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  • Ejemplo de respeto a la naturaleza: Niños hallan un colibrí anidando en un aro de básquet y cierran el club por 60 días

    Ejemplo de respeto a la naturaleza: Niños hallan un colibrí anidando en un aro de básquet y cierran el club por 60 días

    Ejemplo de respeto a la naturaleza: Niños hallan un colibrí anidando en un aro de básquet y cierran el club por 60 días

    La medida fue adoptada por un municipio de Mejillones (Chile) tras confirmar la presencia de una hembra de colibrí incubando en la red de uno de los aros de la cancha.

    La Municipalidad de Mejillones, al norte de Chile, anunció el cierre preventivo de la cancha deportiva Los Palafitos durante 60 días, luego de que se detectara la presencia de un nido de colibrí en uno de los aros de básquetbol del recinto. La decisión busca resguardar el proceso de incubación y el futuro nacimiento de las crías.

    El hallazgo fue realizado por niños que se encontraban jugando fútbol en el sector y que dieron aviso a las autoridades locales sobre la situación. Tras la alerta, equipos especializados acudieron al lugar para verificar la presencia del ave.

    Profesionales de la Dirección de Medio Ambiente, Aseo y Ornato (Dimao), junto a representantes de la Fundación Gaviotín Chico y la Corporación Municipal de Deportes y Recreación de Mejillones (CMDRM), inspeccionaron la cancha y confirmaron que una hembra de colibrí estaba anidando en la malla del aro.

    Mejillones es una ciudad y comuna costera ubicada en el Norte Grande de Chile. Se sitúa específicamente a unos 65 kilómetros al norte de la ciudad de Antofagasta. La distancia aproximada desde Santiago es de 1.380 kilómetros siguiendo principalmente la Ruta 5 Norte.

    Decisión para proteger el proceso de incubación

    Luego de la evaluación en terreno, las instituciones involucradas acordaron cerrar temporalmente el recinto deportivo con el objetivo de evitar perturbaciones que pudieran afectar al ave y a sus huevos.

    “En conjunto decidimos cerrar la cancha durante 60 días. Esperamos su comprensión, porque estamos esperando que pueda anidar tranquilamente y sus polluelos puedan salir del huevo”, explicó el director de la Dimao de Mejillones, Fernando Campos.

    La medida apunta a garantizar que el proceso natural de incubación se desarrolle sin interferencias, considerando además las restricciones legales vigentes respecto a la manipulación de nidos y aves silvestres.

    La Ley de Caza respalda el resguardo

    Desde la Fundación Gaviotín Chico destacaron que la decisión también responde a la normativa vigente. Bárbara Olmedo, jefa de Proyectos de la organización, recordó que la Ley de Caza prohíbe movilizar nidos o huevos, por lo que la alternativa adoptada fue proteger el espacio donde se encuentra la nidificación.

    El caso llamó la atención debido al lugar elegido por el colibrí para instalar su nido: la estructura de un aro de básquetbol que habitualmente forma parte de las actividades recreativas y deportivas de la comunidad.

    Alternativas para los usuarios del recinto

    Ante el cierre temporal de la cancha Los Palafitos, el municipio informó que las personas que utilizan habitualmente el espacio podrán acceder a otras instalaciones deportivas disponibles en la comuna.

    Entre las opciones se encuentran las canchas del Estadio Municipal y del Polideportivo. Según explicó el secretario ejecutivo de la Corporación Municipal de Deportes y Recreación, Iván Maturana, la intención es que niños y jóvenes puedan continuar desarrollando sus actividades mientras se resguarda al ave.

    “Invitamos a las personas que utilizan esto, en este caso que son los más chiquitos, a que puedan coordinar con nosotros el uso de otros recintos”, señaló.

    De esta manera, Mejillones optó por compatibilizar el acceso al deporte con la protección de la fauna silvestre, permitiendo que el colibrí complete su ciclo de reproducción en condiciones seguras. Fuente La Voz del Interior

  • Colonia Elia: Cambio de nomenclatura de calles: una identidad construida con la naturaleza

    Colonia Elia: Cambio de nomenclatura de calles: una identidad construida con la naturaleza

    Colonia Elia: Cambio de nomenclatura de calles: una identidad construida con la naturaleza

    Durante el “Mes Verde” desarrollado en junio de 2025, el Municipio de Colonia Elía impulsó -a través del área de Ambiente- una serie de acciones orientadas a fortalecer el vínculo entre la comunidad y su entorno natural. En ese marco, el intendente Ramón Barrera propuso articular un “proceso participativo de transformación de la nomenclatura urbana”, con el objetivo de reemplazar los nombres de calles que llevan números por “nombres de aves y árboles nativos”, elegidos por los propios vecinos.

    Esta iniciativa fue algo más que un simple cambio de señales: fue un gesto simbólico y colectivo reafirmación de la identidad, en sintonía con los valores ambientales, culturales y comunitarios que definen a nuestra localidad.
    Para la gestión Municipal, esta decisión se enmarca en una política de recuperación del patrimonio ambiental y cultural local, orientada a fortalecer la identidad territorial y el sentido de pertenencia de la comunidad. La numeración actual de las calles, si bien es funcional, carece de referencias simbólicas o históricas que dialoguen con el entorno natural y la memoria colectiva del pueblo.
    La transformación propuesta surge de una construcción colectiva, mediante una convocatoria abierta a los vecinos que eligieron -mediante votación- los nombres representativos que expresan la biodiversidad autóctona del litoral entrerriano.
    * “Identidad territorial”: la numeración heredada no refleja la riqueza biológica ni la historia viva de nuestro pueblo. Reemplazar esos números por especies que habitan nuestro entorno es una forma de “nombrar el paisaje que nos da vida”. Por eso se conservaron los nombres de los bulevares que llevan nombres propios.
    * “Participación ciudadana”: se invitó a la comunidad a votar las especies nativas que más los representaban. Esta consulta fue ampliamente valorada por su espíritu democrático y generó una apropiación afectiva del proceso.
    * “Educación y conciencia ambiental”: nombrar las calles con aves y árboles locales promueve el “aprendizaje cotidiano” sobre la biodiversidad, especialmente entre las infancias y juventudes. Cada cartel será una oportunidad de enseñanza.
    Además, la iniciativa acompaña otras acciones institucionales en curso, como la consolidación del Parque Natural Islas y Canales Verdes del Río Uruguay, el fortalecimiento de los corredores bioculturales y la promoción del turismo sustentable. A futuro, esta decisión facilitará el diseño de materiales didácticos, señalética interpretativa, senderos educativos y mapas turísticos que reflejen la riqueza natural y la identidad de Colonia Elía.
    Este proyecto responde a una “visión sostenible del desarrollo local”, donde la cultura y el ambiente no son compartimentos estancos, sino parte de un mismo entramado vital. Las calles son el escenario de nuestras vidas cotidianas: “darles nombres que evoquen naturaleza es sembrar conciencia, belleza y pertenencia”.
    Además, esta decisión contribuye a construir una “toponimia con sentido ecológico; mejora la “narrativa urbana” con elementos propios del paisaje entrerriano; y ofrece herramientas para proyectos educativos, turísticos y culturales.
     
    Participación ciudadana y resultados
     
    El proceso participativo incluyó la recepción de propuestas, difusión abierta de las opciones y votación comunitaria. En total, se recopilaron y sistematizaron más de 40 especies entre aves y árboles nativos y participaron de manera directa más de 600 vecinos y se contó con el acompañamiento de las instituciones educativas, el Centro de Jubilados “Héctor de Elía”, los guardaparques del área protegida, y las fundaciones Banco de Bosques y WCS Argentina, por citar un ejemplo.
    Colonia Elía se encuentra en una región privilegiada del ecosistema fluvial del río Uruguay, con presencia de selvas en galería, humedales, bosques ribereños y una notable biodiversidad de flora y fauna.
    La diversidad de especies elegidas refleja una sensibilidad colectiva hacia el entorno natural y una valoración del monte nativo como componente fundamental de la historia y la vida cotidiana del pueblo.
    Los nombres seleccionados no fueron arbitrarios: cada uno representa una historia viva del paisaje. El espinillo, por ejemplo, no solo es símbolo vegetal del litoral, sino también testigo silvestre del devenir histórico de la región. Las aves como el cardenal o el chingolo acompañan la vida rural con sus cantos y vuelos, y constituyen patrimonio sonoro de la comunidad.
    El cambio de nomenclatura propuesto permite convertir el entramado urbano en una cartografía ecológica y poética, en la que cada calle evoca una especie, una forma de vida, una memoria compartida. Esta acción sencilla -pero profunda- fortalece el vínculo entre ciudadanía y naturaleza, promueve el arraigo, y genera un nuevo modo de habitar el espacio público con conciencia ecológica.
    Colonia Elía es mucho más que su traza urbana: es monte, río y memoria. La elección de aves y árboles no fue arbitraria, sino un “acto de reconocimiento al ecosistema que nos sostiene”. Al honrar a esas especies en las señales de tránsito, estamos reconociendo su existencia, su belleza, y su derecho a ser nombrados.
    Por último, el cambio de la nomenclatura se inscribe en una política pública sensible y visionaria, donde el “cuidado del ambiente, la participación comunitaria y la construcción de identidad” van de la mano. Como bien lo señala el intendente Barrera: las nuevas calles de Colonia Elía ya no sólo indican direcciones, sus nombres también señalan un compromiso con el futuro.