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  • El misterioso y turbio personaje de «El Americano» en el caso Loan: drogas, la DEA y una amenaza de «guerra con EEUU»

    El misterioso y turbio personaje de «El Americano» en el caso Loan: drogas, la DEA y una amenaza de «guerra con EEUU»

    Nicolás Gabriel Soria (44) se presentó nuevamente ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes con el objetivo de atenuar el impacto de los contundentes testimonios que se esperaban en su contra. A pesar de solicitar un polémico careo, no logró refutar la acusación por suministro gratuito de drogas a un hombre al que sospechaba podía aportar información sobre Loan Danilo Peña (5), quien desapareció el 13 de junio de 2024.

    Soria habló sobre su relación con Roberto Sotelo (44), a quien identificó como miembro de un “clan delictivo” vinculado al narcotráfico.
    Según Soria, el primer encuentro con Sotelo se dio en una vivienda de Goya, Corrientes. Allí, aseguró haber mostrado que no portaba armas y le explicó que formaba parte de una organización dedicada a rescatar niños víctimas de trata, con la intención de generar confianza y evitar temor. En esa ocasión, le preguntó si tenía información sobre Loan, debido a rumores que lo situaban en la Isla de las Damas. Este contacto fue breve y concluyó con una llamada telefónica para que Sotelo guardara su número, con código de Estados Unidos.
    El segundo encuentro fue solicitado por Sotelo, quien informó tener novedades y acordaron verse en una estación de servicio YPF en Goya. Posteriormente, se dirigieron a la casa de la mujer de un hombre apodado “Cabeza López”. En un momento, Sotelo pidió dinero para cigarrillos y se alejó del vehículo, lo que generó sospechas en Soria de una posible emboscada. Al no recibir respuesta a sus llamadas y mensajes, Soria decidió regresar solo al hotel donde se alojaba.
    El tercer encuentro tuvo lugar el 27 de agosto, iniciándose cerca de otra estación de servicio y continuando en la costa del río Paraná. En ese momento, Soria buscaba pruebas sobre la posible ubicación de Loan; de no obtenerlas, pensaba abandonar la hipótesis. Durante ese día, recibió múltiples mensajes de Sotelo y contactó a Fernando Burlando, entonces a cargo de la querella, para informarle sobre la situación. Burlando le aconsejó prudencia y esperar un par de horas.
    Soria relató que decidió grabar la conversación con Sotelo debido a la tensión percibida. Sotelo le notificó que estaba gestionándole un abogado y mostró una actitud que hizo temer por su vida. También le preguntó por el origen de su dinero, le sugirió cambiar de auto, afeitarse y salir de Corrientes. En un momento lo llevó al río para hablar y reveló detalles concretos sobre la posible ubicación de Loan: un campo en el paraje Carolina, identificable por dos tranqueras, eucaliptos secos y proximidad a la Laguna Pucú. Además, mencionó la existencia de un vivero y una escuela cercanos, lugares que utilizaban para “enfriar” drogas del grupo.
    Tras este encuentro, Soria prometió que, si encontraba a Loan, lo devolvería y se iría de Corrientes. En días posteriores, Sotelo intentó reestablecer contacto, pero Soria le respondió que no tenía nada que discutir si no contaba con información sobre Loan. El imputado, preso desde septiembre de 2024, evitó referirse a un supuesto intento de allanamiento en la casa de los Sotelo en Goya, en el que habría estado involucrado.
    Soria manifestó sorpresa al ver a Sotelo en una entrevista en la que este admitía haber mentido para conseguir dinero para drogas y alcohol. Además, señaló que Sotelo mostró provocativamente un buzo que él le había entregado en su último encuentro.
    La versión de Sotelo, que declaró desde la Unidad Penal 6 de Corrientes por una causa vinculada a violencia de género, difiere sustancialmente. Afirmó que Soria llegó a su casa presentándose como investigador de niños desaparecidos y preguntando si él era “Cambailo”. Sotelo aseguró haberle inventado información para conseguir dinero destinado a drogas, y confirmó que en todas las ocasiones consumían estupefacientes juntos.
    Respecto al encuentro en la costa del río, Sotelo sostuvo que fue Soria quien le ofreció “cocaína y una pastilla rosada” que le provocó malestar al día siguiente. En el careo realizado entre ambos, Sotelo le recordó a Soria que fue él quien le suministró las drogas, acusación que Soria negó rotundamente.
    Durante la audiencia, Mónica Sotelo, hermana de Roberto, relató que Soria intentó ingresar a su casa con una supuesta orden de allanamiento falsa, afirmando que era agente de la DEA y que ella tenía a Loan. Mónica contó que impidió el ingreso, forcejeó para sacarlo y que ya lo había visto merodear su vivienda en un auto negro. Además, reconoció que su hermano y Soria consumían drogas juntos y que Roberto le decía falsedades a Soria para evitar problemas. Al ser consultada sobre cómo identificó que la orden era falsa, respondió que en caso de allanamiento real se rompen puertas para ingresar.
    El suboficial de Prefectura Walter Retamozo también declaró. Fue partícipe del operativo en el que se notificó a Camina Núñez y Macarena Peña que debían abandonar el hotel “Despertar del Iberá” y regresar a sus domicilios, conforme a una orden judicial. Retamozo relató que al llegar, Soria se acercó nervioso y agresivo, les preguntó qué hacían allí y aseguró ser agente de Interpol. Luego, “El Americano” comenzó a desmontar cortinas y banners en el interior del hotel para que los medios

  • Misterioso crimen de un jubilado en Villa Elisa: lo encontraron en un galpón y no tienen pistas de su asesino

    Misterioso crimen de un jubilado en Villa Elisa: lo encontraron en un galpón y no tienen pistas de su asesino

    La muerte del jubilado Néstor Daniel Copoletti (79), cuyo cuerpo fue hallado en el piso de su taller doméstico en una casa de Villa Elisa, tiene por ahora más interrogantes que certezas entre los investigadores.El hombre fue encontrado tendido en el piso en medio de un charco de sangre en una vivienda ubicada en calle 423 entre 7 y 8, número 667. Hasta ese lugar llegaron oficiales de la comisaría 12da. convocados por una vecina que avisó sobre la presencia de una persona fallecida.Primero fue conmoción en un barrio de casas bajas de la localidad que está al norte del centro de La Plata. Es un sector arbolado, con construcciones antiguas y Copoletti vivía en una de ellas, de características humildes.A las pocas horas apareció el primer dato concreto: lesiones en el cráneo y una bolsa de nylon que cubría parte de su cabeza. Esto llevó al fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta a plantear el crimen como como hipótesis principal.Sin embargo, a partir de ahí la trama se nubla. Los agentes de la fiscalía y la Policía no detectaron accesos forzados en la vivienda. El ingreso hasta el ambiente donde Copoletti guardaba sus herramientas y donde lo encontraron muerto está separado de la casa principal.El jubilado vivía solo. Hacía varias décadas que decidió mudarse a esta zona de La Plata. Sus familiares directos (tendría tres hijos) viven en el sur del Conurbano: Quilmes y Florencio Varela.A partir de las primeras reconstrucciones que hicieron en la fiscalía, se pudo comprobar que faltaron algunos objetos de valor. Por eso, Condomí Alcorta se inclina por un robo como motivo del asesinato. Pero por el momento no se descartan otras pistas.El homicidio provocó profunda conmoción, ya que Copoletti era apreciado en el barrio por su carácter servicial. Lo reconocieron vecinos que se acercaron a los móviles policiales cuando comenzaron las tareas periciales.Al llegar, los agentes constataron que en un galpón situado en la parte de delante de la construcción estaba el cuerpo de Copoletti. Según informaron fuentes policiales, el hombre estaba tendido sobre el suelo en posición decúbito dorsal, entre herramientas y una bicicleta. A simple vista, presentaba una herida en la cabeza, lo que motivó la intervención judicial para determinar las circunstancias del fallecimiento.El hallazgo fue realizado por Andrea Fabiana Pérez, de 56 años, quien tenía una llave de la vivienda. La mujer explicó que decidió acercarse al domicilio luego de recibir un llamado del hijo del hombre, preocupado porque no lograba comunicarse con su padre.Al ingresar al predio, encontró a Copoletti en el galpón y dio aviso inmediato a las autoridades. Luego del procedimiento inicial, los policías realizaron un relevamiento en la propiedad. No se detectaron daños en puertas ni ventanas, ni signos de violencia en el interior de la vivienda principal.Otro dato sugerente: no se observaron ambientes revueltos. El teléfono celular del hombre fue hallado sobre una mesa dentro de la casa y su vehículo permanecía en el garaje.El lugar fue preservado para la realización de pericias por parte de Policía Científica y el fiscal espera los resultados de la autopsia y las conclusiones de las huellas detectadas en el lugar.