los referentes que influyeron en su forma de acompañar a los futbolistas más jóvenes. Recuerda especialmente a Marcelo Gallardo y Ariel Ortega, además de otros compañeros que se acercaban a los chicos para aconsejarlos.
    Uno de los mensajes que más tiene presente no tenía que ver con el fútbol. Era aprender a cuidar lo que se ganaba. Comprar una casa. Ayudar a la familia. Pensar en el futuro antes que en el auto o en los gastos que llegan cuando un joven futbolista comienza a ganar dinero.
    Hoy, Díaz repite esos consejos con los jugadores más jóvenes de Universidad Católica. Les dice que piensen más allá de la cancha. Que se cuiden. Que entrenen un poco más. Que no gasten todo lo que ganan. Que inviertan en algo que pueda acompañarlos cuando el fútbol termine.
    Sus planes después del retiro
    Mauro sabe que el retiro puede ser complicado. Ha visto de cerca lo que puede generar el final de una carrera en un futbolista. No olvida el caso de compañeros que atravesaron momentos difíciles cuando dejaron de jugar y admite que todavía se pregunta cómo reaccionará él cuando llegue su turno.
    Por eso hay algo que aparece una y otra vez cuando habla del futuro: la familia. Le gustaría volver a Argentina. Que su hija crezca cerca de sus primos y de sus abuelos. Que ella pueda compartir más tiempo con su familia. Y también regresar al pueblo que los vio nacer.
    El deportista construyó un complejo deportivo en la entrada de su ciudad. Hay una cancha de fútbol, una de pádel, gimnasio y piscina. Sus padres ya trabajan allí y él está estudiando el curso para convertirse en entrenador.
    Pero su proyecto no termina en tener un complejo deportivo. Quiere abrir una escuela gratuita para niños. Y detrás de esa idea hay una historia personal.
    Cuando era pequeño, sus padres trabajaban y no siempre podían llevarlo a los entrenamientos. Fue entonces cuando apareció una persona que ni siquiera pertenecía a su entorno. Lo veía en la casa de su abuela y lo llevaba a entrenar. Ahora, Díaz quiere que todos los niños de su pueblo reciban ese aprendizaje.
    El complejo está ubicado lejos del centro de la ciudad, cerca de barrios humildes donde muchos niños no tienen la posibilidad de trasladarse hasta los clubes o pagar las cuotas que les permitan entrenar. Su intención es abrirles las puertas y, sobre todo, evitar que el dinero sea un impedimento.
    Que puedan entrenar. Que aprendan. Que tengan un lugar donde pasar el tiempo. Que puedan imaginar que también ellos tienen una oportunidad. Es, en cierta forma, la oportunidad que alguien le dio a él.
    El último partido todavía no llega
    En Universidad Católica ha encontrado un lugar en el que puede aportar desde la experiencia. Y también desde el juego, aunque ya no persigue cada pelota de la misma manera ni realiza esfuerzos solamente porque puede hacerlos.
    Aprendió a jugar de otra forma. Ahora busca el espacio en lugar de correr detrás del balón. Si la pelota va hacia un lado, intenta aparecer en el otro. Espera. Lee. Piensa. Recibe con tiempo y espacio para encontrar a sus compañeros.
    Después de pasar por diferentes países, Díaz define al fútbol ecuatoriano como físico, con jugadores fuertes y rápidos. Cree que la liga local ha crecido y que la presencia cada vez mayor de futbolistas ecuatorianos en Europa es una señal de ese progreso.
    En Universidad Católica, mientras tanto, siente que el club sigue creciendo. El argentino reconoce que el plantel puede ser corto para una temporada larga, pero también mira hacia abajo y encuentra a los jóvenes de las divisiones inferiores como el futuro de la institución.
    A largo plazo se imagina en el complejo deportivo de su pueblo, rodeado de niños y enseñándoles lo que aprendió durante más de dos décadas de carrera. Dice que hoy se ve más trabajando con ellos que dirigiendo a un equipo profesional, aunque tampoco cierra completamente esa puerta.
    El fútbol, después de todo, le dio casi todo lo que tiene. Le permitió salir de su pueblo a los 13 años, llegar a River, jugar en distintos países y construir una carrera que lo llevó por Chile, Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos y Ecuador. También le dejó dolores, sacrificios, mudanzas y momentos difíciles.
    Fuente https://www.primicias.ec/deportes/eldeportequequeremos/perfiles-entrevistas/mauro-diaz-retiro-futbol-profesional-proyecto-complejo-deportivo-argentina-132353/

  • De Leandro Paredes a Luis Suárez y el codazo de Mauro Tassotti: las sanciones más duras en la historia de los Mundiales

    De Leandro Paredes a Luis Suárez y el codazo de Mauro Tassotti: las sanciones más duras en la historia de los Mundiales

    La sanción impuesta este viernes por la FIFA a Leandro Paredes, quien fue suspendido por 10 partidos debido a su participación en los incidentes ocurridos tras la final de la Copa del Mundo entre Argentina y España en el MetLife Stadium de East Rutherford, generó impacto por la severidad de la pena. Sin embargo, no es la única sanción de tal magnitud en la historia de los Mundiales.

    En México 1986, en su debut en un Mundial, Irak perdió sus tres partidos del grupo B frente a Paraguay (1-0), Bélgica (2-1) y el seleccionado anfitrión (1-0). No obstante, no fue por sus resultados que el equipo asiático quedó en la historia, sino porque uno de sus jugadores, el defensa central Samir Shaker, recibió la sanción más dura aplicada en ese certamen.
    El incidente que motivó la suspensión ocurrió tras el partido contra Bélgica, disputado el 8 de junio en el estadio Nemesio Díez de Toluca. Visiblemente molestos con el árbitro colombiano Jesús Díaz Palacio, varios futbolistas iraquíes lo recriminaron al finalizar el encuentro. Entre ellos, Shaker escupió al juez. Basándose en el informe arbitral, la Comisión Disciplinaria de la FIFA le impuso una suspensión de un año al defensor.
    En el Mundial de 2014 se registró un episodio similar, sin que mediara tarjeta roja durante el encuentro. El 24 de junio, en la última fecha del grupo D, Uruguay venció 1-0 a Italia en la Arena das Dunas de Natal. A los 79 minutos, el delantero Luis Suárez mordió en el hombro izquierdo al defensor Giorgio Chiellini mientras disputaban el balón dentro del área italiana. El árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez no sancionó la agresión, pues no la advirtió en el momento.
    No obstante, la FIFA actuó de oficio y dos días después suspendió a Suárez por nueve partidos internacionales, dejándolo fuera del Mundial, y lo apartó de toda actividad con su club por cuatro meses. También le impuso una multa de 111.855 dólares. Debido a esta sanción, aunque fue fichado por Barcelona, Suárez debutó oficialmente con el cuadro catalán recién el 25 de octubre de ese año, en un partido contra Real Madrid en el Camp Nou.
    Dos décadas antes del incidente de Suárez, durante el Mundial de Estados Unidos 1994, Mauro Tassotti propinó un violento codazo a Luis Enrique en el partido de cuartos de final que Italia ganó 2-1 a España el 9 de julio en el Foxboro Stadium de Boston. A pesar de que el jugador español sangraba abundantemente debido a una fractura en el tabique nasal, el árbitro húngaro Sándor Puhl no sancionó al defensor italiano en el momento.
    Tassotti aseguró que no actuó con intención: «Fue totalmente casual. Forcejeábamos por el balón y nos dimos con los codos. No me di cuenta de que lo había golpeado en la nariz. Intenté disculparme, pero él estaba furioso y no pude hacerlo». La FIFA, sin embargo, intervino al revisar las imágenes grabadas —una actuación pionera para la época— y suspendió a Tassotti por ocho partidos, lo que lo marginó de las semifinales y la final del torneo, además de aplicarle una multa de 15.500 dólares.
    En el Mundial de Corea del Sur y Japón 2002, el mediocampista portugués João Pinto fue expulsado a los 27 minutos del primer tiempo del partido contra Corea del Sur en el Incheon Munhak Stadium por propinar un fuerte puntapié al surcoreano Ji Sung Park. El árbitro argentino Ángel Sánchez mostró la tarjeta roja, lo que desató una airada protesta de varios jugadores portugueses. En medio del desorden, Pinto golpeó con un puñetazo al árbitro en la zona de las costillas.
    Por esta agresión, la Comisión Disciplinaria de la FIFA suspendió a Pinto durante seis meses de toda actividad deportiva, aunque dos de esos meses quedaron en suspenso. El presidente de la Comisión destacó que se tuvo en cuenta la buena conducta del jugador a nivel nacional e internacional para moderar la severidad de la sanción.
    Además de los Mundiales en sí, las etapas clasificatorias también han registrado sanciones ejemplares. La más dura recayó sobre el arquero chileno Roberto Rojas, quien fue suspendido de por vida por simular una lesión causada por una bengala durante un partido frente a Brasil en el Maracaná, el 3 de septiembre de 1989, por las eliminatorias sudamericanas para Italia 1990.
    Por este incidente, Chile fue excluido de las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos 1994. Asimismo, el entonces entrenador Orlando Aravena fue suspendido de por vida para competencias internacionales, el subcapitán Fernando Astengo recibió una suspensión de cinco años (levantada en diciembre de 1992) y el médico del seleccionado, Daniel Rodríguez, también fue sancionado.