Etiqueta: Museo

  • Villa Elisa: Continúa la construcción de la Casa de Hornero en el Museo Estancia El Porvenir

    Villa Elisa: Continúa la construcción de la Casa de Hornero en el Museo Estancia El Porvenir

    Villa Elisa: Continúa la construcción de la Casa de Hornero en el Museo Estancia El Porvenir

    El Museo Estancia El Porvenir sigue avanzando en la construcción de la Casa de Hornero, una propuesta que se desarrolla mediante técnicas de bioconstrucción en el marco de la segunda etapa del proyecto “Activando los sentidos en el Parque del Museo”.

    Durante las últimas jornadas, el trabajo se ha enriquecido con la participación activa de la comunidad, sumando vecinos, niños y adultos, que se acercaron a ser parte de esta experiencia colectiva.
    En este sentido, se destaca especialmente la visita de alumnos de primer grado de la Escuela Nº 20, quienes junto a sus docentes vivenciaron de manera directa el proceso constructivo, el trabajo con materiales naturales y el valor del hacer en comunidad.
    Esta segunda etapa del proyecto, financiado por la Fundación Williams, se centra en las especies nativas y aves del parque, destacando especialmente tres aves representativas: el colibrí, como ave local; el cardenal, como ave provincial; y el hornero, como ave nacional.
    La iniciativa no solo busca construir una estructura simbólica inspirada en el hornero, sino también generar un espacio de aprendizaje, encuentro y conexión con la naturaleza.
    Desde el museo se invita a todos los interesados a sumarse en las próximas jornadas de construcción. Para recibir más información, pueden comunicarse por teléfono al 3447 43-6203.

  • El Museo Itinerante de Malvinas está en Caseros

    El Museo Itinerante de Malvinas está en Caseros

    El Museo Itinerante de Malvinas está en Caseros

    Desdes este lunes 20 y el martes 21 de abril está en el Centro Cultural “Margarita Thea” de Caseros, el Museo Itinerante de Malvinas, una iniciativa impulsada por “Guardianes de la Soberanía” junto a la Sala Permanente de Malvinas de Luján (Buenos Aires) y el Museo «Estación Caseros».

    El Museo Itinerante de Malvinas abrió este lunes 20 de abril a partir de las 17:00 horas, con la inauguración formal a las 18:00 hs. Por su parte, este martes 21 tendrá sus puertas abiertas desde las 9:00 horas, previa Misa por la Paz a las 8:15 hs. en la Parroquia “San Miguel Arcángel”.
    La actividad, de entrada libre y gratuita, ofrece exposiciones, objetos históricos y material educativo vinculado al conflicto del Atlántico Sur, siendo una propuesta abierta a toda la comunidad que busca mantener viva la memoria sobre la causa Malvinas.
    Se invita a vecinos, instituciones educativas y público en general a participar de esta experiencia que promueve “malvinizar para no olvidar”, reafirmando el valor histórico y el compromiso con la soberanía nacional.

  • El Museo Itinerante de Malvinas está en Caseros

    LLega el Museo Itinerante de Malvinas a Caseros

    LLega el Museo Itinerante de Malvinas a Caseros

    Los días lunes 20 y martes 21 de abril llegará al Centro Cultural “Margarita Thea” de Caseros el Museo Itinerante de Malvinas, una iniciativa impulsada por “Guardianes de la Soberanía” junto a la Sala Permanente de Malvinas de Luján (Buenos Aires) y el Museo Estación Caseros.

    La actividad es una propuesta abierta a toda la comunidad que busca mantener viva la memoria sobre la causa Malvinas.
    El Museo Itinerante de Malvinas abrirá el lunes 20 a partir de las 17:00 horas, con la inauguración formal a las 18:00 hs. Mientras que el martes 21 tendrá sus puertas abiertas desde las 9:00 horas, previa Misa por la Paz a las 8:15 hs. en la Parroquia “San Miguel Arcángel”.
    Con entrada libre y gratuita, el museo itinerante ofrecerá exposiciones, objetos históricos y material educativo vinculado al conflicto del Atlántico Sur.
    Se invita a vecinos, instituciones educativas y público en general a participar de esta experiencia que promueve “malvinizar para no olvidar”, reafirmando el valor histórico y el compromiso con la soberanía nacional.

  • Inauguraron el Museo Audiovisual Itinerante “Justo José de Urquiza”

    Inauguraron el Museo Audiovisual Itinerante “Justo José de Urquiza”

    Inauguraron el Museo Audiovisual Itinerante “Justo José de Urquiza”

    La innovadora propuesta combina tecnología y narrativa histórica para acercar a la comunidad los principales hechos de la Organización Nacional.

    Este sábado 11 de abril quedó inaugurado el Museo Audiovisual Itinerante “Justo José de Urquiza”, una propuesta cultural innovadora que busca acercar la historia a la comunidad a través de una experiencia inmersiva y accesible.
    El proyecto fue desarrollado de manera conjunta por la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), el Centro Cultural Justo José de Urquiza y la Municipalidad de Concepción del Uruguay. La sala está ubicada en la histórica Casa del General Urquiza, en calle Galarza casi 25 de Mayo, dentro del circuito céntrico de museos y sitios históricos de la ciudad.
    El acto inaugural fue presidido por el intendente José Lauritto, el rector de la UNER Andrés Sabella y el presidente del Centro Cultural Urquiza, Hugo Barreto. También participaron el presidente del Superior Tribunal de Justicia, Germán Reinaldo Francisco Carlomagno, y el vicepresidente del organismo, Federico Tepsich, junto a autoridades municipales, representantes del ámbito académico, historiadores y público en general.
    En su intervención, Hugo Barreto destacó la importancia de proyectar el patrimonio histórico hacia el futuro y sostuvo: “Es nuestro deseo que el Correo Argentino pueda alcanzar un acuerdo que le permita trasladarse a un espacio acorde, y que la Casa de Urquiza pueda consolidarse plenamente como un ámbito cultural, abierto, dinámico y compartido”. Asimismo, remarcó el valor histórico de la ciudad al afirmar que “en esta ciudad sabemos lo que significa la organización nacional… no hablamos sólo de ideas, hablamos de hechos, de entrega y de compromiso”, en referencia a episodios como la defensa local del 21 de noviembre bajo el mando de Ricardo López Jordán. En esa línea, subrayó la necesidad de contar con espacios que “no solo relaten la historia, sino que la hagan sentir”, y definió a la nueva sala como “apenas el comienzo” de un proyecto que busca dar a la ciudad el protagonismo que merece en la historia nacional.
    Por su parte, Andrés Sabella calificó la jornada como “un día muy importante” y expresó el orgullo de la comunidad universitaria por concretar “un sueño que nació por allá en 2022”. En ese sentido, destacó que el proyecto es resultado del trabajo articulado entre la universidad, el sector cultural y los gobiernos locales, y remarcó: “a partir de la educación, la planificación, el tesón y la articulación podemos lograr cosas”. Asimismo, señaló que la iniciativa debió sostenerse con recursos propios de la UNER tras ser desfinanciada a nivel nacional, y valoró el acompañamiento del municipio para completar su ejecución. Finalmente, puso en relieve el aporte de los equipos técnicos y del área de extensión universitaria, subrayando el trabajo del canal UNER, que permitió desarrollar “de una manera impecable” esta propuesta audiovisual.
    Finalmente, la coordinadora de Museos, Patrimonio y Casco Histórico de la Municipalidad, María del Carmen Petrone, definió la jornada como “un día festivo” para la ciudad y destacó el valor de sumar un nuevo espacio en una comunidad profundamente ligada a su historia. “Concepción del Uruguay es una ciudad donde nos encontramos permanentemente con la figura de Urquiza”, señaló, y valoró especialmente el carácter “innovador y diferente” de la propuesta, así como el trabajo cooperativo que la hizo posible. Petrone subrayó además el esfuerzo del municipio en el acondicionamiento del espacio y el acompañamiento institucional para concretar un proyecto que había quedado desfinanciado, y remarcó que la muestra ofrece “un mensaje muy genuino, con mucha seriedad histórica”. En ese sentido, expresó su expectativa de que visitantes, estudiantes y docentes puedan encontrar en esta sala “una lectura novedosa” que les permita comprender y resignificar el proceso histórico, celebrando además el compromiso de investigadores y equipos técnicos que participaron en su desarrollo.
    El Museo Audiovisual propone una experiencia inmersiva en la que los visitantes se encuentran con personajes históricos del siglo XIX que “cobran vida” para recrear episodios clave del proceso de Organización Nacional Argentina. A través de cuatro cortometrajes de ficción, se abordan los debates de ideas, las decisiones políticas, los conflictos armados y los momentos de inflexión que marcaron la historia del país, con la figura de Justo José de Urquiza como protagonista, acompañado por otros actores centrales de su tiempo.
    Con esta inauguración, la ciudad suma un nuevo espacio cultural que articula historia, tecnología y educación, consolidando su perfil como uno de los principales polos históricos de la provincia y el país.

  • Silke y el arte textil argentino: de la posguerra europea al Museo Nacional de Bellas Artes

    Silke y el arte textil argentino: de la posguerra europea al Museo Nacional de Bellas Artes

    Silke y el arte textil argentino: de la posguerra europea al Museo Nacional de Bellas Artes

    Mientras su madre trabajaba, la pequeña Silke recogía los retazos de tela que caían al piso en la empresa de costura que había montado después de la Segunda Guerra Mundial, cuando su familia de origen austriaco se exilió a Alemania del norte, donde, como en casi toda Europa, no había hombres. «Estaban muertos, encarcelados o lisiados, por eso las mujeres se ocuparon de mantener la vida», relata la artista nacida en 1943.La artista Silke. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. En ese momento, la moda vienesa era igual de importante que la de París, y dado que su madre tenía muy buen gusto y habilidad organizativa, comenzó a confeccionar piezas como camisas en lugar de blusas y prendas para una mujer moderna. El problema era que, mientras el negocio prosperaba, la falta de alimentos y el frío que debían pasar eran insoportables, por lo que quedarse no era una opción.Fue entonces cuando su padre, que había pasado un tiempo en nuestro país, recordó que aquí la comida abundaba. «No tuve un plato lleno hasta que subimos al barco», confiesa. Cuando llegaron a Argentina, aquella madre sostenedora se dispuso a empezar de cero, aunque la materia prima por entonces no era de buena calidad.Teñir y estamparSin embargo, para Silke fue una oportunidad, ya que descubrió que las telas se podían teñir y estampar. De esos primeros años, instalados en el barrio de Florida, recuerda cómo pasaron de la escasez a la abundancia. «La vida se abrió. Incluso pudimos empezar a ir a una escuela Waldorf y teníamos una institutriz y profesora que me mostró el arte, marcando el rumbo de mi vida».Cuando terminó el secundario, estudió diseño textil y sastrería en Múnich y Buenos Aires y trabajó en empresas industriales, entre ellas la fábrica textil de la madre de la coleccionista Marion Eppinger, que también era artista y había adquirido obras en su Budapest natal, donde fusionó su creatividad con la exigencia del campo laboral.Silke cosiendo. Foto: gentileza»Era todo muy chic y aprendí mucho, pero en un momento me aburrí. Entonces empezó la fusión entre mi arte y la tela. En 1965 tuve mi primera muestra en una agencia de Peugeot en Martínez, donde, entre mis cerámicas, dibujos y pinturas, incluí los textiles. La gente no entendía nada y me preguntaba porque no eran objetos útiles. El auge de la técnica que tanto me gustaba llegó décadas más tarde».En esos años, donde se destacaban las nuevas vanguardias, la estética que impulsaba Silke desentonaba. «Me criticaban porque usaba color y no abordaba temas fuertes o políticos, pero no me importaba. Me uní a otros colegas que, si bien venían de diferentes campos, desde el teatro hasta las Bellas Artes, se interesaban en el textil. Aun así, la mayoría se regía por lenguajes guiados por la abstracción y lo que se veía en la industria de la moda, por lo que también me resultaba complejo.» La artista asegura que jamás obedeció a las tendencias y que prefiere hablar de su trabajos como expresiones atemporales y no contemporáneas.A la par de esos primeros pasos en el mundo del arte, llegó la maternidad y el desamor, ya que Silke comparte que su primer marido no alentó su carrera. «Fue una época muy difícil, donde para preservar el matrimonio me quedé en casa con mis hijos, algo que creía era importante, pero también necesitaba hacer lo que me apasionaba».Su cuarto propioFrente a la limitación, encontró su «cuarto propio» y aprendió a crear con lo que tenía a disposición. Irónicamente, es tiempo de replanteo le dió la libertad que anhelaba. «Estábamos en un viaje familiar, donde en la Aduana tuve que llenar unos papeles. Cuando, bajo ocupación, puse que era ama de casa, mis hijos me miraron asombrados. Vos sos artista, me dijeron. Fue un momento de revelación».La artista Silke. Foto: Guillermo Rodríguez Adami. Silke logró acomodar su rumbo, en parte gracias a un libro que su amiga Beatriz Bongliani le regaló. «Cartas a una joven poeta» de Rainer Maria Rilke le ayudó a entender que uno no puede vivir sin hacer lo que le gusta. Así fue como de esa separación nacieron los cimientos que la consolidaron y gracias a los cuales comenzó una etapa de exploración entre los sentimientos y el color, la monumentalidad y la espiritualidad. Se abocó a estudiar de manera obsesiva antropologìa, cábala, astrología y religiones, en busca de las respuestas que le permitieran entender las visiones que había comenzado a tener.»Lo que me aparece ahí», dice mientras señala el aire, «son las imágenes que me entrega el universo y que vuelco en mis telas». Esas representaciones de lo espiritual la llevaron a desarrollar una intensa búsqueda para comprender preguntas básicas de la humanidad, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Su material primordial es la seda, ya que, a diferencia de otros, tiene una cualidad casi transparente, que le permite transmitir esas visualizaciones de manera fiel.La artista afirma que las apariciones suceden porque su canal de comunicación está abierto, gracias a un entrenamiento de la creatividad que se gesta en una línea fina entre dar permiso y dejar que entren los mensajes sin forzar. «Nunca perdí mi cualidad creativa porque de chica fui estimulada y acompañada. En mi casa jamás me dijeron que no podía sino que frente a la duda, probara. El arte me dió todas las posibilidades y por eso creo que la gente lo consume. Porque te da una riqueza espiritual que no se puede comprar.»Otro elemento fundamental de su trabajo es la monumentalidad. Si la obra pide espacio, ella se las arregla para poder otorgarlo. «La obra más grande que hice tiene 7 metros de largo. La diseñe subiendo al techo de mi casa para armar la composición. Luego dibujé las líneas básicas a continúe el trabajo a máquina».Frente a la pregunta de si considera que es importante tener oficio para hacer arte, considera que es crucial aunque no excluyente. «Es importante tener conocimientos para plasmar lo que nos llega, sino las ideas se escapan. Mi búsqueda tiene que ver con hacer un trabajo duradero que le llegue a otros, no uno que se barra con la escoba.»Esoterismo y brujeríaPor último, dos temas claves para entender a Silke. Por un lado, un impulso de precursora accidental, que aparece con sucesos como cuando volcó en sus obras temas y figuras relacionados con sus estudios, que no fueron bien recibidos por percibirse cercanos al esoterismo y la brujería.»En los años 90 presenté obras dedicadas a los arcanos, que varios años más tarde llevé al Museo de Arte Decorativo. Entre una experiencia y la otra, la diferencia del público fue abismal. Mientras que la segunda vez las salas estaban repletas, antes me habían advertido que no hablara de eso. Desde los años 2000 se entiende a la astrología y al tarot desde otro lugar, porque lo espiritual es universal y nos toca a todos».»Traje arcano», de Silke. Foto: gentileza.Ella habla una y otra vez de su deseo por mostrarle al mundo su obra, que desde hace más de 30 años la recibe con los brazos abiertos. Con la astucia organizativa y un poder de autogestión heredados de su madre, recorrió Europa, América Latina y Asia promoviendo el arte textil argentino. «En 1993 tuve mi primera muestra en el museo textil más importante del mundo en Polonia, donde el director me dijo que éramos el tercer país más importante en cuanto a esta técnica. Estábamos pisando fuerte y se veía, incluso sin tener recursos ni nadie que nos ayudara».Silke es una potencia que, decidida a crear su propio rumbo, ya sea sola o de la mano con otros, ha logrado internacionalizar y potenciar el arte textil. Hoy reúne sus primeros 60 años de carrera en un libro monumental, donde «se jugó todo» para plasmar una vida de arte, que se presenta desde el 6 de abril en el Museo Nacional de Bellas Artes. «Me gusta hacer cosas para que perduren a lo largo del tiempo».

  • Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata

    Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata

    Del siglo XVIII a hoy: el Museo Larreta exhibe la historia de los azulejos en el Río de la Plata

    Quizá no haya lugar más adecuado que el Museo de Arte Español Enrique Larreta para albergar la exposición El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Por un lado, su arquitectura resuena en aquello que se está mostrando: el decorado de la casa de avenida Juramento al 2200 remite, si bien ecléctico, a los modos de ornamentación de fines del siglo XIX, con piezas de arte sacro, habitaciones dedicadas a celebrar el siglo de oro español, patio andaluz con fuente y mayólicas coloridas, tal y como la ideó el escritor argentino, autor de La gloria de don Ramiro.Por el otro, la exhibición curada por Francisco Girelli y Fernando Martínez Nespral establece una relación entre la investigación que realizaron con la colección de piezas de cerámica esmaltada que pertenece al acervo patrimonial de la institución.En el nombre de la muestra está la clave. Primero, porque refiere tanto al título del libro que Vicente Nadal Mora publicó en 1949, en los inicios del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas (IAA) dirigido por Mario J. Buschiazzo.Y luego, a la pesquisa que sustenta esta exhibición que fue realizada por los dos arquitectos antes mencionados, investigador y director del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas “Mario J. Buschiazzo” (IAA) de la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo (FADU) de la UBA, respectivamente.Por su parte, Girelli se dedica a la historia de la arquitectura americana, con especialidad en la historia edilicia de la Ciudad de Buenos Aires en el periodo colonial y poscolonial, desde el registro arqueológico.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Un clásico de 80 añosEn este sentido, la fecha “2026” que está presente como cierre temporal de la exhibición remarca que después de 80 años de la publicación de ese “clásico”, uno de los primeros estudios académicos sobre el tema de todo el continente, los estudios de cultura material lo tienen en cuenta y siguen su legado.El trabajo de Nadal Mora se ocupó de estudiar y catalogar los azulejos franceses, generalmente blancos con decoración azul, que fueron muy utilizados en la arquitectura de Buenos Aires desde mediados de siglo XIX, teniendo su auge entre 1860 y 1890. Estuvieron en patios y zaguanes, se destacaron en cocinas y hasta decoraron las cúpulas de las iglesias.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.De ese pasado brillante, poco quedó en pie. Hoy se recupera como material arqueológico, gracias a la práctica del Centro de Arqueología Urbana (CAU–IAA) en la ciudad de Buenos Aires. El trabajo de rescate de las piezas enteras y de fragmentos de la variedad de mosaicos coloreados recrea no sólo para lo que eran usados en términos ornamentales sino el sistema de comercio de estos materiales en el Río de la Plata.No sólo los azulejos franceses, llamados Pas de Callais, nombre que queda pegado al paso de origen, el de Callais, sino, tal como explican los curadores, “otros enfoques contemporáneos, iniciados con Daniel Schávelzon y el trabajo con vestigios arqueológicos, permitieron establecer que el uso de azulejos en Buenos Aires comenzó al menos desde el siglo XVIII con piezas españolas en su mayoría –producidas en Cataluña y Valencia–, pero también de otros centros de producción como Inglaterra, Holanda e Italia».Por lo tanto, la exposición es más del recorrido libresco iniciado en 1949 por Nadal Mora, que una colección en particular o un conjunto de estos materiales. Es, sobre todo, un ida y vuelta de producciones impresas que fueron posibles gracias a esos azulejos. Folletos y recortes de prensa, manuscritos inéditos que pueden ser vistos por primera vez.Asimismo, la exhibición da cuenta de cómo esa publicación fue señera para concitar el interés en este tema, no sólo en Argentina sino en otros países, como por ejemplo Uruguay que fue un polo de intercambio con coleccionistas locales.“En general entre arquitectos, quienes con este material liviano, pequeño y estéticamente atractivo, podían de alguna manera conservar una parte de los edificios que desaparecían bajo la piqueta del progreso. José María Peña, Carlos E. Duchini, Alejandro Ruiz Luque, Álvaro Orsatti y Enrique Echavarría Coll, entre otros, se sumaron armando colecciones y produciendo publicaciones y exposiciones», explican los curadores en su texto.Y agregan: «En paralelo surgió en Uruguay otro grupo de coleccionistas que intercambiaban con los de Buenos Aires. Los primeros de ellos fueron Francisco Mazzoni y Manuel Paz Morquio, y en la década de 1960 empezó Alejandro Artucio Urioste, fundador de dos museos dedicados al tema en Montevideo y Punta Ballena, y autor de una serie de libros indispensables”.Quien seguramente vio ese libro fue el escritor Manuel Mujica Lainez, ya que la reproducción del azulejo con el hombrecito está impresa. En Misteriosa Buenos Aires, el libro que reúne la colección de cuarenta y dos relatos publicado en 1950, está “El hombrecito del azulejo (1875)”.Todos los cuentos de ese libro están fechados y la idea de Mujica Laínez es, sobre todo, fusionar historia y ficción, una suerte de armado cronológico para volver a contar el pasado de la ciudad.Están situados en el catastro citadino, tienen referencias a hechos reales y los elementos del fantástico redoblan a apuesta de ese misterio, de nuevas configuraciones desde un presente que necesita volver a narrar historias.A su vez, en ese cuento se condensa a la perfección la historia del azulejo, pero también, la de los azulejos que podemos ver en la muestra: “El hombrecito del azulejo es un ser singular. Nació en Francia, en Desvres, departamento del Paso de Calais, y vino a Buenos Aires por equivocación. Sus manufactureros, los Fourmaintraux, no lo destinaban aquí, pero lo incluyeron por error dentro de uno de los cajones rotulados para la capital argentina, e hizo el viaje, embalado prolijamente el único distinto de los azulejos del lote», escribe el autor.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.»Los demás –continúa–, los que ahora lo acompañan en el zócalo, son azules como él, con dibujos geométricos estampados cuya tonalidad se deslíe hacia el blanco del centro lechoso, pero ninguno se honra con su diseño: el de un hombrecito azul, barbudo, con calzas antiguas, gorro de duende y un bastón en la mano derecha”.A falta de una piezaSi bien la composición del zaguán donde estaba destinado era geométrica, el obrero lo incluye a falta de una pieza. Así es que Martinito, nombre que recibe de Daniel, el niño enfermo de quien será amigo, llega a Buenos Aires y al barrio de San Telmo: por un error y por la falta.Para salvar el pequeño, Marinito entretiene a la Muerte: le habla en francés, le cuenta los chismes del barrio de los que pasan por ese zaguán, su propia historia que “transcurre a mil leguas de allí, allende el mar, en Desvres de Francia.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta. Foto: Guillermo Rodríguez Adami.Le explica que ha nacido en Desvres, en casa de los Fourmaintraux, los manufactureros de cerámica. “rue de Poitiers”, y que pudo haber sido de color cobalto, o negro, o carmín oscuro, o amarillo cromo, o verde, u ocre rojo, pero que prefiere este azul de ultramar. ¿No es cierto? N’est–ce pas?”.Estas distracciones contrarreloj hacen que la Madame la Mort se quede con el hombrecito en lugar del niño que, sano y salvo, no encuentra consuelo para el agujero que quedó en la pared. Tiempo después, al limpiar el pozo del patio, “uno de los hombres grita, desde la hondura, con voz de caverna: –¡Ahí va algo, abarájenlo! Y el chico recibe en las manos tendidas el azulejo intacto, con su hombrecito en el medio».Esta escena es providencial y prefigura las tareas de la arqueología urbana con muchos Danieles al rescate del pasado. Uno de ellos, el mencionado Daniel Schávelzon. A diferencia de la ficción, el azulejo azul con el hombrecito está perdido, ya que después de pertenecer a la colección de Alejandro Ruiz Luque no se supo más de esta pieza, ultra codiciada en su valor simbólico y referencial.¿Fue robada? ¿escondida? Un motivo que, con un poco de imaginación, puede ser el puntapié de un nuevo cuento de misterio y fantasía.El azulejo en el Río de la Plata, 1949–2026 se puede recorrer en el Museo de Arte Español Enrique Larreta (Av Juramento 2291) de 11 a 19, miércoles gratis y martes cerrado.