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  • Inédita misión comercial: la carne argentina tendrá su semana en Estados Unidos para impulsar exportaciones

    Inédita misión comercial: la carne argentina tendrá su semana en Estados Unidos para impulsar exportaciones

    La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezó en Casa Rosada un encuentro de trabajo para anunciar la Semana de la Carne Argentina en Estados Unidos, una misión comercial orientada a fortalecer las exportaciones y profundizar la inserción del producto nacional en uno de los mercados más exigentes del mundo.La presentación contó con la participación del canciller Pablo Quirno, el presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, Agustín Tejeda, y el titular del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina, Georges Breitschmitt.La misión, diseñada en conjunto entre la Secretaría General de la Presidencia y PromArgentina, se desarrollará entre el 27 de abril y el 1 de mayo en Filadelfia, Chicago y Los Ángeles, tres plazas estratégicas para el comercio cárnico en Estados Unidos.Durante el encuentro también participaron referentes del sector privado, entre ellos Mario Ravettino; Carlos ,iusech, Hugo Borrell, Martín Costantini, Gustavo Kahl y Nicolás Braun.La agenda incluirá rondas de negocios, encuentros sectoriales y acciones de posicionamiento que buscarán consolidar la reputación internacional de la carne argentina como producto premium. En ese marco, frigoríficos locales se vincularán directamente con importadores, distribuidores y actores clave de la industria cárnica estadounidense.Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es que, por primera vez, PromArgentina organizará una ronda de negocios en el exterior, llevando empresas exportadoras argentinas a interactuar de manera directa con compradores estratégicos en destino, en una apuesta por mejorar la inserción comercial.El contexto acompaña la iniciativa. La reciente habilitación de 80.000 toneladas adicionales sin aranceles al cupo de exportación hacia Estados Unidos abre una ventana de oportunidad para ampliar la participación argentina en ese mercado. Ahora, en total el cupo alcanza las 100.000 toneladas.Esto se da en el marco de un aumento en el valor de las exportaciones en los primeros meses del año. El acumulado entre enero y febrero muestra que las exportaciones de carne bovina refrigerada y congelada alcanzaron unas 102,2 mil toneladas peso producto, por un valor cercano a los 648,9 millones de dólares. En comparación con el mismo período de 2025, los volúmenes exportados crecieron un 3,1%, mientras que el valor obtenido se incrementó un 32,9%.China sigue siendo el principal destino de la carne argentina, con casi el 70% del total. Lo siguen Israel y Estados Unidos.

  • El día más importante de la misión Artemis II: los astronautas pasaron por el lado oculto de la Luna y rompieron un récord de Apolo 13

    El día más importante de la misión Artemis II: los astronautas pasaron por el lado oculto de la Luna y rompieron un récord de Apolo 13

    El día más importante de la misión Artemis II: los astronautas pasaron por el lado oculto de la Luna y rompieron un récord de Apolo 13

    La misión Artemis II vivió este lunes una jornada histórica. A las 20.02, la nave Orión alcanzó su máximo acercamiento a la Luna y los astronautas a bordo contemplaron partes nunca antes vistas del satélite. Unas horas antes, superaron el récord de distancia de Apolo 13: la tripulación quedó más lejos de la tierra que cualquier otra en la historia.Se tardó más de 50 años y valió la pena. La misión Artemis, con los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, partió el miércoles 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy. El viaje tiene una duración de diez días y estaba programado que este lunes fuera el día más importante de toda la misión de la NASA.La trasmisión oficial de la agencia espacial comenzó a las 14, con comentarios tanto de astronautas a bordo de la nave espacial como de expertos en el centro de Control de Misión en Houston, Texas. Sin embargo, a las 14.56 (hora argentina) se vivió un momento emotivo e histórico.La nave Orion giró alrededor de la Luna y alcanzó una distancia récord de 406.772 kilómetros de la Tierra. Así superó por 6.601 kilómetros el récord de distancia de 1972 establecido por el Apolo 13. Estos astronautas se adentraron en el espacio cómo nunca antes y fueron testigos de la cara oculta de la Luna, algo que lograron muy pocos seres humanos.»Al superar la distancia que los humanos jamás han recorrido desde la Tierra, honramos los extraordinarios esfuerzos y hazañas de nuestros predecesores en la exploración espacial… Pero, sobre todo, elegimos este momento para desafiar a esta generación y a la siguiente, para asegurarnos de que este récord no perdure», dijo sobre la hazaña Jeremy Hansen, astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA). Así se veía la Tierra después desde la nave Orion, después de pasar por el lado oculto de la Luna. Luego de batir el récord, la tripulación se tomó un momento para nombrar algunos cráteres en la Luna y señalaron que pudieron verlos a simple vista. A las 15.45 arrancó el período de observación lunar. Todas las ventanas de la nave espacial apuntaron hacia el satélite natural y la tripulación se encontró lo suficientemente cerca de la Luna para poder realizar observaciones científicas relevantes.Los tripulantes de la nave propusieron llamar «Carroll» a un cráter sin nombre en homenaje a la esposa fallecida del comandante Reid Wiseman. En ese momento, los cuatro se abrazaron muy emocionados.Además, la sonda Integrity capturó una imagen inédita de la Cuenca Orientale, el cráter oscuro y anillado de 965 kilómetros de ancho situado cerca del centro de la superficie lunar que solo se puede ver de forma parcial desde la Tierra. El comandante Reid Wiseman lo describió como «tridimensional» e «increíblemente dinámico».

    Luego, hubo un período de 40 minutos entre las 19.44 y 20.25, en el que se perdió la comunicación con la nave ya que los astronautas pasaron detrás de la Luna. No se trató de una falla técnica ni una emergencia: simplemente la Luna se interpuso entre la nave Orión y las antenas de la Red de Espacio Profundo (DSN), el sistema de comunicaciones terrestres de la agencia espacial estadounidense. Según explicó la NASA, durante ese período, la roca del satélite bloqueó físicamente las señales de radio entre la nave y el centro de control en Houston.A las 19.43, Artemis II desapareció detrás de la cara oculta de la Luna y las comunicaciones con la NASA se interrumpieron por completo. Antes de perder el contacto, el piloto Victor Glover dejó un mensaje: «Seguiremos sintiendo su amor desde la Tierra, y a todos ustedes allá abajo en la Tierra, los queremos desde la Luna». «Nos vemos del otro lado»; fue la respuesta de la estación espacial estadounidense. Sin embargo, el momento más esperado fue a las 20.02 (hora argentina) durante el apagón, cuando la misión Artemis II alcanzó el punto de mayor acercamiento a la Luna, a 6.500 kilómetros de distancia de la superficie lunar. La transmisión regresó a los 50 minutos cuando Houston volvió a escuchar las voces de los tripulantes. «Es un gusto volver a estar en comunicación con ustedes. Asía, Africa, Oceanía estamos viéndolos a ustedes. Estamos agradecidos de escucharlos. Exploraremos, construiremos, visitaremos de nuevo… pero sobre todo eligiremos la tierra y nos eligiremos a nosotros. Estamos de camino en regreso a la Tierra», dijo Christina Koch al volver la comunicación. Un mensaje que emocionó a todos. La misión Artemis II ya comienzó el regreso a la Tierra, programado para el 10 de abril. Artemis II has reached its maximum distance from Earth.On the far side of the Moon, 252,756 miles away, Reid, Victor, Christina, and Jeremy have now traveled farther from Earth than any humans in history and now begin their journey home. Before they left, they said they hoped…— NASA Administrator Jared Isaacman (@NASAAdmin) April 6, 2026

    La cara oculta de la Luna Los tripulantes se colocaron en las ventanas de la nave con cámaras en mano y capturaron las primeras imágenes. “Es increíble ver este lado de la Luna”, declaró Christina Koch, la primera astronauta mujer en orbitar la Luna.Y agregó: «Podemos ver la Luna y la Tierra al mismo tiempo en este momento. Es interesante porque la Tierra se ve mucho más brillante».Además, los astronautas afirmaron que la parte no visible del satélite desde la Tierra tiene una corteza más gruesa, más cráteres y menos mares lunares. Además, Christina Koch explicó que tiene varios cráteres pequeños que «parecen una pantalla de lámpara con diminutos agujeros».La Luna desde la ventanilla de la nave Orion.Horas antes, la NASA mostró una fotografía en su página oficial de la cara visible de la Luna captada por la tripulación de la misión Artemis II. En la imagen se ve a la Luna al revés, con su Polo Sur apuntando hacia arriba y una vista completa de su cuenca Oriental, la cual nunca antes fue vista por el ser humano.»Esta misión marca la primera vez que toda la cuenca ha sido vista por ojos humanos», dijo la NASA. El enorme cráter, que se asemeja a una diana (una superficie en la que hay dibujadas varias circunferencias concéntricas), ya había sido fotografiado anteriormente por cámaras en órbita. Si bien muchos la llaman la «cara oscura» de la Luna, esto es incorrecto. Aunque desde la Tierra siempre vemos la misma parte, todas las caras del gran satélite están iluminadas por el Sol, durante periodos de tiempo iguales.Esto ocurre porque la Luna tarda en dar una vuelta sobre sí misma el mismo tiempo que demora en girar alrededor de la Tierra, por lo que hace que el satélite siempre nos muestre la misma cara y esconda a una de ellas. Los astronautas recibieron formación en geología para poder fotografiar y describir los rasgos lunares, incluidos antiguos flujos de lava y cráteres de impacto.Fotografía tomada de la cuenta oficial de la NASA en X @NASA que muestra la cara visible de la Luna.»El terminador es lo más impactante que vi hasta ahora» Los astronautas de la misión pudieron ver la Tierra y la Luna desde la misma ventana. La Luna estuvo en su fase gibosa, es decir: iluminada más de la mitad, pero menos del 100% de su superficie fue visible.El piloto Victor Glover expresó que el terminador (terminator, en inglés, o línea terminadora), la división natural entre el día y la noche en la Tierra o la Luna, fue «lo más impactante» que vio hasta el momento. “Hay tanta magia en el terminador, en las islas de luz, en los valles que parecen agujeros negros. Si pisaras alguno de esos caerías directamente al centro de la luna. Es visualmente fascinante», expresó en aquel momento.

  • El microsatélite argentino Atenea  completó con éxito su misión en Artemis II y aportó datos clave para futuras misiones

    El microsatélite argentino Atenea completó con éxito su misión en Artemis II y aportó datos clave para futuras misiones

    El microsatélite argentino Atenea completó con éxito su misión en Artemis II y aportó datos clave para futuras misiones

    Atenea, el microsatélite argentino completó con éxito su misión con Artemis II de la NASA y aportó datos clave para futuras misiones, según anticiparon desde la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). «El trabajo de Atenea finalizó con éxito», detallaron en el comunicado dado a conocer en las últimas horas, tras cumplirse las 20 horas previstas de operación en el espacio profundo: transmitió correctamente los datos programados hacia las estaciones terrestres. Datos que fueron recibidos por las estaciones preparadas en Córdoba y Tierra del Fuego, y de manera coordinada entre las estaciones terrestres argentinas y los equipos internacionales que participan del programa Artemis.Así, el cubesat desarrollado en el país cumplió su vida útil: emitió los datos que fueron recibidos sin inconveniente en las estaciones terrestres. Y a las las 20:42 horas concluyó sus operaciones.Según detallaron desde el ente gubernamental, el cubesat formó parte de la misión Artemis II como carga secundaria y mientras estuvo operativa logró enviar telemetría sobre su funcionamiento en condiciones extremas hacia las estaciones designadas en Córdoba y Tierra del Fuego. Entre sus principales tareas Atenea se encargó de la medición de niveles de radiación desde la órbita baja terrestre hasta regiones más alejadas, así como la evaluación del comportamiento de componentes electrónicos sometidos a ambientes de alta exigencia.El proyecto también marcó un hito para la actividad espacial argentina. El microsatélite argentino se convirtió en el satélite nacional que alcanzó la mayor distancia respecto de la Tierra. La primera señal fue recibida a más de 40.000 kilómetros de distancia, mientras que la segunda, superó los 70.000 kilómetros. Todo un récord para el país. De hecho, permitió ensayar comunicaciones a gran escala en un contexto operativo real. Mientras estuvo activa, Atenea probó enlaces de comunicación de largo alcance, validó sistemas electrónicos en entornos de alta radiación, y analizó señales de navegación en altitudes superiores. Según señalaron desde la CONAE, «los datos recolectados serán clave para el desarrollo de futuras misiones con mayor complejidad técnica». Con el cierre de la misión, el satélite dejó resultados concretos en materia de validación tecnológica y experiencia operativa en el espacio profundo.Si bien el proyecto estuvo liderado por la CONAE, también participaron de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa argentina VENG S.A.»Un hito en materia espacial para Argentina», celebraron desde el Gobierno de MileiDesde el Gobierno consideraron que este hecho representó “un hito en materia espacial de la República Argentina”, que “consolida la cooperación de nuestro país con Estados Unidos y la comunidad internacional de primer nivel en este tipo de actividades”.A través de un comunicado de la Oficina del Presidente, el Gobierno expresó: “Argentina vuelve a ser parte del concierto de las Naciones que hacen historia y esto no es casualidad. Es el resultado de un cambio de paradigma impulsado por el Presidente Javier Milei, quien marcó un rumbo claro de inserción global y de excelencia. Hoy el mundo nos elige por nuestra confiabilidad, seguridad y vanguardia tecnológica”, culminaron.

  • La Fragata Libertad y una nueva misión cargada de historias a bordo: «En el mar, el barco es la única esperanza»

    La Fragata Libertad y una nueva misión cargada de historias a bordo: «En el mar, el barco es la única esperanza»

    Amarrada en el puerto, con las velas recogidas, la Fragata ARA Libertad parece detenida. Pero no. En cubierta hay movimiento constante; en las escaleras angostas y empinadas se cruzan tripulantes; en cada sector alguien trabaja sin pausa. El barco todavía no navega, pero el viaje, de algún modo, ya empezó.En pocos días zarpará para un nuevo viaje de instrucción, el 54°, en una travesía de más de cinco meses que marca el tramo final en la formación de los guardiamarinas. A bordo irán más de 250 personas que llegan de norte a sur y de este a oeste del país, llenos de sueños, de ganas y de orgullo: desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, desde la costa atlántica hasta el oeste cuyano. Entre ellos, Ángelo Carballo, de Misiones; Álvaro Gutiérrez, de Ledesma, Jujuy; Ayelén Borges, de San Juan; Sara Noroña, de Ushuaia; y Brenda Núñez, de Mar del Plata. Una geografía entera reunida, con historias distintas que hoy se cruzan en un mismo barco a punto de zarpar.La misión, explica el comandante Jorge Cáceres, es clara: “formar a los guardiamarinas”. Que asuman tareas reales —guardias de navegación, de puente de comando, puestos de responsabilidad— y que, al mismo tiempo, representen al país. “La Fragata es una embajadora”, dice.Él mismo atravesó ese recorrido. Hizo su viaje de instrucción en 1998 como guardiamarina, volvió en 2017 como jefe de cubierta y hoy está al mando. Cuando se le pregunta por el joven que empezó la carrera y el hombre que es ahora, no contesta enseguida. Se toma unos segundos para manejar la emoción. Después habla del mismo sentimiento de entonces, de su vínculo con el mar y de una vocación que se sostuvo en el tiempo. “Nunca imaginé que iba a estar acá de comandante. Creo que para nosotros es uno de los sueños más grandes”.Para Brenda Núñez (22), guardiamarina en comisión, todo empezó mucho antes, en su infancia en Mar del Plata. “Desde chica fui fanática del mar y veía la Fragata en el puerto”, cuenta. “La veía y pensaba: qué buque inmenso, sería un honor estar ahí”.El comandante de la Fragata ARA Libertad, Jorge Gabriel Cáceres, en cubierta, días antes de iniciar un nuevo viaje de instrucción. Foto: Fernando de la Orden.No era una idea pasajera. Ingresó a la Armada en 2022 y hoy transita el tramo final de una formación de cuatro años que culmina con este viaje. “Arranqué la carrera justamente porque sabía lo que era la Fragata Libertad. Tuve la oportunidad de recorrerla como civil y eso me había llamado muchísimo la atención”, dice.Como ella, muchos de los que hoy están a bordo conocieron primero a la Fragata desde afuera. La vieron en un puerto, la recorrieron como visitantes o escucharon hablar de sus viajes. Para varios, ese primer contacto fue el que terminó marcando el rumbo. Pero estar a bordo en la Fragata no es casual: es el resultado de años de decisión, de disciplina y de una elección que, en muchos casos, empezó mucho antes de ingresar a la Armada.Entre esas dos historias —la del comandante que llegó a ese lugar después de décadas y la de Brenda, como la de tantos otros que recién empiezan— se mueve la vida a bordo. Y es ahí donde empieza, de verdad, el viaje.La vida a bordoDesde afuera, la Fragata Libertad se ve imponente. La proa, con su mascarón —la figura de una mujer que avanza sobre el río—, marca el rumbo, mientras los mástiles y los cabos se recortan contra el cielo. Pero alcanza con bajar una de las escaleras para que todo cambie. La luz del día queda afuera, el viento se apaga, y aparece otra vida.El barco se organiza en sectores. Hacia popa, los espacios de oficiales; hacia proa, los de suboficiales; en el centro, los guardiamarinas, ubicados ahí por una cuestión de estabilidad: es la zona donde el movimiento se siente menos y donde pueden concentrarse mejor en su formación.En ese sector se distribuyen los dormitorios: cuchetas de tres niveles, lockers individuales, baños y espacios compartidos. De un lado, el sector masculino; del otro, el femenino. También tienen su propio salón: un espacio amplio, donde la madera es protagonista, con sillones verdes y mesas largas. Es comedor, aula y lugar de recreación al mismo tiempo.Guardiamarinas en comisión, en el tramo final de su formación, en uno de los espacios comunes de la Fragata donde estudian, descansan y comparten la vida a bordo. Foto: Fernando de la Orden.Ahí transcurre buena parte de su vida a bordo. “Estar acá es el resultado de cuatro años de esfuerzo”, dice Ángelo Carballo (22), guardiamarina en comisión. Va a pasar su cumpleaños en navegación y lo cuenta con entusiasmo. Habla del orgullo de sus padres, de lo que significa para su familia verlo ahí y de todo lo que implicó llegar hasta este momento.La rutina de los 45 guardiamarinas a bordo mezcla formación, trabajo y convivencia. “Requiere disciplina, pero también mucha camaradería”, dice Brenda Núñez.Más allá, en el área de sanidad, varias oficiales y suboficiales trabajan en silencio. Ordenan insumos, revisan equipos, acomodan medicación. Hay un consultorio odontológico y una sala preparada para intervenciones quirúrgicas. Todo está listo para atender a una tripulación que pasará varios meses en navegación.“Viajar en la Fragata y ofrecer mis servicios es un orgullo y una responsabilidad, porque representamos al país en cada puerto extranjero”, dice Ayelén Borges (33), cabo principal de sanidad, enfermera, oriunda de San Juan. “No es solo el trabajo médico, también es cómo uno se muestra afuera”.Ayelén Borges, cabo principal de sanidad, en el área médica de la Fragata, donde se preparan para asistir a la tripulación durante los meses de navegación. Foto: Fernando de la Orden.La organización también se ve en lo cotidiano. Bajo cubierta, hay dos cocinas que funcionan de manera permanente para abastecer a toda la tripulación durante la navegación.Al volver a la cubierta por otra de las escaleras, la actividad no se detiene. El ritmo es constante: se escuchan pasos, órdenes, herramientas en movimiento. Algunos pulen los bronces hasta que brillan; otros supervisan, corrigen, ordenan. “Es parte del día a día. Todo tiene que estar en condiciones”, explica Álvaro Gutiérrez (22), cabo segundo, oriundo de Jujuy.“La Fragata es un emblema para nosotros, es una embajadora de nuestros mares”, dice. Y después agrega: “Estar en mar abierto, en la nada, y que el barco sea la única esperanza. Y que tus compañeros sean la familia. Son los que te levantan día a día”.Álvaro Gutiérrez, cabo segundo oriundo de Jujuy, en cubierta, donde realiza tareas de mantenimiento y forma parte de la vida diaria a bordo. Foto: Fernando de la Orden.Más abajo, otra vez por las escaleras, la Fragata cambia de nuevo. En la sala de máquinas, el trabajo es otro: más técnico, más exigente. Sara Noroña (25), cabo segundo maquinista, oriunda de Ushuaia, forma parte de ese sector.“Lo mío son las máquinas”, dice. Es una de las pocas mujeres maquinistas a bordo, no más de cinco en todo el barco. “Siempre tuve el sueño de estar en la Fragata. Mi hermano, que también es de mar, estuvo acá y me motivó mucho. Hoy estoy muy contenta de estar”, cuenta.Pero no todo es entusiasmo. “Lo más difícil es la familia. No es lo mismo estar lejos en tierra que en el medio del mar”. Aun así, eligió ese camino: el esfuerzo, dice, es parte de lo que implica estar ahí.Sara Noroña, cabo segundo maquinista, en la sala de máquinas, uno de los sectores más técnicos y exigentes del buque. Foto: Fernando de la Orden.Aunque oficiales, suboficiales y guardiamarinas tienen funciones y espacios distintos, los cruces son constantes: en los pasillos, en las guardias, en los momentos de descanso. La Fragata funciona como una pequeña ciudad en movimiento, donde todos dependen de todos, en una convivencia marcada por la disciplina, el compañerismo y una misma vocación por el mar.El viaje y la historia de la FragataEl próximo 11 de abril, la Fragata ARA Libertad zarpará desde el puerto de Buenos Aires para iniciar su 54° viaje de instrucción. Durante 161 días recorrerá nueve puertos en cinco países y navegará cerca de 16.000 millas náuticas (29.632 kilómetros). La primera escala será en Fortaleza, Brasil, y luego continuará hacia Estados Unidos, donde visitará New Orleans, Norfolk, Baltimore, New York y Boston, en el marco de las celebraciones por los 250 años de su independencia. El itinerario seguirá por Kingston (Jamaica), San Juan de Puerto Rico y Río de Janeiro, antes de regresar al país.A bordo viajarán más de 250 personas, entre oficiales, suboficiales y los 45 guardiamarinas en comisión que completarán allí su formación. Como buque escuela, la Fragata combina instrucción y representación: mientras los futuros oficiales asumen tareas reales de navegación, el barco actúa como embajadora argentina en cada puerto.Construida en el Astillero Río Santiago y botada en 1963, la Fragata Libertad es uno de los veleros más grandes y reconocidos del mundo. Mide 104 metros de eslora, cuenta con tres mástiles y 27 velas, y su mascarón de proa —una figura femenina que representa a la República— es uno de sus símbolos más característicos. A lo largo de su historia, obtuvo récords de navegación y premios internacionales como la “Boston Teapot”, consolidándose como una de las grandes embajadoras del país en el mar.En pocos días, la Fragata ARA Libertad soltará amarras y dejará el puerto para volver al mar. Entonces, lo que hoy es preparación se convertirá en travesía.Amarrada y con las velas recogidas, la Fragata ARA Libertad se prepara para zarpar en una travesía de más de cinco meses. Foto: Fernando de la Orden A bordo, cada uno iniciará su propio viaje. Para algunos será el primero; para otros, como el comandante, una nueva vuelta sobre una historia que empezó hace años. Afuera, el océano abierto. Adentro, una vida en común sostenida por la disciplina, el compañerismo y una misma vocación.Para quienes eligen esta vida, la libertad no es una idea abstracta: está en el mar, en el viento que empuja las velas, en esa forma de avanzar durante días sin tocar tierra. Y pocas cosas la representan mejor que este buque.Y mientras el viento vuelva a tensar las velas, la Fragata seguirá haciendo lo que hace desde hace más de seis décadas: formar marinos, representar al país y, sobre todo, poner en movimiento esas historias que, como el mar, van y vienen.Maestría Clarín / Universidad de San Andrés

  • Misión Artemis II: comienza la cuenta regresiva para el histórico retorno a la Luna medio siglo después

    Misión Artemis II: comienza la cuenta regresiva para el histórico retorno a la Luna medio siglo después

    Misión Artemis II: comienza la cuenta regresiva para el histórico retorno a la Luna medio siglo después

    La cuenta regresiva entra en sus horas finales. Este miércoles 1 de abril, si las condiciones técnicas y meteorológicas lo permiten, la NASA intentará lanzar la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Será el primer vuelo tripulado hacia la Luna en más de medio siglo, llevará una astronauta mujer y marcará un paso clave en el plan para volver a enviar humanos a la superficie lunar.El despegue está previsto para las 19:24, hora argentina (18:24 en Florida), desde la plataforma 39B. La agencia espacial estableció una ventana de lanzamiento de dos horas y, en caso de que surjan inconvenientes, ya tiene fechas alternativas en los días siguientes. Como ocurre en este tipo de misiones, cada detalle es monitoreado hasta último momento.Desde temprano, la jornada estará marcada por una secuencia de preparativos que la NASA ya dejó pautada. La cobertura de las operaciones de carga de combustible del cohete SLS comienza a las 8:45 (hora argentina), mientras que la transmisión principal del día de lanzamiento arranca a las 13:50. A las 16:15 está prevista la llegada de la tripulación al centro espacial y, si no hay cambios, el intento de despegue será a las 19:24, dentro de la ventana de dos horas.Cada una de estas instancias dependerá de la evolución del clima y de la revisión final de los sistemas. Si surgiera algún inconveniente, la NASA ya prevé oportunidades alternativas de lanzamiento hasta el 6 de abril.Cómo ver el lanzamiento en vivoEl lanzamiento de Artemis II podrá seguirse en vivo a través de las plataformas oficiales de la NASA. La agencia transmitirá toda la jornada desde su sitio web, con cobertura en tiempo real de cada instancia previa al despegue. La transmisión en video continuará también después, con seguimiento del vuelo y, cuando el ancho de banda lo permita, imágenes desde la cápsula Orion.El cohete SLS y la cápsula Orion, listos en el Centro Espacial Kennedy para el lanzamiento de Artemis II, la misión que volverá a llevar astronautas hacia la órbita lunar. Foto: EFETambién estará disponible en el canal oficial de YouTube de la NASA, donde suele concentrarse la mayor audiencia global y permite acceder desde cualquier dispositivo sin necesidad de registro.Otra opción es el blog de Artemis, que la agencia actualiza minuto a minuto con información sobre el estado de la misión, eventuales demoras y decisiones operativas durante la cuenta regresiva. Allí se publicarán actualizaciones tanto en la previa como a lo largo del vuelo.La transmisión será en inglés, pero la NASA ofrece la posibilidad de activar subtítulos automáticos en español desde YouTube, lo que permite seguir la cobertura con traducción en tiempo real.Además, habrá participaciones desde Estados Unidos del ingeniero argentino Fernando Filipetti, integrante del proyecto ATENEA, y de la astronauta en entrenamiento Noel de Castro, entre otros invitados. ATENEA es un microsatélite argentino seleccionado por la NASA para formar parte de la misión Artemis II, lo que convierte al país en uno de los cuatro con presencia tecnológica en este regreso tripulado a la Luna. Su inclusión en la misión refleja el nivel de desarrollo técnico y operativo alcanzado por la Argentina en el ámbito espacial.

    Un día de preparativos y una misión distintaLa jornada del lanzamiento comienza varias horas antes del despegue. Incluye la llegada de los astronautas a la plataforma, las últimas verificaciones técnicas, la carga de combustible del cohete SLS y una secuencia estricta de controles que deben cumplirse en tiempos precisos.A bordo viajarán cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. En los últimos meses completaron simulaciones, entrenamientos físicos y prácticas en entornos extremos. En los días previos al lanzamiento atravesaron además una etapa final de preparación en el Centro Espacial Kennedy, con chequeos médicos, ensayos de procedimientos y reuniones técnicas con los equipos de misión.La tripulación de Artemis II posa en el Centro Espacial Kennedy junto a “Rise”, la mascota de la misión. Foto: ReutersNo será su primera experiencia en situaciones exigentes, pero sí un vuelo con un nivel de exposición y responsabilidad distinto: viajarán más allá de la órbita terrestre baja, donde hoy se concentran la mayoría de las misiones tripuladas.Artemis II no buscará alunizar. Su objetivo es otro: validar, con humanos a bordo, el sistema completo que deberá funcionar en futuras misiones. Durante unos diez días, la cápsula Orion realizará un recorrido alrededor de la Luna y regresará a la Tierra mediante una trayectoria de “retorno libre”, que aprovecha la gravedad del satélite para asegurar el regreso.Ciencia y observación: qué se pondrá a pruebaMás allá del desafío tecnológico, la misión también tiene un componente científico central. Durante el vuelo, se estudiará cómo responde el cuerpo humano en el espacio profundo, un entorno distinto al de la Estación Espacial Internacional, donde la protección frente a la radiación es mayor y las condiciones son más estables.Los astronautas serán monitoreados para analizar efectos vinculados al sueño, la exposición a radiación y la adaptación del organismo en un viaje de mayor distancia. Los datos servirán para planificar misiones más largas, incluidas las que apuntan a Marte.También habrá un componente de observación directa. Durante el sobrevuelo lunar, la tripulación tendrá la oportunidad de observar y fotografiar zonas de la superficie que no habían sido vistas de esa manera por seres humanos, incluido el lado oculto de la Luna, que permanece siempre fuera de la vista desde la Tierra y presenta características geológicas distintas.Los científicos destacan que el ojo humano puede detectar diferencias sutiles que pueden pasar desapercibidas en las imágenes tomadas por sondas.Entre los objetivos está también volver a capturar imágenes de la Tierra elevándose sobre el horizonte lunar, una escena que se hizo famosa durante las misiones Apolo y que ahora permitirá comparar cambios en el planeta a lo largo de más de cinco décadas.Si todo sale según lo previsto, Artemis II será el paso previo a Artemis III, la misión con la que la NASA buscará concretar el regreso de humanos a la superficie lunar.Más de medio siglo después, la Luna deja de ser un destino del pasado para volver a convertirse en una meta concreta. El viaje que alguna vez marcó una era se prepara ahora para comenzar otra.