Una sentencia que cierra una era: 17 años y medio de prisión para el narco peruano Fernando «Piti» Estrada Gonzáles
Parece mentira que décadas de poder narco en el Bajo Flores se puedan condensar en algo tan corto. Pero así fue: este martes el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 3 condenó a 17 años y medio de prisión a Fernando «Piti» Estrada Gonzales (59) como líder de una banda dedicada al trafico de estupefacientes. La lectura del veredicto duró unos segundos. Su peso abarcó años de un reinado que parecía no tener fin y abarco numerosas investigaciones en la Procuraduría de Narcocriminalidad.De esta manera, los jueces pusieron fin a un control absoluto sobre un mercado de drogas que abarcó 7 hectáreas y muchos kilos de cocaína, marihuana y paco. Un poder que se prolongo de forma metódica, violenta y exitosa. El fiscal Diego Velasco había pedido una pena de 24 años.El día empezó temprano para «Piti». El Grupo Especial de Intervención (GAI) del Servicio Penitenciario Federal lo levantó a las 5 de la mañana para transportarlo en un camión blindado a los Tribunales de Comodoro Py. Allí, sobre las 12 del mediodía tuvo la oportunidad de decir sus ultimas palabras ante el Tribunal. «Piti» mostró fotos de su vida en Perú, andando en moto y con su familia, para tratar de demostrar que nunca se escondió, que nunca estuvo prófugo.Durante casi 30 años los dos hermanos peruanos, Marco Antonio (63) y Fernando Estrada Gonzales manejaron un inmenso territorio narco en plena Ciudad de Buenos Aires. Primero –a fines de los 90´- coparon el lugar a los tiros desplazando a los punteros paraguayos y luego montaron una maquinaria perfecta para vender al por menor y al por mayor.Tenían tal nivel de recambio de su tropa que la Justicia ya condenó a 180 integrantes de su banda. Sin pisarse el poncho se repartían la venta en turnos de 28 días.Finalmente ellos también cayeron: Marcos recibió una sentencia a 24 años de prisión (unificada en varias causas), fue expulsado de Argentina a Perú en 2022. “Piti”, tras estar 13 años prófugo (entre 2010 y 2023) mandando ordenes desde su país natal, decidió entregarse a la Justicia argentina. Actualmente esta alojado en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz de donde solo sale para ir a los Tribunales de Comodoro Py.Alegando problemas de salud debido aun accidente de tránsito, desde 2023 «Piti» venía pidiendo prisión domiciliaria y pulsera electrónica. Según él, en el accidente perdió el dedo gordo de uno de sus pies y quedó lesionado su brazo izquierdo. Nunca le contestaron y ahora con la condena es difícil que lo dejen salir.“El es la última pieza del rompecabezas”, describió el fiscal Diego Velazco en su alegato ante los jueces Andrés Basso, Javier Ríos y Fernando Machado Pelloni.“Se trata de la mayor banda que ha operado en Argentina por el gobierno territorial y por el tiempo que permaneció en funciones. Hacían montañas de basura en lugar de lomos de burro, ponían carteles para tapar las cámaras. Todo para evitar que el Estado pudiera ingresar al lugar”, detalló Velasco.Más flaco, con el pelo aclarado y rulos. Totalmente distinto a las fotos que se habían conocido de él. Así se presentó en 2023 en el edificio de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) «Piti» Estrada Gonzáles. Llegó caminando lo mas tranquilo al lugar, en pleno microcentro porteño.Este capo narco que manejaba buena parte del tráfico de drogas del Bajo Flores desde Lima, había avisado -vía su abogado, Juan Sánchez Ortiz- su intención de entregarse a las autoridades argentinas. Y cumplió su promesa, ante la sorpresa de todo el mundo.Ahora, si tan exitosa era su vida y su negocio en la «clandestinidad», ¿por qué se entregó y se expuso a la condena que le llego este martes?Algunos piensan que pudo sentirse cercado luego de las detenciones en Perú de su sobrino John Paul Revilla Estrada, alias «Burro», el 16 de marzo de 2023, y de su socio Raúl Martín Maylli Rivera, apodado «Dumbo» en octubre de 2022.»Piti» Estrada Gonzáles era uno de los prófugos más codiciados. Incluso varias veces una brigada especializada de Drogas Peligrosas de la Policía Federal viajó a Perú para tratar de ubicarlo. La última vez fue poco antes de que se entregara: junto con la policía antinarcóticos peruana (Dirandro) lo rastrearon hasta Arequipa, donde había sufrido un accidente de tránsito.En esa oportunidad se les escapó por poco, pero lograron ubicar y capturar a su sobrino John Paul- hijo de su hermana- conocido por haber sido expulsado dos veces del país. «Burro» se movía en un auto rojo marca Honda, que dejaba en la vereda simulando ser un taxi.El imperio de los hermanos Estrada Gonzales comenzó a forjarse a base de tiros y muertos en los años 90. Creció y se fortaleció sementándose con homicidios.A «Piti» lo detuvieron por uno de esos homicidios y pasó varios años en la cárcel. Tras cumplir la condena por el crimen de Antonio Eusebio Gallardo -ocurrido el 11 de junio de 1998 en inmediaciones del complejo edilicio denominado Barrio Rivadavia II del Bajo Flores– frente a la manzana 24 de la villa 1-11-14- siguió manejando el negocio de la droga en libertad, hasta que quedó prófugo.Hoy la banda parece pasar por su peor momento con sus principales referentes muertos o detenidos. De todos ellos, «Piti» era el pez más gordo que quedaba por caer. Con su condena a 17 años y medio terminó un dinastía narco. Pero, se sabe, el negocio de la droga siempre encuentra la manera de imponerse. Ya sea en la frontera de México con Estados Unidos, en los puertos de España o en una modesta manzana del Bajo Flores, en Buenos Aires, Argentina.
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El ministro mexicano que se convirtió en un fenómeno pop tras liderar el operativo en el que murió el capo narco «Mencho»
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El secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, rebautizado como Batman, se convirtió en una de las figuras más populares de la política del país y, por extensión, en una de las más demandadas en los puestos callejeros, donde abundan productos personalizados con su rostro como toallas, mantas o almohadas.Imágenes del funcionario en traje o sonriendo e, incluso, fotomontajes sin camiseta y en ropa interior se encuentran en puestos ambulantes en varias ciudades mexicanas, en un fenómeno de mercadotecnia política que ya se vivió anteriormente en el país con el expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).Ahora los productos estrella son los del jefe de la estrategia de seguridad del país, con una aprobación del 84,4% entre la ciudadanía un mes después del operativo que acabó con la vida de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), según una encuesta de la empresa Territorial de marzo.En un recorrido por el Centro Histórico de la capital mexicana, EFE pudo constatar este lunes la venta de artículos con la imagen estampada de Omar García Harfuch, de 44 años, como toallas o mantas.Vanesa, de Novedades Kabdahy, explica que estos productos personalizados están teniendo éxito porque «la gente lo ve (a Harfuch) como un superhéroe», sobre todo el público femenino de entre 40 a 50 años.Su empresa fabrica distintas mantas del político y está diseñando almohadas personalizadas en las que lo representa como el superhéroe Batman, apodo con el que se conoce a Harfuch en redes sociales.»Empezamos (a vender) desde que pasó lo de El Mencho (…) La verdad es que se está vendiendo muy bien. Aparte de que está guapo, ahora sí que se ha vuelto muy popular. Entonces siento que es por eso», cuenta a EFE Estefany, dependienta de la misma tienda.Además, destaca que los encargos de productos del secretario de Seguridad van «al alza» y que son de los más demandados junto a los de otras personalidades, como el grupo surcoreano de k-pop BTS, en medio de las voces que lo señalan como el candidato favorito del oficialismo para las elecciones de 2030.El fervor comercial que provoca el político va más allá de la venta de toallas o mantas, algunos establecimientos están empezando a vender pan dulce con el rostro del funcionario denominados ‘Harfuchas’.Este éxito de ventas y la creciente popularidad de la figura de García Harfuch es para la consultora en imagen pública Liliana López, un «fenómeno orgánico» de la política mexicana que atribuye a su atractivo físico, su papel estratégico en seguridad y la narrativa colectiva que lo rodea, lo que le confiere un aura «muy potente».Esa combinación, explica a EFE, resulta especialmente atractiva porque «nos encanta sentirnos seguras, buscamos figuras que nos brinden seguridad».En su opinión, también contribuye a su popularidad su «bajo perfil» y episodios de su vida como el atentado en su contra en 2020, del que salió ileso, circunstancias que -añade- fortalecen una narrativa de héroe.»Está en una posición de poder, se puede defender, nos defiende y además es atractivo. Es como el cómic que todos vemos, por eso le dicen el Batman, ¿no? El Batman de hoy», indica.Esta fascinación la enmarca en un contexto en el que la sociedad busca a líderes a los que seguir, como es el caso de Harfuch, un personaje «como nosotros» y «muy carismático».